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eldroth12

Copia sin mente de un convocado
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"La cripta de los ojos"

Había un gran mapa desplegado en el suelo, algunos guijarros en las esquina soportaban la fina y ajada superficie. La sacerdotisa de Lathander había dispuesto algunos objetos marcando los puntos cardinales del mapa, En su mano sostenía una garra medio socarrada, mientras con la otra hacia pequeños círculos sobre una esfera cristalina sin llegar a rozar su superficie. Mientras entonaba una serie de rezos al dios del Alba pidiéndole su bendición.

Los presentes, estábamos alrededor de Mekhare, atentos a todos los gestos de la mujer, manteniendo el silencio y casi la respiracion. Solo Yuliett danzaba alrededor del grupo aguantando en lo alto un pequeño incensario de plata, oscilándolo rítmicamente. De pronto, una haz de luz atravesó el pergamino, marcando un punto, haciéndolo brillar con una intensa luz rojiza. El punto, marcaba una zona cercana, marcada por el abrupto terreno y escarpados acantilados.

El pequeño grupo de amigos había llegado hasta las proximidades de Imnescar en un viaje a caballo. Ender y Yuliet compartían montura, Thodrel les seguía desde atrás montado en Elealan, Mekhare abría la marcha, acompañada de un enorme felino blanquinegro que no se separaba demasiado de ella nunca. El caballero Kheynan se había unido al grupo pues su destino era también Imnescar y siempre es mas fácil compartir camino. Solo al llegar el enorme felino revelo su naturaleza y se convirtió de nuevo en Aldarion.

(Así pues este viaje es parte de la búsqueda de los responsables que atacaron a mi hermano… sea pues, conocerán la ira de Solonor en mis flechas)

Prepararon los petates en el improvisado campamento, aligerando sus mochilas y agarrando sus pertenencias fuertemente. Las cuerdas a la cintura, las manos a la pared, los pies avanzando suavemente uno detrás de otro. El grupo en fila de a uno, se pegaba a las paredes para evitar la sensación de la brisa que les removía los cabellos y les libraba de la sensación de seguridad que es tener un basto suelo a tus pies. Así andando fatigosamente y despacio siguieron a Aldarion hasta que una oquedad en la pared, un poco por encima del estrecho camino ilumino la cara del Mestizo.

Habían llegado

Entraron en unas negras grutas, unas cuevas que desembocaron en una gran entrada ornamentada, dejando paso a unas criptas, unas misteriosas criptas labradas en la viva roca. Al cruzar el umbral entraron en unas espaciosas salas, la oscuridad era total. Los ojos del elfo se acostumbraron rápido a la falta de luz y un poco de ayuda de sus poderes arcanos fue bien recibida. Aldarion a su vez también cerro los ojos y al abrirlos un destello entre ambarino y plateado refulgió en ellos. El elfo se adelanto bajando las escaleras y saliéndose del haz de luz de sus amigos. El caballero Kheynan se quedo rígido, como una estatua junto a Mekhare. (Los ojos de los Humanos no están preparados para esto) pensó el elfo mientras se movía sigiloso y despacio unos pocos metros por delante de sus amigos mirando en derredor con los ojos entornados, atento a las sombras. Yuliett no se separaba de Ender, cuidando de el en cada gesto. Pero el explorador, no parecía estar bien, no se movía tampoco, y desde su posición podía escucharle susurrar palabras sin sentido, hablaba de su cuervo Ereen, del sufrimiento de este, de que había estado antes allí. Con la mirada fija en las sombras de la pared y una gota de sangre deslizándose poco a poco desde su nariz, el semielfo seguía un camino que alguien o algo dictaba en su mente.

Los gritos ahogados de Yuliet viendo a su amado moverse por la sala como un autómata sacaron de su preocupación por las sombras al elfo que las veía moverse como si estuvieran vivas. El antiguamente tartamudo semielfo avanzaba decidido hacia una puerta. Aldarion y Thodrel le seguían de cerca, mientras Yuliet se quedaba petrificada por el miedo en las escaleras sin poder alejarse del protector brazo de la Campeona del Alba y del Paladín. Estos dos estaban pagando su condición humana al tener que acostumbrarse poco a poco al cambio de luz, con sus sentidos mermados temporalmente solo podían intuir lo que pasaba en la sala por su oído. El explorador seguía hablando solo, impulsado por una voz en su cabeza que solo el podía escuchar. Al acercarse a la puerta ocurrió lo que el elfo estaba temiendo, y un grupo de sombras se materializaron para atacar. El rugido de Aldarion y el mudo restallar de la cuerda del arco del elfo fueron suficiente para la paciencia de la campeona de Lathander, que invoco unas palabras de poder y una luz brillante recorrió la sala expulsando a las bestias de sombra.

Al tocar la puerta, las sombras desaparecieron de la estancia, y una puerta de madera se abrió sin llave y sin una mano que la meciera. El chirriar de sus oxidados goznes hizo apretar los dientes al grupo de amigos, que poco a poco, fueron avanzando hacia allí. A trabes de la arcada de la puerta el grupo pudo ver una jaula, en una sala aislada solo con la jaula de fondo. Espectros y zombies se removían pero no resultaron un problema para el grupo, preparado y atento los convirtió en polvo rápidamente. La estancia no tenia nada, al parecer no había nada que encontrar.

