Alennia
Cuenta secreta de Kronos
- Registrado
- 16/8/09
- Mensajes
- 38
- Edad
- 38
Destinadas a ser una.
Después de la batalla entablada en las tierras de Purskul, después de varios días en los que su apaciguada vida se había visto alterada por motivos intrascendentes, por sombras que acechan por las grutas y criaturas extrañas sin sentido aparente, poco a poco iba pensando que su vida se estaba volviendo una completa locura, llenando poco el vaso de la paciencia de la mujer, sentía la necesidad de volver a la oscuridad de las grutas para poder observar tranquilamente el silencio y la oscuridad que reinaban en ellas, proporcionándole la paz que necesitaba y anhelaba de esta vida estresante que comenzaba a embargar a su persona.
Las locuras solo se comenten una vez en la vida, o eso dicen, a veces simplemente te dejas llevar por la emoción que propiamente te proporcionan, nuevas sendas y caminos por descubrir, lo único que te puedo decir es que simplemente cuando tu vaso se ha llenado, ya poco importan las locuras que cometas, y lo único que entiendes es que hay que seguir adelante y hasta el final pase lo que pase y hasta que la muerte de fin a ese tren que cada vez va cogiendo mas ritmo.
Y ha paso lento recorría nuevamente aquellas cuevas visualizando desde lejos aquella figura negra que se encontraba al otro lado del puente que cada paso que avanzaba hacia que su sonrisa se acrecentara un poco, dejándome llevar por sus palabras al interior de aquel lugar sangriento.
Narathlin: Sabía que tarde o temprano volveríais por aquí... *Murmura*
Alenia: *observa curiosa a la mujer dejando todo su peso cansada sobre el bastón..* necesitaba... despejarme un de estos días..
Narathlin: *Observa, tratando de apartar la mirada de inmediato de las heridas de Alenia, volviendo luego la mirada en las sombras de su capucha. Alza su mano hacia ti invitándote a que la cojas* ¿Hablamos en un lugar mas..Privado?.
Y aunque diezmada y cansada por aquellos días, tras a ver sido derrotada sin sentido aparente, entra con una personalidad diezmada y cansada, dejando de lado la arrogancia y altivez que caracterizan a la mujer por un tiempo, mientras arrastraba su vestido por los suelos ocultando su rostro bajo aquella oscura capucha, siguiendo los pasos de aquella mujer por aquella cueva tan carismática, para acabar mirando a la mujer frente a frente en un juego de miradas que decían mas que las propias palabras.
Narathlin: Sois como volver a mirar a través de un espejo... *Te observa detenidamente*
Narathlin: Se que os prometí cosas... que jamás llegaron o quizás...nunca os prometí nada y solo eran... simples planes que mi cabeza barajaba...
Narathlin: Vuestro poder ha crecido, sin embargo, vuestro carácter ha disminuido... Recuerdo aún a aquella chiquilla que observaba casi extasiada el poder que mis manos dejaban escapar, sin embargo ahora... Nada tenéis que envidiarme, aunque lamento...no haber sido yo quien os enseñara a llegar hasta ese poder.
Alenia: vaya... erais vos.. *coge un poco de aire* la maestra que nunca llego... *aprieta un poco los labios*.
Alenia: tanto tiempo espere.. Al final recorrí el camino asolas, nadie me ha enseñado nada.. no volví a creer ni esperar a nadie. *habla con cierto tono de rencor sufragado por el agotamiento*
Un juego de miradas y de sonrisas perdidas, promesas rotas y palabras en vano, las dos mujeres conversaron durante largo tendido rato dejando que sus palabras surcaran sus mentes observándose la una a la otra alternativamente los gestos y miradas analíticamente, en un juego sinfín, hasta que la vampiresa dejo clara sus intenciones ofreciendo a la mujer una baraja de posibilidades salvaguardando su persona y ofreciéndole quizás la confianza que necesitaba para poder si acaso seguir ese paso.
Narathlin: *Camina de nuevo hacia ti con paso lento, hasta quedar a escasos centímetros de tu rostro para volver a susurrar* No será agradable...al principio...
Alenia: (Esto supongo que ya es la gota que rebosa el tintero de unos dias turbios para mi persona..).. *esta vez sus labios se tengan mirando a la mujer de cerca..*
Narathlin: *La figura de la vampira desaparece ante tu visión casi sin que puedas percibir su movimiento, quedando en su lugar tras de ti, notas como una de sus manos aprisiona tu rostro para ladearlo con suavidad*
Alenia: *suelta un leve suspiro cuando siente que la piel se estira avivando sus heridas.. y cierra los ojos lentamente..* (Sean... mis locuras hasta que la muerte me lleve..)..
