DreamCatcher
Elfo que no discute
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ACTO I
EL MAPA OLVIDADO
Has seguido la voz hasta aquí. No recuerdas cuándo empezó a hablarte, sólo que no dejó de hacerlo.
El camarote está entreabierto. Dentro, todo permanece en orden… demasiado en orden para un navío que ha conocido tormentas. Mapas, instrumentos, un farol balanceándose suavemente...
Sobre la mesa encuentras un cuaderno de bitácora. El cuero está desgastado por el uso, pero bien cuidado.
La voz susurra otra vez. Dudas... pero aun así, extiendes la mano. Lo abres.
Y entonces lo entiendes. Esto no es un mero registro de viaje. Es un rastro de aquello que buscas. Y ahora, lo estás siguiendo.
La primera página comienza.
EL MAPA OLVIDADO
Has seguido la voz hasta aquí. No recuerdas cuándo empezó a hablarte, sólo que no dejó de hacerlo.
El camarote está entreabierto. Dentro, todo permanece en orden… demasiado en orden para un navío que ha conocido tormentas. Mapas, instrumentos, un farol balanceándose suavemente...
Sobre la mesa encuentras un cuaderno de bitácora. El cuero está desgastado por el uso, pero bien cuidado.
La voz susurra otra vez. Dudas... pero aun así, extiendes la mano. Lo abres.
Y entonces lo entiendes. Esto no es un mero registro de viaje. Es un rastro de aquello que buscas. Y ahora, lo estás siguiendo.
La primera página comienza.
I II III
Día I a bordo de la Marea Dorada
Rumbo a Isla de Medusa
Por orden del Consorcio, zarpamos hoy hacia Isla de Medusa.Narya.
Nos reunimos en la Casa de Cuentas junto a los convocados por el Primer Yrshelem, Arksham. De haber sabido quiénes compartirían cubierta conmigo —y, por extensión, mi vida— habría exigido una selección más rigurosa. Tras las instrucciones del Cambista, fuimos asignados al Maestre Horlo, capitán de la Marea Dorada: carabela veloz y bien aprovisionada, equipada con recientes mejoras de ingeniería naval.
Nuestro contacto en destino será Zaraeth, Nirdeen del Consorcio y responsable del Enclave conocido como Marea Sorda. Se nos advirtió que, pese a la alianza actual, la isla permanece bajo la influencia de la familia Havarian. Piratas amnianos, bajo cualquier otro nombre. Volubles, como todos. Cortesía, prudencia y evitar conflictos. Mantener el equilibrio recaerá, una vez más, en mí.
La tripulación relevante del Maestre: Thalrion, minotauro, ahora cocinero y beneficiario de la Diadema del Consorcio; Sshazarael, yuan-ti de pocas palabras, asignado como médico como último recurso; y Narya Diente de Sal, marinera de las Nelanther. Naufragada… La pelirroja. Curiosa coincidencia.
Antes de embarcar, todos declaramos nombre, origen y función ante Zhyrrath, la llamada Contadora de Almas. Desconozco su naturaleza. Desconozco aún más el propósito de lo que guarda en sus botellas.
Zarpamos con viento favorable. Muranndin pronto se desvaneció en la bruma, y con la distancia llegó la confianza. Bebida, cantos, descuidos. El Maestre cedió el mando a la nueva guardia.
La calma duró poco.
Velas rasgadas, el timón fuera de control, el palo mayor comprometido. Parte de la tripulación cayó en un letargo antinatural.¿Es este el único destino de los navíos vinculados al Consorcio?El sabotaje procedía de dentro.
Declaró que el mar había sido llamado, que el navío sería reclamado. Que habíamos tomado algo que no nos pertenecía. Arrojó un objeto al mar; la respuesta fue inmediata. Las aguas devolvieron lo que guardaban en lo más profundo: formas deformes, restos de hombres perdidos, depredadores atraídos por la llamada. La cubierta fue asaltada desde el mar.
Daños contenidos: palo mayor asegurado, las velas remendadas de manera provisional, las criaturas rechazadas. Sin pérdidas estructurales graves, pero harán falta reparaciones.
La Marea Dorada continúa a flote. Por ahora.
Tras el percance, el viento regresó con fuerza a las velas y las aguas empujaron el casco para marcar nuestro avance en respuesta al uso de los elementos.
“El mar reclama lo suyo.”
Un mapa
Mi mapa
Rumbo restablecido hacia Isla de Medusa. Pronto llegaremos.
Día I en el Enclave de la Marea Sorda
Port Havarian, Isla de Medusa
Arribamos sin más incidentes. El puerto, conocido antaño como Isla de Korin, conserva aún su pasado. Aunque los Havarian reclaman autoridad, la isla continúa siendo lo que siempre fue: refugio de piratas, contrabandistas y toda clase de oportunistas. La reciente Fiebre del Oro ha multiplicado su número.