Ender, pobre Ender, volvió a su estado catatónico. Volvió a su mente controlada y dirigida, animado por una voz a la que ya pedía consejo a gritos, giro sobre sus talones y salio corriendo, desesperado, abstraído de la realidad, esquivando a amigos y a cadáveres del suelo convertidos en polvo o amasijo de huesos polvorientos. Corrió con una amalgama de mocos y sangre coagulada brotándole de su nariz, corrió como los demonios hasta abrir otra puerta y seguir por los pasillos. Ek grupo con los ojos desorbitados e incrédulos seguían a distancia prudencial al explorador. El cruzaba y se adentraba en estancias, hasta llegar a un largo pasillo con una oscura puerta al fondo. Allí se detuvo, sacudió la cabeza levemente y se quedo quieto con ojos interrogantes y mirada perdida. Se froto los mocos sanguinolentos con el dorso de la mano mientras miraba sin comprender donde estaba y porque sus amigos corrían tras el.

No hubo tiempo de preguntas, la puerta por la que todo el grupo había entrado se cerro de un portazo. Nada ni nadie había cerca, otra vez una mano incorpórea había cerrado su escape, ahora atrapados en ese pasillo no había mas salida que la puerta delante de la cual se había detenido el explorador. Se giraron, con caras de sorpresa e hicieron ademán de dar un paso hacia la puerta que se había cerrado. Pero no hubo tiempo. De las sombras salieron de nuevo enemigos, atacando ahora por sorpresa al grupo. Ahora el combate, no fue tan sencillo, humanos luchaban sin llegar a ver nada, elfo y semielfos disparaban a brazo partido espalda contra espalda intentando evitar los golpes, sin embargo el mestizo luchaba tranquilo, confiado y eficiente. Los humanos repartían entre sus certeros y poderosos mandobles alguna oración santa que iluminaba la sala durante leves segundos.

Jadeantes y alerta miraban alrededor, ya habían acabado con sus enemigos, pero la sensación de peligro no había desaparecido. Las sombras de las paredes parecían estrecharse, el pasillo daba la impresión de ser una mandíbula siniestra que se cernía sobre el punto de luz que eran los aventureros. Aldarion, valiente como siempre, fue el primero en acercarse a la puerta. Ender estaba a su sombra, Thodrel pegado a la pared de espaldas a la puerta. Mekhare seguía a su amado con la espada preparada y la mirada centrada en la puerta que iba a ser abierta, Yuliet estaba dos pasos por detrás acompañada del Paladín Kheynan.

Un leve cambio en la luz, una sombra se recortaba en una de las paredes. El arquero tatuado por un segundo perdió interés en la puerta y disparo una flecha de advertencia cerca de la sombra pero sin intención de dar en ella. La flecha cargaba la palabra de poder “Luz” iluminando la zona y desenmascarando al intruso.

Era un encapuchado, una figura de verde y pardos colores que se camuflaba en las sombras a la perfección. En el leve segundo que la flecha le ilumino pudo reconocerlo como Mestizo, el explorador. Se giro, para avisar a sus amigos del aliado pero sus palabras se ahogaron en su garganta. Dantesco espectáculo se encontró el arquero. Aldarion, estaba en el suelo. Su piel se transformaba en una superficie burbujeante de negras pústulas. Parecía brea en ebullición. Gritaba de dolor con los nervios colapsados por la sensación. Sus manos se cerraban en una contracción antinatural y enseñaba sus dientes con una mueca. Mekhare corría la misma suerte e idéntico cúmulo de sensaciones. Un muro mágico era el responsable de esa situación.

El explorador invoco un pergamino arcano y miro a sus compañeros. Ender se reía, desencajado, con una risa que no parecía provenir de el, una risa cargada de maldad y disfrute por el espectáculo que podía presenciar. Kheynan avanzaba un paso para arrastrar a Mekhare lejos del ángulo de visión de la puerta, Yuliett estaba petrificada, miraba desencajada los cuerpos de sus amigos y atónita la risa de su amado. El centinela tomo cartas en el asunto y corrió hacia Ender mientras el arquero salto hacia adelante, sin mirar a la puerta, haciendo rodar el cuerpo del Hombre gato para sacarlo a una posición segura, pareciera que la fuerza del golpe iba a desgarrarle en dos partes dejando una masa burbujeante en el suelo. Al poder actuar mucho mas rápido, el arquero aprovecho para lanzarle un hechizo de claridad mental.
Poco a poco, la situación se tornaba peor. Aldarion parecía recuperarse levemente, y el gallardo Paladín intento seguir los pasos de Aldarion y atravesar el muro de ojos. Mismo resultado obtuvo el caballero e idéntico proceso hubo de realizar el arquero, sacando a este de su trance burbujeante. Mekhare se afanaba por acercarse al caótico Ender y Yuliet solo intento dar un paso hacia el explorador, pero con cuidado, al sentir la aflicción mágica se retiro. Entonces, Ender, agarro por el cuello a la campeona de Lathander y salto con una daga en el cuello de ella atravesando la barrera mágica.

El hombre gato y Mestizo no pudieron hacer mas, pero a pesar del dolor y las heridas gravísimas el hombre gato atravesó la puerta dando un salto. Un ruido sordo y gruñidos de dolor confirmaron las peores sospechas. El muro tenia retenido de nuevo al hombre gato, El explorador parecía haber salido indemne. La voz de Devin nos pedía que pasáramos y así hizo el resto del grupo.

