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Los 5 heroes y un funeral.

felpaman

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Los últimos preparativos estaban ya acabándose, el repicar del claveteo incesante sobre el Muscolo estaba acabando, las ultimas corazas de esos animales se adherían a la estructura depositando con cada clavo que las unía, una esperanza de vivir…no, de sobrevivir a lo que acontecía y todo esto sucedía simultáneamente mientras el Centurión nos reunía para las ultimas palabras un ultimo discurso y una despedida final.

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- Compañeros - *bramo Ayakaf llamando nuestra atención en la cueva que regentaban los enanos – amigos, hermanos, oficiales *realizo una pausa donde sus ojos brillantes recorrían las miradas de sus inquietos hombres para definirnos con una ultima palabra* Legionarios, estamos aquí todos reunidos por una simple causa, una causa que atenta a nuestras creencias y a nuestro código por el cual hemos regido y escrito nuestras vidas, unas ideas que han adoquinado el camino del honor y decorado la senda de la libertad, ese camino esta siendo atacado hoy por una bestia de inimaginable poder, roja como el fuego que dormita en el otro mundo y anciana como solo el tiempo recuerda. Se que durante tantos años os he pedido mucho y me habéis dado mas de lo que os he pedido y también se que los hombres del Bastión de Acero aun me darían mas si yo se lo pediría, así que hoy *alzo la voz y señalo el cielo* ESTA NOCHE GLORIOSA!! Os pediré algo mas, os pediré que por encima de todo os honréis a vosotros mismos, que antepongáis vuestro respeto y orgullo ante los advenimientos que nos atacan, hoy os pido que seáis los portaestandartes de vuestra propias convicciones y que PELÉIS! contra lo que os aguarda abajo por que da igual que forma vean vuestros ojos - *el centurión hizo una pausa y dirigió de nuevo esa mirada que recuerda una herencia diferente a la de los hombres* - por que lo que ven los míos no es mas que la tiranía que asfixia vuestra libertad así pues Legionarios!! ¿VAIS A PERMITIR QUE OS ROBEN VUESTRA LIBERTAD? - *Un bramido tímido respondió de forma negativa* - ¿VAIS A PERMITIR QUE SE OS NIEGUE LA GLORIA? - *el bramido de respuesta fue alzando con el entusiasmo del discurso* - ¿VAIS A PERMITIR CAER EN EL OLVIDO SI HONOR Y SIN CAUSA? - *Ante el calor de las palabras y la emoción que desprendían los hombres estaban dispuestos para el combate y el unisono bramido se unía haciendo eco en las paredes de la cueva* - Recordad que lo que se hace en vida deja eco en la muerte, ¡!a Formar Legionarios!!

Ante la ultima instrucción del Centurión el batallón escalmo al unisono preparándose para el combate, el ruido que se gestaba en los pisos superiores de la cueva hacia mas que obvio el ataque inminente hacia el cubil del Dragón Rojo, todos lo sabíamos pero hacia tiempo que habíamos perdido el factor sorpresa, la estrategia y los meses empleados de investigación habían sido truncados con los recientes acontecimientos del mago Enterus que había sido corrompido por su codicia absorberia el poder mágico de un artefacto creado por los dioses enanos y que lo convirtió en un ente demoníaco de inmenso poder, condenado a vagar por el abismo como parte de la furia de los mismos dioses que contemplaron la destrucción de su creación a manos de un simple mortal humano. Era nuestra única carta, una carta que todos querían pues el dragón nombro “la joya de su tesoro” a dicho cristal y lo necesitaba para un proceso anti natural, engullir su tesoro para alcanzar un rango semi-divino y claro esta, los fieles del templo de Tyamat deseaban esa joya para destruirla en honor a su dios dragón y así ser bendecidos con un arma para poder matar a la sierpe que había insultado al gran dios dragón por intentar emularlo.
Ahora todo eso era historia, no había estrategia, ni aliados, ni bandos, solo un concepto, “la retirada no era una opción”.

Habiendo preparado un artefacto militar forrado con maestría, gracias a las artesanas manos enanas, de unas duras corazas que absorbiera el calor del aliento del dragón, la legión se disponía al ataque directo contra esta gran sierpe.


