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El Teatro de la Alegría

Zoroaster

Vampiro que no usa azules
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Tulio":3thk2cz8 dijo:

Continuó hablando Marceline bajo la mirada de Rose que una vez más se lamentaba por no llevar siempre consigo una botella de “Apaciguador de lengua de Marceline”
Jajajaja, me da que sería una poción con mucha demanda. Buen relato. Tengo que hacerme un@ bard@, sin falta, que siempre me pierdo lo bueno >.<
 

Quetzalcoatl

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Kara, Ros, Madeleine y Lire fueron las integrantes de la Eterna Melodía que acudieron a la cita con el Patriarca de la Canción en el templo dedicado a Milil, todo ello gracias a la intervención de la dama Chyna Esprimellantos que envió una misiva a dicho lugar. Las bardos fueron recibidas en un despacho y, tras comentar sobre la mala situación que pasaba Crimmor y el Teatro de la Alegría, se trató el tema para el que habían acudido allí: la necesidad que tenían de utilizar la reliquia conocida como Aullidos de Milil, un órgano de magnífica manufactura tocado por el mismo dios. Harían un evento para lucimiento del órgano y de los artistas.

En un principio, el Patriarca de la Canción se negó a permitir tal cosa. Pero cuando le explicaron que requerían el instrumento para conseguir el oro suficiente y poder reconstruir el teatro de la Alegría, teatro que sería también la sede de la Eterna Melodía, y que el evento sería en el templo, el Patriarca aceptó. Ya antes se habían celebrado allí conciertos al aire libre y la sala en la que estaba el órgano poseía un mecanismo que le permitía hacerse completamente exterior.

Pero se encontraron con un importante problema. El Patriarca les condujo hasta donde el órgano era guardado, un lugar que nadie había pisado en años.

aullidosdemilil.jpg

Del instrumento emanaba una nostálgica melodía que no cesaba nunca y sus teclas funcionaban solas. El Patriarca les comentó que Aullidos de Milil elegía a su portador, a aquél que debía tocarlo, y que el anterior portador había muerto hacía dos décadas. Desde ese día la melodía triste no dejó de sonar.

El Patriarca no sabía por qué pasaba eso. Comentó que quizás necesitara a un nuevo portador o que el antiguo aún persistía entre esas cuatro paredes.

Madeleine se acercó al órgano y apretó una de las teclas, sin ningún resultado. La música no cesó. Cuando preguntó si había alguien allí, uno de los acordes varió levemente, aunque las bardos se dieron cuenta de eso dada su experiencia con la música. Lire repitió la misma pregunta y uno de los pedales actuó de manera extraña, como si hubiera perdido la fuerza durante unos 30 segundos. Finalmente Kara se sentó y posó las manos sobre las teclas, entonces quedó como sometida a algún tipo de voluntad y sus dedos siguieron la melodía eterna del órgano. Las demás bardos al darse cuenta la apartaron de allí con rapidez. Aparentemente Kara estaba ilesa aunque confundida.

Se barajó la posibilidad de una maldición y de recuperar la información sobre el anterior portador que seguramente se hallaba en Aguas Profundas. Lire conjuró un hechizo adivinatorio llamado "Retrospectiva", una hora completa para conseguir algo de información de pasado. Vio tres escenarios. En el primero de ellos apreció al portador con 60 años cuando comenzaba a tocar el órgano por primera vez. En el siguiente vio al portador hablando con alguien, le decía que lo tocaba muy bien pero el portador insistía en que podría mejorar. En el último escenario, el portador aparecía consumido, tocando de manera obstinada el órgano mientras el patriarca le miraba desde lejos y negaba con la cabeza.

Ese organo podía llegar a obsesionar a su portador, como bien les dijo el Patriarca.

Con toda esa información en sus cabezas, las bardos se retiraron intentando buscar una solución al problema.
 

Quetzalcoatl

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Un instrumento mágico que no deja de tocar una triste melodía, un portador obsesionado y fallecido hace dos décadas, un posible asunto de posesión...

¿En qué podían pensar las trovadoras de la Eterna Melodía más que en la posibilidad de que el espíritu del portador permanciera junto a los Aullidos de Milil por alguna razón que ellas desconocían? Y quién mejor para tratar con estos temas que un sacerdote, ¿verdad?

La mañana era clara y diáfana cuando Madeleine y Ros se encontraron con la dama Selena en las mismas puertas del castillo de la Orden.

- Radiante día, ¿necesitáis algo o sólo paseábais? - la lathanderita sonrió a las bardos sin saber que la buscaban precisamente a ella.

- ¿Como estás Selena? - dijo Ros - Made y yo te andábamos buscando.

- ¿En qué puedo ayudaros? - preguntó la sacerdotisa, amable.

