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La Voz de Amn

Arrakis

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CANCIONES DE LA CASA DE LA ROSA



No soy muy aficionada a la música, excepto cuando una canción cuenta historias. Siempre he admirado, eso sí, a quienes son capaces de tejer y destejer en la inmensa red que es la urdimbre de Mystra mediante tonadas y canciones. Ordenan el caos con cada nota y son capaces de crear belleza donde, si fuera yo quien las interpretara, solo habría berreos y chirridos desacompasados.

Las sutilezas de sus composiciones escapan a mi oído poco selectivo. Salvo contadas excepciones, tanto las melodías como las letras se me antojan bellas precisamente por su complejidad y por lo distantes y al mismo tiempo cercanas que resultan de mi propio arte.

Quizá por eso me vi tan atraída por el recital de poesías y tonadillas con el que la Casa de la Rosa regaló nuestros oídos. La Casa Rosa, o el ‘Consorcio de la Rosa del Alba’, es una organización comercial dirigida por los Langley, aquellos que algunos recordarán de aventuras como Los Langley y la Orden del Radiante o Los Langley y el Guantelete. No es un apellido desconocido entre tabernas y aventureros, ni tampoco para nigromantes o desventurados. Exponentes de la tradición paladinesca, pugnan ahora por hacerse un hueco también en los mercados y por convertirse en mecenas de las artes.

Este certamen fue, pues, la gran obra de inauguración de la empresa. Un concurso de bardos y poetas nacido bajo una única premisa: ‘Héroes y villanos de la Nación’. Aunque el número de participantes fue reducido (casi tantos como miembros del jurado, compuesto por los bardos Sevel Puestaluna y Madeleine Sweeney, además del propio Erik Langley), el concurso fue recibido y aplaudido con entusiasmo.

Las tonadas fuero, he de decir, exquisitas en todos los sentidos, así como la preparación del propio lugar para el certamen. Se concedieron dos premios. El primero, en la categoría de héroes, recayó sobre la ilustre Galedrias Winter, de los enclaves élficos. El segundo, en la categoría de villanos, fue para la minsorreña Elisabeth Langley.


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Tuve el honor de conversar con ambas galardonadas tras el certamen, buscando conocer mejor aquello que las inspiró y los acontecimientos que despertaron su creatividad.

Galedrias Winter encontró la inspiración durante uno de sus viajes a Purskul. La barda, gran aficionada a la cocina, acudió allí en busca de uno de sus apreciados granos y terminó conociendo a un joven que le relató su historia. '
Normalmente me dedico, como trovadora, a dar a conocer las historias y aventuras de aquellos con quienes me cruzo; ellos son mi inspiración' ,​

comentó después. Invitada al certamen por la propia Astrid Minstreltides, la elfa hizo honor a su mentora con una composición dedicada a esas pequeñas historias que nos rodean, a los héroes del día a día.
'Para componer prefiero la rima y que el contenido llegue a los oyentes
bajo esa misma premisa. No me centro tanto en la melodía, pues a veces
puede llegar a opacar el mensaje.'

Finalmente quiso dejar unas palabras para nuestros lectores:
'A veces los héroes son aquellos que no vemos:
una joven ciega que lleva comida a quienes no pueden alimentarse;
aquel vecino que ayuda cada día sin esperar nada a cambio,
o incluso tú mismo. Contad las historias de quienes no tienen voz,
pues solo así puede verse la verdadera luz de las personas.'


Posteriormente pude hablar con la otra ganadora del certamen. Elisabeth Langley, hija de los propios organizadores, recibió el premio a la mejor tonada dedicada a un villano. Confesó que fueron unos aldeanos, a quienes escuchó conversar en la taberna, quienes inspiraron la sátira con la que narró la historia de un pérfido ladrón que los había desvalijado.
'Ya hay grandes trovadores que cantan los grandes acontecimientos;
casi mejor dejar que sean los más experimentados quienes los relaten
con su indiscutible talento. Tal vez algún día. Por ahora hay que ser humilde...
y, para los acontecimientos pequeños, pequeñas historias.'

La joven tiene una prometedora carrera por delante, respaldada por tan ilustres bardos. Como no podía ser de otra manera, también le pregunté por su proceso creativo.
'En mi caso la música acude primero a mí,
porque la melodía puede encontrarse en cualquier cosa que nos rodea;
luego solo hace falta alguien que quiera poner voz a sus sentimientos.
[...] En cuanto a la historia, siempre prima aquello que queremos contar.
A veces la inspiración aparece de repente; no podemos saber
qué queremos narrar hasta que vivimos algo que nos mueve a hacerlo.'

¡Ay! Por supuesto, no puedo cerrar este artículo sin hablar de la presencia de un tercer bardo, llegado desde las tierras de las Bestias y haciéndose llamar representante de las mismas: Nabil En-Nesyri, infame miembro de los Rundeen. A estas alturas no pasa desapercibido para nadie que esta casa comercial, que durante años ha intentado abrirse camino en Amn, no deja de ser un organismo intrínsecamente ligado a Murann y a sus dirigentes mediante sus propios miembros. Una lástima que no se concediera un premio al más atrevido.

Y, sin embargo, sería injusto negar que, entre toda la grandilocuencia y el descaro que acostumbra a exhibir ese horrible individuo, alguna de las verdades que entonó en su canción encontraron un eco en la realidad incómodamente familiar. Irritante, lo sé.

Y, finalmente, llegamos a los postres.

Señores, háganme caso: cojan a Miria y a Groob por banda, a esos dos hins bendecidos con el don de la creación culinaria, y pónganlos a trabajar en sus fiestas. ¡Qué delicias! Si algo tiene el pueblo mediano es un talento casi sobrenatural para la buena mesa, y no pierde ocasión de demostrarlo. El banquete fue un broche de oro para una velada en la que las palabras alimentaron el espíritu y la cocina se ocupó del resto. Confieso que abandoné el lugar con el estómago mucho más lleno de lo que mi orgullo periodístico estaría dispuesto a admitir.




Jadzia Odger
Decana de la Arcanum,
Historiadora y Arqueóloga
(y Frommelier de ahora en adelante)
 

Sacredlilium

Lágrima de mago nerfeado
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Actualidad y Opinión
Por Evelyn Blackwood

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DE KALATHYR A IMNESCAR Y LOS PÁJAROS CANTORES
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Tras un periodo vacacional en mi natal Puerta de Baldur, he dedicado estos días a revisar con detenimiento las distintas polémicas que han aflorado durante esta dekhana. No es desconocido que, desde esta columna, procuramos abordar aquellos acontecimientos que deberían resultar de interés para el amniano promedio.

Resulta llamativo cómo, de forma constante e incansable, nuestros vecinos de Murann dirigen su mirada hacia las costas amnianas en busca de la paja en el ojo ajeno. Mientras nuestros campos sostienen nuestro sustento, ellos permanecen atentos, casi expectantes, aguardando cualquier movimiento que puedan interpretar o cuestionar.

Y esta columna se pregunta: ¿por qué? ¿Acaso una tarde en Amn resulta más interesante que toda su campaña en la Infraoscuridad, de la cual tanto presumen con orgullo y empeño?

Ante esto, no faltarán detractores que planteen la cuestión inevitable:

“¿Qué principios guarda realmente Amn?”

La respuesta, aunque incómoda para algunos, no es tan esquiva como pretenden hacer ver. Amn, con todas sus contradicciones, se ha erigido históricamente sobre pilares claros: la estabilidad, el comercio y el pragmatismo. Valores que, si bien no están exentos de críticas, han permitido a nuestra nación seguir creciendo bajo el amparo de Waukin.

Sin embargo, conviene no confundir firmeza con inmovilidad. Toda estructura sólida requiere ajustes, revisiones y, en ocasiones, concesiones. La diferencia radica en que dichos cambios deben responder a una lógica interna, no a la presión constante de quienes, desde la distancia, encuentran más sencillo señalar que comprender.

También conviene recordar que no todo lo que se pregona en carteles y diarios refleja la realidad de Amn. Desde fuera se opina con ligereza; desde dentro, con conocimiento. Y entre ambos extremos prosperan los rumores, alimentados por quienes buscan escándalo más que verdad. No es extraño, entonces, que ciertos discursos encuentren eco únicamente porque dicen exactamente lo que algunos desean oír.

Los panfletos claman al cielo:

“Así que escuchad, ciudadanos de Amn, cuando el bardo vuelva a cantar:
si Murann recibe un golpe, Murann habrá de contestar.”

Pero conviene responder con hechos, no con versos.

Imnescar no es solo la abadía de Hydcont, ni únicamente el recuerdo de aquellos que quedaron encadenados bajo el peso de un imperio. Imnescar también es Amn. Y bajo banderas, polvo y desolación, seguirá siéndolo por mucho que esa tierra haya sido tres veces maldita.

En cuanto a Kalathyr —esa fortaleza a menudo reducida a un símbolo menor—, ha resistido más de un intento de conquista, algunos de ellos impulsados con notable insistencia desde Murann. No es, por tanto, una plaza desconocida para quienes en otro tiempo aspiraron a reclamarla y, sin embargo, no lograron sostenerla.

Resulta, por ello, llamativo el cambio de tono en torno a su relevancia. Donde antes hubo empeño y reiterados intentos, ahora parece imponerse el silencio. ¿A qué responde este giro? ¿Se trata de estrategia, de desgaste o, simplemente, de prioridades cambiantes?

Porque, al final, más allá de consignas, silencios oportunos y relatos cambiantes, hay una realidad que persiste: los territorios, como las naciones, no se definen por lo que se proclama sobre ellos, sino por lo que resisten.

Y en ese sentido, quizá la pregunta ya no sea quién reclama qué, sino quién ha demostrado ser capaz de sostenerlo en el tiempo.

Amn, con todas sus imperfecciones, no necesita elevar la voz para recordarlo. Le basta con seguir estando ahí.
 

