Kellky
Lágrima de mago nerfeado
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LA TEMPLANZA
Freolaff se habia alejado hacia las afueras de Purskull buscando el aislamiento del exterior, donde el sol de la tarde caía con intensidad sobre la hierba humeda. Necesitaba enfriar el cuerpo, pero sobre todo, templar su energia que amenazaba con desbocarse tras las tensiones acumuladas en los caminos. Con parsimonia, se despojó de su prenda superior quedandose a pecho descubierto, permitiendo que la brisa golpeara directamente su piel y alborotara su cabello negro.
Cerrando los ojos el caballero respiro profundamente, buscando el centro de gravedad y concentrando el flujo de su ki. Al exhalar, desató una coreografía marcial de rafagas consecutivas. Sus brazos curtidos y sus hombros masivos se tensaron a presión mientras sus puños vendados y patadas empezaban a romper el viento con una precisión milimétrica. Se movia con tanta velocidad y fluidez que el aire parecia retener el eco de sus movimientos.
Cada flexión y cada impacto en el vacío hacian que la musculatura de su torso, marcada por el desgaste y el ejercicio constante, resaltara bajo una fina capa de sudor.
Deteniendo un puño a milimetros del aire, el pelinegro sacudió la cabeza, permitiendo que su rostro endurecido, cubierto por una barba incipiente de tres días, recuperara la concentración. Su mente se vació de cualquier distraccion externa, enfocándose unicamente en el ritmo de sus pulmones y en la fuerza de sus extremidades, puliendo su tecnica que las marchas forzadas habian esculpido en su cuerpo.
El entrenamiento continuó durante varios minutos en un bucle de fuerza y contención, exigiendo al maximo a sus articulaciones y moldeando la planta imponente de su espalda ancha bajo el cielo. Finalmente Freolaff terminó por apoyar las manos en la rodilla, jadeando de forma controlada mientras estabilizaba los latidos de su corazón y regresaba a ese estado que el siempre solia mantener, un estado de calma pura. Elevó la mirada hacia uno de los arcos de piedra, sintiendose renovado y listo para reacomodarse el ropaje antes de emprender el regreso hacia el interior de Purskull.
Freolaff se habia alejado hacia las afueras de Purskull buscando el aislamiento del exterior, donde el sol de la tarde caía con intensidad sobre la hierba humeda. Necesitaba enfriar el cuerpo, pero sobre todo, templar su energia que amenazaba con desbocarse tras las tensiones acumuladas en los caminos. Con parsimonia, se despojó de su prenda superior quedandose a pecho descubierto, permitiendo que la brisa golpeara directamente su piel y alborotara su cabello negro.
Cerrando los ojos el caballero respiro profundamente, buscando el centro de gravedad y concentrando el flujo de su ki. Al exhalar, desató una coreografía marcial de rafagas consecutivas. Sus brazos curtidos y sus hombros masivos se tensaron a presión mientras sus puños vendados y patadas empezaban a romper el viento con una precisión milimétrica. Se movia con tanta velocidad y fluidez que el aire parecia retener el eco de sus movimientos.
Cada flexión y cada impacto en el vacío hacian que la musculatura de su torso, marcada por el desgaste y el ejercicio constante, resaltara bajo una fina capa de sudor.
Deteniendo un puño a milimetros del aire, el pelinegro sacudió la cabeza, permitiendo que su rostro endurecido, cubierto por una barba incipiente de tres días, recuperara la concentración. Su mente se vació de cualquier distraccion externa, enfocándose unicamente en el ritmo de sus pulmones y en la fuerza de sus extremidades, puliendo su tecnica que las marchas forzadas habian esculpido en su cuerpo.
El entrenamiento continuó durante varios minutos en un bucle de fuerza y contención, exigiendo al maximo a sus articulaciones y moldeando la planta imponente de su espalda ancha bajo el cielo. Finalmente Freolaff terminó por apoyar las manos en la rodilla, jadeando de forma controlada mientras estabilizaba los latidos de su corazón y regresaba a ese estado que el siempre solia mantener, un estado de calma pura. Elevó la mirada hacia uno de los arcos de piedra, sintiendose renovado y listo para reacomodarse el ropaje antes de emprender el regreso hacia el interior de Purskull.
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