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ESTIRPE

Haladring

Llanero del brasero
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-CAPÍTULO 1: Siguiendo al Heraldo de muchas cosas-


Temprana había sido su marcha de Amn, aun con las primeras luces del alba.

Paladín, el caballo que compró en Misnor, bufaba, molesto por tener al cuarterón a la grupa. A su lado, Myllerne Silverblade marchaba sobre su propio caballo

Drurga se mantenía callado, sumido en sus propios pensamientos, tan grises como el encapotado cielo que estaba por encima de él; había pedido un permiso especial en el cuartel (concedido probablemente por las ganas que tenían más de uno y más de dos de que dejase el cuerpo, aunque fuera solo mientras durase el viaje) y los dos habían marchado sin despedirse directamente de nadie. Sabía que Talin y que Naya estarían ocupados con sus propios asuntos, al fin y al cabo ¿qué más les daba a ellos que se ausentase aunque fuese unos 5 o 6 meses? Últimamente no los veía apenas, y no quería importunar a nadie con sus historias

Tormian supo que se iba a retirar una temporada cuando pidió el permiso, le estrechó la mano y le deseo lo mejor...¿Quién más quedaba? Aldarion Hojaargentea, que por ahí andaría con su hija Ayumi, como siempre, sin decir nada, ni despedidas ni saludos, ni nada de nada mas que cuando le interesaba

-Anda y que te de un Kobold, hijo de la grandísima p...

-¿Qué dices Will?

-¿Hn? No, nada Myla, una tontería en voz alta...

Y solo le quedó despedirse de Soongrant, el bueno de Soonguie; le había enviado a su cuervo, Parrus, para explicarle levemente el por qué de su viaje, y sabía que en cuanto el elfo viese el porqué, se enfadaría. Se enfadaría por no haberle pedido que lo acompañase, pero también lo dejaría en paz. Sabía que era algo que tenía que hacer desde hacía tiempo, y que lo debía de hacer solo...

Debía matar a Grokhon

Ya habían pasado años desde la última vez que se enfrentaron, en Amn, en los mismísimos páramos del Alandor...Pero hasta ahora, no había tenido esos sueños, esas pesadillas...

Recordaba claramente cómo Grokhon había torturado a Darius para interrogarlo, y después lo había matado de un certero hachazo, disfrutando a cada momento de lo que hacía. Recordaba claramente los duelos con otros tantos de los que desconocía hasta el nombre, pero siempre con el mismo resultado, todos muertos, todos a manos del Heraldo de Gruumsh. Recordó el Ritual de la Lanza Sangrienta, en la que su gemelo sacrificó a tres personas y un sacerdote orco para ganarse la marca sagrada que ahora llevaba en su ojo izquierdo, el Ojo de Nishrek

Todos los ritos

Todos los asesinatos

Todas las masacres

Todas esas veces, lo había vivido, como si fuera él, cual si fueran sus manos las que guiaban las armas, o su voluntad. Experimentó en cada momento el enfermizo placer que sentía su hermano cada vez que hacía algo así, ya fuese cuando mataba, torturaba, o violaba...Se despertó lanzando un grito cuando vio el destrozado pecho de Darius, y cuando su hermano cedió su voluntad a un Tanarukk para violar a Níobe...Lo odió, lo odió con toda su alma, de principio a fin, pero se odió más a sí mismo, porque podía haberlo matado
Pudo haberlo matado aquella noche en los páramos, y lo frenó su propia debilidad, aquello que el Heraldo le echó en cara, sonriendo y cubierto de sangre

¿Cuánto más podía quedarse quieto sin hacer nada? ¿Cuándo aceptaría la responsabilidad de los actos que cometería su hermano? Lo abandonó siendo ambos unos críos, a él y a los restos de su antigua tribu, y ahí fue cuando perdió por completo cualquier control sobre lo que pudiera hacer su hermano...salvo por aquello sueños
No solo vio lo que hacía, sino todos los lugares en los que había estado y más importanta, dónde estaba ahora.

Volvió el rostro de medio lado hacia la mujer que lo acompañaba, Myllerne Silverblade, una joven noble y de buen corazón, pero demasiado estricta e impulsiva en ocasiones; como todo paladín, orgullosa y cabezona. Tenían muchas cosas en común (pese a que Drurga se había jurado a sí mismo que nunca tendría nada que ver con un paladín), ella era la última de su familia, como él. Se preguntó si, de tener una hermana gemela con un corazón oscuro y podrido por el odio y la maldad, ella dudaría tanto como lo hacía él

Nunca entendería cómo pensaban los paladines

-¿Cuánto nos queda para llegar al puerto, Will?