Habían pasado ya varias horas, el descenso empujando el Muscolo había sido silencioso y bastante sofocante debido al calor que emitía toda la parte inferior de la cueva, una vez dentro se apreciaba como el magma fluía por la estancia en pequeños ríos, era una imagen que contrarrestaba con el exterior donde una ventisca de nieve azotaba los cielos como nunca antes habían visto mortales o dioses, otro regalo cortesía de la avaricia de Enterus, que se sumaba a una orden muy clara que nos había indicado el Centurión.

- Nada de magia en el combate, ya sea divina o arcana, la zona esta afectada por un campo de magia salvaje, al parecer el incidente del cristal ha dejado toda la zona inestable y nadie puede imaginar ni calcular las consecuencias de usarla.

Esas palabras quedaron bien claras y resonaban en la cabeza de todos, eran ordenes sencillas pero dejaba en desventaja gran parte de los clérigos de Tempus de la legión y a los arcanos combatientes, solo disponíamos de nuestro afilado ingenio y nuestras armas desenvainadas.

El primer paso no fue que digamos sencillo pero si efectivo, necesitábamos un voluntario para recorrer el cubil del dragón y robarle alguna pieza de oro para atraer lo a donde estaba la cobertura del Muscolo ya instalada, los ojos de todos buscaban aquel valiente guerrero que entregaría su vida por la causa ante tal misión condenada a la muerte inmediata pero no fue ahí donde se le encontró, si no en el esbelto cuerpo de la elfa Kitthywen, batidora de la Legión Férrea que se veía confiada y capaz de robarle un objeto al dragón sin ser vista, al menos de ida. Mientra se veía su figura desaparecer tras el primer peñasco y girar en busca del amontonado tesoro del dragón, el silencio y la espera reinaba en las filas formadas de la legión, el silencio los arropo y el tiempo les hizo compañía durante mas de lo que la paciencia de un guerrero puede aguantar.

- No volverá- *murmuraron algunos legionarios entre su filas*
- Ya debería haber vuelto- * Comentaba nerviosa Deirdre*
- Guardad silencio Legionarios- *Dijo el Decurión finalizando la conversación entre las filas*

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Es cierto que hasta en los oficiales se notaba el nerviosismo pero entre tanta tensión un grito centro las mentes de los guerreros y acelero el pulso de los combatientes.

- Ya viene, Ya viene!!- Dijo Kitthywen agitando un cáliz de puro oro que obviamente no era suyo y corriendo a refugiarse en el Muscolo como alma que llevaban los dioses.

Las felicitaciones no llegaron a pronunciarse ante la hazaña de la batidora ya que un sonido nervioso acompañaba la llegada de la elfa, un sonido de batir de alas, diferente al que un hombre esta acostumbrado a escuchar, un sonido ampliado y frió de una bestia que jamas volveríamos a ver y que jamas podríamos describir.

- A CUBIERTO!!-

Un aliento de fuego baño el refugio de la legión, y aun que este era de madera maciza y la lógica dice que debía haber sido consumida en minutos por el fuego del dragón, no fue así y todo gracias al revestimiento preparado para la ocasión. El escaso segundo que todos los legionarios se dieron a si mismo para confirmar que la estructura había aguantado a la ira del dragón y que sus vidas aun estaban atadas al plano material fue roto por las rápidas ordenes dadas por los oficiales.

- Arqueros, apuntad a las alas. Arpones preparados, afianzad las cuerdas y los anclajes, listo los flancos!

Las flechas especiales preparadas por los artesanos enanos volaron rápidamente cubriendo las membranosas alas del dragón de afiladas agujas y aun que pocas eran las que el dragón notaba que se le clavaban, alguna logro causarle “molestia” suficiente para que arremetiera contra la estructura como un toro embravecido cargando.

- Aguantad!! - *Se ordenaba desde el interior del Muscolo mientras esperaban la embestida*

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Troncos gruesos de madera se apostaban rápidamente afianzando los contra el suelo por el lado que iba a ser embestida la estructura y los hombros de todos los hombres y mujeres que participaban en el combate se apoyaban contra la pared esperando sentir el estruendo de la colisión y así fue, no se hizo esperar mucho el estruendo y el temblor, algunos hombres salieron despedidos contra la pared opuesta quedando fuera de combate, varios troncos explotaron como si hubieran estado huecos ante la fuerza bruta del impacto y se apreciaba cierto abombamiento en la pared del Muscolo donde había chocado el dragón pero ¿Qué había sido del dragón?