Quetzalcoatl

Receta de Popy
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Desafío al Caos Elemental para reabrir la ruta de la Costa Sur

Una iniciativa del Enclave Esmeralda reconstruye los sectores más dañados


Kalathtyr, Amn. El llamado Caos Elemental continúa dejando su huella en todos los rincones de Amn. Fuego y sequía castigan Púrskul y los Humedales, tierra y roca destrozan los bosques del Alandor, viento y rayos azotan los Picos de las Nubes y un oleaje embravecido sacude la costa sur. costasurmapa.JPGÉsta es una crisis que está afectando con dureza las principales rutas comerciales y militares del reino.

Uno de los puntos más perjudicados es el camino costero que une Athkatla con Kalathtyr y la frontera sur. Allí, la iniciativa para devolver la normalidad ha partido, curiosamente, de los Guardianes de la Naturaleza. Zentakord y Loreliel, miembros del Enclave Esmeralda del claro del Eldat, promovieron una campaña para rehabilitar esta importante vía de comunicación, castigada por las mareas y por la aparición de elementales de agua surgidos del Mar de las Espadas.

El llamamiento fue público y abierto a cualquiera dispuesto a prestar ayuda sin otra recompensa que el beneficio común. Y la respuesta no pudo ser más alentadora, demostrando que Amn sigue siendo una nación generosa o, al menos, pragmática. Soldados, sacerdotes, estudiosos, autoridades y aventureros acudieron a la cita para poner manos a la obra. Por allí pudo verse, entre otros, a los soldados Langley y Amalitte, de las F.F.A.A.; a Radix y Boti, del Enclave Esmeralda; a la Alta Sacerdotisa Gwenaëlle de Selûne; a la Decana Odger, de la Arcanum Scholla; al ilmatari Padre Cars; a la todavía alcaldesa en funciones Numina; a los aventureros Zyon Ashby y Alaric Thorne; o a las jóvenes Elisabeth Langley y Galedrias Winter, cuya popularidad continúacostasurreconst.JPG creciendo desde su participación en el certamen de artistas patrocinado por el Consorcio la Rosa del Alba.

La tarea, no obstante, no iba a ser ser sencilla. Árboles arrancados de cuajo bloqueaban el camino, los socavones obligaban a improvisar desvíos y varios desprendimientos amenazaban los tramos cercanos a los acantilados. Pese a ello, el trabajo conjunto ya ha permitido reabrir parcialmente algunos sectores del camino, facilitando de nuevo el tránsito de viajeros y carromatos. Si el Caos Elemental concede una tregua, se estima que las labores de reconstrucción podrían prolongarse todavía un par de meses.

Pero la jornada no terminó únicamente con caminos despejados y reparaciones. Mientras trabajaban en uno de los tramos más dañados, el grupo tuvo que acudir en auxilio de una granjera y de su hija, Amy, que habían sido secuestradas por una manada de gnolls -o caraperros- en las inmediaciones de la ruta. La rápida intervención permitió poner a salvo a ambas y devolverlas con vida a su hogar, recordando que, incluso en tiempos de crisis, reconstruir Amn significa también proteger a quienes la habitan.​


M.S.
 

Skotos

El cansino de los Siervos de Hueso
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Reflexiones sobre patriotismo
Por Gwenaëlle Shade, Editorial - Corresponsalía del Norte


Apreciados lectores,

En los últimos días se han escrito muchas palabras sobre Amn. En panfletos, gacetas e incluso en este prestigioso medio, bajo la pluma de otros redactores.

Se ha hablado de nuestras fronteras, de la utilidad y pertinencia de los estamentos sociales, de quiénes son nuestros enemigos, de aquello que hemos perdido y de aquello que deberíamos recuperar. Algunas de estas palabras han nacido de un sentimiento legítimo, el miedo; otras, del desdén o de agendas interesadas.

También se ha escrito mucho acerca de quién sirve verdaderamente a nuestra nación y de qué debe exigirse a quienes dicen actuar en su nombre.

Entre tanto ruido, quizás merezca la pena detenernos en una pregunta mucho más sencilla.

¿Qué significa amar Amn?

No creo que exista una respuesta única y definitiva. Amn es un crisol, una miríada de contradicciones y yuxtaposiciones. Es un país construido por sí mismo sobre las cenizas de un antiguo imperio, que constantemente se reinventa rodeado por un entorno hostil. Es un país ensimismado, en el que cofradías, gremios, instituciones y entidades se vigilan unos a otros mientras tratan de sobrellevar sus diferencias.

En esta cacofonía perdemos de vista un elemento esencial del genoma amniano que, lejos de constituir una debilidad, es paradójicamente una de nuestras mayores fortalezas: nuestra heterogeneidad.

En Amn todos somos diferentes. No existe cabida para el determinismo, por mucho que algunos pretendan imponerlo. No existe culto a señorías y feudos. Es más, se desconfía de quienes apelan al abolengo y al apellido para disfrazar el origen como mérito. Es tierra de mercaderes, tahúres y oportunistas, sí; pero también de inventores, pioneros y buenos samaritanos.

Amn es una tierra de oportunidades, una en la que el destino no está escrito.

Para algunos, Amn es la bandera que ondea sobre nuestras murallas. Para otros, sus leyes, sus instituciones o los soldados que vigilan nuestros caminos. Para un burgués o un mercader puede encontrarse en una caravana que atraviesa segura el Camino del Comercio. Para un campesino, en la tranquilidad de saber que podrá recoger su cosecha. Para quienes profesamos una fe, en la certidumbre de poder abrir las puertas de nuestros templos sabiendo que mañana continuarán allí.

Todas estas respuestas son ciertas. Pero existe otra, en mi opinión, todavía más sencilla y clara.

Amn es su gente.

Una nación sin su gente no es nada. Es un trozo de tierra, un descampado, un yermo donde nada puede crecer ni prosperar.

Amn es el comerciante de Athkatla que abre cada mañana las puertas de su negocio. Amn es el campesino crimmorense, el minero de Cumbrelanza, el pescador de Kalathyr y el ovejero de Náshkel y el alfarero purskuleño. Amn pertenece a quienes nacieron aquí y también a quienes, llegando desde lugares lejanos, decidieron hacer de estas tierras su hogar y contribuir a ellas.

Quizás por eso jamás he logrado entender el patriotismo como una competición por demostrar quién pronuncia las palabras más severas o se golpea con más fuerza el pecho, excluyendo a unos para aparecer en el retrato.

Amar Amn no consiste en gritar su nombre más alto que nuestro vecino.

Consiste en servir a sus gentes. Es en nuestras comunidades donde hallamos verdadero propósito.


Para mí, una humilde servidora de la Luna, Amn representa defender aquello que merece ser defendido, conservar aquello que nuestros antepasados construyeron bien y procurar que quienes vengan después reciban una tierra más segura y próspera que la que nosotros encontramos.

Pero amar Amn también consiste en recordar nuestro pasado sin dejarnos atormentar por él.

Una nación que olvida demasiado fácilmente aquello que ha perdido porque resulte incómodo recordar termina olvidando también a quienes lo perdieron.

Imnescar es, y siempre será, parte de Amn.

No entiendan estas palabras como un lema o una consigna. Reflexionemos, en cambio, sobre las implicaciones que tendría renunciar a ellas.

Imnescar no es únicamente una palabra escrita sobre un mapa, ni una vieja disputa entre gobernantes. Imnescar es, para muchos que aún viven, su hogar. Allí hubo campos, caminos y templos. Hubo hombres y mujeres que vivieron bajo nuestras leyes y que un día descubrieron que la guerra había llegado hasta sus puertas. Una guerra traída por dragones, ogros y muertos vivientes.

Hubo quienes murieron y quienes tuvieron que huir. Muchos otros fueron obligados a vivir entre cadenas. Seis mil almas quedaron bajo el yugo de Murannheim, condenadas a una existencia atroz.

Seis mil amnianos.

Algunas pudieron ser rescatadas. Demasiado pocas, es cierto. Ningún esfuerzo puede compensar el dolor de haber perdido el hogar, y demasiados errores y discusiones en despachos y sedes magistrales han contribuido a conducirnos al inmovilismo.

Pero mientras discutimos, una realidad pesa sobre nuestra conciencia colectiva: mientras esas personas sigan vivas, mientras sus familias recuerden sus nombres y mientras sus hogares permanezcan bajo dominio ajeno, no podemos exigir que el paso de los años transforme la memoria en indiferencia.

Por tanto, decir que Imnescar fue Amn no es ninguna mentira. Como tampoco lo es afirmar que Imnescar sigue siendo Amn.

No encuentro nada vergonzoso, irresponsable o indigno en desear que algún día vuelva a serlo también en nuestros mapas. Una nación que conserva memoria de sus gentes debe conservar también memoria de aquellas tierras que les fueron arrebatadas.

Podemos discutir sobre nuestras decisiones, nuestros errores, nuestras diferencias y sobre cuál es el mejor camino hacia el futuro. Eso también forma parte de una sociedad viva y sana.

Pero el recuerdo de Imnescar no debería convertirse en un arma con la que los propios amnianos nos golpeemos unos a otros.

Porque recordar Imnescar no significa despreciar la paz. Significa comprender que la paz y la resignación son cosas distintas.

Murann y Amn tienen una historia difícil. No necesitamos embellecerla, pero tampoco exagerarla. No necesitamos inventar nuevos agravios cuando existen suficientes motivos reales para mantener los ojos abiertos. Murann ataca nuestras caravanas; las amenazas y maniobras sobre Kalathyr y Púrskul son constantes. El imperio de Murkul no necesita sentirse provocado para atacar; tan solo depende de sus apetencias.

Hoy su atención parece dirigirse hacia la Infraoscuridad. ¿Pero qué sucederá cuando esa campaña termine?

Precisamente por ello debemos ser capaces de mirar hacia Imnescar con memoria y determinación, sin permitir que el odio decida por nosotros qué clase de nación queremos ser.

