Obra de teatro El Soldado Fanfarrón
PERSONAJES:
Sirviente: Alec
Joven: Talivia
Muchacha: So’phira
Soldado: Sulion
Anciano: Líre
Adulador: Madeleine
Cortesana: Astrid
Sirvienta: Renatha
Matón: Azalea
Música: Mika y Azalea
ACTO I
*El soldado y su siervo caminando por las calles de la ciudad*
SOLDADO:
Abrillanta bien mi escudo, que quiero ver mi belleza reflejada
ADULADOR:
Si mi señor, que ese porte suyo es digno de admirar, como bien lo hacen todos cuando paseamos y no hay doncella que a usted no le vaya a admirar ni hombre que no le haya de envidiar
SOLDADO:
Desde luego, que para algo no tengo rival, ni en aspecto gallardo ni en la batalla pelando
ADULADOR:
Como aquella vez en la que venció a diez hombres en aquella batalla en Sembia
SOLDADO:
¿Has dicho diez?
ADULADOR:
Cien, mi señor, cien quise decir… o como cuando se enfrentó a aquella sierpe roja y era tal el temor que por vos sintió la alimaña que se postró a vuestros pies suplicando clemencia.
SOLDADO:
Veo que recuerdas bien
ADULADOR:
*Rezagándose un poco y dirigiéndose al público*
En la vida he visto un hombre tan vanidoso y perjuro como este, pero hay que ver lo bien que se come en su casa…
SOLDADO:
¿Dónde te has metido?
ADULADOR:
Aquí, aquí voy, mi señor, que aquellas mujeres creyeron que me acompañaba el mismo hijo de Sune
*Se pierden entre las calles, desapareciendo de escena*
ACTO II
ESCENA I
*Sale fuera de la casa del SOLDADO el buen SIRVIENTE y se dirige al público*
SIRVIENTE:
Hasta aquí me presento para contarle a quien quiera escuchar, y el que no quiera que se marche y haga sitio para que pueda sentarse quien sí lo desee. Esta ciudad es Aguas Profundas y el que acaba de irse por ahí es mi amo, un sinvergüenza, un fanfarrón y un mierdoso quien cree que todas las mujeres le hacen ojitos y lo que hacen es apartar la mirada por ver a semejante fantoche. En Athkatla yo tenía un amo muy bueno, enamorado de una bella doncella, pero cuando mi amo tuvo que embarcar por asuntos diplomáticos, este desgraciado se la llevó en barco reteniéndola como su concubina. Quise ir a la busca de mi señor a informarle, con tan mala fortuna que un barco pirata nos asaltó, queriendo Tymora que fuese a caer en manos de este mercenario. Así la joven y yo fingimos no conocernos, contándome en privado sus penas y en cuanto tuve tiempo escribí a mi amo, al bueno que tenía antes, no a este patán, que pronto se presentó aquí, alojándose en casa de un anciano amigo de su familia que vive al lado de mi amo, el de ahora, ese necio mentecato. Así, para que los amantes se puedan ver, hice un agujero en la pared que une la habitación de la muchacha con la de mi buen antiguo amo. El viejo mismo dio la idea… ¡ah! Por aquí se acerca.
ANCIANO:
*Se acerca caminando en dirección a su casa, deteniéndose al ver al SIRVIENTE*
¿Será posible que a otro de los siervos de mi vecino, le ha dado por fisgar desde mi tejado? A bastonazos le voy a moler los huesos como le vuelva a ver por ahí andando. ¡Decía que perseguía a una mona! Y lo peor de todo es que me temo que haya visto a la muchacha con su amado.
SIRVIENTE:
*Nervioso y preocupado relata al anciano*
¡Soy hombre muerto! Si se entera mi mezquino amo… Será mejor decir pronto a la muchacha que pase de nuevo a su casa para que allí puedan verla los demás sirvientes.