Ender, sostenía una daga en el cuello de Mekhare, su mirada estaba perdida, su cara era una mueca inexpresiva. Detrás de el, apareció la figura translucida de un arcano. El caballero cargo espada presta hacia el enemigo, Devin, disparó pero la flecha esquivo la silueta movido por una barrera cinética. Acto seguido lanzo una flecha verde al paladín y esta le atravesó como si no fuera tangible. La figura desapareció y en ese momento Ender cayo inconsciente.

Mekhare sin mirar atrás corrió hasta su amado y se quedo atendiendo sus heridas. Su piel parecía una masa, sus músculos parecían estar derretidos, su consciencia hacia tiempo que había sucumbido al dolor. Ender despertó, su mirada volvía a ser clara y miraba alternativamente a Devin y Thodrel que estaban incorporándolo analizando su estado.

“la mujer, la mujer de negro esta aquí… y me llama”

El semielfo corrió de nuevo y sus hermanos detrás mientras el resto del grupo atendía al desafortunado hombre gato. La carrera de Ender le llevo a una puerta donde entro para encontrarse una sala plagada de maquinas de tortura. Justo después llegaron los dos exploradores. Ender estaba en el suelo, se mecía, no dejaba de mirar a las iron-maiden mientras repetía “allí me metieron a mi… allí me metieron a mi” Esas maquinas tenían un aspecto siniestro. La sangre y los fluidos excretados por los desafortunados seguían frescas, dándole un olor especialmente fuerte a la sala.

Cargaron por los sobacos flanqueando al pobre catatónico y se encaminaron a la salida. Allí encontraron al paladín y a Mekhare cargando de mismo modo con Aldarion. Yuliett venia ligeramente detrás, en silencio y absorta en sus miedos. Nadie hablo, nadie pronuncio palabras ni al salir i al pasar la noche en el campamento. Al amanecer, cada uno siguió su camino, despidiéndose con un mudo asentimiento y una mirada comprensiva.


//bueno... como siempre gracias a nevan por su tiempo y su psicoterror que no he acabado de poder plasmar. Asi mismo animo a los demas implicados a que pongan sus versiones.
 

eldroth12

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"Muchos caminos, una senda"

-He venido a informaros amigos míos. Traigo noticias de nuestro amigo Ender y no puedo decir que no me preocupen.

Dijo el tatuado elfo captando la atención de inmediato de todos los presentes. Apenas Shamaelthalar si se había dado cuenta de la aparición del explorador en la zona de rezos de la espiral de las almas mientras la saltarina y Muriel discutían entre susurros.

-Hace poco, buscando respuestas con Mekhare y Aldarion, bueno, encontramos algunas pistas…..

Fue así como el explorador narro sin tapujos, con todos los detalles que pudo encontrar en su memoria aquellas horas lastimeras de la noche anterior. El estado de su hermano y la desaparición de este en los caminos.

Mientras el elfo hablaba su voz parecía serena, exponiendo una realidad dolorosa, pero una verdad al fin y al cabo. En su voz se filtraban la desesperación y la congoja por el estado de su hermano, no en vano había sido testigo de sus dos desapariciones y de sus dos rescates. Había pedido ayuda a gritos, todo aquel que conocía a Ender y conocía al explorador había recibido su visita, sus preguntas y sus ruegos. Ahora el estado de Ender seguía siendo un misterio y solo unos pocos habían apostado por la tarea de encontrar un remedio.

-Bien, haremos lo que podamos Thodrel, pero hemos de traerlo a la espiral para diagnosticarle a fondo, hemos de descubrir si su estado es solo por obra de su mente o por obra de la magia.( Shamaelthalar me hablaba apoyándome una reconfortante mano amiga en mis lastrados hombros. )

-Bueno, hemos de traerlo, pero no debemos escatimar en precauciones, por lo que dices, podría ser que sus captores pudieran utilizarlo, así que lo mejor será, ponerle un saco en la cabeza, dejarlo inconsciente y traerlo protegido por hechizos poderosos contra el control mental.

(Las palabras de Muriel se clavaron en mi mente y en mi corazón como si esos golpes fueran míos, como si yo mismo hubiese puesto en un atril la cabeza de mi hermano y esperara la orden del juez para hacer efectiva la condena. La saltarina se ofreció voluntaria, ella seria el cazador, y ella traería a mi hermano, atado e inconsciente hasta la espiral de las almas, “protegido“.)

-NO! Yo le traeré, es mi hermano y mi responsabilidad. Yo le traeré entero y de una pieza, sin necesidad de golpes o sacos. (No pude evitarlo, se que mi mirada se torno de fuego aun a trabes de las oscuras sombras de mi capucha, mi voz sonó trémula por la ira que encendía mi corazón y me crispaba. Entendí que hacia falta la seguridad, pero me parecía desproporcionado.)

-Ender es asunto mío. Esperad, le traeré pronto.

Y con estas palabras y un asentimiento rápido partí de la sagrada estancia.


…………………………..

Había vuelto y acomodado a Ender en una habitación. Le había dejado reposado y tranquilo bajo la atenta mirada de los clérigos y sacerdotes de la espiral.

Salí fuera, lejos del asfixio que me provoca una estancia cerrada, acrecentando esta sensación la falta de ventilación y de luces naturales. Salí, estaba en el muelle, disfrutaba de las vistas y del tranquilo riachuelo que discurría amplio y tranquilo, las naves se movían tranquilas mecidas por el viento y mi capucha intentaba imitar a las poderosas velas de los navíos de carga. Detrás de mi apareció Shamaelthalar, el sigiloso elfo, andaba como levitando en el suelo, ningún sonido provocaban sus pasos y poco pude hacer para verle llegar a mi lado sonriente y relajado.

