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Vida y hazañas del muy bravo Roderic

Orofea

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A lomos de Debla entre Luskan y la tierra de Amn
en busca de cumplir su nocturno juramento
Detuvose Roderic a descansar un momento
Cerráronse sus ojos y en sueños habló el unicornio Aelinthar:

"si es honesta tu búsqueda y quieres vencer al mal
Busca al clero de Selune y ofrece tus talentos
en todo Amn poca gente queda como ellos honestos
Combate insepultos y protege a la gente frente a la adversidad".

Abrió sus ojos y dentro de él sintió poder sin igual
Preparó a su blanco corcel y galopó como el viento
Hasta las puertas de la ciudad corrupta y llegó al templo
Donde se ofreció al clero de rodillas frente al altar.
 
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Orofea

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Conocedor bajo la luz de la luna
de las sacerdotisas de azur y plata
juró nuestro héroe seguro en el alma
traer a este mundo oscuro una cura.

Pronto comienza su prueba primera
pues a una mina profunda se adentra
en compañía de la sacerdotisa y hechicera
juglares, magos, paladines y arqueras.

Profundo en la infraoscuridad les llevó el recorrido
a oscuras respirando el aire oscuro y ennegrecido
bajaron y combatieron monstruos en el camino
rodeados de fuego, magma y múltiples enemigos.

Al fondo un monstruo de quitina
grande como un barco,
feroz como la envidia,
le dieron golpes a destajo
ayudados con magia divina
finalmente se vino abajo
y el enemigo no se agita

Offtopic :
Escena con DM Artyom y (perdón si me dejo a alguien): Jadzia, Gwenaelle, Alaric, Aries, Sulion, Talivia, Adrie
 

Orofea

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Saliendo Roderic de la Ciudad los Llanos
De heroes y otros miembros de la Guardia
Preparados para salir se ha percatado
Iban a patrullar prestos a la batalla.

Queriendo ayudarlos ofreció su espada,
Su escudo alzado listo para la defensa
Estaban Silas, Thomas y Evelyn la dama
Acompañaba un pájaro azul y ocre cresta.

Por el sendero hasta Purskul caminaron
Y habiendo recorrido ancho y largo camino
Acabaron con malhechores y trasgos.
Hasta que un guardia le ordenó sin tino

"No sirvo órdenes vuestras soldado
juramento a la guardia no me ata
Y promesa de fidelidad no he dado
Al prometer ayudar con mi espada"

"Aquí manda la guardia, ciudadano,
Proseguid y os condenaré por desacato,
Pagaréis una cuantiosa suma
Del oro vuestro como pena y multa"

En ayuda del caballero acudieron
Evelyn la dama y Thomas el escudero.
"No hay motivo de multa contra el caballero
Puesto el señor no ha hecho juramento."

A Purskul el viaje llegó sin problemas
Algún jabalí y algún malvado asaltante
Combatieron sin caer en sus esquemas
Allí llegó Roderic a caballo galopante.
 

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ChatGPT Image Jul 30, 2026, 12_06_15 PM.jpg
El día había llegado de hacer su juramento
Como en sueños le anunció el unicornio que le dió el poder
Y Roderic el de rubia melena juró sus votos para romper
Y poner al servicio del bien y vida todo su talento.

Ante el clero de Selune, de brillante plata y medianoche azul
Frente a Selise y Sariel, en ceremonia dirigida por Gwenaelle
sus palabras suaves sonaban en el silencio solo socavado por él:
depositada rosa color medianoche, juró extender del bien la luz.

Acercóse solemnemente Sariel la sabia sacerdotisa
Postrado Roderic a sus pies con su espada en el suelo
La cimitarra de la divina Sariel lo consagró escudero
Conmovido, Roderic al bien consagraba su vida.
 

Orofea

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De Agujas de Oro salió la compañía,
al mando Sariel, la sacerdotisa buena,
Roderic el de rubia melena la seguía,
junto a Gabriel, el arco tenso y la flecha certera.