He tenido la fortuna de conocer durante estos últimos años a muchas personas que sirven a Amn de maneras muy diferentes: soldados, sacerdotes, comerciantes, aventureros, funcionarios, sanadores y simples voluntarios. Personas que probablemente discutirían durante horas acerca de política, religión o sobre cuál debería ser el futuro de nuestra nación.

Y, sin embargo, cuando un camino queda destruido, cuando una aldea necesita ayuda, cuando desaparecen viajeros o cuando monstruos y criaturas amenazan nuestras tierras, esas diferencias suelen volverse sorprendentemente pequeñas.

Entonces nadie pregunta demasiado quién rezó a qué dios antes de levantar una piedra.

Los amnianos simplemente actúan. Juntos, bajo una misma bandera.

Para mí, ahí se encuentra una de las formas más hermosas de comprender el patriotismo: uno que nace de la solidaridad y la responsabilidad cotidiana.

No defendemos Amn solamente para que exista una bandera sobre un pedazo de tierra. Las tierras, por sí solas, no conforman naciones.

Defendemos nuestros hogares. Nuestras familias. Nuestros caminos. Nuestros templos. La posibilidad de que un mercader atraviese nuestras tierras sin miedo y de que un niño pueda crecer sin aprender demasiado pronto el sonido de una batalla.

Defendemos la posibilidad de que, bajo esa bandera, puedan vivirse vidas dignas.

Por eso me preocupa cuando comenzamos a medir el amor a nuestra patria únicamente por los galones que se sostienen o por quien pronuncia la última palabra. Cuando una discrepancia basta para sospechar del vecino, o cuando el patriotismo deja de ser aquello que nos une y se convierte en una vara con la que determinar quién es suficientemente amniano.

Quien firma esta columna admite haber cometido errores sirviendo a esta tierra. Muchísimos. Algunos tuvieron consecuencias que todavía cargo conmigo y sobre las que he tenido mucho tiempo para reflexionar. Por ello no pretendo decidir quién merece llamarse patriota.

Pero sí considero que mis experiencias me permiten afirmar lo siguiente:

El servicio no consiste en no equivocarse jamás. Consiste también en responder por nuestros errores, aprender de ellos y levantarnos al día siguiente dispuestos a seguir siendo útiles para nuestras comunidades.

Muchos de aquellos que hoy señalan a otros han sido también autores de errores catastróficos. Y estos pueden haber procedido tanto de la acción como de la indolencia. Elegir no actuar es, en sí mismo, otra elección, cuando de ello se derivan consecuencias.

Amn necesita memoria para recordar sus derrotas y sabiduría para aprender de ellas. Necesita justicia para corregir sus errores, soldados para defender sus fronteras y mercaderes que mantengan llenos nuestros mercados. Necesita sacerdotes que atiendan a quienes sufren, trabajadores que construyan nuestros caminos y ciudadanos dispuestos a cuidar de aquello que compartimos.

Pero también necesita esperanza. No una esperanza ingenua, que confíe en que nuestros problemas desaparecerán simplemente porque dejemos de prestarles atención.

Una esperanza más obstinada.

Una esperanza en creer que aquello que fue perdido puede recuperarse. Que aquello que fue destruido puede reconstruirse. Que quienes fueron expulsados de sus hogares puedan regresar. Que una derrota, por dolorosa que sea, no tiene por qué convertirse en una sentencia eterna.

Quizás sea eso lo que deberíamos recordar cuando pronunciamos el nombre de Imnescar.

No solamente su caída, sino también la posibilidad de su regreso.

Algún día nosotros también seremos únicamente nombres en libros, grabados en lápidas o menciones en historias contadas al calor de una lumbre. Otros caminarán por las carreteras que construimos sin recordar quiénes las idearon, vivirán en las ciudades que protegimos y heredarán las consecuencias de las decisiones que tomemos hoy.

Cuando llegue ese día, espero que puedan decir de nuestra generación lo siguiente:

Que discutimos. Que nos equivocamos. Que algunas veces tuvimos miedo a hacer lo correcto.

Pero que no permitimos que nuestras diferencias nos hiciesen olvidar aquello que compartíamos. Que nunca confundimos la prudencia con el olvido, ni la esperanza con la ingenuidad.

Y que procuramos dejarles un Amn más seguro, más próspero y más pleno que aquel que recibimos.

Pienso humildemente que tales pensamientos son también formas de amar a la patria.​
 
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Sacredlilium

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Actualidad y Opinión
Por Evelyn Blackwood

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EL MAL ELEMENTAL: SE QUEMAN NUESTROS CAMPOS
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En las jornadas que precedieron a los recientes movimientos en Verdelinde, fueron avistadas varios elementales de fuego en las cercanías de los llanos, sembrando el temor entre labradores y moradores de las granjas próximas a la capital.

Según relatan los testigos, los elementales, poseídos por una furia desmedida y completamente apartados del orden natural, habían llegado hasta nuestros campos siguiendo el camino del comercio que nos separa de Crimmor. Allí, sin aparente provocación, descargaron su cólera sobre las tierras y sembrados.

Gracias a la pronta intervención de quienes se encontraban en las inmediaciones, entre ellos el druida conocido como Kharmin, así como los arcanos Alaric Thorne y Arthal, fue posible contener y finalmente sofocar las llamas. Mientras unos combatían el incendio, otros se vieron obligados a plantar cara a las criaturas, en una lucha que puso a prueba el valor de cuantos allí se encontraban.

EL DESCONSUELO DE UN GRANJERO

Más amarga aún fue la suerte de aquellos que permanecieron en el lugar para conocer el alcance de la desgracia.

Según cuentan quienes fueron testigos de la escena, el propietario de la granja, un hombre llamado Paco, rompió en llanto al contemplar cuanto había perdido. Entre sollozos, se abrazaba a su esposa mientras, presa de la desesperación, clamaba que quizá la muerte habría sido más misericordiosa que contemplar cómo el fruto de toda una vida de trabajo y sustento era reducido a cenizas por la crueldad del fuego.

La tragedia alcanzaría después su más oscuro desenlace. Según los testimonios recogidos, el desdichado granjero terminó quitándose la vida.

La guerra contra el mal elemental continúa, pues, cobrando un precio que no siempre aparece en los partes de batalla. Son víctimas silenciosas que engrosan la tragedia que asola nuestras tierras.

Que los bosques puedan sanar de estas heridas y que la viuda, abandonada ahora a una suerte incierta, encuentre amparo y pueda llevar una vida digna después de cuanto le ha sido arrebatado.


LA MESOSCURIDAD Y LOS AZERBLOOD: LA CAZA DEL SLAAD NEGRO

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Pocos días después de los sucesos acontecidos en los campos, una partida de aventureros emprendió una expedición hacia las profundidades de la Infraoscuridad.

El descenso, que en principio no habría de distinguirse de tantos otros, estuvo marcado por la desgracia. Tras sufrir diversos percances y quedar algunos de sus miembros gravemente heridos, el grupo logró atravesar una de las peligrosas pozas de magma que guardan el camino hacia las profundidades.

Fue al otro lado de aquellas ardientes aguas cuando una voz surgió de entre la oscuridad y sacó a los aventureros de su desconcierto.

Era Grisha Manodehierro, sacerdotisa de los Azerblood.

Aunque sus ojos parecían no contemplar cuanto ocurría ante ella, no por ello ignoraba el devenir de los acontecimientos. La sacerdotisa dirigió al grupo una petición tan concreta como peligrosa: dar caza al slaad negro que venía asolando a su pueblo en las profundidades.

Los aventureros, exhaustos y maltrechos tras el descenso, aceptaron finalmente prestar su ayuda a Grisha. Lo que siguió fue un combate encarnizado.

Tras una feroz contienda, que no resultó en uno, sino en decenas de Slaads, se encontró la victoria.

La victoria, sin embargo, estuvo lejos de ser gratuita. El grupo hubo de pagar un elevado precio en sangre y esfuerzo antes de poder cantar triunfo. Así terminó aquella jornada en las profundidades: con una victoria costosa para el bando amniano.
 

Arrakis

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· PULPO AL AJILLO ·



Lo único que pudieron quizá divisar desde Athkala o Crimmor, hace unas noches, de cuanto aconteció en los Picos de las Nubes, fue un resplandor nocturno. Uno que cruzó el horizonte como una estrella fugaz hasta acabar estrellándose, de forma poco elegante, contra los picos.

A estas alturas hemos visto caer muchas cosas del cielo. Desde celestiales hasta lanzas enviadas por dioses foráneos, pasando por ciudades enteras que se han despeñado en las montañas. Esta última vez se trataba de una nave, un nautiloide. Una de las naves empleadas por los ilícidos, azotamentes o, para quienes prefieran una descripción algo menos académica, pulpos humanoides. Aquellos que tengan un poco de memoria y recuerden lo ocurrido en Puerta de Baldur comprenderán que la noticia no resultase especialmente tranquilizadora.

Un grupo de valientes, encabezados por el Sargento Varocht y en el que se encontraba el Maestro de la Arcanum Alaric Thorne - quien ha narrado a mi persona lo allí ocurrido- consiguió llegar hasta los restos de la maltrecha nave. Allí tomaron contacto con los ilícidos y trazaron un buen ardid. Los convencieron de que los ayudarian a reparar su nave si antes de ello ofrecieron la libertad de varios prisioneros que mantenían en su interior. La reparación requería una habilidad considerable, pues eran varios los puntos de la nave que habían quedado dañados. No obstante, y siguiendo con el plan consiguieron arreglarla, dejando que esta se elevara en el aire. Tan pronto como lo hizo realizaron el siguiente paso mas sensato: Derribarla y dejar que la gravedad, esa querida amiga, hiciera el trabajo por ellos.

Una vez en el aire derribaron el nautiloide con poderosos conjuros entre los presentes, haciendo caer la nave en la ladera de la montaña con un poderoso estruendo e incapacitando o matando a la gran mayoría de ilícidos.