Mi mente repasaba el lugar donde había encontrado a Ender.

(Estaba en Narskel, cerca de lo que fue su hogar, ahora no lo recordaba pero parecía que su alma le encaminaba hacia zonas tranquilas y conocidas. No había tenido problemas para convencerle, una partida de caza y unas clases de arco serian el premio por acompañarme a la espiral y tomarse esas pociones refulgentes que le tendía. Ese es mi hermano, desmemoriado o no, confiado y alegre.)

-Gracias Thodrel, Ender esta bien y de una pieza, comenzare ha hacerle pruebas para descartar tus reocupaciones, pero, necesito mas información.

Asentí agradecido

- Recuerdas el tétrico volumen donde se narraba día a día la evolución de la tortura… pues lo necesito, conste que me hace poca gracia tener que leer eso de nuevo, pero es necesario para mejorar la valoración de mi diagnostico.

(La voz del clérigo bajo de tono hasta convertirse en un susurro, apenado, me miraba como pidiéndome perdón, seguro mis ojos me habían delatado entrecerrándose a la mera mención del libro y de los causantes del mal de mi hermano. apenas si podía escucharle con el rumor de las lenguas de agua que salían de las quillas de los barcos y lamían la superficie rocosa del dique entremezclándose con la sorda sensación de mis oídos cerrándose por la presión de mis mandíbulas apretadas.)

-Hemos vivido en las sombras, por orgullo y avaricia, hemos intentado no contar todo lo que sabemos para poder salvar a un amigo por nosotros mismo. Pero ha llegado el momento de confiar nuestras experiencias a otros oídos, así quizás podremos llegar antes a una resolución.

(Las sabias palabras del Clérigo no tenían derecho a réplica, era verdad. Allí donde yo solo había fracasado, la unidad, la preocupación común y la confianza en otros puntos de vista debían ser la llave.)

Alzando las cejas asombrado por cada información revelada que yo desconocía. Mas pistas, mas cosas que buscar. El anillo, aquel que me pudo doblegar, aquel día en el que me creí vencedor. Iluso, el mal siempre vuelve y este siempre lo hacia con mas fuerza. Y ahora volvía en forma de mas anillos gemelos con idéntico poder. Cuando me relato todo lo que sabia sobre ese anillo yo relate mis nimias experiencias vividas por el. La voz en mi mente, el increíble dolor. Sobre el cristal que había aparecido en posesión del mismo hombre no podía decir nada pues no conocía de su existencia, pero todo encajaba si además era poseedor de dolor liquido. Todo parecía encajar, mas si cabe cuando con voz temblorosa relató que el mercader se tornó muerto viviente delante de sus ojos, justo en el momento en que su voluntad fallaba, en el momento en que iba ha hablar.

Una mujer, esa mujer, podría bien ser la psónica, le hablo al clérigo de derrotas y de grandezas que no podríamos evitar. También podría ser una nueva persona en la trama, yo apostaba por lo primero, pero Shamaelthalar por lo segundo…. Quizás aquella arcana que había puesto sobre la pista a Ender….

(Mi mente divagó en el recuerdo de la mujer tenebrosa y de la arcana, repasando detalles hasta que Shamaelthalar volvió ha hablar.)

Me pidió que le trajera ese libro. Aquel que Aldarion había querido romper solo por las palabras escritas en el, pero que la Senescala de los paramos se había llevado para remendarlo. El clérigo se ofrecía voluntario para ponerse el anillo como yo mismo había hecho, quizás por ineptitud e inexperiencia en mi caso, pero el lo hacia con valor, por un amigo.

Asentí, ese elfo se ganaba mi respeto día a día. “Solo como ultimo recurso” repitió despacio, mientras perdía la vista en el horizonte dejando que la brisa meciera sus cabellos.

-Así será, tu cuida de Ender y yo te traeré el libro. No desesperes, además intentare encontrar mas pistas sobre lo que me has contado. En todo caso, yo ya te conté todo lo que sabia, pero si puedo averiguar algo mas, te lo haré saber. Gracias Shamaelthalar. Ender es afortunado por tener amigos como tu. Solonor te guíe en esta senda que ahora transcurre paralela a la mía hermano.

Asentí sonriente y marche.
 

mochilosc

Orco del Desolado
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// grande! joder menudo psicodramaterror teniamos montado hasta hace dias... todo el jodido dia sufriendo ....
 

eldroth12

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" Viejos amigos, viejas heridas"

Una sensación extraña me recorría el cuerpo, hacia años que no volvía a los paramos. Desde aquel día en que me despedí de Niennor como su guardián, aquel día deje atrás una vida, para encarar otra. Se terminaron las reuniones y los placidos momentos a la sombra del gran árbol, era momento de actuar, el bosque me llamaba, era mas fuerte que yo, no podía esperar, tenia que moverme, era la hora de caminar sin descanso por caminos desconocidos e inciertos. En la soledad del bosque, ser un arquero solitario.

Los paramos son un lugar agradable, fresco en verano, calido en invierno, sus gentes amables atienden desinteresadamente al viajero y cuidan al herido, se ofrece consejo y se acepta opinión. Es tradición que aquel que venga en paz, pueda descansar y encontrar cobijo, pues el bosque no es de nadie y nadie tiene su potestad.

