La imaginaría muy lejos de la típica ejecutiva de traje corporativo. Talivia no necesitaría demostrar que tiene dinero ni posición: se notaría en la calidad de las prendas y, sobre todo, en la seguridad con que las lleva.
Edad: 30 años.
Aspecto: conserva el rostro de la Talivia original: belleza llamativa pero poco complaciente, facciones marcadas, mirada inteligente y ligeramente desafiante.
Cabello: rubio, largo, muy abundante y rizado, normalmente suelto. Nada de peinados corporativos excesivamente pulidos.
Vestimenta: americana negra de corte masculino, camisa oscura, pantalón de sastrería, botas o zapatos sobrios. Pocas joyas, pero buenas.
Accesorios: reloj caro, bolso de calidad, gafas de sol. Nada ostentoso.
Estética: entre ejecutiva neoyorquina, intelectual cosmopolita y mujer que podría abandonar una reunión a mitad de camino para coger un avión.
Entorno: despacho alto de Manhattan, grandes ventanales, documentación financiera y política sobre la mesa, café ya frío y un teléfono con demasiadas llamadas pendientes.
La clave es que parezca alguien que podría dirigir una negociación multimillonaria y, al mismo tiempo, estar pensando seriamente en desaparecer durante seis meses.
2. Trasfondo moderno
Nombre
Talivia Ha’Valen
Edad
30 años
Lugar de nacimiento
Austin, Texas.
Residencia actual
Manhattan, Nueva York.
Ocupación
Directora de estrategia en una firma internacional de consultoría política y empresarial.
No es exactamente una ejecutiva financiera ni una política. Su especialidad está en el territorio intermedio: negociaciones complejas, gestión de crisis, análisis de riesgos, construcción de alianzas y operaciones donde intervienen intereses empresariales y políticos.
Es el equivalente contemporáneo más natural de la Talivia que conocemos: no gana porque tenga más fuerza que los demás, sino porque entiende antes que ellos qué quiere cada persona sentada a la mesa.
Estudios
Grado en Empresariales, cursado inicialmente por presión paterna.
Posteriormente se especializó en:
Su padre quería que tuviera una profesión «seria». Talivia decidió hacer algo más irritante: convertirse en extraordinariamente buena en aquello que él había elegido para ella y después utilizarlo para construir una vida completamente distinta.
Origen social/familiar
Familia texana acomodada, conservadora y empresarial.
Su padre pertenece al mundo de los negocios y considera que el éxito consiste fundamentalmente en disciplina, dinero, prestigio y continuidad familiar.
Talivia aprendió pronto a desenvolverse en ese ambiente: cenas de negocios, colegios privados, contactos, códigos sociales y conversaciones en las que nadie dice exactamente lo que piensa.
Eso terminó siendo una ventaja decisiva.
Cómo llegó hasta aquí
Empezó trabajando en finanzas, donde descubrió que tenía una capacidad extraordinaria para detectar intereses ocultos y anticipar movimientos.
Pero pronto descubrió que el dinero rara vez era el verdadero problema.
El verdadero problema eran las personas.
Pasó progresivamente hacia la estrategia y la consultoría. Su reputación creció porque conseguía resolver situaciones que otros consideraban bloqueadas: fusiones hostiles, conflictos internos, negociaciones políticas, crisis reputacionales y disputas entre socios.
Actualmente gana mucho dinero, tiene contactos y ocupa una posición que mucha gente consideraría privilegiada.
Y, sin embargo, empieza a sospechar que ha construido una jaula extraordinariamente lujosa.
3. Personalidad
PERSONALIDAD
Virtudes
Inteligente.
Estratégica.
Ambiciosa.
Independiente.
Muy observadora.
Cultivada.
Elegante sin ser excesivamente ostentosa.
Extraordinariamente competente bajo presión.
Tiene facilidad para leer una habitación.
Leal con las pocas personas que considera realmente suyas.
Tiene un sentido moral más fuerte de lo que aparenta.
Puede mantener la cabeza fría cuando los demás entran en pánico.
Tiene bastante más empatía de la que deja ver.
Defectos
Controladora.
Orgullosa.
Manipuladora.
Sarcástica.
Puede ser cruel verbalmente.
Desconfía demasiado.
Tiene problemas para pedir ayuda.
Puede racionalizar decisiones moralmente dudosas si considera que persiguen un bien mayor.