Fue aquí donde otros grupos, conformados por aventureros y miembros de diferentes organizaciones de la ciudad, nos unimos al grupúsculo inicial. Ayudamos a explorar los restos de la nave y a eliminar a los azotamentes que aún quedaban con vida en su interior.

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Admito que una nave ilícida despeñada en mitad de una montaña es una invitación a mi curiosidad más primitiva. También es una invitación a morir de una manera particularmente desagradable, pero ese tipo de detalles suelen quedar relegados a un segundo pensamiento mientras uno se encuentra en faena. Por fortuna para quienes seguimos adelante, los ilícidos no supusieron un problema para los allí reunidos. No es la primera vez que estas criaturas aparecen vinculadas a nuestros alrededores, pero, por fortuna, parece que esta vez la amenaza ha quedado contenida.

Del nautiloide apenas queda rastro y tampoco parece haber quedado un número significativo de ilícidos con capacidad para continuar la incursión. Los aventureros hicieron buena cuenta de ellos y la montaña quedó, finalmente, mucho más tranquila de lo que había estado durante las horas precedentes.

Se ha recomendado a los lugareños que eviten las rutas montañosas durante las próximas decanas siempre que les sea posible. No puedo decir que me parezca una mala recomendación. Hay destinos bastante más agradables para una excursión, y encuentro poco justificabe el aventurarse en esa zona teniendo en cuento que esos 'bichos' consideran tu cerebro un aperitivo. Además, las placas de hielo han quedado algo sueltas, lo que puede terminar provocando algún que otro alud en el momento más inesperado.

Así que, por una vez, quizá convenga hacer caso a las autoridades y dejar las montañas tranquilas durante unos días.



Jadzia Odger
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BobM

Restos de un PJ de Aharadad
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El Oro de AguasProfundas: La Alianza de los Lores
Por Helios Odger, Columnista de la Voz de Amn Alianza de los Lores.png

Recientemente en este periódico han podido leer sobre la enigmática noticia alrededor de nuestro Consejo de los Seis y la Alianza de los Lores.


Para aquellos menos versados en los menesteres políticos y territoriales, conviene recordar que la Alianza de los Lores es una asociación de ciudades mercantiles, principalmente asentadas en la Costa de la Espada, aunque su influencia se extiende tanto en el norte como en noroeste de Faerün, Entre sus principales impulsores se encuentran, Aguasprofundas, Puerta de Baldur y Nuncainvierno.


Por poner un ejemplo práctico, la ruta comercial principal que atraviesa nuestra región y la Costa de la Espada se encuentran bajo su protección.

Como bien podrá comprender el lector, Amn conocida por muchos como la tierra del comercio, ha mantenido durante décadas rivalidades tanto políticas como comerciales con esta alianza, Una lucha económica constante para imponerse como la mayo potencia mercantil, especialmente frente a Aguasprofundas.

Entonces.. ¿Qué puede significar este inesperado gesto entre dos viejos rivales?


El enviado: Mirt el Viejo Lobo.
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Como habréis podido leer, este hombre es quien está liderando las reuniones dentro de nuestra capital, Debido al alto secretismo con el que se están desarrollando las negociaciones, poco se conoce de sus verdaderas intenciones, lo que si ha trascendido es que Mirt pretende, mediante este acuerdo unificar las rutas comerciales que durante años han enfrentado los interéses de Amn con los de las ciudades de la Alianza de los Lores.

Sin embargo, Mirt, astuto y haciendo honor al sobrenombre que lo acompaña, no se ha limitado exclusivamente a sellar un acuerdo entre dos grandes potencias comerciales.

Según fuentes que no pueden ser desveladas, el Viejo Lobo estaría desarrollando un proyecto personal junto a una influyente casa del Consejo de los Seis, la cual aún no se ha desvelado, todo bajo el amparo de un gesto de buena voluntad por parte de los señores de Aguas Profundas.


¿Qué podemos esperar?

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Nos encontramos, sin duda, ante tiempos convulsos. Tiempos de cambio en los que las viejas rivalidades podrían transformarse en nuevas alianzas y donde un solo movimiento en falso podría alterar el equilibrio de poder que durante décadas ha gobernado nuestras tierras.

Y cuando tantos intereses se encuentran sobre la misma mesa, no resulta difícil imaginar que alguno de los protagonistas podría terminar perdiendo mucho más que una ruta comercial.

Quizá incluso su poder.

Quizá incluso su influencia.


Y, en Amn, ambas cosas pueden ser mucho más valiosas que el oro.

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SE HACE SABER QUE DESDE LA VOZ DE AMN, SE OFRECEN ESPACIOS DE PATROCINIO POR EL PRECIO DE CINCO MONEDAS DE ORO
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Skotos

El cansino de los Siervos de Hueso
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El mal menor
Por Gwenaëlle Shade, Editorial - Corresponsalía del Norte

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Apreciados lectores,

En Amn se suele hacer un uso muy liberal de lo que se considera el "mal menor".

A menudo, cuando se contraponen problemas muy reales, cuya solución es, como mínimo, costosa e implica la asunción de riesgos considerables, a menudo quienes se ven forzados a confrontar el dilema suelen desviar su discurso a soluciones seguras, predecibles y más fáciles de contener. Esgrimen los riesgos implícitos de enfrentar el problema, ensalzan las consecuencias del fracaso y minimizan el valor del esfuerzo.

Se escudan en que, sí, el problema existe, y que es muy grave y merece su debida atención y consideración. Pero puede esperar. Puede ser contenido, contornado y revisado en otra reunión o concilio. La espera se convierte en virtud; el no actuar, en prudencia; el no posicionarse, en un acto de responsabilidad y dignidad institucional.

Pues hay males grandes y males pequeños. Los últimos conllevan una ventaja implícita: son más fáciles de gestionar y de esgrimir como mérito.

Entonces al amniano de a pie se le presenta la siguiente disyuntiva: si, podríamos asumir un gran riesgo y solucionar el gran mal, pero, ¿y si fracasamos? Mejor, insiste el bienhechor, asumamos los "pequeños problemas", o conformémonos con la contradicción. Elijamos, en definitiva, el "mal menor": el problema conocido, o contenible; y convivamos con él.

Por fortuna, tal enfoque no siempre es el imperante, y la lucha contra el mal mayor e incontornable a menudo prospera cuando se producen nexos de unión. Tal ocurrió hace unas decanas en el pueblo de Fizban, situado a unos días de Athkatla.

Llegaron noticias y rumores de que la aldea estaba sumida en un extraño fenómeno que provocaba persistentes episodios de narcolepsia en la población. Los habitantes empezaban a estar hastiados debido a la aparente inoperancia del clero local, regentado por una parroquia dedicada al dios Jergal. El sacerdote, de nombre Markus, pidió ayuda a la Iglesia de Bane, antes de que un grupo compuesto por fieles de la Iglesia de Selûne, Fuerzas Armadas, Orden del Guantelete, miembros de la Schola, Enclave Esmeralda y de gremios de aventureros tales como las Cuerdas del Destino, decidiesen tomar un papel activo en el asunto.

Se descubrió que el fenómeno era en realidad una maldición persistente que provenía de una cripta local. Esta podía ser "contenida" gracias a un sello que era mantenido por el clero de Jergal, si bien no ofrecieron detalle alguno sobre el rito. Existían rumores sobre supuestos sacrificios anuales, necesarios para mantener la magia, pero cuando los aldeanos fueron interrogados al respecto, nadie decía saber nada.

El sacerdote Markus insistió en que el problema se solucionaría mediante el depósito de una caja en la cripta. Los aventureros y servidora portamos dicha caja al lugar, aunque he de manifestarles que tuve serias sospechas de que las intenciones del jergalita eran deshonestas. No obstante, decidimos por el momento colaborar. Cuando llevamos la caja a la cripta, la cual había estado sellada y custodiada por los banitas que habían sido contratados para tal efecto, el ambiente de ponzoña y corrupción necrótica descartaba que pudiésemos esperar en su interior cualquier atisbo de vida.

Y sin embargo, allí aguardaba un anciano.

Este nos pidió la caja y nos reveló su contenido. Para mi horror, eran gemas, y no unas cualesquiera: eran gemas de alma. Para mayor sapiencia de nuestros lectores, son artefactos nigrománticos que se emplean para contener el alma de una persona en un recipiente. Es un destino horrible que permite usar la esencia espiritual en todo tipo de ritos macabros e impide el tránsito al más allá.

Resulta pues, que los rumores sobre sacrificios eran ciertos.

El grupo descubrió seguidamente que el anciano era, en realidad, un no-muerto. Para concretarles, se trataba de un archiliche: una especie de guardián sumamente insólito que a veces se emplea para custodiar eternamente lugares o reliquias. No obstante, su existencia sigue siendo anatema para cualquier seguidor de los dioses buenos, puesto que el fin no justifica el estado de no-muerte, contrario a todos los buenos principios y decencia.

1786953791901.pngEl archiliche nos explicó que en vida, era un sacerdote de Jergal y pertenece a la dinastía que custodia Fizban. Su hermano, un arcanista de gran poder, se convirtió en un demiliche. Y era tal su malicia, que tuvo que ser contenido. Sin embargo, este sello se debilitaba año tras año, por lo que se arrogó el encargo de custodiarlo eternamente. Consideraba que un puñado de almas del poblado eran un sacrificio razonable para mantener activa la prisión.

Y aquí entra el dilema, queridos lectores: un demiliche es un ser de poder considerable, inmune a la mayoría de magias. Es un monstruo tan poderoso que requiere ser combatido por sacerdotes veteranos, los cuales no abundan en Amn. Algunos participantes comentaron que quizás era razonable permitir que el rito continuase, entregar las almas, y así el problema se habría solucionado. Pero otros nos hicimos la pregunta incómoda y necesaria: ¿realmente podíamos conformarnos con el mal menor? ¿Realmente era justo que cada año, unos padeciesen y fuesen condenados a la obliteración eterna, simplemente porque no queríamos enfrentarnos al problema?