Vencieron los gusanos que la costa asolaban,
gigantes y voraces, surgidos de la espuma,
las mantarrayas el aire cortaban con sus alas
hasta esconderse en las grutas sin luz de luna.

Descendieron a las sombras donde el sol jamás alcanza,
paso a paso, lentos, pesados, sin aliento y sin premura,
cargando el hierro y el miedo como losa dura y oscura,
sintiendo que cada escalón robaba toda su esperanza.

El aire se hacía espeso, denso, opresivo y turbio,
la piedra sudaba sombras, el silencio pesaba y pesaba,
cada paso más hondo, más lento, más grave se tornaba,
y el tiempo, allí abajo, no era tiempo, era un lodo sucio.

Gabriel afiló su flecha con esmero:
"para vos, mi dama, cazaré el lucero."
Roderic, celoso, alzó más la voz:
"mi espada y mi vida son solo por vos."

Evelyn, divertida, no escogió a ninguno:
"guardad los suspiros, sois ambos importunos."
Y Sariel, entre risas, los miraba burlona,
dejando a los dos galanes sin dama y sin corona.

Por sendas de setas gigantes avanzaron,
pisando esporas que el aire enturbiaban,
trasgos y farfulleros al paso se cruzaron
y con hierro y magia el camino despejaban.

Surgió el hombre escorpión,
con todo su furor,
sediento de sabor
de sangre y de dolor.

Roderic sin temor
lanzó todo su ardor,
Gabriel con vigor,
flechas sin error,

Evelyn con valor
remató con rigor,
y cayó el agresor,
vencido sin honor.

Con el pecho henchido y la espada en alto,
Roderic a Evelyn narró su hazaña:
"¿visteis, mi dama, cómo herí sin fallo?"
Ella sonrió, sin decir palabra extraña.

Vencido el hombre escorpión, tomaron
otra senda para la vuelta emprender,
por grutas nuevas que jamás pisaron
buscando a la luz del sol volver.

Mas el camino distinto que escogieron
por ríos de fuego y magma discurría,
y sobre el abismo ardiente se vieron
obligados a cruzar cuanto podían.

Sobre el magma, a saltar,
tendidas cuerdas cruzar,
el fuego sin descansar
ponía a prueba su andar.

El hierro, pesado a más no dar,
hizo a Roderic tambalear,
resbaló sin poder evitar
y al fuego ardiente fue a parar.

Vio su carne arder y quemar,
sintió su piel desgarrar,
el grito no pudo evitar
mientras el fuego, sin cesar,

también a otros fue a tragar,
sin fuerzas ya su cuerpo aguantar.
Evelyn, sin dudarlo ni temblar,
se lanzó tras él, sin descansar,

y también a otro fue a salvar.
Sariel, con fuerza sin par,
dos cuerpos más fue a rescatar
del fuego que no iba a cesar.

¡Ay... ay, mil quemazones!
¡Ay, mis pobres pulmones!
No h-hallo ya razones
ni fuerzas ni ora-ciones...

¡Arden mis panta-lones!
¡Arden mis eslabones!
Sariel, entre visiones,
quemados tengo los...

Heridos, quemados y doloridos,
decidieron su marcha retrasar,
los cuerpos rescatados, malheridos,
optaron por la infra abandonar.

De vuelta, una sacerdotisa azer,
de piel de fuego y voz serena,
un slaad negro les hizo saber
que en las sombras de la infra campa y reina.

"Buscadlo y con la muerte castigad
su presencia que el equilibrio quiebra."
Mas el grupo, falto ya de vitalidad,
decidió posponer tan grave gesta.

Descansarían primero sus heridas,
curando el cuerpo y también el alma,
y cuando estuvieran de nuevo erguidas
sus fuerzas, cumplirían con calma.
 
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