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Ki y Urdimbre · Expansiónd el ser y Meditación

Arrakis

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Permítame presentarme como Jadzia Lartos, una apasionada investigadora de los misterios ocultos, arcanista y erudita. Me complace expresar mi más sincero agradecimiento al Oghmita Jamgön Hawk por su ayuda en cada paso durante la realización de esta tesis y a mis amigos, por su apoyo incondicional en los momentos más difícile. Finalmente a ti, querido lector, por dedicar tu valioso tiempo a leer estos escritos.


SINOPSIS
El Ki es lo que describríamos como la energía interna del cuerpo, la energía espiritual o vital intrínseca a cualquier ente. El desarrollo y control de esta energía esta íntimamente ligado con las emociones y la disciplina, y su manipulación puede permitir de grandes hazañas, tales como sanarse a sí mismo o a otras personas.

Este estudio se propone ahondar en el conocimiento del Ki y su control así como en sus relaciones y beneficios para los practicantes de las artes.



Ki y Urdimbre. Expansión del ser y Meditación
Jadzia Lartos , arcanista, historiadora y estudiosa de lo oculto · Jamgön Hawk, monje Oghmita y erudito del ki


El Ki es una energía que se encuentra presente en cada uno de nosotros. Es la energía interna de nuestro cuerpo, una fuerza intrínseca que a menudo describimos como ‘fuerza vital’ o como ‘fuerza espiritual’. Es, por así decirlo, una forma de entender el propio ser como un tejido espiritual, capaz de ser modificado, maleable y transformable.

En vista de los usuarios del Ki, los seres vivos estamos atados a dos vidas. Tenemos, por una parte, nuestra presencia física, aquello que ahora mismo podemos tocar y percibir con nuestras manos. La otra vida que nos compone es la del alma. Estas dos fuerzas necesitan estar en armonía, necesitan la una de la otra.

Esta energía no solo pertenece a las razas sintientes, a lo que llamaríamos ‘razas inteligentes’, sinó que tambié se extiende a nuestro alrededor, impregnándolo todo. Es de esta forma, por ejemplo, que sus usuarios son capaces de sentir el flujo a su alrededor, de percibir el entorno incluso con los ojos cerrados o en completa oscuridad, percibiendo los cambios de ésta energía al interaccionar con el entorno. Aunque contemplarlo como una ‘energia’ es reduccionista, entiendo que éste término puede ayudar a muchos a comprender su naturaleza:

El ki y su canalización son una forma de entender y extender el espíritu más allá de la cárcel material que es nuestro cuerpo. Todos de una manera u otra empleamos esta extensión de nuestro ser sin ser consciente de ella. A diferencia de otras energías o medios para su manipulación como podría tratarse del tejido Urdimbrico, el Ki es la manifestación latente de la energía de un individuo. Es decir, consiste en conectar tu energía hacia otra externa, lo que permite manipularla.

Anteriormente hemos dicho que la vida, la ‘esencia’ personal o nuestra existencia depende de dos vidas: la física - el cuerpo- y la espiritual, y que además su actuación en sintonía era vital para su coexistencia pero también para desarrollar todo su potencial. Pero,

¿Qué es lo que mantiene estas dos esencias unidas?

En esto, los estudiosos del ki no hallan duda: Es el aliento, el aire, el que conecta estas dos partes, y es por esto que entre sus practicantse el control de la respiración es extremadamente importante.

El control del ki se ve favorecido por el control del cuerpo y su respiración, el ritmo en que esta energía se mueve y transpira a través de él. El ki, además, no se extiende de forma homogénea a lo largo del cuerpo sino que tiende a contemplarse en algunos lugares, formando ciertos nodos de poder. Estos nodos están asociados con los ‘puntos de presión’ que un practicante de artes marciales suele usar contra sus enemigos, ciertos lugares clave en la anatomía donde un golpe puede desestabilizar a su rival, produciendo varios efectos o incluso desestabilizándolo de tal forma que puede llegar a romper el vínculo entre el ki y el cuerpo produciendo una muerte fulminantemente rápida de sus enemigos.

El ki es además dependiente de las emociones. El miedo, el odio, el amor, todo ello tienen una serie de connotaciones en como nuestra propia energía puede ser manejada. Todo monje reprime en cierta medida sus emociones, aprendiendo a controlarlas y manejarlas en su favor, pues estas podrían enturbiar su energía. Esto implica deshacerse no solo de aquellas con connotaciones negativas, sinó también de toda emoción que pueda nublar su juicio en combate, todo aquello que pudiera perturbar su paz interior.

Todas las emociones se retroalimentan. El amor trae la alegría, la vergüenza, el éxtasis, la serenidad, la admiración…pero también pueden llevar al miedo, al pánico de perder cuanto más anhelas. Al remordimiento, la decepción, la ira y el odio. Las emociones no son energías y estados individuales, sino que son todo hilos de una misma esencia.

Cuando uno se deja llevar por la ira, por ejemplo, la energía espiritual que transmite el alma es mucho más volátil, inestable y explosiva. Es por eso que a menudo los monjes recurren a la meditación, una práctica que permite extender la conciencia, tratando de alcanzar un estado de total calma y serenidad que puede permitirles realizar proezas mucho más elevadas con su propio ki: desde resistir todo tipo de elementos, eliminando el daño que este pudiera causarles, resistir durante mucho tiempo sin bebida o comida, ser capaces de rechazar cualquier tipo de veneno en su organismo o -lo más conocido- ser capaces de infundir su propio cuerpo, alcanzando cotas de velocidad y poder superior..



CONCLUSION
Es en la manipulación del Ki y en el control de las emociones es donde se encuentra la mayor virtud de un practicante de las artes marciales. Y es en este punto en el que el camino de los monjes y los arcanistas puede llegar a un lugar en común, pues tan importante es para el usuario de la Urdimbre como para aquél que manipula el ki el entrar en comunión con su propio arte, con las energías (propias o ajenas) y manipularlas con delicadeza y concentración impidiendo que el arte se enturbie por cualquier interferencia externa al conjurador.

Los ejercicios de concentración, el control del dolor y del miedo, la capacidad para alejar de la mente para entrar en un estado de comunión con la Urdimbre son esenciales y todo esto puede encauzarse a través de la meditación siendo el control de la respiración uno de sus pilares.

Creo que los arcanistas tenemos mucho de qué beneficiarnos del control de las emociones y del ki, de la meditación y del camino de la paz interior.


"La concentración es la raíz de todas las capacidades del hombre."
. - Vru Li, maestro Oghmita



J & J
 
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