El entorno es tan traicionero como su gente. Restos de navíos encallan a lo largo de la costa, abandonados a la marea. Quien no conozca estas aguas, no regresa de ellas.
Más allá se alza el fuerte Havarian, protegido por artillería, vigías y patrullas montadas con armaduras relucientes. La presencia militar es visible, pero no suficiente para imponer orden más allá de sus murallas.
Nos dirigimos directamente al enclave de los Rundeen, bajo miradas de desconfianza y abierta hostilidad. La cercanía del Consorcio con el Imperio de las Bestias no es bien recibida en estas costas. No al menos públicamente.
El Maestre Horlo permaneció en el puerto supervisando el estado de la Marea Dorada tras el incidente en ruta. El Enclave de la Marea Sorda opera como puesto comercial y también de control. Cargamentos de origen dudoso, vigilancia constante y presencia de mercenarios armados en cada acceso. Un lugar funcional.
A nuestra llegada se presentó la Nirdeen de los Rundeen, Zaraeth.
Descendió sobre una montura ígnea, escoltada por bestias infernales que despejaron su camino. Su presencia bastó para imponer silencio. Era la primera vez que la veía. Aquella en la que el Cambista depositaba su confianza.
Nos dio la bienvenida. Nos permitió descanso y reorganización.
Las directrices de la campaña serán comunicadas en otra ocasión.
Día X en el Enclave de la Marea Sorda
Port Havarian, Isla de Medusa
Han pasado días desde nuestra llegada. Las reparaciones de la Marea Dorada y el reposo de algunos miembros han retrasado cualquier avance significativo.
Port Havarian continúa en su rutina: regateos, apuestas, oro arrancado al mar y disputado en cualquier rincón. Sin embargo, la actitud hacia el Consorcio se ha endurecido. No nos expulsan, pero cada movimiento es observado y nuestra presencia, limitada.
Se nos informó de la llegada de un nuevo navío con refuerzos. Aventureros del Gremio y otros voluntarios. Nuestra tarea fue recibirlos en la costa, establecer las normas y recordarles que, en esta isla, el error se paga en el fondo del mar.
Durante el trayecto, uno de los mercenarios del Consorcio nos advirtió de un incidente en los almacenes. No se nos dieron detalles. La información queda restringida por orden de la Nirdeen. Por el momento.
Las playas permanecen abarrotadas de buscafortunas. El sonido constante es el de monedas, risas y promesas vacías.
Se nos asignó el siguiente objetivo del Consorcio: reconocimiento de la zona conocida como Las Cabezas de Piedra. Área inestable, y la más conflictiva de la isla. Alta tasa de desapariciones. Los supervivientes regresan alterados o no regresan. El acceso requiere una embarcación menor, capaz de maniobrar entre corrientes traicioneras. Para ello, algunos nos dirigimos al Mercado de la Carga Perdida.
Allí contactamos con la proveedora conocida como Doble Fondo. Entre las opciones disponibles, seleccionamos la Marea Silente: un bote de casco ligero, desplazamiento discreto y buena respuesta en corrientes cruzadas. Adecuada si la competencia por la zona es tan intensa como sugieren los rumores.
Condiciones de adquisición: pago parcial o la entrega de la cabeza de la criatura que habita las grutas del área objetivo. La Medusa. Se aceptó el acuerdo. Los kuo-toa comenzaron los preparativos. Aún no estará listo.
Mientras tanto, el segundo grupo interrogó a una criatura capturada: un hombre-tiburón. Nabil informó de ello. La criatura habló de un mapa. De un tesoro legendario. De una bruja del Coral Negro. Las transformaciones, la agresividad en el mar y los ataques recientes responden a su influencia.
Coral Negro.
La Saga de las Mareas.
No es la primera vez que su nombre aparece. La Isla de Nemessor, durante el Despertar de los Dragones. Tampoco la primera vez que utiliza a los mismos intermediarios. Los piratas fueron convertidos en hombre-tiburones, entregados al Imperio como parte del favor obtenido. ¿Cuál era su nombre?
El mapa vuelve a ser el centro. Aquel mapa olvidado, mientras otros debatían sobre el oro...
Narya lo mencionó antes. Ahora esto.
Las piezas encajan.
No se lo pondré tan fácil. No tomarán lo que es mío.
La Marea Silente estará lista al amanecer.
Un día más, anclados.
Mañana volvemos al mar. Al fin.
…El mar hoy está tranquilo, como si supiera que no voy a quedarme en él.
He pensado en ti al amanecer…
Te traeré algo que brille…
♦ Elegía de las Mareas ♦
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