La decisión fue pronto tomada y decidimos enfrentarnos al demiliche. Y con ello, también dimos descanso al archiliche.

¿Fue una contienda fácil? Les aseguro que no. Fue horrible; varios cayeron, y por momentos, creí que me incluiría entre ellos. La derrota hubiese supuesto la obliteración total y que un monstruo se escapase del poblado, probablemente causando una plaga de no-muertos en Amn. El riesgo de fracaso fue sumamente real.

Pero lo asumimos. Y vencimos.

Fue una victoria fruto de la unión. Fruto de la colaboración. Y gracias a ella, los habitantes de Fizban pudieron conciliar el sueño libremente, por primera vez en mucho tiempo.

Amn necesita en estos momentos ejemplos de virtud. Aquellos que ocupamos puestos en instituciones debemos estar a la altura de las circunstancias y no conformarnos con tacticismos y pequeñas victorias. No podemos, en definitiva, conformarnos con males menores y vestir el conformismo como una inevitabilidad cósmica. Debemos creer en el valor del esfuerzo, en que un nuevo mañana es posible.

Pero solo podremos hacerlo unidos.​
 
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Sacredlilium

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Actualidad y Opinión
Por Evelyn Blackwood

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FOGOSIDAD EN LA NIEVE: EL OTRO RELATO DEL MAL ELEMENTAL



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A lo largo de los últimos meses, este diario ha venido recogiendo diversas informaciones sobre la creciente presencia del mal elemental y sus efectos sobre nuestras tierras.

En una de las anteriores ediciones de esta columna, bajo el título «El Calor de una Era Inquietante», ya advertíamos:




"Las temperaturas han alcanzado niveles poco habituales, hasta el punto de que mercaderes, agricultores y viajeros comentan con igual preocupación el sofocante ambiente que domina nuestras calles. Las plazas permanecen llenas, sí, pero a un ritmo más pausado, mientras las fuentes se convierten en el lugar más concurrido de cualquier población."

Lejos de remitir, la situación ha continuado agravándose, tal y como ha podido comprobarse a través de la sucesión de acontecimientos recogidos en las páginas de este mismo diario.

Hasta el momento, los casos de descontrol elemental han afectado a tres naturalezas conocidas: Aire, Fuego y Agua. Un patrón que comienza a suscitar inquietud entre quienes observan con atención la evolución de estos fenómenos. Sin embargo, durante las últimas noches se ha podido presenciar algo tan inquietante como, bajo otras condiciones, quizá imposible.

Durante el reciente paseo sugerido por Las Cuerdas del Destino, pudo presenciarse, en una altura indeterminada del camino de la Luna, hacia Náskhel, un encuentro entre dos elementales que, por su propia naturaleza, resultaba sencillamente imposible: uno de Fuego y otro de Hielo.

Para reconstruir lo sucedido, esta redactora ha tenido que recurrir a los testimonios de quienes sí poseen la capacidad de comunicarse con los elementales: la lathanderita Lara Storm, el clérigo oghmita Alexander Engendiel y Douma Douglas, del Enclave Esmeralda. Esta reportera posee muchas virtudes, pero comunicarse con elementales no se encuentra, por desgracia, entre ellas.


¿UN AMOR IMPOSIBLE? LA TRISTEZA DE UN ELEMENTAL

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Según el testimonio de Douma Douglas, uno de los protagonistas de aquel encuentro era un Elemental de Fuego que, por sus actitudes, dejaba entrever que era joven. El otro era un Elemental de Hielo llamado Krysa. Aunque, como señala el propio Douglas,
"No existe género en estos casos", los presentes terminaron refiriéndose al primero como un chico.

El relato adquiere entonces un cariz singular. Según Douglas, el Varón de Fuego se encontraba lejos de casa cuando se encontró de manera casual con la querida Hielo y, al verla, «se enamoró sin motivo aparente, fue un flechazo». Su amor era tan grande que decidió recorrer todo lo que pudiera para llegar a volver a encontrarse con ella, aun sabiendo que podía morir en el intento.

Fue entonces cuando unos jóvenes -y no tan jóvenes- aventureros se encontraron con el Varón de Fuego. Tras hablar con él, comprendieron que lo que deseaba era estar cerca de la Dama de Hielo. Sin embargo, según Douglas, «su padre, un Hielo más grande», no deseaba aquella unión y la rechazó, «como el mismo hielo, es frío, cerrado y bruto».

La situación, lejos de quedar en una mera negativa, terminó adquiriendo tintes preocupantes. Douglas relata que, si los aventureros hubieran seguido con el intento de ayudar al Varón de Fuego, el Padre Hielo se habría enfadado mucho, «llenando todo de ventisca y frío, haciendo que los caminos no se volvieran a ver en mucho, mucho tiempo»

Lo cierto es que el camino de la Luna nos ha dejado una advertencia. El fuego puede buscar al hielo, pero su encuentro no deja de tener consecuencias. Y mientras los aventureros, clérigos y estudiosos tratan de comprender estos fenómenos, este diario seguirá preguntándose si estamos ante una simple sucesión de incidentes, o ante una naturaleza completamente torcida.
 

Tuliosoyyo

Barril de Khaof
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Vías de hecho: una agresión infausta, colérica y desbocada

Un artículo para La Voz de Amn




Momento del discurso , recogido por un tal Chart Gerpetés
Está claro, vecinos. Está claro que cuando se alza la voz -y mi voz se alza con fuerza y de forma acompasada- con la verdad por delante, no todos asimilan lo sucedido. La mentira tiene las patas demasiado cortas como para huir de la evidencia. Eso fue lo que tuvo lugar no hace muchas jornadas en la ciudad de Purskull, frente al edificio del Grano. Estos fueron los hechos. Hoy vengo a hablaros de lo que pudo ser mi trágico destino.

Bien sabemos todos que, a río revuelto, ganancia de pescadores. En este caso, los problemas que el Mal Elemental está causando son una sopa de cultivo ideal donde los ingredientes se enrarecen y se echan a perder. Es el momento que los timadores de profesión, charlatanes y predicadores de su propio interés aprovechan para corromperlo todo. Sí, hablo de la Llama Eterna.

Una clase de gente que, guiada por quién sabe quién, comete actos inusualmente dañinos, arrastrando con ellos a vecinos desesperados. Todo mi aliento para los desesperados; todo mi desprecio y peores deseos para los predicadores de patrañas.

Llevamos años encadenando una serie de catastróficas desdichas en este país. No logramos recuperarnos de unas cuando ya surgen otras. Toda la nación se sume en sucesos de gravedad que debemos atender. Sin embargo, nuestras fuerzas aún no flaquean y arrimaremos el hombro como siempre, por más que los acólitos de la Llama Eterna insistan en que nos adhiramos a sus ideas. El fuego quema y las quemaduras duelen. El fuego no alimenta; que no os mientan.

Tengo la absoluta seguridad de que la arenga que ofrecimos en la plaza mi compañera y amiga Madeleine escoció a las cabecitas pensantes de la Llama. Vieron cómo el pueblo allí reunido asentía y veía la luz. Escucharon cómo las gentes volvían a gritar que eran amnianos, que estas eran sus tierras y sus casas, y que lucharían por ellas.

¡Amn no se rinde! ¡Por Amn luchamos y por Amn sangramos! ¡Por Amn nuestra voz alzamos! Que ningún enemigo se olvide de eso.

Cuando no se puede callar la verdad, cuando las palabras llenas de autenticidad ganan la batalla, los siniestros seres que se esconden entre las gentes lanzan a fanáticos llenos de ira, escupiendo insultos y gritos con el arma en la mano. Atacan por la espalda, como los cobardes que sin duda son, consumidos por su propia rabia. Al grito de "¡maldita seas!", un hombre vestido de oscuro corrió entre el gentío hacia Madeleine y hacia mi menda. Iba armado y cegado de odio. Las personas que estaban al lado huyeron asustadas, temiendo por sus vidas.
Logró llegar hasta mi hiriéndome de gravedad. Debo decir que, sin la providencial actuación de los caballeros Kael Morvain y Godric Corvayne, el arquero Zyon Ashby, Madeleine, Elisabeth Langley o maese Kharmin Musgoverde, mi suerte quizá habría sido otra y mi voz se hubiese apagado para siempre.

Entended una cosa, Llama Eterna: mi voz sigue sonando. Y seguirá haciéndolo, porque no tendréis la oportunidad de apagarla tan fácilmente.

Astrid Minstreltides, redactora de La Voz de Amn
y atacada infaustamente.
 

DM Kapillo

Sombrero perdido de Astrid
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¡Extra, extra! ¡He vuelto!


Durante las pasadas dekhanas, este humilde servidor de la pluma y director de La Voz de Amn tuvo a bien abandonar por unas largas dekhanas la noble tarea de dirigir el periódico que, día tras día, informa a tanta gente con absoluta objetividad, rigor y, por supuesto, el debido respeto al público.

Debo reconocer que, quizá llevado por un exceso de confianza, cometí el pequeño error de dejar la dirección del periódico en manos de Eduardo Hydra, sujeto de reconocida puntualidad, hombre meticuloso y de una constancia verdaderamente admirable para conseguir que nada suceda bajo su supervisión. Según me cuentan, dicha virtud permaneció intacta durante toda mi ausencia.

Eduardo es, ante todo, un hombre de principios. De gustos sobrios, vestimenta discreta y una elegancia tan reprimida que difícilmente podría acusársele de llamar la atención por error. Hay personas que entran en una taberna y consiguen que tres desconocidos quieran ser sus amigos antes de terminar la primera jarra. Eduardo, por fortuna, jamás ha tenido que enfrentarse a semejante inconveniente.

También posee una cultura envidiable, aunque quizá de una naturaleza algo... selectiva. Donde otros encuentran interés en la historia, la música, las artes o las conversaciones de taberna, Eduardo ha demostrado siempre una admirable capacidad para encontrar interés en ninguna de ellas. Una cualidad rara, sin duda, y que espero que no se pierda con las nuevas generaciones.