-AHORA-

El bramido de Centurión abrió el camino hacia la batalla final, el dragón se había estampado literalmente contra la estructura haciéndole perder su equilibrio natural del vuelo y debido a la imposibilidad que tenia el tanto como nosotros de usar magia, no pudo evitar estrellarse contra el suelo como si de una enorme montaña roja se tratara. Un segundo destacamento de varios hombres que habían quedado en segundo lugar hicieron presencia, habían estado esperando la orden de Ayakaf y este era su momento, con la bestia tumbada en el suelo y aturdida durante unos escasos segundos, los legionarios asaltaron su cuerpo trepandolo y clavando sus armas en su colosal cuerpo, aun que al principio se sembró la duda de si la victoria era posible debido a que las lanzadas, las flechas clavadas y las estocadas hundidas en la piel del dragón no causaban ni un solo gesto de molestia, dolor o lesión fue un enano, el Decurión Telgrum el que alzo un martillo creado para la ocasión y profiriendo un grito de guerra cargado con un odio ancestral que solo un enano puede pronunciar, golpeo fiera y certeramente en la articulación del ala derecha del dragón causando un chasquido quebrado que arranco un rugido de dolor que enmudeció la cueva.

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El dragón estaba ciego de rabia y de dolor, su ala derecha había quedado completamente rota y ante la sensación que se le antojaba ajena y olvidada por el tiempo, como un vago recuerdo de lo que quizás de joven pudo haber sentido pero hacia ya siglos que había dejado atrás, reptaba como una vieja amiga olvidada a la mente del dragón: Dolor, miedo y la posibilidad de ser vencido rondaba, aun que fuera tímidamente, por la mente de la gran sierpe y eso causo un estallido de furia y rabia que azoto al cuerpo de la legión, varios hombres fueron despedidos en múltiples direcciones, muchos de ellos se hundieron como piedras pesadas en el magma candente que burbujeaba a varios metros de donde se discurría la batalla y muchos otros murieron a causa del fuerte impacto contra el suelo o las rocas circundantes tras ser despedidos.

Pero no todos habían caído, Ayakaf, Telgrum, Deirdre, Frederic, Kitthywen y Yo mismo quedábamos en pie e íbamos a cobrar cara nuestras vidas. El combate fue llevándose poco a poco hasta el centro de la cueva, lejos de la ventaja que le proporcionaba los ríos de lava al dragón y aun que las estrategias de combate en ese momento no pudieron ser tan elaboradas debido al reducido numero de supervivientes, si fueron suficientes para poner en jaque a un dragón que hacia siglos que no veía la necesidad de combatir por su vida. Las formaciones, las hondonadas de flechas y los ataque laterales fueron mermando el dragón, ya no solo sus escamas recubrían el cuerpo de la sierpe de un rojo carmesí, si no también su sangre mezclada con la nuestra le otorgaba una curiosa imagen de muerte y poder.

Pero no podíamos ganar, era obvio que sus fuerzas y su resistencia perduraría mas que nuestra moral o nuestras energías, muchos eran los que habían muerto llegados a este punto de la batalla, nuestra muerte estaba asegurada y todos lo sabíamos llegados a ese punto, solo buscábamos el consuelo de saber que se dragón recordaría cada herida que le dejáramos, cada corte que había logrado pasar sus gruesas escamas, cada contundente golpe dirigido con fuerza y precisión hacia su cuerpo.

-Estúpidos ratones, contemplad el poder de Krej'anharr el todopoderoso- *Bramo el dragón y segundos después realizo una sonrisa que mostraba todos los dientes de la sierpe teñidos con la sangre de los caídos en el combate*
- Esta conjurando!! *advirtió Frederick el mago, el cual había identificado los movimientos y el idioma usado por el dragón en ese instante

Tal vez fuera la desesperación, tal vez la soberbia, tal vez estuviera mas herido de lo que a simple vista parecía, fuera cual fuera el motivo de dragón para usar magia lo desconozco pero si se lo que ocurrió segundos después, vimos la luz.

