lordanto
Lágrima de mago nerfeado
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Bueno pues eso, que como he vuelto y ya hay muchos que no se acuerdan voy a ir haciendo con la calma una serie de mini recordatorios sobre algunos que fueron pj que de un modo u ottro movieron un gran rol. Pequeñas notas para que no se nos olvide gente que dio vida a esto y de los que guardo un buen recuerdo, empezaré con gente de la guardia y de la orden que eran los que más cerca tenía pero ya iré ampliando.
I
Markus Harkon
Markus Harkon fue un poderoso guerrero, un oficial contundente, un señor Banita.
Hubo un tiempo... lejano ya... En que un par de buenos amigos y un viejo cónsul de pelo cano fueron la única defensa de una guardia que no tenía efectivos, ni orden ni respeto. Ya hablaremos más adelante de Von Kessel pues su devenir con el tiempo fue otro.
Markus Harkon fue recluta mucho más tiempo de lo que los nuevos mozuelos lo son ahora. Luchó como soldado en las guerras Bodhi, luego fue cabo, sargento y finalmente teniente del ejército y de la guardia de Athkatla. Alrededor de la imponente figura acorazada de Markus se fue formando la temible 4ª compañía.
Harkon, su leal cabo Daniella y los demás guardias recordaron a Athkatla lo que era el respeto y el por qué la guardia debía ser temida. Si bien los guardias de la 4ª compañía no ponían demasiada atención al entendimiento y cerraban las bocas antes de hablar... la inseguridad en Athkatla descendió. Los llanos no era más un lugar donde pelearse y cuando Harkon paseaba a su enorme perro, los ciudadanos solían callar a su paso o tener mucho cuidado.
Formó un grupo temible, que suplía con creces la falta de efectivos de la guardia con energía y contundencia. A sus espaldas muchos sabían que quizá su corazón no fuera bueno... pero siempre fue aliado del orden en una ciudad que lo necesitaba.
Finalmente y tras muchos años en la guardia, se fue distanciando de Von Kessel, ocupado este más en la diplomacia que con la disciplina. Al final sus credos ocultos lo traicionaron y por un complot fue descubierto como Lord banita y encerrado.
El orgulloso teniente de la guardia, finalmente se metió una espada en las tripas y fue tratado de traidor. Sin embargo... la historia recordará otra cosa y en la fría y dura lápida de Harkon las palabras aún rezan:
"Aquí yace Markus Harkon, banita sí, pero nunca un traidor"
Markus Harkon
Markus Harkon fue un poderoso guerrero, un oficial contundente, un señor Banita.
Hubo un tiempo... lejano ya... En que un par de buenos amigos y un viejo cónsul de pelo cano fueron la única defensa de una guardia que no tenía efectivos, ni orden ni respeto. Ya hablaremos más adelante de Von Kessel pues su devenir con el tiempo fue otro.
Markus Harkon fue recluta mucho más tiempo de lo que los nuevos mozuelos lo son ahora. Luchó como soldado en las guerras Bodhi, luego fue cabo, sargento y finalmente teniente del ejército y de la guardia de Athkatla. Alrededor de la imponente figura acorazada de Markus se fue formando la temible 4ª compañía.
Harkon, su leal cabo Daniella y los demás guardias recordaron a Athkatla lo que era el respeto y el por qué la guardia debía ser temida. Si bien los guardias de la 4ª compañía no ponían demasiada atención al entendimiento y cerraban las bocas antes de hablar... la inseguridad en Athkatla descendió. Los llanos no era más un lugar donde pelearse y cuando Harkon paseaba a su enorme perro, los ciudadanos solían callar a su paso o tener mucho cuidado.
Formó un grupo temible, que suplía con creces la falta de efectivos de la guardia con energía y contundencia. A sus espaldas muchos sabían que quizá su corazón no fuera bueno... pero siempre fue aliado del orden en una ciudad que lo necesitaba.
Finalmente y tras muchos años en la guardia, se fue distanciando de Von Kessel, ocupado este más en la diplomacia que con la disciplina. Al final sus credos ocultos lo traicionaron y por un complot fue descubierto como Lord banita y encerrado.
El orgulloso teniente de la guardia, finalmente se metió una espada en las tripas y fue tratado de traidor. Sin embargo... la historia recordará otra cosa y en la fría y dura lápida de Harkon las palabras aún rezan:
"Aquí yace Markus Harkon, banita sí, pero nunca un traidor"