Alpha
Admirador del brazo de Sune
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Largas fueron los días y las noches para el hombre que dio la espalda a la humanidad. Como si de alguna clase de castigo autoimpuesto se tratase, la figura se encontraba aislada en lo más profundo de las cuevas, sin luz, sin distracciones, sin nadie que pudiera escuchar los gritos en sus pensamientos, gritos de odio, rabia y melancolía... Una sombra alada e imponente lo observaba desde la esquina de la galería, paciente, mientras el hombre el cual fue consumido por su propia ira, se encontraba en una especie de letargo, aunque fuese totalmente consciente de su alrededor. La poca cordura que le quedaba se desvanecía con cada minuto en la oscuridad.
Y entonces la sombra, se unió a sus pensamientos, susurrándole
"¿Cuánto esperarás...?"
Y él rompió su eterno silencio entonces, contestando
"Tanto como sea necesario."
"Nunca me marcharé... E ilusos son los que piensan que la carencia de mi presencia significa una victoria, más lo que no saben es... que tan solo me estoy preparando. Dad gracias, antiguos amigos, que soy un hombre de palabra, pues prometí daros tiempo, a cambio de conducir los hilos del destino a mi favor. Estad preparados, pues mi regreso solo conducirá a dos posibles desenlaces: Vuestra desesperación o mi muerte."
Sus palabras, solo escuchadas por aquel Demonio, resonaban haciendo eco en la cueva, en algún lugar olvidado y perdido. Y ahí se mantuvo, aquel que, consumido por la traición y la rabia, logró ver más allá de sus propias limitaciones, perdiendo su cordura y el recuerdo de lo que alguna vez fue, solo quedando una sonrisa llena del sentimiento más puro:
Odio.