Layna
Admirador del brazo de Sune
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Después de que las limitaciones de comercio se levantaran y la región en guerra civil se calmase, los hins de la mancomunidad se prepararon para cumplir su palabra tiempo ha ya dada a los enanos de Kazad Gromdal.
Ellos ayudaron con herramientas y artesanos por lo que los hin prometieron pagarles un precio justo en grano y víveres materias preciadas para la fortaleza enana.
Así pues, llego el día y ya sin prohibiciones que evitaran que la caravana pudiera viajar sin peligros de Gambiton para Kazad Gromdal se reunió un nutrido grupo de hins y robustos. Calendil, Numina, Lana y Nicodemus cargaron alegres los bueyes y esperaron a maese Dainn y Baldrak que vinieron a ayudar a escoltarlos hasta su hogar.
Todo pareció ir bien y el principio del viaje fie apacible, se decidió (quizá un poco sin pensar) cruzar por el bosque y subir por la ladera de la montaña en vez de seguir una ruta mas transitada para no acercarse a Crimmor ya que actualmente ese paso estaba bloqueado.
La decisión que al principio parecía buena pues cruzar el bosque era un atajo que ahorradia días empezó a no parecerlo tanto cuando los estrechos pasos y barrancos tuvieron que ser cruzados por las bestias de tiro. Uno de los bueyes resbaló y se despeño en un paso estrecho y acabo muriendo con el cuello partido por la caída, el preciado grano que cargaba cayo al rio y aunque los hins corrieron a recuperarlo mucho de este acabo esparcido y perdido sin posibilidad de recuperación pues la corriente lo arrastro.
Mojados y magullados contemplaron como casi la mitad de la carga se había perdido lo que provocó que la comitiva redoblada sus esfuerzos en defender la carga que quedaba.
Con menos bueyes y menos carga comenzó el ascenso a los picos y la calamidad se volvió a cernir sobre la comitiva.
El primer ataque fue perpetrado por bestias de Muran, Minotauros que seguramente se habían adentrado en territorio montañoso al caer Imeskar y ahora campaban a sus anchas por las montañas (o eso creyó la comitiva) fuera como fuese las bestias atacaron para saquearles y tuvieron que proteger con todo lo que tenían los bueyes cargados del preciado alimento.
Tras este ataque frustrado la comitiva siguió pero aún más desafíos les aguardaban pues la nieve cayo y las criaturas de la diosa del frio hicieron acto de presencia, ¿Por qué atacaron? ¿Cómo ofendió a Auril que unos hins llevaran grano por las montañas? Nadie lo sabía, pero lo que si era claro era que la madre de los elementales de hielo estaba enfadada y que pagaría con todos los que osaran cruzar sus dominios su mal humor.
Holeada tras holeada de seres de hielo y frio fueron derrotados, aunque no sin mucho esfuerzo, heridos y cansados los protectores del grano resistieron, avanzaron, protegieron, avanzaron… ganando palmo a palmo el ascenso a base de una lucha frenética.
Cuando ya casi creían que habían llegado a su destino el ser mas colosal que hubieran visto se apareció ante ellos con la intensión de aplastarlos, el cielo rugía por los vientos del desfiladero y apagaban los gritos de la batalla que se libraba a ras de suelo… el frio golpeo al escudo para partirlo pero el hielo fue roto por los puños de los monjes y las armas de los enanos mientras que la magia de Numina y la fuerza colosal de la medio dragona Lana acabaron por hacer trastabillar y caer al gran ser de hielo que se disolvió como si nunca hubiera existido.
Tras días por las montañas y cansados por el viaje el grano llego al fin a las puertas de Kazad Gromdal aunque casi la mitad se había perdido habían podido llevar el resto.
Los héroes se tomaron entonces su merecido descanso, aunque algún que otro enano al oír de sus hazañas y que había bestias en los picos partieron a revisar los alrededores de la ciudad pese a las advertencias de los recién llegados.
Gambiton había cumplido su palabra de la mejor forma que había podido, y los hin partieron esperando que el grano transportado fuera suficiente para alimentar a sus valerosos aliados y amigos de Kazad Gromdal.