Un inmenso chorro de luz empezó a emanar del cuerpo de la sierpe, las escamas, los ojos, las puntas de las alas y la cola, hasta sus garras iluminaban la cueva, dudo que nadie supiera que era ese conjuro o si realmente esa era la finalidad que el dragón deseaba pues había que recordar que la magia ahí era impredecible y solo el antojo de los dioses podía predecir, que podía ocurrir. Finalmente toda esa luz que emanaba del dragón se proyecto por su boca, como si ahora pudiera exhalar brillante energía en vez de fuego, el chorro que escupía fue dejando un surco en el suelo de varios metros arrancando del suelo tierra, rocas y vida que pudiera estar en medio.

- A cubierto!- *ordeno el centurión que tubo que lanzarse hacia un lado*

Pese a la rápida reacción de todos, algunos fueron alcanzados por la metralla y los cascotes que causaba el rayo a su paso, tanto Ayakaf como Telgrum fuero medianamente heridos con quemaduras de la proximidad a la que les paso el rayo y fuertes golpes causados por piedras y otras metrallas pero no todos tuvieron la misma suerte y vimos como Deirdre fue alcanzada de pleno quedando paralizada durante unas décimas de segundo en que su cuerpo brillo con una cegadora luz propia que forzó a cerrar los ojos parcialmente, sus manos, su pecho , sus ojos y boca expulsaban luz y sin mas un fogonazo final dejo la calma y la quietud en la cueva, cuando nuestros ojos pudieron respondernos y se aclararon vieron que también el vació nos había visitado, donde estaba nuestra compañera de armas solo quedaba una mancha ennegrecida en el suelo y ni su cuerpo o polvo de lo que fue quedaba en esa cueva.

La risa del dragón empezó a sonar , una risa reptiliana que no tenia intención de honrar la muerte de nuestra compañera y que fue el único apoyo que tenían los legionarios para ponerse en pie, muchos lo intentaron pero ningún pudo, sentados, impotentes y hasta algunos heridos o sangrando estaban en el suelo, mirando como imbéciles y con cara de estupor la mancha que una vez fue su símbolo de la suerte y su talismán de fortuna, su compañera y hermana de armas y se que muchos hubiesen querido dedicarle un ultimo pensamiento de consuelo, saber que no sintió dolor o no noto la muerte llevándosela, un ultimo recuerdo o deseo de buen viaje y esperanza de paz y consuelo en el mundo de los dioses, pero de nuevo el dragón interrumpió sus afligidos corazones con algo que se podría definir como una tos carraspera, un retumbar extraño que al mirarlo recordaba una arcada o vomito.

(Otro aliento, va a escupirnos fuego de nuevo!), es lo que pensó la mayoría en ese instante y nadie se equivoco salvo que no fue fuego lo que escupió el dragón ni en lo que quedaron impregnando los pocos legionarios supervivientes. El dragón abrió la boca y por ella salio expedida con una fuerza sorprendente un chorro de vísceras, pulmones, hígado, estomago, riñones, corazón y demás órganos fueron expulsados como si de una manguera a presión se tratara, quedando todos los legionarios recubiertos de una pasta viscosas y putrefacta de sierpe roja. Supongo que no hace falta añadir que tras finalizar lo que seria su “ultimo aliento” el dragón cayo desplomado sin vida contra el suelo, parcialmente hueco tras vaciarse con la reacción adversa de un conjuro alterado por la magia salvaje que dejo con una mirada estupefacta a los legionarios, un olor de mil demonios encima y el sabor de la victoria en su boca.

