Novedades

[Hilmice] Danza de los vientos Arremolinados

Tyssara Lovelance

Adorador de Eduardo
Registrado
6/3/24
Mensajes
323
Los nervios estaban a flor de piel, la gente empezó ha acercarse a el lago, sonriendo los anfitriones les recibieron con la amabilidad característica del pueblo. Las luces se extendían por el lugar, la noche iniciaba mientras las águilas gigantes, eternas maestras del vuelo y elegancia sobrevolaban sobre ellos.

Hilmice
: Os agradezco vuestra asistencia en este momento tan especial que es mas que solo el hecho de venerar a la diosa, la libertad de su viento y el brillo de sus alas, es sobre todo por dar la bienvenida a aquellos que escaparon de el dolor y la tortura de tantos años lejos de casa, y ahora vuelven, Al hogar.. donde han de ser.. por ellos hacemos esto.. para que beban de la promesa de libertad de Aerdrie Fawenya, la reina de los aril-tel-quessir, mi pueblo...

Hilmice: Oh, Aerdrie Faenya, señora de los cielos interminables, madre de los vientos que danzan entre las estrellas, Eres la tempestad y la brisa suave, el vuelo que nos eleva más allá de las montañas y las nubes. Aquellos que son tocados por tus alas conocen la verdadera esencia de la libertad. Hoy, en estos cielos bajo tu manto, sentimos tu presencia. Los vientos que surcan los cielos llevan tu bendición y en ellos encontramos la gracia en tus alas

20240923222041_1.jpg

Erevain: ¡Hermanos y amigos del Pueblo! Y curiosos, en caso de que alguno haya acudido movido por la intriga. En primer lugar, quiero agradeceros a todos vuestra presencia aquí. Presencias como la vuestra estrechan el vínculo que une a los Tel'Quessir y N'Tel'Quessir, a aquellos que se cobijan bajo las ramas de la Ciudadela y los que solo caminan por estas tierras.

Erevain: En este día celebramos muchas cosas. Celebramos los vientos cambiantes, pero también la vuelta a casa de seis hermanos que fueron rescatados de las pérfidas garras del Imperio de Murannheim. Ni todos los agradecimientos de una vida élfica bastarían para recompensar al Acero Argénteo por obrar este milagro, y por ello espero que después toméis una buena copa de vino élfico en su honor.

Erevain:En este día espero que estrechéis lazos con aquellos que nos rodean. Que aprendáis a comprender y colaborar con los que no se parecen tanto a nosotros, pero cuyo corazón también alberga la bondad. Busquemos juntos el equilibrio, busquemos juntos siempre la esperanza. Por alcanzar juntos un mañana aún más brillante y próspero.

20240923223409_1.jpg

No tardo mucho en empezar la caminata hacia una zona cercana decorada con dedicación, y ante una estatua con hermosas flores cerca había un altar, con una fuente donde ir dejando las ofrendas. La alada situándose al lado de esta se dispuso a ir recibiendo a la gente la cual fue dejando sus ofrendas a la diosa con un pequeño discurso mirando a los presentes con ojos serenos que no eran capaz de ocultar el nerviosismo, con la mano entrelazada a su compañero apenas podía ocultar el temblor.

Hilmice:
En mi tierra hay un ritual que se suele hacer en este día, es un baile tras las ofrendas que se entregan a la diosa, ofrendas que son sinónimo de cambio de libertad, que son lo que ella mas ama ante todo, no os preocupéis, todo es simbólico, pero como nuestro Querido Dendravoz dice.. iremos a hacer las ofrendas antes... de dejaros ver por que hoy es un dia especial.. en el cual mis hermanas

La mano se giro señalando a las águilas que aun rondaban la zona volando elegantes y distantes en ese cielo, con suavidad empezó a recolocar los frascos y esencias que había en el altar continuando al poco hablando ofreciendo a los presentes que se acercaran, muchos de ellos llevaban plumas, otros joyas, un grillete que significo mucho y incluso un caso, todas las ofrendas eran recibidas con suavidad, entereza y solemnidad, entregadas poco a poco en un recipiente en el altar mientras la avariel mirando a la estatua por unos segundos antes de al que entrega la ofrenda decía.

-La madre de los vientos agradece tu ofrenda.. que esta vuele hasta sus hijos en los cielos y les de libertad, que vuele hasta el fin de los tiempos, hasta la eternidad.