ANCIANO:
Eso ya se lo he dicho yo, a no ser que quieras otra cosa…
SIRVIENTE:
Pues sí… que algo tengo en mente. Dile a la muchacha si aún está ahí, que con su astucia femenina y con argucias de mujer, niegue todo a cualquiera que le diga que la vio aquí
*dando un paso hacia casa del vecino*, no una vez sino cien si fuera menester, que asegure y jure que jamás la vio, bien les sabrá convencer.
ANCIANO:
Iré a decirle si sigue allí, pero ¿qué es eso que tramas, que tanto te veo cavilar?
SIRVIENTE:
Calla mientras ordeno mi mente para preparara a ese tramposo un engaño.
ANCIANO:
*Se aparta mirando al público*
Hay que ver que pensativo se ha quedado, mirad como se masajea las sienes, por los dioses que ahora mismo va a echar humo de tanto pensar.
*Se acerca de nuevo* ¿Pero me vas a contar ya?
SIRVIENTE:
Mi amo
*mirando hacia la casa del SOLDADO* no tiene más cabeza que una piedra, así que ahora mismo le voy a contar que una hermana gemela de la muchacha ha venido la ciudad acompañada de un amante suyo y se alojan en vuestra casa.
ANCIANO:
¡Qué engaño tan astuto! Yo diré lo mismo si mi vecino pregunta. ¿Pero qué hacemos si quiere verlas a ambas a la vez?
SIRVIENTE:
Pondremos mil excusas… que si ha salido, está durmiendo, se está lavando, no puede…
ANCIANO:
¡Me gusta como piensas! Pues de inmediato iré a decirle si aún sigue en mi casa y a darle las instrucciones de nuestro plan.
SIRVIENTE:
Yo tengo que averiguar cuál de los esclavos ha sido el que la ha visto
ACTO II
ESCENA II
ADULADOR:
*En casa del SOLDADO con cara de preocupación*
¡Ay! No te vas a creer lo que ha pasado. Estaba persiguiendo a la mona de nuestro amo por el tejado del vecino…
SIRVIENTE:
¡Por Oghma! Tú, un inútil, persiguiendo a un animal inútil… pero prosigue…
ADULADOR:
Pues… allí desde el tejado vi a la amiga del amo besuqueando a otro joven. Ya lo veo venir, todos los esclavos seremos castigados. ¡Tengo miedo!
SIRVIENTE:
Deberías mandar a que te corten esa lengua parlanchina
ADULADOR:
¿Y por qué habría de mandarlo?
SIRVIENTE:
Ve y entra en casa, allí está la muchacha, esa que dices haber visto en otro sitio besando y abrazando a otro.
ADULADOR:
¿Pero qué dices? No te burles que aún te daré una tunda
SIRVIENTE:
Una tunda te estás ganando tú como sigas por ahí. Ve ahora mismo y mira en sus aposentos, pues allí la encontrarás.
ADULADOR:
Yo de aquí no me muevo, pienso cogerla cuando salga de casa del vecino.
SIRVIENTE:
Pues bien, vigila que ya voy yo a por ella, a sus habitaciones
*Entra y sale acompañado de la MUCHACHA, mientras el ADULADOR no cree lo que ven sus ojos*
ADULADOR:
¡Por los dioses inmortales! ¡Esta es la concubina del amo! ¿Qué he de hacer?
SIRVIENTE:
Darte prisa en morir
MUCHACHA:
¿Tú eres el que dice, bandido, que me viste besando a otro en casa del vecino?
ADULADOR:
La vi con mis propios ojos
MUCHACHA:
Haré que te los arranquen y te corten la cabeza por mentiroso
SIRVIENTE:
Te dije que no había salido de casa
MUCHACHA:
No voy a perder más el tiempo con tonterías
*entra en casa del soldado*
ADULADOR:
¿Pero cómo es posible que haya ido de aquí a aquí? ¡Si en casa toda ventana tiene reja y no hay más puerta que esta!