La idea era coger un barco hasta Luskan, a partir de ahí, buscar en las montañas más cercanas hacia el Norte. Sabía que su hermano había conseguido unificar a varias tribus bajo su mando, poco a poco, estaba naciendo una hueste de orcos con él a la cabeza como Avatar del Tuerto; no había pensado muy bien el qué haría llegado el momento de hacerle frente a toda una horda para llegar hasta su hermano, pero el viaje iba a ser largo, y si algo le sobraba, era tiempo para pensar en ello

-Un día más de marcha...Creo que será mejor que hagamos un alto y descansemos ya por hoy, llevamos todo el día de camino -Alzó la mirada para cerciorarse de que efectivamente, comenzaba a llover y a tronar- Además, no me gusta cómo pinta esta tormenta, ¿ves esas rocas de allí?

-Las veo

-Pues allí es donde vamos a descansar


---------------------------- ------------------------------- -----------------------------------




Pasadas ya varias horas, bien resguardados de la incesante lluvia tanto ellos como los caballos, el campamento ya estaba montado, y los dos compañeros de viaje yacían sobre un lecho de pieles, cerca de la hoguera. El cuarterón se mantenía con los ojos cerrados y expresión tranquila, en tanto que la paladina parecía pensativa, con la cabeza acomodada en el pecho del pielgrís.

-William...

-Hn...

-Hay algo que quiero contarte y sé desde hace poco

-Hn...?

-...Estoy embarazada...

-....

-Will?

A modo de respuesta, el híbrido tomó sin apenas mover el brazo la manta de pieles, los cubrió a ambos sin alterar su expresión o abrir los ojos, y acarició la plateada melena de la Tormita. La joven sonrió, y tras besar al mestizo, volvió a posar la cabeza en el pecho de este, para quedarse dormida.

Minutos más tarde, el pielgrís abría los ojos y miraba a la paladina que dormía felizmente

-.....¿Yo, un padre? Ay, joder.....


FIN DEL PRIMER CAPÍTULO
 

Taliesin

Pitillo desechado de Talivia
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//xD anda que... uktabar padre... de lo que se entera uno... ¿significa que ya has vuelto? Guai el relato, sencillo pero con ese punto melancolico y divertido que tienes.
 

Pakote

Pornorroleador en sequía
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eyyy, ma molao tio :D, ukt sera un buen papa, te lo digo yo ;)
 

Jack

Pastilla perdida de Lunanegra
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// OH, MY FUCKING GODESS! :shock:

¡Uko padre!

¡Yo qué creí que eso no lo vería jamás!

Parece que Sune funciona. Se olvida de su "niño", pero al menos funciona con los amigos de su "niño" xDDDD
 

Falquian

Pastilla perdida de Lunanegra
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¡Por las tetas resecas de Beshaba! :shock:

Asi que ESTO es lo que has estado haciendo todo este tiempo, pedazo de...

:lol:

Me ha encantado socio. Te deseo toda la suerte del mundo con la paternidad... esa truculenta y terrible aventura que supera a todas las demas. :roll:
 

Haladring

Llanero del brasero
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-CAPÍTULO 2: Cruzada suicida-



Han pasado cerca de 8 meses desde que nos pusimos en marcha, sin un camino claro, nada más que mis sueños, visiones...

Y ahora que por fin creo que tengo las cosas más o menos claras, Myllerne no quiere que vaya

El embarazo es lo que tiene, supongo...Se ha vuelto más irascible (muchísimo más), sus respuestas a cada pregunta que le hago son casi siempre hoscas, y sus preguntas apenas se diferencian de las respuestas...y luego está lo físico; sus tobillos se le han hinchado de tal manera que ya no puede ceñirse bien las botas, y de la barriga ya ni hablamos, adiós placa pectoral de la armadura...

Me pregunto por qué no me planteé que este momento llegaría, por qué no alcancé a imaginarme que Myla podría hartarse, que podría despreciar el motivo de mi viaje, que al final echaría en falta al resto de los que había conocido en Amn...Pero ya no hay vuelta atrás


http://www.youtube.com/watch?v=j0PYTMcaAAY


Mis visiones poco a poco se han hecho menos duraderas, pero más claras; estamos llegando a un fuerte, cercano a un paso entre montañas, y es en ese paso entre montañas dondé sé que me espera mi hermano.
Tiene toda una hueste de orcos, trasgos y demás criaturas, dicha hueste se ha ido abriendo paso entre las demás, y esto no es algo que yo haya oído en mis sueños (que también), sino que es algo que se rumorea. Unidas por un Avatar de Gruumsh, bajo su estandarte se han alineado trolls, gigantes, y casi cualquier miembro de una raza hostil a las ciudades y lo que representan, unidos con una sola promesa: La promesa de matar, saquear y devorar haciéndolo además una cruzada sagrada