- Pues verás ... - comenzó Ros - Resulta que hace unas jornadas, mientras intentábamos levantar de nuevo el Teatro de Crimmor... nos habló la regente de dicho teatro de una forma de que el publico acudiese, y así tener...

- Hemos tenido algunos problemas al respecto - intervino Madeleine.

- ¿Problemas?

Ambas bardos asintieron y Ros siguió contándole sus preocupaciones a Selena.

- Fuimos a buscar un piano que resultó ser una reliquia de Milil... el Aullido de Milil.

- Para conseguir reconstruir un teatro-templo como es el de la Alegría se necesita mucho oro. La dama Esprimellantos, no sé si la conoceréis.. - Madeleine fijó la vista en Selena, que negó despacio.

- Bien - continuó - Es la encargada del teatro de la Alegría. Ella nos conminó a acudir al templo de Milil situado al norte de Agujas de Oro. Allí poseen una reliquia, un órgano tocado por el mismo Milil, literalmente.

- Bien... piano de Milil... - Selena quizás no conocía mucho sobre Milil, y eso tal vez atraía más su curiosidad y atención - ¿Y los problemas...?

- Sele, los problemas están en que ese piano... - el rostro de Ros reflejó una mueca de disgusto - no se deja tocar.

Las cejas de Selena se alzaron por la sorpresa.

- No es broma, no - añadió Madeleine al ver su gesto.

- Parece que es el piano quien elige a quien lo toca, y el elegido anterior murió - Ros dejó escapar un suspiro - Estamos convencidas de que algo sucede.

- ¿Pero es que no suena melodía alguna o es que no se abre la tapa? - Selena intentaba imaginarse las distintas posibilidades.

- No... - contestó la bardo de cabellos claros - La tapa se abre y las teclas se mueven... es otro problema.

Ros dedicó una breve mirada a Madeleine, invitándole a seguir contando sobre el obstáculo al que se enfrentaban.

- Os explico, dama Selena. Desde el día en que el último "portador" o elegido para tocar el órgano murió, de él emana siempre la misma melodía.

- ¿Quién fue el último portador, lo sabéis?

- Murió hace dos décadas. Además, los informes son escasos y se encuentran en Aguas Profundas.

- El piano se dice que posee también la facultad de abrir un portal hasta esa ciudad.

- Así es - asintió Maddy - Y lo que creemos tras nuestras investigaciones es que ese portador fallecido sigue con el piano...

- Por eso necesitamos tu ayuda, Sele.

- Voy entendiendo... - la mujer de Fe sonrió - Creo que puedo comprobar si algún espiritu o esencia del último dueño sigue presente.

El brillo de alegría en los ojos de las trovadoras seguramente se asemejaba al brillo del mismo dios de la luz cuando pasea por los cielos un día de verano. Ahora sólo quedaba esperar a regresar la templo de Milil y comprobar qué ocurría con el órgano ante la presencia de una clériga de Lathánder.
 

Quetzalcoatl

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Lire, Madeleine y Ros, las únicas trovadoras de la Eterna Melodía que aún mantenían viva la organización de bardos, se reunieron con el clero del templo de Waukin para conseguir su apoyo y el permiso para utilizar la gran arena de la dorada ciudad de Agujas de Oro. La negociación fue dura, regateo tras regateo cada cual mostraba sus ofertas, las palabras oro, publicidad y prestigio salieron a relucir de inmediato y al final llegaron a un acuerdo y se repartirían las ganancias, un tanto por ciento para los waukinitas dependiendo de la cantidad de público que asistiera al concierto.

Resuelto este asunto, sólo quedaba colgar los carteles anunciando el concierto y ultimar los detalles del evento: vestidos, letras, ensayos...

Así, llegó al fin el día más esperado por las tres bardos. La reluciente arena del anfiteatro principal de la ciudad de Waukin había sido cubierta con tablones y largas alfombras sobre las que se colocaron mullidos cojines y elementos de decoración para recibir al público asistente, que se repartió también por el graderío ante la cantidad de gente que acudió. Grandes personalidades como el alcalde de Crimmor, Corl Braen, o la sacerdotisa Chyna Esprimellantos ocuparon un lugar privilegiado en el palco de honor desde donde observaban con claridad a las trovadoras de la Eterna Melodía y a la copia de "Rugidos de Milil" que se había dispuesto allí.

Madeleine alzó la voz, presentando el evento.

- Damas y caballeros, ¡sean bienvenidos! Agujas de Oro es hoy centro del Arte y de la magia de la música. Sus mismas murallas temblarán ante los acordes de Rugidos de Milil, un órgano divino tocado por la misma deidad de la cual recibe su nombre. Hoy escucharán por primera vez en más de veinte años una melodía única e inigualable, un concierto inacabado que hoy, finalmente, concluirá.