Narathlin: Buena elección.... *Escuchas esos susurros justo un instante antes de que sus afilados colmillos se claven en tu cuello como si de dos alfileres se tratase, provocándote un breve dolor agudo hasta que tu sangre comienza a deslizarse por sus labios*
Narathlin:*Entonces, el dolor desaparece y en su lugar, solo queda una sensación de placer que va desvaneciendo poco a poco conforme vas perdiendo sangre, tu piel comienza a palidecer cada vez mas, te sientes sin fuerzas, casi apunto de desvanecerte*
Alenia: *resignada por el dolor y la perdida de sangra su bastón cae al suelo sin sentido..* clac...clac.. *dejando sus brazos caídos y su peso caer hacia atrás*
Narathlin: *La vampira se adueña de casi toda tu sangre, dejándote casi al filo de la muerte, aunque consigue parar justo antes de que Ella llegue... Toma tu cuerpo con cuidado para posarlo sobre el suelo e inclinarse sobre ti* No temas...ya queda poco... *Susurra, colocándote*
Narathlin: *Clava ahora sus colmillos en su propia muñeca, haciendo que de esta comience a caer algunas gotas de sangre que deja caer sobre tus labios* Bebed....bebed o moriréis... *Posa su muñeca sobre tus labios, invitándote a que bebas de ella*
Alenia: *medio caída en el suelo sus gotas de sangre recorren sus labios para caer dentro de su boca deslizándose por su interior lentamente mientras ella permanece caída en el suelo con los cabellos alborotados dentro de su capucha que se desenganchan lentamente*
Narathlin: *La sangre continúa cayendo lentamente por tu garganta, haciendo que con ello, poco a poco recobres la fuerza perdida*
Alenia: *conforme va recuperando la sangre muestra mas movimiento escuchando tus palabras para seguirlas*
Narathlin: Despertad....Ahora somos una.... *Susurra inclinada sobre ti, dejando que su rostro, sea lo primero que veas al abrir los ojos*
Y finalmente sangre con sangre, las dos mujeres permanecerán unidas en un vinculo el cual harán que las dos sean una, para lo bueno o para lo malo, sintiendo esa profunda necesidad de estar la una con la otra, un tanto alejada del utópico sentimiento del amor pero superficialmente similar a ello, aunque la fría realidad sea que cada cual se muere por la sangre de la otra, y finalmente Alenia abre los ojos para poder observar a aquella mujer esbozando lo que de verdad era una sonrisa lejos de ser reflejada ante otra persona, sintiendo esa sensación de paz y tranquilidad que proporcionaba a su cuerpo la presencia cercana de ella.
Quizás haya elegido mal, o haya elegido bien, pero simplemente a veces hay que arriesgar si lo que de verdad se desea es poder.
Después de la batalla entablada en las tierras de Purskul, después de varios días en los que su apaciguada vida se había visto alterada por motivos intrascendentes, por sombras que acechan por las grutas y criaturas extrañas sin sentido aparente, poco a poco iba pensando que su vida se estaba volviendo una completa locura, llenando poco el vaso de la paciencia de la mujer, sentía la necesidad de volver a la oscuridad de las grutas para poder observar tranquilamente el silencio y la oscuridad que reinaban en ellas, proporcionándole la paz que necesitaba y anhelaba de esta vida estresante que comenzaba a embargar a su persona.
Las locuras solo se comenten una vez en la vida, o eso dicen, a veces simplemente te dejas llevar por la emoción que propiamente te proporcionan, nuevas sendas y caminos por descubrir, lo único que te puedo decir es que simplemente cuando tu vaso se ha llenado, ya poco importan las locuras que cometas, y lo único que entiendes es que hay que seguir adelante y hasta el final pase lo que pase y hasta que la muerte de fin a ese tren que cada vez va cogiendo mas ritmo.
Y ha paso lento recorría nuevamente aquellas cuevas visualizando desde lejos aquella figura negra que se encontraba al otro lado del puente que cada paso que avanzaba hacia que su sonrisa se acrecentara un poco, dejándome llevar por sus palabras al interior de aquel lugar sangriento.
Narathlin: Sabía que tarde o temprano volveríais por aquí... *Murmura*
Alenia: *observa curiosa a la mujer dejando todo su peso cansada sobre el bastón..* necesitaba... despejarme un de estos días..
Narathlin: *Observa, tratando de apartar la mirada de inmediato de las heridas de Alenia, volviendo luego la mirada en las sombras de su capucha. Alza su mano hacia ti invitándote a que la cojas* ¿Hablamos en un lugar mas..Privado?.
Y aunque diezmada y cansada por aquellos días, tras a ver sido derrotada sin sentido aparente, entra con una personalidad diezmada y cansada, dejando de lado la arrogancia y altivez que caracterizan a la mujer por un tiempo, mientras arrastraba su vestido por los suelos ocultando su rostro bajo aquella oscura capucha, siguiendo los pasos de aquella mujer por aquella cueva tan carismática, para acabar mirando a la mujer frente a frente en un juego de miradas que decían mas que las propias palabras.