Grokhon no busca otra cosa que el Caos y la Destrucción, no solo de toda forma de vida, sino de todo lo bello, del órden establecido, y de lo que es racional. Ahogando a las gentes en un océano de sangre, la gargantuesca horda irá arrasando las ciudades, cobrando fuerza y seguidores conforme avanza, pues la mentalidad es simple; si se mantiene parada, se autoconsumirá a sí misma por las peleas internas, pero si se mueve constantemente, su reputación y soldados de sus filas irán aumentando

¿Que cómo sé todo esto? Sencillo, sé lo que piensa Grokh, sé cómo mantiene a sus soldados bajo su mando férreo gracias al miedo y el respeto que les inspira; ha matado a todo aquel que pudiera ser una amenaza mínima, y las bendiciones de "El Que Nunca Duerme" son evidentes en él...es considerado, entre muchas cosas, una de las encarnaciones en vida de Gruumsh, su Heraldo, su portavoz y portaestandarte, la promesa viva de venganza por las injusticias, el comienzo de una masacre eterna y de una oscuridad teñida de sangre que devorará el Sol...


Y yo, Drurga, Uktabar, Guerrero Arcano, maldito por Gruumsh y Málar, caído en gracia de Selune, y perro apaleado por el destino pero curtido...soy el único imbécil que va a buscarlo para hacerle frente en persona



Estamos en un puesto fronterizo entre estas montañas, es una zona de defensas mínimas, ya que nadie sospecharía que un ejército se intentase colar por los estrechos desfiladeros; y por aquí es por donde pienso tomar camino. Mi hermano ha tardado tanto en movilizar a sus tropas porque las ha tenido picando todo este tiempo, haciendo una red de túneles valiéndose de prisioneros enanos torturados; siguiendo uno de los caminos menos frecuentados, podré colarme con relativa discreción hasta llegar donde está el centro del ejército de Grokhon, a partir de ahí, la cosa saldrá en función de mi suerte, que esperemos que varíe...
Me las apañé (aprovechando para marchar) para que Myllerne se quedase reposando en el puesto fronterizo, si me muevo con rapidez, podremos retirarnos antes de que el ejército del Heraldo llegue y yo haya vuelto

He podido advertir al ejército local, les he avisado de lo que ocurrirá valiéndome de mi escaso don de gentes como buenamente he podido, y si hay suerte, podrán envolver al ejército del Heraldo por la retaguardia y hacer estragos aprovechando que se estarán intentando mover por la red de túneles, que espero, echen abajo

Ensillo a Paladín, mi caballo purasangre, que por una vez no se queja de que me suba a su grupa, quizá mi suerte está cambiando, y quizás y solo quizás, pueda salir de esta...Pero sea como sea, no puedo permitir que Grokhon siga vivo

Si el pulso no me temblase mientras pienso esto quedaría mejor, sin duda, pero dadas las circunstancias, a tomar por culo...


Espoleé a mi montura y emprendí mi carrera a través de la montaña hacia lo que sería la muerte, de mi hermano, mía, o de ambos....



FIN DEL SEGUNDO CAPÍTULO
 

Cloudalbert

Zapatillas de osito de Shama
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Muy guapo, algo desmarcado de tu estilo, pero me ha encantado. Visiones de un pasado y un futuro desconocidos antes de un fin incierto... turbador, pero dulce a su modo... Genial.
 

pazuzu_

Corona de la reina de Aitana
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Yo me hago fan del purasangre. Menuda fidelidad la suya :lol:
 

Haladring

Llanero del brasero
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CUARTO CAPÍTULO: LA SANGRE DE UN REY



Las pesadas Rebanadoras de los guerreros orcos chocaban contra los recios escudos enanos con desenfrenado frenesí, los gritos de guerra, juramentos, y chillidos de agonía se mezclaban en una cacofónica orquesta que solo produce deleite cuando se le arranca la vida al oponente. Un estilo de combate coordinado, una falange y muro de escudos contra la demostración de pura y dura fuerza bruta, La recompensa de los borbotones de sangre, las entrañas desparramadas, las heces, los orines, el miedo....todo ello, contemplado y casi dirigido por Grokhon, heraldo de Gruumsh.

La oscuridad se hizo de repente sobre los contendientes, una exclamación de sorpresa se alzó por encima de todos los demás sonidos de la batalla, y todo ello quedó silenciado con un poderoso rugido animal. La sombra cobró vida, y con un impacto que hizo reverberar la tierra, un dragón rojo de dimensiones gargantuescas aterrizó en medio del combate.
Las escamas rojas brillaron con fuerza por el reflejo del fuego y las antorchas, los ambarinos ojos del dracónico ser se fruncieron con un siseo de amenaza, y exhaló fuego con fiereza sobre un flanco, el del ejército orco. Estos, alzaron escudos para disminuír el daño que las candentes llamas pudieran provocarles, y entonces, el draco giró sobre sí mismo, propinando un poderoso coletazo que dispersó en un gran círculo a todo ser cercano (por los aires a la mayoría).