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Más ahora mis queridos lectores debo hablarles de mis vacaciones, cuyo viaje comenzó en las costas de Aguas Profundas, ciudad de torres altísimas, puertos atestados y mercaderes que parecen capaces de venderle a uno hasta el aire que respira. Allí pasé varios días contemplando los barcos entrar y salir, mientras las tabernas rebosaban de aventureros, marineros y gentes que afirmaban haber matado dragones con una frecuencia que haría pensar que los dragones escasean ya peligrosamente, gracias a Nicodemus Buenos Panes Yondalla os guarde que nos salvó de la eterna oscuridad. Héroe como pocos no como esos charlatanes que presumen de serlo.

Una ciudad de gran vida, de esas en las que siempre hay una historia que contar y un desconocido dispuesto a contarla aunque nadie se la haya pedido. Recuerdo especialmente las noches, cuando las calles se llenaban de músicos, viajeros y comerciantes. Pensé entonces en Eduardo y en lo mucho que habría disfrutado de aquel ambiente.

Es decir, si hubiese disfrutado alguna vez de algo.

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Después viajé hacia Neverwinter, cuyas aguas termales hacen comprender por qué tantos nobles buscan allí reposo. Sus calles, reconstruidas con admirable empeño, ofrecían al viajero una mezcla singular de ruinas, comercio y gente que camina con la expresión de quien sabe que probablemente habrá una criatura monstruosa en el siguiente callejón.

Un lugar encantador, si se ignora ese último detalle.

Allí pude disfrutar de largas comidas, buenos vinos y conversaciones que se prolongaban hasta altas horas de la noche. En una ocasión, incluso, terminé sentado junto a un grupo de bardos que insistieron en conocer mis obras literarias.

Les conté algunas ,ellos contaron otras.

Y durante unas horas comprendí que viajar consiste, en buena medida, en conocer personas que tienen algo interesante que decir.

Naturalmente, eso me hizo recordar a Eduardo. Fue un momento de tristeza.


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Más tarde emprendí camino hacia Puerta de Baldur ciudad de grandes murallas, enormes riquezas y una cantidad de delincuentes tan respetable que uno llega a preguntarse si no constituyen una institución oficial, me sentí como en casa.

Pasé allí unos días entre sus mercados y tabernas, probando manjares locales y escuchando historias de mercaderes que juraban que su mercancía era completamente legal, afirmación que, curiosamente, siempre pronunciaban bajando la voz.

Puerta de Baldur todavía en reconstrucción tiene, además, algo que pocas ciudades poseen: personalidad. Sus gentes discuten, comercian, cantan, apuestan, conspiran y, ocasionalmente, intentan apuñalarse. Es una ciudad viva sin duda.

Tan viva, de hecho, que uno podría pensar que incluso Eduardo encontraría allí algún motivo para sonreír.

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Finalmente, busqué algo de auténtica tranquilidad en las proximidades de Candelero, donde los sabios guardan más libros de los que un hombre sensato podría leer en diez vidas.

Allí descubrí el verdadero lujo: silencio, buena tinta y ninguna persona preguntándome si el periódico ya había publicado la edición de mañana.

Pasé horas entre manuscritos, crónicas y relatos de viajeros que habían recorrido tierras lejanas. Aprendí cosas que desconocía y confirmé otras que ya sospechaba.

Entre ellas, que un hombre puede pasar unas vacaciones enteras sin escuchar a Eduardo Hydra porque para ello primero deberían saber quién es.


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Y así queridos lectores, tras días de descanso, buena mesa, excelentes paisajes y conversaciones de mucho mayor interés del que uno suele encontrar en una redacción, regreso finalmente a Amn, dispuesto a recuperar mi puesto y poner nuevamente orden en la casa.

Debo reconocer que sentía cierta curiosidad por saber cómo había funcionado el periódico bajo la dirección de Eduardo Hydra.

La respuesta fue sencilla había funcionado exactamente como Eduardo Hydra.

Atentamente,

El Director de La Voz de Amn,
Marhuendarl Elein

Offtopic :
Eduardo Hydra se fue a la calle. Marhuendarl volvió de vacaciones
 
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Skotos

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Noblesse oblige
Por Gwenaëlle Shade, Editorial - Corresponsalía del Norte

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Apreciados lectores,

Hace algún tiempo conversé con una candidata a la magistratura; una buena amiga mía. Hablamos entonces sobre qué es la justicia y, sobre todo, acerca de qué clase de justicia debe defenderse desde el púlpito. En algunas cuestiones discrepamos. En otras, encontramos un claro punto de encuentro.

He escrito largo y tendido sobre Amn y sus contradicciones. Quizás demasiado y con poca legitimación para ello, pensarán algunos. Sin embargo, existe una contradicción que me resulta particularmente difícil de ignorar: el verbo parece extenderse con especial facilidad entre quienes menos peso moral poseen para pronunciar las condenas más graves. Sus palabras pueden ser ciertas y, aun así, sonar huecas cuando quien las profiere jamás parece dispuesto a someterse al mismo escrutinio que exige a los demás.

Así podemos hallar Magos Rojos, agentes de una potencia extranjera que aspira a la dominación mundial, repartiendo carnets de patriotismo y señalando traiciones en el seno de nuestras instituciones, por imperfectas que estas sean. Nos topamos con mercaderes de esclavos conmoviéndose por el supuesto cautiverio de un constructo y vistiendo de sentimentalismo lo que, no pocas veces, parece simple arcanofobia, mientras mantienen perfectamente contabilizadas en sus libros de cuentas a personas de carne y hueso, muy reales, que padecen diariamente su yugo. Es la diferencia entre relato y realidad: con demasiada frecuencia, una narración conveniente se presenta con la misma seguridad y apariencia de rigor que hechos mucho más complejos, como si ambos mereciesen idéntico grado de certeza.

Nada de esto significa que las críticas deban ser desechadas por principio. Una verdad no deja de serlo solo porque la pronuncie un hipócrita. Pero sí debería invitarnos a distinguir entre quien denuncia una injusticia porque desea remediarla y quien la utiliza como munición para alimentar su propio prestigio o impulsar su agenda.

Es cierto que debemos exigir altura moral a nuestros dirigentes, especialmente a quienes exaltan determinados valores. Tal exigencia no constituye una persecución, sino la consecuencia natural de ocupar una posición de responsabilidad. Sin embargo, la crítica destructiva termina convirtiendo el debate público en un gallinero donde parece medrar quien consigue graznar más alto. Ya sea mediante aves, gacetas o rumores de taberna, no podemos conceder el mismo valor a quien propone, construye y arriesga que a quien se parapeta tras un pseudónimo para predicar un inmovilismo cobarde disfrazado de cautela y fábula; ni elevar a la condición de héroe al cínico por el mero hecho de señalar errores ajenos, reales o imaginarios.

Para intervenir con criterio en la esfera pública hace falta, pues, algo más que ingenio. Hace falta un cierto espíritu comunitario.

Al contrario de lo que suele pregonarse en buena parte de las Tierras de la Intriga, la nobleza norteña no se concibe únicamente como rango, linaje o privilegio. Existe una vieja máxima de Argluna, heredada de tradiciones aún más antiguas: noblesse oblige. La nobleza obliga.

No significa que quien nazca con apellido ilustre sea necesariamente mejor que otro. Significa precisamente lo contrario: cuanto mayor es el privilegio recibido, mayor es la obligación contraída. Del rico se espera generosidad. Del erudito, enseñanza. Del sacerdote, consuelo. Del guerrero, protección. Del magistrado, rectitud. Y de quien posee voz, posición o influencia suficiente para ser escuchado se espera que emplee esas ventajas en beneficio de quienes no disponen de ellas.

El privilegio, bajo esta concepción, no constituye una recompensa. Constituye una deuda.

Quizás por ello nunca me ha resultado especialmente convincente esa imagen del poderoso que reclama respeto simplemente porque se considera digno de él. El respeto institucional puede exigirse; el respeto moral debe ganarse. Un título permite ocupar un asiento en una mesa. No convierte automáticamente en sensatas las palabras pronunciadas desde él.

Y aquí regreso a aquella conversación sobre la justicia.

Mi amiga y yo discrepábamos sobre cuánto debía exigirse a una persona antes de reconocerle autoridad moral para juzgar a otra. Es una cuestión difícil. Si únicamente permitiésemos hablar a los impecables, nuestras plazas permanecerían en un silencio absoluto. Ninguno de nosotros lo es. Todos hemos cometido errores; algunos hemos tenido incluso el dudoso privilegio de verlos discutidos públicamente.

Pero existe una diferencia considerable entre equivocarse mientras se intenta servir y convertir la censura ajena en sustituto permanente de cualquier servicio propio.

No creo que la justicia consista en buscar hombres y mujeres sin tacha. Creo que consiste en exigir responsabilidad a quienes tienen capacidad para ejercerla.

Esto afecta tanto al noble como al sacerdote, al mercader, al aventurero o al funcionario. Quien dispone de riquezas suficientes para alimentar a cien familias puede decidir no hacerlo; pero difícilmente podrá presentarse después como ejemplo de preocupación por los necesitados. Quien dispone de espada, autoridad y hombres capaces de defender una aldea puede legítimamente considerar que existen razones prudentes para no intervenir; pero deberá aceptar que esa prudencia sea juzgada por aquellos que tuvieron que soportar las consecuencias. Y quien utiliza una tribuna para denunciar continuamente la cobardía, corrupción o incompetencia de otros debe estar dispuesto a explicar qué ha hecho él cuando llegó el momento de actuar.

Porque la responsabilidad no consiste únicamente en señalar dónde se encuentra el mal.

Consiste en preguntarse qué estamos dispuestos a hacer para remediarlo.

Amn atraviesa tiempos en los que sobran problemas y escasean soluciones sencillas. Hay caminos que proteger, poblaciones que reconstruir, cautivos que liberar, amenazas que contener y heridas que tardarán años en cerrarse. Nada de eso se resolverá mediante una competición por determinar quién posee la lengua más afilada.