20240923223357_1.jpg
Con paso sereno uno a uno se acercaron y vieron las entrega de las ofrendas, mas la ultima no tardo en llegar, la propia alada colocándose enfrente del altar dejo sobre las plumas unas hojas arrancadas, escritas con delicadeza, manchas de las lagrimas que una a una dejaba sobre las plumas mientras la voz calmada de la mujer resonaba

Hilmice:
Una vez estuve rota, y tu viento me curo las heridas, una vez me perdí en la tormenta, Y tu canto me trajo de vuelta, sin mas que fragmentos me llevasteis a donde debería estar, A ti te entrego mis mas íntimos pensamientos, el recuerdo de lo que fue y no volverá a ser, ante ti me muestro como soy lo que soy. Oh Tejedora de tormentas y lluvias, señora del viento y del aire, tienes tantos nombres, recibe todo lo que damos por un poco de tu viento, por la libertad de tu recuerdo y dejanos volar en tu cielo.

Con suavidad se arranco una de sus plumas, con el dolor que con ello con lleva y la dejo sobre las hojas empezando a coger con cuidado uno de los frascos que había en el altar, empezando a echarlo sobre todas las ofrendas y con una leve letanía empezó a hacer que ardiera todo, y poco a poco el humo de las ofrendas ardiendo llegara hacia la diosa, con un gesto elegante como todo lo que estaba haciendo, la mujer tapo las ofrendas con una tapa con un agujero superior, para que siguiera ardiendo.

Con una sonrisa dio por terminada las ofrendas y invito a los presentes a hablar, disfrutar y beber mientras los bailarines se preparaban nerviosos para lo que pronto llegaría. La música sonó por todo el claro, las sonrisas de bienvenida, los amigos nuevos que se hacen, viejos que se encuentran. Las miradas eran cada vez mas tranquilas, aunque en el corazón de la avariel aleteaba con fuerza y nerviosismo. Poco a poco se acerco el momento final, miro a su pareja y apretó con terror su mano para coger fuerzas, con un disimulado gesto señalo a los artistas que tocaban que se preparaban mientras tiro de la mano de el elfo lunar para que la acompañara cerca de la cascada, con una expectación llena de curiosidad tomaron asiento en los cojines situados enfrente de la cascada y la pareja cogidos de la mano libre la magia.

20240923234830_1.jpg

Uno frente al otro se sonrieron, justo en el improvisado escenario que habían echo y decorado cuando de la espalda del elfo lunar brotaron unas majestuosas alas negras, como sombras vivientes desplegándose bajo el manto de la noche. El aire comenzó a llenarse de melodías suaves, el sonido de flautas y cuerdas tejía una sinfonía casi ancestral. Una voz cálida emergió, reverberando en el espacio, como si proviniera de las estrellas mismas, y bajo el suave brillo de las luciérnagas que flotaban como pequeños astros terrenales, todo el cielo pareció responder. Las estrellas titilaron con más fuerza, mientras sobre ellas, las águilas, guardianas del firmamento, trazaban círculos amplios y solemnes, moviéndose en sincronía con la música. Poco a poco, otras aves rapaces se unieron, entre ellas dos halcones que surcaban el cielo en espirales, convirtiendo el espectáculo en algo más que un baile: un ballet antiguo para muchos olvidado.



Con una mirada que era un reflejo de ternura y misterio, la avariel tomó suavemente las manos del elfo lunar, y con un leve tirón, lo animo a alzar el vuelo al cielo. Como dos astros que giran en torno a su centro, comenzaron a danzar en el aire, sus movimientos eran gráciles, casi etéreos, como si fueran parte del viento mismo, entrelazados en un ballet celestial. No era un simple baile, sino una expresión divina, un lenguaje secreto del viento y las estrellas, un diálogo entre almas aladas y la bóveda infinita.


Sus cuerpos se encontraban y se separaban, girando en perfecta sincronía, como si sus almas hubieran nacido de la misma corriente de aire. Cada giro, cada pirueta, desafiaba las leyes de la tierra; era un testimonio de la gracia que sólo aquellos nacidos para volar podían dominar. Las alas de ambos se desplegaban, formando curvas imposibles, mientras el viento acariciaba sus rostros y les otorgaba un sentido de libertad absoluta. El cielo se convirtió en su escenario, y en él, las águilas y los halcones danzaban también, no como meros espectadores, sino como partícipes de aquel momento sagrado.

Dance2.png


El aire estaba cargado de simbolismo. No era solo un espectáculo para los ojos; era una ofrenda a los cielos, un tributo a las corrientes invisibles que conectan a los seres alados con el firmamento. Las águilas y halcones volaban en perfecta armonía con los dos danzantes, como si el cielo mismo los acogiera en su abrazo. Este ballet aéreo no era solo una danza de cuerpos, sino una danza de espíritus, una comunión con lo divino, donde cada movimiento era un susurro a los dioses del viento y el cielo.

En aquel instante, el tiempo pareció detenerse. Bajo las estrellas, entre las alas desplegadas y el viento que los rodeaba, todo se desvaneció, excepto la pureza del vuelo, el canto de la música y el baile eterno entre el cielo y los seres que lo veneraban.

OIG2.jpeg
 
Última edición:
Arriba