SIRVIENTE:
Pues ya ves que aquí estaba, así que no seas mentecato, que te veo de una soga colgando, como vayas con esas tonterías al amo.
MUCHACHA:
*Sale ahora por la puerta de la casa del viejo, hablando con una sirvienta* Lleva estas flores como ofrenda al templo de Sune y tras ello haz una ofrenda a Selûne por haberme protegido en mi viaje en barco hasta esta casa, ve y no te entretengas, pues pronto será la hora de comer.
SIRVIENTA:
Sí, mi señora.
*Se marcha*
ADULADOR:
¡Santos y benditos dioses! ¿No es esa la concubina?
SIRVIENTE:
Lo parece desde luego, pero de aquí no ha salido, menudo misterio…
ADULADOR:
¡Filomena!¡Eh!
SIRVIENTE:
Ni se vuelve a responderte
ADULADOR:
*Se acerca y le da un toque en el hombro*
¡Que te estoy llamando, maldita adúltera!
MUCHACHA:
¿Y quién diantres eres y qué tienes que ver tú conmigo?
ADULADOR:
¿Cómo me preguntas que quién soy?
MUCHACHA:
¡¿Cómo no voy a preguntar si no lo sé?!
SIRVIENTE:
¿Y quién soy yo, si no conoces a este?
MUCHACHA:
Un pelmazo quien quiera que seas, tanto tú, como ese.
ADULADOR:
*Coge al SIRVIENTE llevándolo un poco a parte*
Mira que si nos han dado el cambiazo y no somos nosotros, porque ella no nos conoce
*Ambos se tocan la cara como reconociéndose* Yo estoy seguro de ser yo
SIRVIENTE:
Y yo de ser yo también
*se vuelve a la muchacha* ¿Y tú quién eres?
MUCHACHA:
Me llamo Justina y llegué anoche a esta casa con mi amante. Me he enterado que mi hermana gemela vive aquí cerca y he venido a visitarla. Pero ya basta de perder el tiempo, que harta me tenéis ya
*se marcha hacia la casa del vecino*
ANCIANO:
*Sale de la casa*
¿Has sido tú, pedazo de granuja, el que ha insultado a mi huésped?
ADULADOR:
¡Ay! Vecino, deje que me explique, que creí que era la amiga de mi amo
ANCIANO:
¡Será posible! Entra, entra a mi casa y mírala bien
*El ADULADOR entra a ver a la muchacha y sale* Y ahora ve deprisa a casa de tu amo y mira a su concubina.
ADULADOR:
*Tras entrar y salir de casa de su amo*
¡Está allí, en su cama, dormida!
*se arrodilla ante el ANCIANO* ¡suplico que perdones mi ignorancia! ¡He sido un zoquete majadero! ¡ruego a los dioses…!
ANCIANO:
Lo que debes rogar es que te ayuden a refrenar tu lengua
*se aparta del ADULADOR y se va para su casa*
ACTO II
ESCENA III
*En casa del ANCIANO se encuentra éste junto con el JOVEN y el SIRVIENTE*
JOVEN:
Siento haberos metido en este lío, mi buen amigo pero la amo y tras perderla la he encontrado, aunque sea aquí al lado y mientras pueda verla, soy feliz.
ANCIANO:
Ningún mal me causas, pues siempre estoy dispuesto para ayudar a un amigo
SIRVIENTE:
Pues ahora os contaré lo que se me ha ocurrido para que estos enamorados puedan marcharse juntos para siempre. Lo primero que necesito
*se dirige al ANCIANO* es que me des un anillo.
ANCIANO:
Tómalo ¿qué harás con él?
SIRVIENTE:
Necesito que busques a una mujer hermosa, con seso en la cabeza y mucha picardía ¿podrás encontrarla?
ANCIANO:
No habrá problema en ello, pues conozco a una sierva de Sharess con la que tengo buenas migas. ¿Para qué la quieres?
