Un instrumento mágico que no deja de tocar una triste melodía, un portador obsesionado y fallecido hace dos décadas, un posible asunto de posesión...
¿En qué podían pensar las trovadoras de la Eterna Melodía más que en la posibilidad de que el espíritu del portador permanciera junto a los Aullidos de Milil por alguna razón que ellas desconocían? Y quién mejor para tratar con estos temas que un sacerdote, ¿verdad?
La mañana era clara y diáfana cuando Madeleine y Ros se encontraron con la dama Selena en las mismas puertas del castillo de la Orden.
- Radiante día, ¿necesitáis algo o sólo paseábais? - la lathanderita sonrió a las bardos sin saber que la buscaban precisamente a ella.
- ¿Como estás Selena? - dijo Ros - Made y yo te andábamos buscando.
- ¿En qué puedo ayudaros? - preguntó la sacerdotisa, amable.
- Pues verás ... - comenzó Ros - Resulta que hace unas jornadas, mientras intentábamos levantar de nuevo el Teatro de Crimmor... nos habló la regente de dicho teatro de una forma de que el publico acudiese, y así tener...
- Hemos tenido algunos problemas al respecto - intervino Madeleine.
- ¿Problemas?
Ambas bardos asintieron y Ros siguió contándole sus preocupaciones a Selena.
- Fuimos a buscar un piano que resultó ser una reliquia de Milil... el Aullido de Milil.
- Para conseguir reconstruir un teatro-templo como es el de la Alegría se necesita mucho oro. La dama Esprimellantos, no sé si la conoceréis.. - Madeleine fijó la vista en Selena, que negó despacio.
- Bien - continuó - Es la encargada del teatro de la Alegría. Ella nos conminó a acudir al templo de Milil situado al norte de Agujas de Oro. Allí poseen una reliquia, un órgano tocado por el mismo Milil, literalmente.
- Bien... piano de Milil... - Selena quizás no conocía mucho sobre Milil, y eso tal vez atraía más su curiosidad y atención - ¿Y los problemas...?
- Sele, los problemas están en que ese piano... - el rostro de Ros reflejó una mueca de disgusto - no se deja tocar.
Las cejas de Selena se alzaron por la sorpresa.
- No es broma, no - añadió Madeleine al ver su gesto.
- Parece que es el piano quien elige a quien lo toca, y el elegido anterior murió - Ros dejó escapar un suspiro - Estamos convencidas de que algo sucede.
- ¿Pero es que no suena melodía alguna o es que no se abre la tapa? - Selena intentaba imaginarse las distintas posibilidades.
- No... - contestó la bardo de cabellos claros - La tapa se abre y las teclas se mueven... es otro problema.
Ros dedicó una breve mirada a Madeleine, invitándole a seguir contando sobre el obstáculo al que se enfrentaban.
- Os explico, dama Selena. Desde el día en que el último "portador" o elegido para tocar el órgano murió, de él emana siempre la misma melodía.
- ¿Quién fue el último portador, lo sabéis?
- Murió hace dos décadas. Además, los informes son escasos y se encuentran en Aguas Profundas.
- El piano se dice que posee también la facultad de abrir un portal hasta esa ciudad.
- Así es - asintió Maddy - Y lo que creemos tras nuestras investigaciones es que ese portador fallecido sigue con el piano...
- Por eso necesitamos tu ayuda, Sele.
- Voy entendiendo... - la mujer de Fe sonrió - Creo que puedo comprobar si algún espiritu o esencia del último dueño sigue presente.
El brillo de alegría en los ojos de las trovadoras seguramente se asemejaba al brillo del mismo dios de la luz cuando pasea por los cielos un día de verano. Ahora sólo quedaba esperar a regresar la templo de Milil y comprobar qué ocurría con el órgano ante la presencia de una clériga de Lathánder.