Mas allá del mar sin huellas
El movimiento de las olas agitaba la embarcación de arriba abajo. El cascarón, herido y oscuro, cortaba el agua que una y otra vez golpeaba con testaruda insistencia. Las maderas crujían por el peso y la fatiga, como si el barco mismo dudara de su propósito.
Las velas, rojas como la sangre y abultadas por el viento, lucían el emblema que todos conocían: la doble circunferencia rodeada por nueve esferas que giraban en espiral hacia el abismo. Un símbolo suficiente para mantener alejados incluso a los piratas más desesperados; hombres sin honor ni ley, pero con la sabiduría de temer lo que no comprenden. Sabían que un error frente a los Magos Rojos haría que la muerte fuera un premio piadoso.
Pero aquellas velas, otrora gloriosas, habían perdido su majestad. Rasgadas de arriba abajo, marcadas por el fuego, dejaban escapar jirones de tela con cada soplo del viento. El navío que partiera con orgullo meses atrás llevaba ahora la dignidad hecha trizas tras un enfrentamiento desfavorable.
El olor a madera quemada se mezclaba con la sal del mar, y el murmullo de las olas se fundía con las voces apagadas de la tripulación.
Ella los miró. Sus ojos, dos fuegos fatuos de un violeta profundo, se posaron uno a uno sobre quienes habían sido sus aprendices. Los pocos que sobrevivieron portaban heridas, pero también la convicción silenciosa de los que ya no temen.
...Y entonces asintió.
El viento jugó con sus ropajes mientras su mirada se perdía en el horizonte, allí donde el mar aún guardaba los sonidos de la batalla. Había logrado abordar y escapar del desastre, pero recordó a Shazzar, su discípulo, de pie entre las llamas, la oscuridad y la obsidiana, encomendando aquel artefacto envuelto en un trozo de capa manchado por sangre y cenizas antes de ser rodeado.
Lo había preparado para enfrentar cualquier dificultad… pero incluso ella se vio superada en tierras lejanas.
Ahora, con un artefacto extraño entre sus manos, regresaba a su enclave.
No sabía si la esperarían con gloria o castigo.
Solo sabía que, en el horizonte, la silueta de los muelles de Athkatla emergía entre la bruma como una promesa —o una sentencia.
Offtopic :
Validado por DM_Arioch