SIRVIENTE:
Para que la traigas a tu casa vestida como una noble dama y que finja ser tu esposa
JOVEN:
No acierto a ver qué camino llevas
SIRVIENTE:
Tu supuesta esposa debe fingir además que está perdidamente enamorada del soldado y enviará a tu criada para que me entregue este anillo y yo a su vez se lo de a él como alcahuete en este asunto. Siendo como es él, que se cree un gran conquistador, no dudará en reunirse con ella.
ACTO III
ESCENA I
*Llega el ANCIANO con la SIRVIENTA y la CORTESANA sharessita para encontrarse con el SIRVIENTE*
ANCIANO:
Aquí traigo a las dos, bien aleccionadas
SIRVIENTE:
¿Conocéis a mi amo?
CORTESANA:
¿Y quién no? Si su fama le precede, y es odiado por todo el mundo, por fanfarrón adúltero, de pelo rizado y perfumado
SIRVIENTE:
¿Y él te conoce?
CORTESANA:
Jamás me ha visto. ¿Cómo va a saber quién soy?
SIRVIENTE:
Bien, pues id dentro, que yo me reuniré con mi amo y le daré el anillo según lo acordado.
ANCIANO:
Iré a avisar para que estén preparados mi joven huésped y la muchacha. Si consigues que puedan marcharse juntos te lo recompensaré con creces.
*El ANCIANO, la SIRVIENTA y la CORTESANA se van y el SIRVIENTE se reúne con el SOLDADO*
SIRVIENTE:
Mi señor, os andaba buscando pues no sabéis que gracias a mí un asunto amoroso se os presenta y no veáis la belleza de aquella y como su criada me ha entregado en su nombre esto en prenda de su amor
*le da el anillo*
SOLDADO:
Es bonito pero ¿cómo es ella?
SIRVIENTE:
Deslumbrante y encantadora y suspira por tu belleza
SOLDADO:
¿Y es casada o no casada?
SIRVIENTE:
Casada y no casada, porque ella es joven y está casada con un viejo, ese anciano vecino tuyo. Me ha encargado que te ruegue que le des una oportunidad porque se muere por ti y a su marido aborrece.
SOLDADO:
¿Y qué hacemos con la amante que tengo en casa?
SIRVIENTE:
Pues dile que se marche y vaya donde quiera, que precisamente su hermana y su madre han venido a la ciudad
SOLDADO:
¡Qué magnífica ocasión para echar a esa mujer fuera!
SIRVIENTE:
Pero hazlo con elegancia, que tu riquezas tienes de sobra. Que se lleve el oro y vestidos que preparaste para ella y así se irá contenta y de buen grado
SOLDADO:
Me gusta lo que dices, pero espero que no vaya a perder a una y quedarme sin la otra
SIRVIENTE:
Tonterías, pues la mujer de la que te hablo te ama con pasión… pero calla, que aquí sale su criada
SOLDADO:
Pues es bonita
SIRVIENTE:
Pues comparada con su señora es una mona y una rata. Ahora despide a la muchacha, pues el patrón de barco que ha traído a la madre, está alojado en casa de tu vecino.
SOLDADO:
¿Y es apuesto ese patrón?
SIRVIENTE:
Vete, por favor, a paseo, pues eres un semental que acosa tanto a machos como a hembras y haz el favor de centrarte ahora en este asunto que nos traemos.
SOLDADO:
Pues entro a despedirla que ya estoy pensando en la vecina.
*Se marcha hacia el interior*
SIRVIENTE:
*Al público* El desgraciado ansía lo que no existe en ninguna parte… pero ahí sale de nuevo
SOLDADO:
Lo he conseguido… y aunque largo y tendido he hablado con ella le he dado cuanto ha pedido y ha querido, hasta a ti mismo te he regalado a ella, con tal de que se marche.