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Orcos, enanos y humanos se volvieron conjuntamente ante esta nueva amenaza, frenando su ataque entre ellos, aún pasmados. El Dragón, por su parte, alzó la gran cabeza hacia el cielo, abrió las alas en toda su enorme maginficencia, y otro chorro de llamas emergió de sus cavernosas fauces para culminar la exhibición de poder con un imponente rugido...Mas no atacó de seguido, sino que bajó la cabeza, se produjo un nuevo estallido mágico, y ante la visión aturdida y confusa de todos, el Dragón Rojo cambió de forma. Donde antes había una bestia mítica permanecía ahora una silenciosa figura, con una armadura intermedia, un yelmo astado con un ojo que refulgía de rojo en medio, y un hacha de batalla en la diestra.
Todos permanecieron quietos, no sabiendo qué podría significar todo ello. Sin embargo, el pielgrís hizo un breve gesto musitando unas palabras que nadie alcanzó a oir, y entonces habló con una voz profunda y estática que todos pudieron oir gracias al efecto del sortilegio.

-El camino ha sido arduo y largo, pero me ha conducido hasta esta batalla...Soy el que ha marchado a la sombra de los dioses, el que ha sido portador de la marca sagrada y maldita de cuatro dioses distintos ¡Condenado y guardián de los perdidos!-Fue alzando lentamente la voz, sin emocionarse no obstante, y gradualmente, sosteniendo el hacha por encima de su cabeza- ¡Soy hijo de Grim, Rey y Caudillo de la Horda "Ojos de Serpiente"! ¡Y por la sangre que corre por mis venas disputo a mi hermano de sangre Skal, Heraldo de Gruumsh!

Un relámpago hendió el negro cielo y estalló alrededor y sobre el hacha de batalla que esgrimía el pielgrís, como si fuera un asentimiento elemental que confirmase sus palabras. "Ahora están impresionados, de aquí solo hay dos resultados, o cagar, o salir de la letrina..:" Pensó para sí Drurga conforme lanzaba un tajo con el hacha, dejando un estela ferreoargéntica y electrizante, para señalar en la distancia al aludido entre la masa de su guardia personal.

-¡YO, DRURGA OJOS DE SERPIENTE, DISPUTO Y TE DESAFÍO FRENTE A TU EJÉRCITO, TUS ENEMIGOS, Y BAJO LA MIRADA DE LOS DIOSES!

Un silencio propio de un camposanto se apoderó de los ejércitos, que alternaban la mirada entre el que lanzaba el desafío, y el Señor de la Guerra. Ciertamente, Drurga agradecía esto mentalmente porque así nadie podía fijarse bien en lo mucho que le temblaban las piernas.
Un nuevo clamor se fue alzando entre los ejércitos que se habían separado, escupiéndose maldiciones en el proceso. El sonido de las hachas de los enanos golpeando los escudos con precisión y monotonía propia de un tambor de guerra, los orcos que iban lanzando sus ululantes y rabiosos gritos, danzando algunos, y los humanos, que se limitaban a golpear sus escudos algo más pobremente que los Enanos.
Los ruidosos vitores por parte de los Orcos se produjeron cuando se abrió un pasillo armado para que el Señor de la Guerra encarase a su espontáneo oponente.

Ataviado con una pesadísima armadura completa y una cota de mallas tintas de color rojo sangre, el Campeón y Líder de la Horda se adelantó con paso firme y decidido ante la presencia de su hermano, que permanecía en el sitio, esperando.
Con un par de heridas solo, y la respiración algo agitada por todo el tiempo que debería de llevar frente a sus tropas asestando lanzazos, el Heraldo de Gruumsh parecía una sangrienta encarnación de la fuerza, el caos y la batalla, en resumen, todo lo que un buen líder para los orcos debería de ser. Permaneció callado unos intantes, clavó el pavés en la tierra fangosa con un golpe seco, y se quitó el yelmo, dejándolo caer al suelo. Mantenía la sucia melena hacia atrás, sujeta con una cinta de cuero, y el rostro, idéntico al de Drurga salvo por algunas arrugas, se mantenía claramente crispado en una mueca de rabia y fastidio.

-Bienhallado, hermano. Entenderás que éste no es un momento para tener una reunión, y mucho menos para intentar cuestionar mi autoridad-Los orcos cerraron el muro de escudos tras él con un sonoro entrechocar de acero- No voy a andarme con introducciones dramáticas, colgaré tu cráneo de afeminado en mi estandarte personal y seguiré con una batalla que ya va siendo hora de que gane...Asíque, acabemos con esta mierda.

