Cyrilet
Minsorrano sin caminos
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Como era habitual, la Alianza del Baluarte Ígneo se dispuso a hacer una de sus patrullas Dekhanales en los caminos y cercanias a Nashkel; con el fin de mantener dichas zonas seguras para los ciudadanos, los que trabajan en la pavimentación del Camino de la Luna, así como caravaneros y comerciantes.
El joven batidor envió misivas a sus compañeros para estipular el día, lugar y hora, partiendo desde Crimmor. A dicha vigilancia se sumaron miembros de "La Orden del Guantelete", "El Gremio de Aventureros", "La Iglesia de Selune" y algún buen ciudadano con ganas de aportar a la causa.
El primer tramo:
El nutrido grupo partió rumbo a Nashkel, sin mucho contratiempo por el camino mas allá de encuentros con tribus y bandidos locales que suelen frecuentar la zona. Gracias a la buena colaboración, experiencia y orden que se mantuvo a pesar de ser un grupo grande no hubo incidentes y se logro llegar a las puertas de la ciudad.
El segundo tramo:
Tras el exito del primer tramo de la vigilancia, los patrulleros se dispusieron a volver al camino que ya habían recorrido, buscando ampliar la zona segura en los caminos que llevan a Khazad.
Pero algo se le vino a la mente a algún integrante de la comitiva, exponiendo lo siguiente:
- "Por la zona se sabe que hay un grupo Cyrista que ya ha dado serios problemas en ocasiones atras"
Entre esos problemas se incluían intentos de envenenamiento de las aguas de la zona, entre otros, por lo que los integrantes del grupo barajaron las opciones y decidieron que era lo mejor era mantener a raya o bien solventar este problema de raiz, comenzando la búsqueda de dicho culto.
Y asi, partieron rumbo a los caminos e interiores de las montañas, sin poder imaginar lo que encontrarian.
La Bruma, se junto con la ventisca y la nieve, reduciendo aun mas la visibilidad.
Ello no hizo que el grupo frenara su paso y se mantuviera con firmeza en su misión, topandose tras un largo trecho con un escenario grotesco ante sus ojos. Una masacre yacía sobre la nieve, múltiples cuerpos bañaban el paisaje.
La alerta del grupo se disparó y la tensión se respiraba en el aire, trayendo consigo la obvia duda:
" ¿Quien había hecho semejante atrocidad?."
Durante la inspección de los cadáveres en busca de algun aliciente que pudiera esclarecer dicha pregunta, algunos miembros se alertaron aun mas, en lo alto de la montaña se levantaba una figura, una figura que a mas de uno le heló la sangre.
Una silueta esquelética, con una lengua que ondeaba al viento y las tripas colgando de su cuerpo. No se escondía ni vigilaba a la comitiva, mas bien parecía querer que supieramos que estaba ahi, dejando claro que seriamos los siguientes en sumarse a la pila de cadaveres.
Alzó con decision su espadón, como quien avisa del comienzo de un ataque.
Los cadaveres se alzaron, los caminos se llenaron de muerte, de muerte andante que con fiereza atacaron al grupo, liderado por la ferrea y espeluznante mano de su lider.
La encarnizada batalla comenzó casi sin avisar.
El combate fue extenso, sangriento y violento como ninguno. Gracias a la experiencia en combate del grupo y a no darse por vencido aun que la batalla pareciera perdida en algunos momentos, la bestia cayó, cayó no sin antes llevarse por delante junto con su ejercito de alzados, a más de la mitad de la nutrida comitiva.
Mal heridos, algunos al borde de la muerte, yacian por el campo de batalla, cubriendose poco a poco de sangre y nieve.
Los que podían moverse, entre ellos algun sanador y curandero que aun se mantenian en pié a duras penas, no dudaron ni un instante en apresurase a tratar las heridas de sus compañeros caidos, al igual que los combatientes en mantener conscientes a los heridos hasta que pudieran ser tratados, taponando como podian heridas, quitando nieve de sus cuerpos y manteniendo la zona segura ante otro posible ataque.
Por suerte para todos, otro ataque no se dio lugar, permitiendo el buen hacer de los curanderos estabilizando a los caídos y permitiendo así el reagrupamiento de forma segura.
Apoyandose los uno sobre los otros y con dificultades notorias por sus heridas, lograron dejar atrás dicha estampa y sangrienta situación, logrando llegar a la seguridad de Khazad.