Tiene tendencia a creer que ella sabe mejor que los demás qué es lo que debe hacerse.
Cuando se siente herida, puede volverse deliberadamente distante.
Talivia no es una santa.
Su problema no es carecer de ética, sino que es extraordinariamente buena encontrando argumentos para justificar sus decisiones cuando la realidad moral se vuelve incómoda.
INTELIGENCIA
Talivia no sería necesariamente la persona con mayor coeficiente intelectual de una habitación.
Sería algo más peligroso:
la que entiende primero qué está pasando.
Su inteligencia es fundamentalmente:
estratégica;
social;
verbal;
analítica;
contextual.
Puede escuchar una conversación durante diez minutos y deducir quién necesita qué, quién está mintiendo, quién tiene miedo y quién posee realmente el poder.
Se le da especialmente bien:
negociar;
detectar patrones;
anticipar consecuencias;
diseñar planes alternativos;
improvisar cuando el plan original fracasa;
utilizar información como herramienta de poder.
Talivia posee un sentido del humor seco, teatral y deliberadamente desconcertante. No utiliza la comicidad únicamente para divertir: la utiliza para desarmar, provocar, distraer, tantear y dominar situaciones sociales.
Tiene una inclinación muy marcada hacia el humor de choque. Puede responder a una situación solemne con una observación trivial, a una amenaza con una cortesía exquisita o a una conversación incómoda con una frase que obliga al interlocutor a preguntarse si habla en serio. Cuanto más rígido es el contexto, mayor puede ser su tentación de introducir una pequeña anomalía.
Hay en ella una necesidad genuina de jugar con las convenciones sociales: de comprobar cuánto puede tensarlas antes de que alguien las rompa. La diferencia entre su humor y el de una persona simplemente ingeniosa es que Talivia está interesada en la reacción que provoca la broma tanto como en la broma misma.
Punto ciego
Puede confundir comprender a alguien con comprenderlo emocionalmente.
Sabe perfectamente qué puede hacer que una persona acepte algo.
Eso no significa que siempre entienda cuánto puede dolerle.
RELACIÓN CON EL PODER
Talivia no quiere necesariamente mandar.
Quiere que, cuando llegue el momento decisivo, su opinión sea la que determine qué ocurre.
Desconfía de las jerarquías puramente formales.
Respeta:
la competencia;
la inteligencia;
la experiencia;
la autoridad ganada.
Desprecia:
el nepotismo;
la incompetencia protegida por un cargo;
la gente que utiliza el dinero como sustituto de personalidad;
los hombres que creen que levantar la voz equivale a tener razón.
Puede trabajar perfectamente dentro de una institución mientras encuentra sus grietas y aprende a moverse por ellas.
Es una reformista clandestina: cambia las cosas desde dentro mientras aparenta jugar según las reglas.
RELACIÓN CON LAS EMOCIONES
Aquí está probablemente su mayor conflicto.
Talivia piensa antes de sentir.
Cuando tiene miedo, hace planes.
Cuando está triste, trabaja.
Cuando está enfadada, se vuelve extremadamente educada.
Cuando quiere a alguien, intenta protegerlo.
Y cuando alguien consigue hacerle daño de verdad, probablemente responda diciendo:
Y después recordará la conversación palabra por palabra durante los siguientes siete años.
Le cuesta muchísimo mostrarse vulnerable.
No porque no sienta intensamente, sino precisamente porque siente mucho y considera peligroso que los demás tengan acceso a esa parte de ella.
DEFECTOS REALES
Manipula.
No siempre miente, pero sí selecciona cuidadosamente qué verdad recibe cada persona.
Puede instrumentalizar a otros.
Especialmente cuando cree que hay algo importante en juego.
Es orgullosa.
Pedir ayuda le resulta casi físicamente incómodo.
Puede ser condescendiente.
Sobre todo con personas incompetentes.
Tiene tendencia al aislamiento.
Cuando las cosas se complican, su primera reacción es cerrar puertas.
Puede obsesionarse con tener razón.
Le cuesta perdonar.
Puede aceptar una disculpa sin volver a confiar jamás.
Confunde ocasionalmente independencia con autosuficiencia.
CONTRADICCIONES
1. Quiere libertad / construye estructuras
Quiere escapar de cualquier jaula, pero se ha convertido en una mujer extraordinariamente buena construyendo estructuras que después controla.
