Arrakis
Copia defectuosa de Kronobot
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La mujer volvió a adelantarse hasta las puertas de la Arcanum, igual que hiciera días atrás cuando acompañó a los escolásticos enviados a las minas de las cercanías, en Alandor. Esta vez, sin embargo, no la seguía una docena, sino apenas media. Cinco arcanistas en total.
Uno de ellos destacaba con claridad sobre el resto. Más curtido, más veterano, con la compostura de quien había sobrevivido a más de uno enfrentamiento anterior. Un veterano de la guerra contra Takhisis. Los demás, aunque jóvenes, iban preparados para obrar magia de círculo llegado el momento.
No hubo proclamas ni discursos grandilocuentes por parte de la mujer. Solo unas palabras discretas y de agradecimiento dirigidas al líder del pequeño grupo antes de verlo partir, camino de Kalathyr, donde empezarían a hacer sus preparativos.
Poco después, la mujer cambió el rumbo y se presentó ante el castillo del Guantelete, avanzando hasta sus puertas con una resolución mucho menos contenida. Sus tacones repiquetearon en paso brioso, autoanunciándose con la pompa del ruido que provocaban sobre el empedrado. Se dice que allí sí alzó la voz, y que sus palabras iban dirigidas de forma muy concreta al padre Dick Cars.
Tenían a las puertas de Kalathyr a quien bien podía ser un maldito campeón de Vaprak, una bestia bendecida, de destrucción y ruina y, según preguntó con no poca sorna, ¿pensaban acaso quedarse de brazos cruzados?
Offtopic :
@farraces le dejo carta