Llovía, Todo estaba húmedo y el verde musgo crecía como si no supiera donde esta el norte. Para el todo eran sombras. En esa situación, pocas hogueras podrían haberse hecho para el viajero que busca refugio.

Allí estaba mi antigua protegida, sentada en el mismo tronco, con la cabeza gacha dejando que la lluvia resbalara por las ropas y por la capucha. Sonreí, nunca había querido ni necesitado mi protección, es mas poderosa que yo, eso es un hecho.

-Salud Niennor. -Dije asintiendo con la cabeza cortésmente.

-Salud Thodrel, que quieres?

-*Sonreí* Bueno, efectivamente venia a pedirte algo, tu tenias el libro que rescatamos de las cárceles donde hallamos a Ender? Conseguiste remendarlo?

-Así es

-Encontraste algo?

-Bueno, solo lo que estaba escrito y quizás algo.

(Espere paciente por si la Senescala quería compartir esa información conmigo. Pero no era el caso.)

-Bueno, en todo caso *dije* Shamaelthalar lo necesita y lo requiere, me ha pedido que se lo lleve.

-Eso no es posible. El libro esta aquí a buen recaudo, el nodo le protege y aquí permanecerá. Además, yo no he terminado de examinarlo.

Abrí los ojos sutilmente, asombrado.

-Bueno hermana, Ender no esta del todo bien, y toda ayuda es poca, si podemos hacer algo por proteger a mi hermano, deberíamos intentarlo.

-Ender esta a salvo, esos vampiros son los culpables y ya han obtenido todo lo que necesitaban de el. Ahora ya no corre peligro.

Negué despacio, intentando controlar mi frustración

-No son vampiros, son un nigromante y una psónica, son los mismo que causan el dolor liquido y fueron responsables de las fatas. Y dudo mucho que Ender este bien. O haya dejado de correr peligros.

(Mis manos apretadas dejando mis nudillos blanquecinos, el rechinar de mis dientes, la tensión en mis hombros, todo indicaba que mi mente bullía. Ella no puede saber como esta Ender, ni siquiera le ha visto, ella no puede decir que esta bien, cuando no sabe que le ocurre, hemorragias, sin memoria, mancillado y apaleado, una mente que cae en tinieblas sin motivo…… si… es una buena descripción de alguien que esta bien.)

-Entonces cuéntame lo que sabes.

(Volví a abrir los ojos asombrado, acababa de revelarle información que desconocía, acaba de ponerle sobre la pista y aun así antes de pedir consejo o ofrecer ayuda exigía…. Mucho han cambiado los paramos en mi ausencia.)

-Lo que yo se lo sabe el azote y todo aquel que se preocupe por mi hermano. El azote reclama el libro para poder investigar el caso de Ender, colaboraras?

-Entonces Muriel será quien escudriñe el libro y me aclare la situación ya que tu no quieres, o Shamaelthalar, pero deberán de hacerlo aquí, el libro de aquí no sale, por seguridad. -Dijo la druida. Dando por cerrado tema.

(Apreté las mandíbulas frustrado sin poder entender, yo había sido un hermano, un hijo para ella, Ender también, y ahora, no éramos nada, ni un recuerdo en su mente, solo un guijarro en su camino que le molestaba al andar.. Solo parecía tener en mente la solución de un problema que ni siquiera afectaba a los bosques, las fatas ya habían sido rescatadas y no había mención de nuevos ataques. Ignorar a hermanos, solo por reconocimiento?… solo por influencia?)

Aparecerán a mi espalda Vashard y Xiana, Estos dos siempre consiguen sacarme una sonrisa con su carácter jovial y despreocupado, al poco Delom también apareció, cortes y pausado como siempre. Uno de esos druidas que no habían dejado de escucharme, y había luchado a brazo partido por Ender desde siempre. Uno de los pocos que aun me llamaban hermano.

Serio, no lo pude evitar, asentí a los druidas que se sentaron tranquilos y alegres a nuestro alrededor. Volví a hablar, los druidas también necesitaban saber que no eran vampiros, debían ir preparados contra lo que realmente habrían de encontrar si realmente buscaban sus pasos. Yo había aprendido a base de sangre y dolor. Quería ahorrarles el trago. Quería aportar esperanza y luz.

Una sombra apareció sin ser vista. Detrás de un árbol se asomo juguetón. Era Ender, se había vuelto a escapar de la espiral, de los segadores y clérigos que le vigilaban, sonreía como un niño pequeño, mirando en derredor, analizando los paramos, un lugar que ahora ya no conocía.

(Pensé que era curioso, hacia poco le había encontrado cerca de su casa en Narskel, ahora el me encontraba a mi donde habíamos unido nuestras sendas, fue en los paramos donde conocí a mi hermano, donde conocí la amistad y la fidelidad mas allá del dolor y la seguridad.)

-Thod, perdóname hermano, me he vuelto a escapar, *y no pudo reprimir una sonrisa infantil, pareciera que mi hermano tenia cinco años y un espíritu indomable*

-Ender, como estas amigo mío,

Vash y Xiana se acercaban a el sonrientes mientras Ender les miraba con su cara, ahora ya habitual, de “Deben ser amigos” y les sonreía .

-Perdonadle hermanos, *anuncie*, aun no recuerda nada, ni nadie. Estos son Vash y Xiana, Delom y Niennor

-A Delom y mi ya nos conoces del verdor, verdad? *Anuncio la druida*

-Y son amigos -Confirmó sonriente.