Un sonido sordo llamó la atención de los presentes. Alzaron sus miradas y presenciaron cómo una cúpula se abría en el cercano templo de Milil, al norte, en la ladera de la montaña. Los acordes de órgano inundaron el aire con ecos maravillosos y las voces de las artistas completaron la magnífica melodía.


Esta es la historia de un piano
bendecido por los dioses,
y de un hombre sentado a su lado
elegido para usar sus dones.

Toma la partitura,
le tiemblan las manos y a Milil reza,
ha de estar a la altura,
para tocar esa canción eterna.

Toca otra vez, toca de nuevo,
la melodía no puede detener,
mas ya no responde su cuerpo
es el precio del tiempo en su ser.

Se le encienden los ojos recordando,
la primera vez que le escogió el deber.

Toca de nuevo, y no pares
Concluye ya tu melodía
Cadencias y acordes formando
Un concierto de notas divinas

Toca de nuevo las notas,
mientras el corazón deja de latir,
la melodía inconclusa quiere,
por siempre seguir.

Toca de nuevo hasta que otro
ocupe el lugar en el que estés

Notas y acordes se repiten,
mientras a nadie dejas acercar...
La vida te abandonó hace tiempo,
mas sigues tocando conmigo,
hagamos la partitura acabar...
¡Toca de nuevo el piano,
mientras contigo cantamos,
poniendo fin a cada compás!

Esta es la historia real
De una reliquia que siempre se escuchará…
​

El canto cesó, mas no la melodía y las voces de las mujeres, que relataron la historia que les había conducido hasta ese lugar y ese momento.

rugidosdemilil.jpg

Todo empezó en la ciudad de Crimmor, cuando varias trovadoras acudieron a entregar un donativo al alcalde de la ciudad.

Les habló el señor Alcalde de la situación de la ciudad, así todas pensaron que el Teatro donde la tragedia sucedió, no podía quedar en segundo plano en la reconstrucción. Así cuatro de ellas acudieron días después para ofrecer su voz y su disposición.

Henos aquí, en las ruinas del Teatro de las Maravillas, duele el corazón, duele el alma al verlo de esta forma, no podemos tolerarlo.

Bien difícil iba a ser la empresa que empezaba, mas nunca más tesón que reconstruir un teatro llevaron las trovadoras en el corazón.

Y así, una propuesta recibieron al acuerdo que todas propusieron.

La dama Esprimellantos, de una reliquia les habló, su sonido era tan divino que acudirían las masas hasta el lugar donde se hallaba: Escuchar sus notas era un reclamo.

Pero he aquí que nada es fácil, pues el piano no podía ser tocado, tal parecía que estaba hechizado. En la cúpula dorada se hallaba encerrado el piano, que sonaba y sonaba repitiendo sin descanso la misma melodía inacabada.

No podían dejar paso a la mala suerte por eso, decididas al Alba acudieron, Selena sin duda les ayudaría a descubrir el misterio del Aullidos de Milil.

De pronto con la ayuda de la dama comprendieron cual era el dilema, se trataba de un alma de un pianista fallecido tiempo atrás, su misión: no dejar de tocar hasta que la partitura lograse terminar.

¡No! No cejaron en el empeño a pesar del estupor. Sabían que Selena daría descanso al alma sin dudar, pero antes una posibilidad de que fuese en paz.

Y fue así como encontraron un libreto con partituras de un concierto, Las trovadoras allí presentes sacaron sus instrumentos, sin saber que pasaba la música dio comienzo y de inmediato el pianista siguió en su elemento.

Pronto comprendimos, que ese alma estaba encerrada, más había una forma de que descansara. Un concierto alguna vez inacabado, en la ciudad de dorada, la cúpula se abriría y la melodía todo lo inundaría.

Un lugar adecuado para la reliquia hacer sonar llegaba el instante de encontrar, un lugar cercano a la cúpula de Agujas de Oro. Pidieron a la autoridad la arena de la ciudad, no obstante Laira era adorada en el lugar.

No iba a ser barato, gran coste iba a tener, pero todas al unísono pensaron que aquello bien lo iba a merecer.

Y por eso allí montaron, un concierto para un órgano o quizá piano, desde la Arena de Agujas de Oro, Madeleine , Rose y Lire tocarían y en la cúpula el pianista por fin su concierto acabaría y su alma… se liberaría...


Una brillante luz surgió de la plataforma que albergaba Rugidos de Milil, una luz divina que anunció el fin del concierto y el definitivo descanso del Portador del órgano.

La música terminó, pero los aplausos llenaron el repentino silencio.
 
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