Necesitamos crítica, desde luego. Necesitamos redactores que resulten incómodos para una opinión pública autoindulgente, opositores persistentes y ciudadanos capaces de señalar aquello que nuestras instituciones prefieren no mirar. Una sociedad en la que nadie se atreve a criticar a quienes gobiernan termina inevitablemente gobernada por aduladores y fariseos.

Pero también necesitamos recordar que la crítica es un instrumento, no una virtud por sí misma.

La virtud reside en aquello que hacemos después con nuestros actos.

Tal vez esa sea la parte de noblesse oblige que merece sobrevivir incluso en una tierra tan poco aficionada a conceptos de nobleza como lo es Amn. No necesitamos importar los títulos del Norte, sus cortes ni sus ceremonias. Nos basta con conservar la idea que hay detrás de aquella vieja expresión: que toda ventaja que poseemos lleva aparejada alguna obligación hacia los demás.

Quien sabe, debe enseñar.

Quien puede proteger, debe proteger.

Quien gobierna, debe servir.

Quien acusa, debe estar dispuesto a responder también por sus propios actos.

Y quien ha recibido mucho de una comunidad debería preguntarse, de cuando en cuando, qué está devolviendo a cambio.

Eso, al menos, es lo que entiendo por justicia cuando se habla desde el púlpito. No la justicia de los impecables. La justicia de los responsables.​
 
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Arrakis

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· TEMBLORES EN EL ALANDOR ·


Hace unas noches, un gran terremoto sacudió el Alandor. Uno que se extendió durante varias hectáreas, sacudiendo montañas, colinas y llanuras. Algunos lugares de la zona no soportaron la presión del mismo y se levantaron un tanto, dejando a la vista las entrañas de la tierra. Se sintió también en Athkatla, aunque menos, pero sus edificios también temblaron tímidamente al vaivén del estallido en la tierra.

Ha sido, créame, una suerte que este sea el desenlace de lo que allí ocurrió.

El epicentro del estallido se produjo en las profundidades bajo la mina de los Martillorúnico, ya en las primeras capas de lo que se conoce como la Mesoscuridad, la zona superior de la Infraoscuridad. Allí, un grupo de cultistas de la Tierra Negra se arremolinaba en torno a unas antiguas ruinas, tratando de cumplir un propósito atroz: rasgar la realidad entre nuestro mundo y el Plano de la Tierra, romper el velo que separa nuestros planos para que uno y otro se convirtieran en uno solo.

Una idea estupenda, si uno tiene la intención de acabar con el plano material cosa que, como entenderlan todos los lectores, no hizo ni un poquito de gracia a todos los allí reunidos en aquellas cavernas.

Déjenme ponerles en contexto: la mina Martillorúnico se abrió hace ya bastantes decanas con la intención de probar un nuevo método de extracción de mineral, un golem capaz de realizar una de las mayores maravillas en este contexto: transmutar con rapidez las piedras en lingotes del mineral puro sin ninguna inversión extraordinaria de energía o magia externa, lo que hacía el proceso especialmente interesante para todos aquellos que se animaran a ser inversores de tan magno proyecto. Siendo apenas un núcleo encontrado en Halruaa, había sido reparado y puesto en marcha por los hermanos y ahora , bajo su supervisión, trabajaba a toda marcha.

Por desgracia, y como suele ocurrir, los problemas empezaron a aparecer por doquier. El más notorio ha sido, claramente, la presencia del Culto de la Tierra Negra que desató sus ataques en las decanas en que duró la iniciativa y, seguramente, coordinados con el resto de cultos que han amenazado el bosque, Purskul y el Camino de la Costa. Estos sectarios en concreto, los de la cueva, estaban centrados en la adoración del príncipe elemental de la tierra y de los poderes elementales destructivos de la roca. Adoradores de piedras, si me preguntan.


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No tardaron en desatar el caos por los túneles de la excavación, donde ya habían desplazado a trasgos y hormigas gigantes, y donde su presencia había atraído incluso a un Mymarca, un ser hormiga/centauro de otro plano que venía -supimos luego- en busca del golem extraviado, que no era otro que una Secundus dañado y desactivado hacía mucho procedeente del plano de Mechanus, aunque aquí lo conocíamos como ‘El único’.

Con tan curioso aliado conseguimos avanzar al percibir el peligro hasta el interior de la tierra en dirección a la Mesoscuridad, donde los cultistas habían preparado una serie de orbes de destrucción para reventar la barrera entre planos.

Por suerte para todos el grupo presente estaba compuesto por miembros de la Liga del Cereal y de la Galdrim, de la Arcanum Scholla, el Guantelete y la Iglesia de Selûne y consiguió derrocar a los cultistas, no sin pocos sobresaltos. Ya se había rasgado el velo entre mundos, pero, por suerte, el Secundus (El único) acudió para lanzarse al interior y reparar el daño realizado cumpliendo con sus protocolos de actuación que, he de decir, por una vez agradezco. De no haber existido ese tipo de instrucciones en el interior de la cabeza del ser, quizás no estariamos hoy hablando al respecto de este incidente.

Quizás lo más preocupante de todo es que ni el terremoto, ni las ruinas, ni los orbes, ni siquiera la idea de que un grupo de fanáticos estuviera intentando abrir una puerta entre planos nos parece ya sorprendente.

Esta vez tuvimos suerte. Tuvimos un grupo dispuesto a bajar hasta allí, tuvimos aliados inesperados y, sobre todo, tuvimos a alguien dispuesto a sacrificarse por el bien común. Quizá hay cosas que solo pueden resolverse cuando alguien está dispuesto a dejar atrás la luz.

Pero, ¿cuántos otros sucesos similares ocurren ocultos a nuestros ojos? ¿Tendremos algún momento de paz y tranquilidad en Amn? Por el momento podemos disfrutar de esta calma entre terremotos.


Jadzia Odger
Decana de la Arcanum,
Historiadora y Arqueóloga
 

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Actualidad y Opinión
Por Evelyn Blackwood

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LA INUAGURACIÓN DEL CAMINO DE LA LUNA



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Querida redacción:

Esta es una de esas noticias que, por su dilación en el tiempo, ya no esperaba tener que escribir. Sin embargo, así es. El Camino de la Luna, la ruta que comprende y facilita el tránsito del comercio y otras instancias entre Náskhel y la capital, finalmente ha sido terminado.

La culminación de esta obra supone, sin duda, un acontecimiento digno de mención. Después del tiempo transcurrido hasta ver concluido el proyecto, el camino se presenta finalmente como una vía que facilitará las comunicaciones y el tránsito entre ambos puntos.



En Náskhel se han recogido festejos en honor a esta gran hazaña, celebrando la finalización de una obra que, en el futuro, habrá de reportarnos importantes beneficios. Es, cuanto menos, una ocasión para detenerse y observar con cierta satisfacción aquello que, tras tanto tiempo, por fin ha llegado a término.

Queda ahora por delante comprobar todo aquello que el Camino de la Luna pueda aportar.

Por el momento, solo queda celebrar que, después de tanta espera, el Camino de la Luna ha sido finalmente terminado.

Durante la noche anterior, en Náskhel se celebró un banquete. El banquete, auspiciado por Miria y Groob, estuvo acompañado de música, discursos y algún que otro juego, en honor al trabajo realizado por el clero de Selûne y por tantas otras manos que han contribuido a hacer posible la culminación del Camino de la Luna.

He tenido el placer de haber sido invitada a tal evento y de poder compartir una velada dedicada a reconocer el esfuerzo que, tras tanto tiempo, ha permitido llevar esta obra finalmente a término.




EL MIEDO A FALLAR: UNA REFLEXIÓN


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Hay algo que rara vez confesamos cuando hablamos de proteger a otros: también tenemos miedo.

Miedo a no estar allí cuando se nos necesite. A no haber visto aquello que deberíamos haber visto. A tomar la decisión equivocada cuando ya no quede tiempo para corregirla.

Creo que quienes cargamos con la responsabilidad de vigilar aprendemos pronto a convivir con esa clase de miedo. No desaparece con el tiempo. Simplemente aprendemos a llevarlo con nosotros, como una carga que, aunque no siempre se vea, permanece ahí.


Un guardián que cree que jamás puede equivocarse terminará, tarde o temprano, bajando la guardia. Quien acepta que puede fallar, en cambio, revisa dos veces la cerradura, vuelve la mirada hacia el camino una vez más y permanece despierto cuando el resto ya ha decidido que no hay nada que temer.


Y no conozco a nadie tan peligroso como aquel que está completamente convencido de tener razón.
 

Quetzalcoatl

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La Orden del Guantelete refuerza sus filas

Un nuevo Caballero, dos Centinelas y el regreso de un Capellán


Athkatla. La Orden del Guantelete vive días de renovación en su castillo de la capital. En apenas unas dekhanas, la organización ha incorporado un nuevo Caballero, ha ascendido a dos de sus miembros al rango de Centinela y ha recuperado a uno de sus antiguos miembros, esta vez como Capellán, fortaleciendo así su estructura en un momento especialmente delicado para Amn por todo lo que rodea al problema del Caos Elemental. Recordemos que la Orden actualmente tiene presencia en Púrskul, donde ofrece su ayuda y colaboración frente a los sectarios de la Llama Eterna.

El primer acto en celebrarse ha sido la investidura del joven William, quien, tras años de servicio, ha recibido el título de Sir William de Torm en una solemne ceremonia oficiada por Lord Erik Langley.
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Langley recordó el largo camino recorrido por su antiguo escudero. Explicó que William había servido primero en la Orden del Radiante Corazón y posteriormente en la Orden del Guantelete, dedicando años a demostrar, sobre todo a sí mismo, que era digno de portar el título de Caballero. "Desde el primer día tuve claro que sería un activo importantísimo para nosotros", afirmó el veterano Caballero, quien también recordó que el verdadero reto comenzaba precisamente tras la ceremonia. Ser Caballero, explicó, supone cargar con la responsabilidad de defender a los inocentes y representar con cada acción el nombre de la Orden del Guantelete.