-Yo antes ya había estado aquí? Dijo Ender.

(Le explique rápidamente que antes solíamos venir mucho, le explique que eran amigos y hermanos, pero me cuide mucho de no contarle las razones por las cuales habíamos dejado de acudir, y que ahora, no se movería un dedo por el. No, eso no es necesario que lo sepa, ni aun recupere la memoria.)

Niennor, se encargo de explicarle el resto. La ahora poderosa Arboleda de Los Paramos, la casa de un poder grande y natural. Después de eso, la Senescala se dedico a dibujar líneas en la tierra, sin levantar la vista, sin hablar, sin decir nada.

Charlaron, yo solo tenia ojos para Ender, sentado a su lado intentaba, poco a poco, hacerle recordar cosas y ponerle sobre el camino. Esperaba todavía que una luz en su mente le hiciera volver, tan rápido como se había ido.

Se acabo la reunión, los druidas miraban a Ender con pena, Niennor ni miraba a los presentes, así que cumplí mi palabra y marché con mi hermano a practicar con el arco por la loma de los dientecillos, zonas seguras y poco transitadas.

Antes de marchar me acerque a Niennor. Y le susurre.

-“Ender no esta bien, no ha dejado de correr peligro, en tu mano esta avisarme si encuentras algo o necesitas de mi ayuda”

Y sin mirar atrás volví a partir de los paramos, con una sensación agria en la boca.
 

eldroth12

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"Medidas desesperadas"

Me dirigía al bosque impío, mi maestro y yo habíamos acordado una reunión con gente de dudosa reputación. Unos truhanes de la ciudad, no son gente de fiar, pero por un precio venderían a su madre. No me sentía a gusto en esa situación, no me sentía como lo que debo ser, pero así como no hay nadie que conozca los bosques mejor que un montaraz, no hay nadie que conozca mejor las negras calles de los barrios bajos y sus maquiavélicas maneras de sobrevivir.

La ultima vez que yo mismo me había tomado la libertad de entrar en la ciudad a investigar, bueno, las frías paredes de la cárcel no son de mi agrado. Todo por no saber como se ha de actuar, cuando se ha de callar y cuando se ha de correr. Un infeliz había muerto, solo por estar en el momento erróneo en el lugar equivocado, solo por toparse con unos elfos valientes que entraban en la cueva de los osos con una antorcha y con el viento a la espalda.

Sea entonces que aquí estoy, hablando con tres truhanes que en cualquier otra situación no verían mi presencia y solo verían mis flechas…. Pero mi hermano, necesitaba ayuda, y yo estoy dispuesto ha hacer todo lo que sea por recuperarle y matar a sus agresores.

Tengo sed de venganza.

El dolor liquido y los inocentes eran una razón de peso. Por eso había comenzado esta historia turbulenta, pero mi hermano y su seguridad lo superaban con creces. Por eso esta historia iba a acabar.

Esos dos hombres oscuros, esa mujer, podrían ser los mismos que habían maltratado a mi hermano, pero ahora tenia que recurrir a ellos. Gente de su misma calaña. El mal que se vuelve contra si mismo.

Todo sea por mi hermano… que Corellon me juzgue el día que me presente ante el.

El ego exacerbado del que se cree intocable. El ultimo en aparecer, enjuto, delgado, apareció apoyado en un árbol. Mi maestro le apunto, espero a que se identificara, aguardo paciente, cagando el arco, preparando la flecha con gesto resuelto y movimientos pausados. La única respuesta del oscuro hombre fue, apuntar un dedo al pecho de mi maestro y sonriendo malévolo, preparar unas palabras….

PUM!

Sonrío, pagado de si mismo, pero esa sonrisa se borro en sus labios tan rápido como había aparecido, pues la flecha se disparo, y voló certera hasta la frente del gracioso personaje, solo pudo respirar y tragar con esfuerzo saliva cuando vió que la saeta se había divido en dos y una a cada lado de su cabeza vibraba aun por el impacto.

Marcharon sonrientes, el pago parecía que les había agradado, solo el oro tiene tanto poder en los humanos de la ciudad como la fidelidad y la amistad entre mis hermanos.


Ahora solo cabía esperar.
 

Andra

El cansino de los Siervos de Hueso
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// Thod, genial^^ Te lo dije en su momento y te lo repito ahora, me está encantando.

A ver si te pilló y te comento algunas cosillas más ;)
 

eldroth12

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"La colaboración da sus frutos, una nueva pista"

Me encontraba cerca de Crimmor, Con Mestizo, sentados en los árboles cerca del campamento descansábamos nuestras piernas de los largos paseos. El, venia de los Paramos. Yo de puskul, el azar había hecho que nuestras sendas se cruzaran en ese lugar en ese momento.

-Thodrel, he sabido que buscabas un libro, algo relacionado con Ender. Escuche que lo tenia Niennor y aquí esta. Toma. Es tuyo, me ha dado una copia del original.

Abrí los ojos asombrado, tanta negativa, para ahora dárselo a mestizo, no entendía nada.

-Lo has mirado Mestizo, has leído sus tristes líneas?

Asintió sin palabras bajando la cabeza y mirando al suelo, el poderoso Defensor estaba abrumado por la pena.

-Sabia que había sufrido vejaciones, pero, leerlas, ha sido mas duro de lo que pensaba. Ahora te entiendo hermano.

Apoyo una mano en mi hombro y asintió de nuevo con gesto decidido y una sonrisa animosa.

-Sus captores recibirán su castigo, no te preocupes.