SIRVIENTE:
¡Ay! ¿y cómo voy a vivir yo sin ti?
ACTO III
ESCENA II
*Llega el JOVEN vestido de marinero hasta casa del SOLDADO el SIRVIENTE abre la puerta*
JOVEN:
Vengo a por la muchacha, Filomena, su madre me ha mandado llamar y más vale que se dé prisa, que en el barco todos andan como locos por zarpar.
SOLDADO:
Ve y acompáñales para llevar todas sus cosas, esta es nuestra despedida también y bien me acordaré de ti por tus buenos servicios.
*Entra a la casa el SIRVIENTE y sale con la MUCHACHA*
SIRVIENTE :
Venga, venga, ya deja de llorar
MUCHACHA:
*Fingiendo llorar* ¡Ay! ¡Ay! Que tormento alejarme de un hombre como él
SIRVIENTE:
Es normal que su ingenio y su belleza te conquistasen pero ahora tu madre te reclama y es hora de partir
*se dirige luego al soldado, dejando que la muchacha vaya con el supuesto marinero* Cómo echaré de menos servir a un amo tan admirable. Recuerda siempre lo leal que te he sido, si lo haces sabrás siempre quien es bueno y quien es malo.
SOLDADO:
Me está costando no decirte que te quedes
SIRVIENTE:
No lo hagas, que nadie pueda decir que eres un embustero
SOLDADO:
Tienes razón, vete ya.
ACTO III
ESCENA III
*La SIRVIENTA sale de casa del viejo buscando al soldado*
SIRVIENTA:
Mi ama desea veros, ruega que entréis o morirá por el intenso amor que siente.
*El SOLDADO entra en la casa donde está la CORTESANA* Yo esto no me lo pierdo.
SOLDADO:
*Mira a la CORTESANA*
Al fin estamos juntos, que belleza, pareja a la mía, cuánta razón tenía mi antiguo siervo.
CORTESANA:
Juntos estamos al fin, amado mío
*Entra el ANCIANO a la casa acompañado de dos hombres*
ANCIANO:
¡Sabía yo…! ¡Sacad a ese de mi casa! ¡Preparad la fusta!
SOLDADO:
¡Estoy perdido!
ANCIANO:
¿Cómo te atreves a seducir a la mujer de otro? ¡Azotadle y preparad unas tenazas bien grandes para castrarlo!
*Los dos hombres azotan al SOLDADO*
SOLDADO:
¡Juro que fue ella la que vino a mí! ¡No me castréis, por piedad!
ANCIANO:
Jura si quieres que cesen los azotes, que no te intentarás vengar de nadie por este asunto ni por la paliza recibida si quieres que te dejemos ir entero
SOLDADO:
¡Lo juro por todos los dioses! No haré nada si me marcho de aquí con mis testículos intactos y aún daré gracias por haberme parecido ligero el castigo por el crimen cometido.
*Dejan de azotarle a una orden del ANCIANO, marchando todos menos el SOLDADO, que se queda en la calle apaleado. Entonces aparece el ADULADOR*
SOLDADO:
¿Se ha marchado ya Filomena?
ADULADOR:
Ya hace tiempo
SOLDADO:
¡Ay de mí!
ADULADOR:
Más te lamentarías si supieras lo que yo sé, pues quien vino a buscar a Filomena no era un marinero
SOLDADO:
¿Y quién era?
ADULADOR:
El amante de la muchacha, pues no han dejado de besarse desde que se marcharon hasta que se subieron al barco
SOLDADO:
¡Ay, Desgraciado de mí! Ahora veo como se han burlado de mí, aquel que decía ser mi leal siervo me ha tendido una trampa
*parece pensar un poco antes de seguir hablando* Después de todo, creo que se ha actuado con justicia. Si se actuase así con todos los adúlteros habría menos que tuvieran ganas de aventuras. Entremos en casa
*mira hacia el público* ¡Aplaudid!