Narathlin: Sois como volver a mirar a través de un espejo... *Te observa detenidamente*
Narathlin: Se que os prometí cosas... que jamás llegaron o quizás...nunca os prometí nada y solo eran... simples planes que mi cabeza barajaba...
Narathlin: Vuestro poder ha crecido, sin embargo, vuestro carácter ha disminuido... Recuerdo aún a aquella chiquilla que observaba casi extasiada el poder que mis manos dejaban escapar, sin embargo ahora... Nada tenéis que envidiarme, aunque lamento...no haber sido yo quien os enseñara a llegar hasta ese poder.
Alenia: vaya... erais vos.. *coge un poco de aire* la maestra que nunca llego... *aprieta un poco los labios*.
Alenia: tanto tiempo espere.. Al final recorrí el camino asolas, nadie me ha enseñado nada.. no volví a creer ni esperar a nadie. *habla con cierto tono de rencor sufragado por el agotamiento*
Un juego de miradas y de sonrisas perdidas, promesas rotas y palabras en vano, las dos mujeres conversaron durante largo tendido rato dejando que sus palabras surcaran sus mentes observándose la una a la otra alternativamente los gestos y miradas analíticamente, en un juego sinfín, hasta que la vampiresa dejo clara sus intenciones ofreciendo a la mujer una baraja de posibilidades salvaguardando su persona y ofreciéndole quizás la confianza que necesitaba para poder si acaso seguir ese paso.
Narathlin: *Camina de nuevo hacia ti con paso lento, hasta quedar a escasos centímetros de tu rostro para volver a susurrar* No será agradable...al principio...
Alenia: (Esto supongo que ya es la gota que rebosa el tintero de unos dias turbios para mi persona..).. *esta vez sus labios se tengan mirando a la mujer de cerca..*
Narathlin: *La figura de la vampira desaparece ante tu visión casi sin que puedas percibir su movimiento, quedando en su lugar tras de ti, notas como una de sus manos aprisiona tu rostro para ladearlo con suavidad*
Alenia: *suelta un leve suspiro cuando siente que la piel se estira avivando sus heridas.. y cierra los ojos lentamente..* (Sean... mis locuras hasta que la muerte me lleve..)..
Narathlin: Buena elección.... *Escuchas esos susurros justo un instante antes de que sus afilados colmillos se claven en tu cuello como si de dos alfileres se tratase, provocándote un breve dolor agudo hasta que tu sangre comienza a deslizarse por sus labios*
Narathlin:*Entonces, el dolor desaparece y en su lugar, solo queda una sensación de placer que va desvaneciendo poco a poco conforme vas perdiendo sangre, tu piel comienza a palidecer cada vez mas, te sientes sin fuerzas, casi apunto de desvanecerte*
Alenia: *resignada por el dolor y la perdida de sangra su bastón cae al suelo sin sentido..* clac...clac.. *dejando sus brazos caídos y su peso caer hacia atrás*
Narathlin: *La vampira se adueña de casi toda tu sangre, dejándote casi al filo de la muerte, aunque consigue parar justo antes de que Ella llegue... Toma tu cuerpo con cuidado para posarlo sobre el suelo e inclinarse sobre ti* No temas...ya queda poco... *Susurra, colocándote*
Narathlin: *Clava ahora sus colmillos en su propia muñeca, haciendo que de esta comience a caer algunas gotas de sangre que deja caer sobre tus labios* Bebed....bebed o moriréis... *Posa su muñeca sobre tus labios, invitándote a que bebas de ella*
Alenia: *medio caída en el suelo sus gotas de sangre recorren sus labios para caer dentro de su boca deslizándose por su interior lentamente mientras ella permanece caída en el suelo con los cabellos alborotados dentro de su capucha que se desenganchan lentamente*
Narathlin: *La sangre continúa cayendo lentamente por tu garganta, haciendo que con ello, poco a poco recobres la fuerza perdida*
Alenia: *conforme va recuperando la sangre muestra mas movimiento escuchando tus palabras para seguirlas*
Narathlin: Despertad....Ahora somos una.... *Susurra inclinada sobre ti, dejando que su rostro, sea lo primero que veas al abrir los ojos*
Y finalmente sangre con sangre, las dos mujeres permanecerán unidas en un vinculo el cual harán que las dos sean una, para lo bueno o para lo malo, sintiendo esa profunda necesidad de estar la una con la otra, un tanto alejada del utópico sentimiento del amor pero superficialmente similar a ello, aunque la fría realidad sea que cada cual se muere por la sangre de la otra, y finalmente Alenia abre los ojos para poder observar a aquella mujer esbozando lo que de verdad era una sonrisa lejos de ser reflejada ante otra persona, sintiendo esa sensación de paz y tranquilidad que proporcionaba a su cuerpo la presencia cercana de ella.
Quizás haya elegido mal, o haya elegido bien, pero simplemente a veces hay que arriesgar si lo que de verdad se desea es poder.