-Encantado -Fue la seca réplica de Drurga, que reculó un paso, y echó el hacha hacia atrás, poniéndose en guardia- Acabemos.


Con una oración a Gruumsh, que más sonó a un ladrido, Grokhon alzó el guantelete hacia el cielo, y un rayo de energía rojiza escapó de su ojo tuerto directo hacia el puño. Sostuvo el guantelete cual si mantuviese un peso notorio, y lanzó un golpe vertical a su lado, quedando una cicatriz brillante en la "realidad". Extendió la mano tras esto, como haría alguien que ofrece estabilidad, y una mano marfileña salió de la cicatriz, tomándola para tener un mejor apoyo. Una súcubo cuyo físico recordaba al de cierta humana, Níobe, pero con rasgos obviamente demoníacos surgió del pequeño portal, que desapareció rielando. El guantelete rojo sangre del semiorco se deslizó por la mejilla del demonio con cierto afecto, y sosteniéndola por el mentón señaló hacia adelante, hacia la nueva presa, para luego retroceder dejando espacio.

-Ofrezco un sacrificio...

La súcubo sonrió, mostrando una dentadura de puntiagudos colmillos, y esgrimió un látigo. Con un siseo, conjuró rápidamente, no obstante, el pielgrís permaneció donde estaba, con el hacha echada hacia atrás. Una enrredina de tentáculos emergió alrededor del mestizo tras la blasfema conjuración del ser infernal, rodeándolo y aprisionándolo; la súcubo descargó entonces un latigazo hacia el hacha, presta para desarmarlo. El látigo se enrrolló alrededor de la cabeza del hacha, pero con un brusco giro de cadera y subsiguiente tirón, el semiorco la atrajo hacia sí; el arma encantada se tornó dos borrones plateados, alzando en peso al infernal, clavándolo en el suelo con un brutal golpe de sentencia, y con un brillante estallido y grito de agonía, devolvió al demonio a su plano.

-¿¡Crees que te puedes esconder detrás de demonios para evitarme!? ¡Mi desafío es hacia tí, no hacia la ralea de tus subalternos, cobarde!

El Campeón de Gruumsh lanzó un grito de guerra y cargó, Drurga respondió con un par de pasos, trazando un arco horizontal con el hacha que impulsaba todo su peso con un giro de los hombros y cadera. Entonces se produjo el choque de trenes.

Un intercambio de golpes salvaje se sucedió, abandonada cualquier tipo de "caballerosidad" que se pudiera dar en un duelo o combate singular. El gran Hacha partió en pedazos el escudo pavés, la lanza fracturó la corona sagrada del Arcano, la sangre salpicó el suelo en amplias pinceladas, y los dos contendientes se separaron tras un cabezazo mutuo, con el cuerpo sembrado de nuevas heridas que dejarán marcas añejas aun con el paso de los meses.

Otro silencio entre los dos rivales, que respiraban agitadamente mientras la sangre resbalaba con el ritmo de los latidos de sus corazones. Grokhon frunció levemente el ceño, dejando caer el ya inservible pavés, y agarrando un hacha de batalla con la zurda, al tiempo que miraba no a su rival, sino al yelmo-corona fracturado que éste portaba en la testa.

-...Eres indigno de llevar eso-Jadeó, apretando los dientes con claro odio- Esa corona era de nuestro Padre, YO soy el único de los dos que merece llevar eso, YO he luchado por revivir un clan extinto ¡Y tú, lejos de mantenerte aparte para disfrutar de tus propias vergüenzas, intentas que a mí me salpiquen apareciendo aquí!

El pielgrís de cabello blanco, separó la zurda del mango del hacha y se quitó el yelmo-corona, sin perder de vista a su hermano. Guardó el cubrecabezas en el zurrón mágico que llevaba a un costado, serio, sin alterar su expresión severa, y respondió con tono pétreo.

-Tienes razón, pero el que lo tiene de los dos, soy yo -La provocación era evidente, pero no buscaba otra cosa. Grokhon era el más fuerte de los dos, los conjuros protectores y potenciadores que él tenía encima se disiparían dentro de no mucho a este paso, y necesitaba aprovechar toda ventaja con la que pudiera contar a toda costa- Ven a por él, y demuéstrame esa dignidad de Caudillo propia de un violador y matón de puerto

Un ronco rugido escapó de la garganta del Heraldo, que alzó ambas armas al cielo conforme la energía demoníaca se aglomeraba en su ojo tuerto, y en las cabezas de ambas armas. Un chispazo de pura demencia alumbró su ojo sano, mientras que del tuerto surgió una neblina rojiza.

La embestida enloquecida descolocó por completo al Guerrero Arcano, los rabiosos gritos que profería su gemelo a cada lanzazo y hachazo que asestaba, el aura sofocante que parecía generar a cada movimiento, o la imponente aparición que resultaba entonces bastaron para que el mayor de los dos reculase, tratando de parar golpes a la desesperada.

