Teiglin
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Offtopic :
Breve relato sobre el encargo hecho por el Enclave Thayino al Gremio de Aventureros:
Misión: Cazarrecompensas
Objetivo: Encontrar las Esquirlas de Siempreinvierno en el corazón del Monte Cumbre de Lanza.
Participantes: Alizandriel, Kralax, Jorunn, Nadja, Zahal, Zephyrot, Dhaerrow y Obara Alghul
La Búsqueda de las Esquirlas de Siempreinvierno
El aire helado de las alturas mordía la piel y el viento ululaba entre los picos del Monte Cumbre de Lanza. Obara Alghul, Mago Rojo de Thay, levitaba al abrigo del grupo de aventureros, mientras su capa escarlata ondeaba mientras runas luminosas trazaban delicados patrones de calor a su alrededor. Su rostro era una máscara de gélida, y su voz también portaba en su interior el invierno."Las Esquirlas de Siempreinvierno nos esperan en el corazón de esta montaña. Son ingredientes muy volátiles y extraños, y cualquier error podría ser fatal a la hora de obtenerlos. Mantened la vigilancia."
El grupo de aventureros que la acompañaba era tan diverso como capaz. Alizandriel, el bardo, caminaba ligero, sus ojos atentos y su lira lista para inspirar a sus compañeros. Jorunn, un barbáro humano de imponente figura, avanzaba con su hacha a cuestas y un gruñido constante sobre lo mucho que detestaba a todos en general, constantemente burlándose e ironizando con el resto de compañeros de viaje. Králax, una tiefling de mirada fiera, mantenía su látigo al alcance de la mano, mientras que Zahal, un arquero humano, exploraba los alrededores con su arco listo para disparar al menor movimiento sospechoso. Por último, Zephyrot.
La travesía fue ardua, con caminos traicioneros y ventiscas que parecían querer arrojarlos al abismo. Los rastros de depredadores se hacían evidentes en el camino: profundas marcas de garras en la roca y huesos esparcidos bajo la nieve. El ambiente estaba cargado de una tensión palpable. Y el temor de la amenaza del Norte era constante.
En el tercer día, al cruzar una meseta cubierta de hielo, el ataque llegó. Con un rugido ensordecedor, un joven wyrm blanco de proporciones colosales se abalanzó desde la niebla, sus escamas resplandeciendo como gemas congeladas. Sus ojos eran pozos de malevolencia ancestral mientras sus fauces lanzaban un torrente de aliento helado que congeló al instante una roca cercana. La enana Nadja apareció entonces para ayudar al resto del grupo que extrañamente estaba con el fei'ry Dhaerrow.
Obara, levantó una barrera mágica para proteger al grupo del ataque inicial. Jorunn cargó con un rugido, su hacha brillando con una runa activada por la magia de Zephyros. Nadja tomó la delantera junto al bárbaro. Králax flanqueó al wyrm con movimientos rápidos de su látigo, buscando debilidades en sus flancos, mientras Zahal disparaba flechas encantadas desde una distancia segura. Dhaerrow acosaba a la bestia con sus dos armas y Alizandriel, con su lira, tejió una melodía que llenó al grupo de coraje.
El combate fue feroz y breve. Las alas del dragón levantaban torbellinos de nieve, dificultando la visión, pero la estrategia del grupo comenzó a surtir efecto. Zephyrot lograba desviar el aliento glacial del wyrm, mientras Obara lanzaba un torrente de fuego arcano que derritió las escamas del pecho de la bestia. Finalmente, con un disparo preciso, Zahal perforó el ojo izquierdo del dragón, dejándolo vulnerable. Aprovechando la oportunidad, Jorunn descargó un golpe devastador que atravesó el cráneo de la criatura mientras el fei'ry Dhaerrow carcajeaba tras el furor del combate.
Con el wyrm derrotado, el grupo continuó su ascenso hasta una caverna de cristal puro que brillaba con una luz helada. En su centro, como si fueran estrellas atrapadas en hielo, yacían las Esquirlas de Siempreinvierno. Cada fragmento emanaba un frío antinatural, tan poderoso que el aire mismo crujía alrededor de ellas.
Obara avanzó con precaución, sus guantes encantados protegiéndola mientras recogía las esquirlas y las guardaba en un contenedor rúnico. "Está hecho," dijo, con una satisfecha frialdad. "Regresemos antes de que esta montaña decida cobrar venganza."
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