Las brumas que cubrían las montañas de los Picos de las Nubes, habian comenzado a disiparse, quedando solamente cubiertas las cumbres las mismas. Los kobolds comenzaban a salir de sus madrigueras y los viajeros volvían a los caminos que atravesaban las montañas y los llevaban a las diferentes aldeas, las montañas regresaban a la normalidad junto a la desaparición de los elementales de Aire que habían estado atacando los senderos aprovechándose de la bruma y de sus capacidades.
El "El Poblado", había sufrido daños pero sus habitantes se encontraban inmersos en su reconstrucción, no tenían que llorar la perdida de sus compañeros, pues la calamidad que les había azotado no se había llevado a ninguno a la tumba.
No lo hicieron solos, pues los Caballeros de Selûne junto a los Soldados del Enclave de Tethyr y de Amn, habían ayudado a los Reghedmen a dicho desenlace, apresando a quienes acusaban de estar detrás de todas las penurias que habían estado ocurriendo por esta última estación en las montañas, el misterioso grupo de elfos que eran guiados por Vaelithra Galanmor. Los cuales dejaron atrás un extraño símbolo que portaban oculto con la forma de un triángulo invertido.
A estos últimos se les había visto encadenados de pies trabajando sin descanso en reparar el daño que habían causado. Pero quizás no era eso lo peor de su castigo, lo peor podría estar por llegar ya que luego iban a ser los miembros del Enclave de Tethyr quienes se ocupasen de sus congéneres y de su aleccionamiento.
Los Bárbaros miraban el cielo con preocupación pues esperaban la aparición del joven y violento Dragón Blanco de Ojos Azules, pero este nunca apareció, quizás se cansó de buscar, quizás dejaron de molestarlo, o quizás nunca tuvo interés... Ninguno pensaba en acudir a su cubil a preguntárselo.
Es en el Bosque de Álandor que la Rothomir del Enclave de Tethyr aguardaba la llegada de los salvadores que habían logrado entregar de vuelta un artefacto de gran poder cuyo nombre no había trascendido pero que de su relevancia venía que la Portavoz de los Árboles fuera quien recibiera en persona a los cuatro "héroes" que lo habían hecho posible, Nyvara, Sariel, Gabriel y Cassandra.