Fue entonces cuando un nuevo cabezazo separó a los dos hermanos, pero esta vez, Grokhon soltó el hacha de batalla y aferró al canoso guerrero por la nuca. Una descarga de energía salió disparada de su refulgente ojo, impactando de lleno en el de Drurga; éste emitió un grito estrangulado para desplomarse de espaldas pesadamente contra la tierra, y entonces, el ensordecedor aullido de las huestes orcas reverberó por las montañas.




--------------------------------------------------------------------------------------------------------------





Duele...
Me duele todo el cuerpo, tengo la espalda cargada, noto mucha presión en las articulaciones de las muñecas, y estoy cubierto por algo húmedo, aún fresco que....Huele a sangre.

Y no veo a Kelemvor, lo que significa que aún no estoy muerto...del todo.

Entrabro los ojos, para encontrarme con un panorama infernal frente a mí. Ejércitos batallando, orcos parecen...Orcos, Orogs, Semiorcos, Tanarukk, y demonios. Muchos demonios...
Pendo de unas cadenas, cubierto de mi propia sangre, en un plano aparentemente infernal, y viendo cómo poco a poco, varias figuras demasiado familiares se me acercan.


-Vaya vaya, Mediohumano, volvemos a vernos.

Aknot, mi "tío", un Tanarukk que estuvo en...Bueno, da igual, resumiré mi situación.

-Mierda...




//CONTINUARÁ
 

lordanto

Lágrima de mago nerfeado
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Soberbia, magistral y excitante.
 

Haladring

Llanero del brasero
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TERCER CAPÍTULO:CADENAS Y DEMONIOS



Hace mucho calor...Es como tener una antorcha justo delante de la cara, solo quieres apartarte lo más rápido posible, pero con tanto grillete no creo que vaya a ser viable...Y ya es la tercera o cuarta arcada que me sobreviene, pero es el Azufre, de modo que no me preocupo en demasía. Pero volviendo a lo que me preocupa...No puedo estar muerto, no puedo haber ido a ningún plano de Baator, ni puedo estar en este..."paraíso orco" que es Nishrek, no he visto a Kelemvor, ¡Grokhon no me ha matado aún!...¿O sí?.
Miles de preguntas empiezan a agolaprse en mi cabeza, otra vez, mientras Aknot clava sus ojos cárdenos en los míos. Reconzco a tantos tras él, gentes del clan de mi padre, orcos sin nombre del Camino Orco, tantísimos enemigos...Y entonces, veo el rostro de mi propio padre. Una mueca severa, como siempre, con los brazos cruzados sobre el peto de la armadura pesada que lleva, y con la brutal maza de guerra asomando a la espalda.

Aknot se planta frente a mí en todo su demoníaco esplendor, sacudiendo los gigantescos hombros y cerrando las colimlludas fauces con un chasquido. Las placas óseas que rematan partes de su cráneo y demás extremidades parecen ser capaces de partir una coraza de un solo golpe...Pero lo que hace que se me suban los huevos a la garganta, es la maldita neblina rojiza que escapa de sus ojos de demonio.


-AQUÍ ES CUANDO TIENES QUE CAER, MEDIOHUMANO...BIENVENIDO A CASA

-Hola, "tito"...¿Me vas a explicar qué es lo que viene ahora...?


Debo de tener la garganta hecha ceniza (de hecho, creo que tengo ceniza en la boca), porque mi voz ha sonado como un fuelle oxidado. Me reiría si no me fuera la vida en ello

-TU HERMANO TE HA MIRADO CON "EL OJO DEL MIEDO", Y AHORA ESTÁS AQUÍ, PARA CUMPLIR CON LA VENGANZA DEL TUERTO POR HABERTE ENTROMETIDO DE NUEVO EN UNA CRUZADA SAGRADA

-...¿Estoy muerto?

Me pongo en pié con cierta dificultad por la falta de equilibrio, pero realmente no me duele todo tanto como debería. Intento menear los brazos un poco, pero las cadenas con esquirlas puntiagudas (serradas, más bien) y el yugo no me dejan gran cosa

-AÚN NO

-...¿Y cómo salgo de aquí?

Hago girar la articulación de la muñeca, que cruje por respuesta, y hago un poco más de fuerza con los brazos, probando la resistencia del yugo. Cruje también

-NO LO HARÁS, MEDIOHUMANO...PERO PUEDES INTENTAR LUCHAR

-...Nya...

Aprieto los dientes, tenso los músculos de los brazos y la espalda, y empiezo a presionar contra el yugo. Los más cercanos a mí rugen, sabiendo lo que estoy haciendo, pero ninguno avanza, bueno, tan solo Aknot.