Dejaron atrás la batalla, pero el recuerdo de la misma para alguno no se borrará con facilidad, quizá nunca lo haga.
El joven batidor envió misivas a sus compañeros para estipular el día, lugar y hora, partiendo desde Crimmor. A dicha vigilancia se sumaron miembros de "La Orden del Guantelete", "El Gremio de Aventureros", "La Iglesia de Selune" y algún buen ciudadano con ganas de aportar a la causa.
El primer tramo:
El nutrido grupo partió rumbo a Nashkel, sin mucho contratiempo por el camino mas allá de encuentros con tribus y bandidos locales que suelen frecuentar la zona. Gracias a la buena colaboración, experiencia y orden que se mantuvo a pesar de ser un grupo grande no hubo incidentes y se logro llegar a las puertas de la ciudad.
El segundo tramo:
Tras el exito del primer tramo de la vigilancia, los patrulleros se dispusieron a volver al camino que ya habían recorrido, buscando ampliar la zona segura en los caminos que llevan a Khazad.
Pero algo se le vino a la mente a algún integrante de la comitiva, exponiendo lo siguiente:
- "Por la zona se sabe que hay un grupo Cyrista que ya ha dado serios problemas en ocasiones atras"
Entre esos problemas se incluían intentos de envenenamiento de las aguas de la zona, entre otros, por lo que los integrantes del grupo barajaron las opciones y decidieron que era lo mejor era mantener a raya o bien solventar este problema de raiz, comenzando la búsqueda de dicho culto.
Y asi, partieron rumbo a los caminos e interiores de las montañas, sin poder imaginar lo que encontrarian.
La Bruma, se junto con la ventisca y la nieve, reduciendo aun mas la visibilidad.
Ello no hizo que el grupo frenara su paso y se mantuviera con firmeza en su misión, topandose tras un largo trecho con un escenario grotesco ante sus ojos. Una masacre yacía sobre la nieve, múltiples cuerpos bañaban el paisaje.
La alerta del grupo se disparó y la tensión se respiraba en el aire, trayendo consigo la obvia duda:
" ¿Quien había hecho semejante atrocidad?."
Durante la inspección de los cadáveres en busca de algun aliciente que pudiera esclarecer dicha pregunta, algunos miembros se alertaron aun mas, en lo alto de la montaña se levantaba una figura, una figura que a mas de uno le heló la sangre.
Una silueta esquelética, con una lengua que ondeaba al viento y las tripas colgando de su cuerpo. No se escondía ni vigilaba a la comitiva, mas bien parecía querer que supieramos que estaba ahi, dejando claro que seriamos los siguientes en sumarse a la pila de cadaveres.
Alzó con decision su espadón, como quien avisa del comienzo de un ataque.
Los cadaveres se alzaron, los caminos se llenaron de muerte, de muerte andante que con fiereza atacaron al grupo, liderado por la ferrea y espeluznante mano de su lider.
La encarnizada batalla comenzó casi sin avisar.
El combate fue extenso, sangriento y violento como ninguno. Gracias a la experiencia en combate del grupo y a no darse por vencido aun que la batalla pareciera perdida en algunos momentos, la bestia cayó, cayó no sin antes llevarse por delante junto con su ejercito de alzados, a más de la mitad de la nutrida comitiva.
Mal heridos, algunos al borde de la muerte, yacian por el campo de batalla, cubriendose poco a poco de sangre y nieve.
Los que podían moverse, entre ellos algun sanador y curandero que aun se mantenian en pié a duras penas, no dudaron ni un instante en apresurase a tratar las heridas de sus compañeros caidos, al igual que los combatientes en mantener conscientes a los heridos hasta que pudieran ser tratados, taponando como podian heridas, quitando nieve de sus cuerpos y manteniendo la zona segura ante otro posible ataque.
Por suerte para todos, otro ataque no se dio lugar, permitiendo el buen hacer de los curanderos estabilizando a los caídos y permitiendo así el reagrupamiento de forma segura.
Apoyandose los uno sobre los otros y con dificultades notorias por sus heridas, lograron dejar atrás dicha estampa y sangrienta situación, logrando llegar a la seguridad de Khazad.
Dejaron atrás la batalla, pero el recuerdo de la misma para alguno no se borrará con facilidad, quizá nunca lo haga.