2. Desprecia la manipulación / manipula
Odia que otros intenten manejarla, pero ella misma utiliza la psicología, la información y la negociación para conseguir resultados.
3. Es independiente / necesita vínculos
Insiste en que no necesita a nadie.
Pero las pocas personas a las que permite entrar en su vida tienen una importancia desproporcionada.
4. Es pragmática / tiene ideales
Puede tomar decisiones extremadamente pragmáticas, incluso desagradables, pero no soporta pensar que está contribuyendo a algo que considera profundamente injusto.
5. Quiere cambiar su vida / teme perder lo conseguido
Sueña con abandonar Manhattan, dejar el trabajo y desaparecer.
Pero también sabe que ha tardado diez años en conseguir la libertad económica que ahora le permitiría hacerlo.
6. Quiere ser conocida / teme ser conocida
Le gusta que admiren su inteligencia.
No le gusta que alguien llegue demasiado cerca de descubrir por qué necesita demostrarla constantemente.
GUSTOS Y HOBBIES
Aquí es donde dejaría de ser «la mujer extraordinariamente sofisticada» y empezaría a parecer una persona real.
Lee literatura clásica y novelas del XIX.
Tiene una biblioteca bastante más grande de lo razonable para un apartamento de Manhattan.
Le gusta Dylan, Springsteen y cierta música indie. Puede disfrutar de The Velvet Underground, Pulp, The Smiths, Nick Cave, The National, Arctic Monkeys o determinados grupos de indie contemporáneo, pero no por fidelidad a una escena concreta. No desprecia la música pop. De hecho, puede disfrutarla bastante más de lo que admitiría públicamente. Le divierte especialmente detectar una canción aparentemente banal que, escuchada con atención, contiene una idea extraordinariamente buena. También disfruta de canciones deliberadamente horteras cuando tienen suficiente personalidad.
Corre sola por Manhattan cuando necesita pensar.
Teatro, performance y humor de choque. Le fascinan los cómicos y performers capaces de mantener una situación incómoda hasta que los demás dejan de saber si están asistiendo a una broma o a algo completamente serio. Le atrae especialmente el humor absurdo, seco y desconcertante. Disfruta tanto del espectáculo como de analizar qué reacción provoca en el público.
Una de sus diversiones favoritas consiste en decir exactamente lo que nadie espera que diga en una situación determinada: una cortesía excesiva ante alguien desagradable, una pregunta absurda durante una conversación solemne o una respuesta perfectamente seria a una pregunta que evidentemente era retórica. A veces lo hace simplemente para comprobar qué ocurre.
Bebe vino bastante bueno y tiene opiniones sorprendentemente fuertes sobre él.
Es competitiva con juegos de estrategia. Le gustan el póker, el backgammon, el ajedrez y cualquier juego en el que leer a la otra persona sea tan importante como conocer las reglas. No soporta perder, pero disfruta especialmente de las partidas en las que consigue ganar sin que el adversario se dé cuenta de cuándo empezó a perder.
Puede pasar una noche entera viendo un documental absurdo sobre historia económica.
Tiene una debilidad vergonzosa por algún reality culinario.
Compra libros que sabe que tardará años en leer.
Odia los gimnasios llenos de gente, pero mantiene una disciplina física considerable.
Viaja sola siempre que puede.
Humilla afectuosamente a sus amigos. Tiene una tendencia bastante particular a demostrar cariño mediante pequeñas provocaciones. Si alguien que quiere se comporta de manera excesivamente solemne, probablemente intentará encontrar el modo de hacerle quedar ridículo durante unos segundos. Espera exactamente lo mismo de quienes la conocen bien.
Guarda objetos pequeños asociados a momentos importantes y después niega que tengan valor sentimental.
Y probablemente tenga una costumbre que jamás admitiría en una entrevista profesional:
hablar sola mientras prepara una negociación.
DESEO PROFUNDO
No quiere realmente ser rica.
Ni poderosa.
Ni siquiera quiere necesariamente triunfar.
Quiere que su vida deje de parecer una obligación.
Durante años ha ido cumpliendo objetivos:
estudiar lo que debía,
conseguir el trabajo adecuado,
ganar dinero,
ser brillante,
ser independiente,
ser respetada.
Y ha llegado al punto en que puede preguntarse:
«¿Y ahora qué?»
Su deseo profundo es poder despertarse algún día y descubrir que nadie está esperando nada de ella.