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Cara a cara con Mâlar.

Wolfgang

Pelo de la barba de Faurin
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12/12/07
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Era tarde. Tenía que haber terminado todos sus negocios en Esmeltaran hacía horas. Sin embargo, no era así, y ahora se veía en la tesitura de poder perder el barco a Crimmor. Abandonó su caminar elegante y cuidado, y aceleró el paso, oyendo el ruido de los tacones de sus carísimas botas en la fría piedra.

Hundido ya en sus propias maldiciones a Wawkin, por habérsele alargado tanto las negociaciones en el mercado (Unos días te aceptaban un precio, y al día siguiente te daban la mitad...) cuando una fuerte tos le sobrevino de repente. Se sorprendió a si mismo incando la rodilla en tierra, con fuerte espamo y convulsión del pecho, que se agarraba. Miró alrededor. Fortuitamente no había nadie. Incluso en las peores situaciones, Sephard cuidaba al milímetro su imagen social.

La tos seguía empeorando, y podía ver gotitas de sangre tosida manchando el suelo. Se sentía arder, y su visión se le emborronaba por culpa de las lagrimas que cubrían sus ojos. Era un hecho tremendamente inusual, para alguien que gozaba casi todo el año de una fuerte salud, fruto de los duros inviernos Luskanitas.

Su vista pasó de estar empañada, a cubierta de unas brumas cada vez más y más oscuras, hasta que pronto se tornaron Negras. Su toz se erradicó en el acto, y si de algo estaba seguro, es de que ya no se encontraba en una calle de Esmeltaran. Aunque tampoco sabría decir donde estaba, porque no se veía absolutamente nada.

Tan solo podía hacer uso de sus otros sentidos.. El olfato le traía olores extraños, pero en absoluto reveladores..Sentía la boca seca, y como si estuviese llena de algodon. Trató de tragar, pero no le quedaba saliva en la boca.. Sus palmas sudorosas casi conseguían que el gratificante contacto con su estoque (Que le confería seguridad, y un poco, al menos, de tranquilidad) casi se le resvalara, pero tenía los nudillos blancos de apretar la mano cerrada en torno al mango de éste. A sus pies, el suelo parecía cambiante: a medida que andaba, parecía haber zonas donde este cedía a su paso. En otras en cambio estaba duro como la cabeza de un Enano.



//Que era todo aquello?? A qué se enfrenta nuestro Héroe Sephard? La dramática solución, en el siguiente capítulo..
 
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