Visiblemente emocionado, el joven William avanzó cuando fue llamado por su mentor. Sus ojos enrojecidos y el temblor de sus manos reflejaban la magnitud de lo que iba a vivir. Sin embargo, al comenzar a recitar el juramento tradicional, recuperó la serenidad y pronunció con firmeza cada uno de los principios que regirán su vida: perseguir el mal allí donde se esconda, honrar al débil, denunciar al corrupto, no empuñar las armas por ambición sino por justicia, sostener a sus hermanos de armas y servir siempre a la verdad, incluso cuando hacerlo resulte difícil.

Finalizado el juramento, William se arrodilló ante Lord Langley. La espada ceremonial descansó primero sobre un hombro y luego sobre el otro antes de que llegaran las palabras que culminarían sus años de esfuerzo y lo convertirían en Sir William de Torm.

La investidura del nuevo Caballero se suma a otros importantes movimientos realizados dentro del Guantelete. Dekhanas después,ascension02.JPGRoxanne van Eijk y Kael Morvain fueron promovidos al rango de Centinela, un reconocimiento que reciben aquellos miembros que han demostrado una trayectoria de servicio, disciplina y compromiso con la defensa de los más vulnerables. Ambos asumirán a partir de ahora mayores responsabilidades tanto en las labores de la Orden como en la formación y protección de sus compañeros de armas.

A estos ascensos se ascension03.JPGune la nueva del regreso del Padre Dick Cars, quien vuelve a vestir los colores de la Orden del Guantelete esta vez como Capellán después de haberse desvinculado de la institución hace unos meses. La reincorporación del ilmatari devuelve a la Orden una figura muy reconocida por su labor espiritual y su dedicación para con los pobres y huérfanos del Hospicio.

Con estos nombramientos y reincorporaciones, la Orden del Guantelete continúa fortaleciendo sus filas en una época marcada por las amenazas que sufre Amn y reafirmando su compromiso con la justicia, la protección de los inocentes y la defensa de los ideales que representa.
M.S.
 

Skotos

El cansino de los Siervos de Hueso
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Licántropos en los Caminos de Amn
Por Gwenaëlle Shade, Editorial - Corresponsalía del Norte

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Apreciados lectores,

Los caminos y pedanías situados en torno a Púrskul y el Camino del Orco atraviesan una situación de creciente inseguridad tras confirmarse varios ataques atribuidos a grupos de licántropos. Huelga decir que este tipo de incidentes no es habitual, como tampoco lo ha sido la virulencia de los ataques.

Lo que en un principio se trató como incidentes aislados que se reportaron tanto por los caminos del Norte como por los del Sur, y en los que incluso se notificó alguna presencia vampírica, dieron lugar a la convocatoria de una patrulla ciudadana en la que colaboraron codo con codo diversas fuerzas del orden de Amn. Estas representaciones incluyeron a efectivos de las Fuerzas Armadas, de la Orden del Guantelete, de la Iglesia del Selûne, y a representantes de la Liga del Cereal.

69ca109d-fc9f-476f-879f-0a0cd708dc3f.pngEsta nutrida comitiva, acompañada de voluntarios en los que destacaron la participación de gremios locales como las Cuerdas del Destino, la Arcanum Schola y el Enclave Esmeralda han recorrido los asentamientos y caminos de la región con el fin de determinar el alcance e impacto del fenómeno en los caminos.

La gravedad de la situación quedó patente al localizarse varios asentamientos atacados.

En un poblado próximo a Crimmor, en el Camino de los Naranjos, los expedicionarios consiguieron intervenir antes de que los licántropos pudiesen causar una matanza entre sus habitantes. Sin embargo, más cerca de Púrskul, una hacienda y posteriormente otro pequeño núcleo rural fueron encontrados completamente arrasados.

No se hallaron supervivientes.

Los restos encontrados indican que tanto campesinos como animales domésticos fueron atacados y, en algunos casos, devorados. Las autoridades investigan además la inquietante ausencia de algunos menores y de las crías más pequeñas del ganado, aunque por el momento se desconoce el motivo.

UNA AMENAZA MÁS ORGANIZADA DE LO ESPERADO

Los indicios reunidos hasta ahora sugieren que no se trata simplemente de bestias errantes. Estas criaturas parecen llevar varios días desplazándose por la región y han demostrado capacidad para actuar de manera coordinada, atacar desde distintas direcciones y escoger objetivos vulnerables.

No existen, sin embargo, pruebas suficientes para atribuir estos ataques a Malar ni a ningún otro culto concreto. Aunque esta posibilidad fue inicialmente considerada, no se han encontrado símbolos, marcas o testimonios que permitan confirmarla. Tampoco parece ser que estos ataques estén relacionados con la masacre perpetrada en la Costa Sur, hará unos meses, también causada por licántropos.

Durante las patrullas también se produjeron enfrentamientos con troles de los bosques, algunos de ellos capaces de emplear prácticas chamánicas. Varios presentaban señales de haber llevado grilletes, circunstancia que ha llevado a sospechar que podrían haber estado siendo utilizados como esclavos o fuerza auxiliar.

La relación exacta entre estas criaturas y los licántropos continúa bajo investigación.

SE REFUERZA LA SEGURIDAD DE LAS PEDANÍAS

Ante la amenaza, las autoridades y organizaciones implicadas han acordado que la prioridad inmediata sea proteger a los habitantes de las zonas rurales y mantener seguros los caminos.

Las poblaciones pequeñas y haciendas aisladas consideradas difíciles de defender están siendo advertidas del peligro. A quienes se encuentren en las zonas más expuestas se les recomienda trasladarse temporalmente a Púrskul o Crimmor, según cuál sea el núcleo amurallado más próximo.

La Casa Gáldrim, vinculada a la Liga del Cereal, ha manifestado su disposición a colaborar en el alojamiento provisional de quienes deban abandonar sus hogares y buscar refugio en Púrskul. Profundamente arraigada en la comunidad purskuleña, la organización está asumiendo buena parte de las tareas de coordinación de la ayuda voluntaria. No se trata, además, de una intervención excepcional: el papel de la Casa Gáldrim en la gestión de incidentes y crisis en la llamada Ciudad del Grano es bien conocido. De hecho, uno de sus miembros, el señor Sulion Suravar, llegó a ocupar la alcaldía de Púrskul hace algunos años.

Asimismo, se mantendrá una presencia reforzada en los caminos y alrededores de los principales asentamientos mientras continúe la amenaza.

La Iglesia de Selûne ha anunciado también que pondrá recursos a disposición de las autoridades purskuleñas para colaborar en la recuperación y sepultura de los fallecidos, así como en la atención de quienes hayan sufrido mordeduras o heridas compatibles con ataques de licántropos.

Como parte de este despliegue, una pequeña dotación de caballeros y varios miembros conocidos de la congregación de Nuestra Señora de Plata han comenzado a levantar un campamento provisional a las afueras de la Ciudad del Grano. Está previsto que, durante los próximos días, colaboren con las patrullas que se están organizando para reforzar la vigilancia de los caminos y la seguridad de las pedanías más expuestas.

RECOMENDACIONES A LA POBLACIÓN

1814058b-0cf0-4370-8745-ec65fc430d8f.pngHasta que las autoridades comuniquen que la situación ha sido controlada, se recomienda especialmente a quienes vivan o viajen por los alrededores de Púrskul que eviten desplazamientos innecesarios durante la noche, especialmente por caminos secundarios, bosques y explotaciones agrícolas aisladas. Se deben evitar los viajes en solitario. Las caravanas y viajeros deberían procurar desplazarse en grupos y mantenerse en las principales vías de comunicación.

Quienes vivan en granjas o pequeños asentamientos difíciles de defender deberían considerar trasladarse temporalmente a una población amurallada.

Durante la noche, conviene mantener puertas y ventanas cerradas y aseguradas y evitar abandonar las viviendas ante ruidos o provocaciones procedentes del exterior.

Se insta encarecidamente a los lugareños de evitar perseguir o seguir a criaturas sospechosas. Cualquier avistamiento deberá ser comunicado a las autoridades o patrullas de la zona.

Cualquier persona que haya sufrido mordeduras, arañazos o heridas durante un ataque deberá solicitar asistencia médica o religiosa lo antes posible, incluso si aparentemente se encuentra en buen estado. Se desaconseja la automedicación, incluyendo el uso de belladona, que si bien es un remedio conocido para aliviar síntomas de la licantropía, puede resultar tóxica si se ingesta incorrectamente.

Los habitantes que encuentren cadáveres o restos de víctimas no deberán manipularlos, sino avisar a las autoridades para que puedan ser examinados y retirados con las debidas precauciones.

Los viajeros deberán prestar atención a avisos, controles y restricciones temporales que puedan establecerse en determinados tramos del Camino del Comercio.

Por el momento, no existen indicios que relacionen estos ataques con los recientes avistamientos vampíricos denunciados recientemente. Las autoridades están tratando ambos fenómenos como amenazas independientes.

Se puede, sin embrgo, encarar la presente situación con un moderado optimismo. Si bien la situación continúa siendo seria, las distintas instituciones presentes en la región han comenzado a coordinar esfuerzos para proteger a la población y mantener abiertos canales de comunicación, optando por evitar estridencias y decisiones precipitadas que pudiesen desembocar en un pánico generalizado. En tal sentido, se puede apreciar un claro cambio de paradigma en los últimos tiempos: la colaboración interinstitucional entre organizaciones amnianas no parece ser meramente posible, sino que está resultando efectiva y redundante en el bienestar de las comunidades a las que afirman servir.

Desde La Voz de Amn recomendamos a nuestros lectores que no contribuyan a extender rumores sin fundamento y que atiendan únicamente a los avisos emitidos por las autoridades y organizaciones encargadas de la seguridad de la región.​
 
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