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*Ron alza la mirada del discurso que esta leyendo tras finalizarlo y ve a los presentes, oficiales, civiles, compañeros de armas, enanos del clan Aplastarocas y familiares de los caídos*

- Y fue esta la historia de la ultima batalla de nuestra compañera Deirdre Helsen, una amiga a la que conocí como una entusiasta jovencita que creía en los ideales de la Legión y en la posibilidad de traer bondad y suerte por ambas partes con su presencia y que finalizo en ese campo de batalla. Hoy estamos reunidos en un gran campo de batalla de esa guerra. Hemos venido a consagrar una porción de ese campo como lugar de último descanso para aquellos que dieron aquí sus vidas para que el clan Aplastarocas pudiera vivir. Pero, en un sentido más amplio, nosotros no podemos dedicar, no podemos consagrar este terreno. Los valientes hombres y mujeres, vivos y muertos, que lucharon en esa cueva ya lo han consagrado, muy por encima de lo que nuestras pobres facultades podrían añadir o restar. El mundo apenas advertirá y no recordará por mucho tiempo lo que aquí digamos, pero nunca podrán olvidar lo que ellos hicieron allí. Somos, más bien, nosotros, los vivos, quienes debemos consagrarnos aquí a la tarea inconclusa que los que allí lucharon nos hicieron avanzar tanto y tan noblemente. Somos más bien los vivos los que debemos consagrarnos aquí a la gran tarea que aún resta ante nosotros: que de estos muertos a los que honramos tomemos una devoción incrementada a la causa por la que ellos dieron su ultimo aliento. Que resolvamos aquí firmemente que estos muertos no habrán dado su vida en vano. Que esta clan tendrá un nuevo nacimiento de libertad. Y que el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo no desaparecerá de esta Tierra.

*Ron aguarda unos segundos en silencio mirando el publico que escucha el adiós personal que alza hacia sus amigos muertos*

-Se que el recuerdo de la muerte nos aflige a todos y que no soy el único que piensa egoístamente que desearía tener el poder y la voluntad de negar a la muerte su derecho, aferrar una vida a esta tierra indefinidamente contra los designios de los dioses pero luego recapacito y me doy cuenta que algunas vidas son tan hermosas y fugaces, que brillan tan intensamente que seria un insulto privarlas de su reconocimiento esclavizándolas un destino que no les pertoca. Es como cuando ves a un hermoso pájaro y aun que desearías tenerlo enjaulado para poder admirarlo siempre, sabes que hay cosas tan hermosas en este mundo que no deben ser nunca enjauladas. Deirdre era una de esas aves y este donde este espero que sea en paz.

*Finalizado el discurso, Ron se sienta con gesto serio y afligido tras recordar a sus hermanos y hermanas de armas caídos y una peculiar música recuerda en silencio a los caídos*

[BBvideo 425,350:3nln35nu]http://www.youtube.com/watch?v=np0solnL1XY[/BBvideo]

- ¿Esta música la has escogido tu, Alesthood? - *comenta Ayakaf mientras la banda toca animadamente en el funeral*
- A ella le hubiera gustado- *sonríe con cierta amargura mientras escucha el final de la canción con respeto*
 

Guty

Corona de la reina de Aitana
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Perdonad ensuiar Felpa, buenissimo relato, una aventura que ha molado mucho. Y para Pazuzu debe tener sido un placer, pues has dado 2 MP en una solo! :p
 

rascafrios18

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Gran relato hermano, acorde a una campaña que nos a hecho vibrar a cada paso que ibamos recorriendo, recordándonos que nuestros pjs son lo que muchas veces olvidamos: simples mortales al amparo de los dioses y de entes milenarios.

_mequitoelsombrero _mequitoelsombrero
 

Zoroaster

Vampiro que no usa azules
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Pobre carreti :( Eres una grande
 

rascafrios18

Elfo que no discute
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felpaman":2au8yvqe dijo:
- ¿Esta música la has escogido tu, Alesthood? - *comenta Ayakaf mientras la banda toca animadamente en el funeral*
- A ella le hubiera gustado- *sonríe con cierta amargura mientras escucha el final de la canción con respeto*

Yo buscando en el buscador del foro para hacer un funeral sobre hermanos caídos y encuentro esta joya de relato. Qué grandes momentos y qué bien nos lo pasábamos haciendo de las nuestras :(
 

Silver

Discípulo comegemas
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Ostias Felpa, tendrás la fama que tengas pero cuando te pones serio... Ver un relato de la antigua legión (que grande era) con un gran tributo al discurso más famoso de la historia... Ostias vaya pro. Me parece un puntazo y que aquí pega perfectamente.
 

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