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Es enorme...Pero no solo por su tamaño, sino por algo más. Es como si todo su ser estuviera ardiendo y me llegase el calor directamente a mí. Empiezo a sentir más miedo del que creo que puedo manejar, y retrocedo un par de pasos, reduciendo la presión sobre el yugo.

-YA HABÍA OLVIDADO ESE OLOR...¿TANTO MIEDO SIENTES, MEDIOHUMANO?

Detuvo su marcha un poco, cual si quisiera darme tiempo para verlo llegar y matarme, de modo que no lo desaprovecho y sigo presionando sobre el yugo de tal manera que las cadenas me abren heridas en las muñecas y se me clavan astillas en los hombros.
Una súbita tormente se sucede, y comienza a tronar. Los rayos se reflejan en los yelmos de acero y la destelleante malla, en las espadas afiladas y en los brillantes ojos de los seres orcoides e infernales que observan el espectáculo colmando el aire de rugidos que corean los truenos.

El caso es que el (puto) yugo no se rompe, y a mí que no me jodan, pero eso es demasiado para cualquiera en estas circunstancias...

-GRUUMSH SE REGOCIJA CON LA BATALLA, PERO ESTAS TIENEN UN OBJETIVO APARTE DEL DE ELIMINAR ENEMIGOS O EL RECONQUISTAR LAS TIERRAS QUE NOS CORRESPONDEN POR DERECHO, MEDIOHUMANO...-Sonrió, mostrando una dentadura propia de un tigre dientes de sable, conforme un aura rojiza lo rodeaba-....¡Y ES, QUE ADEMÁS CON ESTO SE LIMPIAN DE DÉBILES Y COBARDES SUS FILAS!

Un estruendo pareció surgir de la caja torácica del Tanarukk, y la energía rojiza que despedían sus ojos se condensa alrededor de su cuerpo, como una chisporroteante coraza carmesí.

Perfecto, estoy muerto

El Tanarukk se me empieza a acercar de nuevo, separando ambos brazos como aquel que se dispone a hacer una presa. Un abrazo de muerte

¿Abrazar a la muerte?
¿La muerte del abrazo?

¿Qué hago? Pensar, y no en gilipolleces


Está claro que Gruumsh me guarda rencor: Me quitó la marca de Baphomet para ponerme la suya propia, me cazaron los Malaritas, y él me trajo de vuelta...Pero me dejó marcado, y aunque por un lado soy más longevo de lo que debería, atraigo a todos los Malaritas que hay para que me cacen como si fuera su deber sagrado...
...Pero Gruumsh valora la fuerza, el valor, y no tolera a los cobardes y a los débiles
Myllerne está en el fuerte a un lado de la montaña, y la batalla llegará hasta ellos en poco tiempo si no se marchan de ahí. Pero Myla no se marchará sin saber qué me ha podido pasar o dónde estoy.


No puedo tener el lujo de asustarme con Myllerne embarazada y yendo hacia una muerte segura, la mía, y si si hay que mostrar fuerza o valor, allá va.


La boca se me llena de sangre cuando me muerdo la mejilla por dentro, y consigo partir el yugo justo por el centro. No me doy tregua y cargo directo hacia Aknot, que responde a lo que acaba de ver aullando de júbilo como un espectro. Atrapa mis manos entre las suyas y chocan nuestras cabezas, comenzando el duelo de fuerzas.
Y me quiero cagar en todo cuando mis manos empiezan a arder en contacto con las suyas y ésa jodida áura roja. Afianzo las piernas en el suelo,triturando un buen trozo de mi mejilla entre los dientes, y cuando ejerzco presión contra los brazos de Aknot, solo puedo pensar que comparado con él, el yugo era un juguete.
Mis manos crujen, y noto cómo se me rompen un par de dedos y me echa la piel y el músculo hacia atrás por pura fuerza. Mis hombros y mi espalda se estremecen y contraen, temblando por la terrible presión que están soportando. No me atrevo a abrir la boca para gritar porque podría romperse mi concentración, pero tenso los músculos hasta el extremo, aguantando, más bien sufriendo, pero sin ceder ni un ápice de terreno

Alrededor nuestra, los rayos hieren el cielo carmesí y confieren a las estructuras semiderrumbadas a nuestro alrededor, así como a los centenares de espectadores, un nítido relieve sangriento. Los orcos y demonios hunden las armas contra sus pieles, abriéndose tajos en las mejillas y el pecho, para ofrecer las afiladas hojas manchadas de sangre hacia los dos combatientes.

Myllerne, Soongrant, Aldarion, Nayara, Scale, Talin, Not, Asimil. Tantos nombres, tantas caras, tantos sacrificios, tantos a los que ha perdido el rastro, tantos a los que jamás veré de nuevo

Vuelvo a pensar, porque a este paso, Aknot me arrancará los dos brazos de cuajo en cosa de un minuto, la idea de darle un cabezazo no me tienta por las dos dentelladas que ha amagado de darme, y apenas noto las esquirlas de las cadenas en mis brazos y muñecas...