Asentí yo también forzándome a sonreír.

-Porque no vamos a verle hermano, esta aquí cerca, en Crimmor, seguramente le agrade una visita de dos amigos

Llegamos a la espiral de las almas. Anuncie nuestra llegada al segador de la puerta, este asintió y nos cedió el paso avisando a otro que entro en la estancia delante nuestra.

Entramos y esperamos unos minutos. Descubriendo nuestros rostros y esperando pacientes. Apareció Shamaelthalar. Nos sonrió abiertamente y nos invito a entrar en una zona mas privada, allí donde tenían la enfermería. El clérigo asintió al guardián de la puerta indicándole que entrábamos con su beneplácito y bajo su responsabilidad.

Allí arriba, en la enfermería encontramos a Ender. El estruendo de muchos viales estallando contra el suelo y el repiquetear de los que no habían acabado convertidos en mil pedazos. Al entrar, Ender estaba en la cama, mirando como se movían los cristales rotos y con su sonrisa ahora habitual.

Shamelthalar, como un padre, acudió a recoger las cosas rotas mientras Ender miraba al clérigo y a los dos exploradores que le miraban desde la puerta y le sonreían divertidos.

Al acabar de recoger los viales, el clérigo y la Kensai, dispusieron materiales, agua y comida cerca para atender al explorador. Se le animo a recordar, pero las hemorragias nasales eran demasiado abundantes y las migrañas demasiado fuertes para eso. Poco a poco el clérigo analizo y palpo centímetro a centímetro su cráneo y su cara, buscando señales, algún indicio de lo que en el diario, que también le había cedido la Senescala indicaba.

Poco o nada pudo sacar del análisis físico el clérigo, pero si compartiendo ideas y conceptos pudimos llegar a alguna teoría, seria posible, que los Malditos tuvieran al cuervo Ereen, un animal que compartía un vinculo con mi hermano muy fuerte, podría ser que gracias a eso, pudieran encontrar una puerta de atrás para acceder a la cabeza de mi hermano. Así, solo eso, no seria suficiente, pero era una manera de entrar y eso valía la pena investigarlo.
 

eldroth12

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"El brillo de la amistad"

Anduve perdido un tiempo, en caminos, buscando sin encontrar nada, Busqué pero no encontré nada. En todo caso aun me quedaba una esperanza con los truhanes que mi maestro había contratado. Solo me quedaba volver a la espiral. Intentar hablar con Shamelthalar.

El clérigo estaba apático, no tenia esa alegría en la voz que le caracterizaba. Acaso las noticias eran funestas, acaso habíamos retrocedido en nuestras pesquisas. No, no era el caso. Ender había recobrado en gran parte su memoria, en un paseo por Narskel, o eso me dijeron. El clérigo tenia alguna pena que no quería compartir y que le lastraba el alma. En su derecho está de compartir la pena cuando quiera y con quien quiera, así pues, atosigarle con preguntas no seria digno de la confianza que el me había mostrado, pero era preocupante su estado.

Ahora, poco a poco, mientras charlábamos en la espiral fueron apareciendo amigos y hermanos, compañeros de fatigas y demás personajes preocupados por un amigo. Aldarion, Mekhare, Clara, Bruno, un pintoresco grupo de amistades y personalidades.

Todos menos ella. La mujer de negro, esa que mi maestro había contratado para que nos informara. Ella había encontrado también la espiral. En todo caso. Tenia la información. Yo tenia el oro y así llegamos a un acuerdo. Un mapa, la zona donde estaba la guarida de los malditos. Había sido un pago alto, pero fructuoso. La mujer, decidió acompañarnos, hacer de guía y de silenciosa sombra.

Algo no encajaba entre Aldarion y la mujer de negro. Algo que yo desconocía, pero la desconfianza del hombre-gato era un hecho. En todo caso, el grupo encontró la zona marcada por la sigilosa mujer, entro en la casa y allí el camino de todos se torno el mismo. Recuperar a Ender y acabar con sus malditos captores o morir en el intento.

Amplias salas, decoradas, no daban el aspecto de la ruinosa torre en la que nos habíamos adentrado. Con un techo derruido y unas ventanas tapiadas. Las estancias que se abrieron ante nosotros eran amplias y decoradas. Alfombras lujosas, estampados en las paredes. Un extraño cristal era todo lo que salía de tono en esa mansión.

Algunos nos pegamos a las paredes, cubriéndonos las espaldas, otros no, otros avanzaron algunos pasos. Examinado la sala y el cristal, fue entonces cuando, apareció una arcana. Lathari, la conocía, era la encapuchada que había ayudado a Ender en alguna ocasión y a mismismo en otra. Entorne la mirada, la voz de Shamelthalar al hablar con ella era mas alegre, como si el peso de la congoja se hubiera disipado. La arcana, nos indico que no conjuráramos, que no alzáramos la voz y que nos diéramos prisa en analizar las estancias, pues unas velas, eran toda la iluminación de las estancias y cuando estas se apagaran solo nos quedaría la oscuridad.

Sala a sala, estancia a estancia buscamos y revolvimos. Apartándonos de los cristales, analizando maquinas, analizando llaves con intrincados mecanismos para activarlas. Libros, notas, materiales para la forja de espadas. Un sinfín de cosas que no sabíamos como aunar para llegar al fin que todos buscábamos. Yo seguía a Bruno, un mediano, alegre y dicharachero que parecía tener un especial olfato para encontrar cosas. Con el encontramos las dos piezas de un arma. Una rueda que parecía una combinación numérica y unos pergaminos ajados y arrugados donde se podía leer una combinación de colores. El resto del grupo fue recorriendo salas y nos reunimos todos, cada uno con su información en la rueda.

