Acercándose a la caótica población humana de Athkatla, para atender a una reunión, una figura encapuchada de escasa estatura, con gualdos cabellos asomando sin disimulo y ropajes de desgastado cetrino, se detuvo a leer uno de los carteles de “SE BUSCA”.
Reconoció de inmediato la mano de la que...