...Las cadenas

Aflojé y solté mi presa sobre sus manos, solo tenía unos segundos. Aknot no duda, y empieza a rodearme la espalda con ambos brazos, alzándome en peso; empieza a apretar contra sí con la fuerza de un titán y mis costillas crujen y empiezan a fracturarse, justo en el momento en que ruge y yo le rodeo la cabeza con las cadenas.
Vuelve a hacer presión, y yo, con un último juramento, descruzo los brazos con todas mis fuerzas, consigo sajarle la cabeza en dos con las serradas cadenas antes de que me parta el espinazo.

Y todo estalló con un último relámpago rojo


-------------- --------------


Abrió los ojos, desde el suelo, cubierto de sangre y tierra.

Llevó las manos tras los hombros, y con un movimiento de impulso, se puso en pié de un salto, inclinándose hacia adelante. Grokhon reculó un paso al ver esto, aprestando la lanza, Durga por su parte, agarró el hacha en el suelo, abrió los brazos en forma de "X" conjurando Impacto Verdadero, y cargó de frente.

El Heraldo de Gruumsh lanzó un rugido colérico, sucumbiendo de neuvo a la locura del odio y la rabia.

-(Haces mal...)-Pensó Drurga para sí, alzando el hacha, con el semblante casi ausente-(¿Gritas? ¿Haces aspaviento? ¿Crees que eso te dará más fuerza? No, Grokhon...La cólera, el dolor, la furia, hay que retenerlos. Enfriarlos, templarlos como acero al rojo, dejarlos esperar al momento....).

Llegaron el uno frente al otro, Drurga se mantuvo en posición reculando tan solo un paso en diagonal hacia atrás, no descargó el golpe, permaneció con ambos brazos levantados sosteniendo el arma por la parte baja de la empuñadura. El Heraldo, por su parte, descargó un lanzazo que se abrió camino por la cota de mallas de su hermano, para atravesar un flanco del costillar y aparecer al otro lado. La cabeza del Arcano tembló, y los labios apretados impidieron que manara la sangre por la boca.

-(...y, solo cuando llega, liberar ése dolor).


El hacha se convirtió en un borrón plateado en el momento en que Grokhon terminaba de sacar la lanza. El arma de puro Mithril atravesó el hombró, el peto y pecho en diagonal, cercenó media mano izquierda, y finalmente, partió la lanza por el mango hasta llegar a quedarse clavada en el suelo.
El Heraldo de Gruumsh reculó un paso, tambaleante, hizo amago de alzar la lanza rota, cuando una explosión de sangre salió despedida de las brutales heridas. Drurga afirmó su peso sobre las dos piernas, luchando por mantenerse en pié y tragándose la sangre que rabiaba por expulsar con un vómito. Apartó las manos del mango del hacha, y desenvainó una cimitarra a su costado, para luego, aproximarse al acorazado devoto de Gruumsh, que yacía de rodillas, contemplando las heridas por las que se le escapaba la vida en un constante manar carmín.

Clavó las rodillas frente a él, y agarrándolo firmemente y colocó la punta de la cimitarra sobre la zona la herida, donde debería estar el corazón de su gemelo

-D...Drur...

-Adiós, Grokhon. No te echaré de menos.

La cimitarra se incrustó profundamente hasta atravesar el pecho y el latiente corazón del Heraldo de Gruumsh. Los hombros de los dos hermanos chocaron, y el de los cabellos blancos sostuvo al moribundo por la nuca, juntando su cabeza contra la de su hermano sin brusquedad. Su voz se quebró por un instante y se tornó un susurro, las últimas palabras que oiría Grokhon Ojos de Serpiente antes de cerrar los ojos y morir.


-...Pero nunca te olvidaré, hermanito.



FIN DEL TERCER CAPÍTULO, EN EL PRÓXIMO, LA CONCLUSIÓN
 

Cloudalbert

Zapatillas de osito de Shama
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*Applauses* Tierno y dulce, humano y alentador. Mis felicitaciones golfo, me ha gustado no poco, hasta me has dado ganas de escribir.
 

Falquian

Pastilla perdida de Lunanegra
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Impresionante. Creo que hasta me he puesto tonto cuando ha muerto Myllerne. Un gran relato compañero.
 

Gofredo

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Bueno, se han puesto tan pesados que al final he venido a leerlo.

Impresionante!

*aplaude en pie*
 

Pakote

Pornorroleador en sequía
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En fin, como crimson, a mi tambien me has hecho soltar una lagrimilla, este relato te toca dentro cuando lo lees, chapó por el relato nen ;)
 
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