Alguien había encontrado una combinación. Haciendo girar la rueda, con la combinación encontrada en una nota, la puerta se abrió.

Una gran estancia, repleta de estatuas. Figuras que evocaban a Ilicidos, figuras que oraban a los grandes mentalistas. así pues, entre Shamelthalar y Lathari, descifraron las runas, había que mover las estatuas. Pero en ese momento las otras figuras, aquellas que arrodilladas invocaban al cielo se resquebrajaron y así pues, atacaron al grupo. Eran duras, difíciles de abatir, pero cayeron, algunos, caímos con ellas y solo los cuidados de los clérigos pudieron mantenernos en pie.


Conjurándonos contra las heridas, colocamos las estatuas pequeñas en unos pequeños altares. Bajo nuestras atentas miradas, la gran estatua se deslizo por el pequeño estanque, hasta otro altar mas grande y así accionar un mecanismo.
 

eldroth12

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"Tan cerca, demasiado lejos"

Entramos en las mazmorras.

Habíamos liberado las llaves y todas las tretas que los Malvados habían puesto delante nuestra para proteger el camino. Nada mas entrar, unos zombies nos atacaron, sin darnos tiempo a prepararnos. La lucha fue intensa, algunos de los zombies venían envueltos en llamas, envolviéndonos a nosotros mismos en llamaradas. El hedor a carne quemada envolvía la sala y mareaba a los presentes.

Algunos caímos malheridos y chamuscados. Otros corrieron para cuidar nuestras heridas. El grupo se recompuso a pesar de las heridas y continuó su camino. Así pues, el lóbrego y apestoso pasillo inundado de efluvios y demás líquidos que mas valía no detenerse a investigar que eran solo nos dejaba una direccion, adelante. Nos encamino hacia una sala plagada de maquinas de tortura. La imagen era sofocante, al menos quince maquinas de tortura estaban dispuestas delante nuestra. Al parecer todas ellas zumbaban y vibraban. Alimentando así el dolor y el sufrimiento de los pobres que estuvieran dentro.

Liberamos a uno en primer lugar, un elfo. El atento clérigo se encargo de todas sus heridas rápidamente. Cuando este estuvo en mejor estado, se abrieron mas sarcófagos, todos ellos albergaban cadáveres ya, solo el elfo podría haber sobrevivido. Yo me encamine a mi hermano, para liberar su mirada de las maquinas de tortura, pues sabia que esos recuerdos aunque liberados no eran buenos para el. No tuve tiempo de reconfortarle, pues los cadáveres se alzaron y atacaron a los que les atendían. Solo el rápido movimiento de Mekhare, invocando la luz de Lathander, pudo con los infelices, devolviéndoles el merecido reposo eterno. Algunos de los cadáveres en su huida, habian abierto una puerta y asi nos indicaban un camino. Su proteccion y nuestra presa debian estar hacia allí.

Una sala se abría ante nosotros. Una sala extraña, con espejos y mecanismos extraños. El mediano Bruno y Ender, activaron una de las barreras de espejo y una explosión atravesó los espejos iluminando la sala. A lo lejos, se escucho una risa, una risa que yo ya había escuchado anteriormente y solo con recordarla mi sangre hirvió.

Allí estaban, los dos, los malditos hermanos que habían captado a mi hermano de corazón. Vi como Bruno disparaba una flecha a la mujer que corría, acertando en el blanco, provocándole una fea herida sangrante.

(Bien, que prueben el sabor del dolor, ellos que se vanaglorian y ganan en poder con el.)

Tendí un vial protector, uno que sabia ayudaría ami hermano, con una poderosa formula que cuidaría de su maltrecha cabeza, así como también un pergamino que Muriel me había dado hacia tiempo y que yo guardaba con celo.

Las protecciones para mi hermano, el era el importante.

Una pequeña horda de zombies envueltos en llamas ataco de nuevo, mi hermano estaba un paso por delante, luchando a brazo partido, pero en el momento en el que un zombie envuelto en llamas cargaba contra el por su flanco, cambie de arco a espadas y me enfrente a el. La explosión que siguió a su carga me cegó, me hizo flaquear. Mis piernas no podían responder, mis heridas laceraban mi cuerpo y las llamas mi alma.

Solo oscuridad quedo para mi. Aun así, esa oscuridad que se cernía sobre mis cansados ojos me dejó vislumbrar a lo lejos al maldito nigromante. Era el turno de otros, yo había llegado hasta donde había podido y nada mas podría hacer hoy. Las sombras en mi mente me envolvieron por completo.

(Hasta aquí llega Thodrel, espero que las protecciones dadas a mi hermano sean suficientes para que el alcance su venganza. Necesito descansar…. Si… solo descansar un poco….)

Lo último que escucho el explorador tatuado fue la voz de su hermano, llamándole.
 

Andra

El cansino de los Siervos de Hueso
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//Genial.

Me quito el sombrero, realmente descriptivo y fiel a lo que pasó. Una pena que el Tatuado quedase inconsciente en ese momento, pero...quizá alguién le cuente el resto de la historia ;)
 

eldroth12

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//Eso!! que me he cascado un monologo!!! versiones y apuntes plz!! :lol:
 

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