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La canción del Alba

_NagaShadow_

Restos de un PJ de Aharadad
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EL FESTIVAL DEL ALBA



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Apunto estaba de que despuntara el alba y aun no estaban la mitad de los puestos abiertos o en proceso de. Resultaba raro ver la Costa Norte en un ir y venir de feriantes y tenderos y más a esas horas.

- ¡Señorita Sunbreeze! ¡Traigo otras treinta tartas más! ¡Recién hechas! - Comentaba la mediana que tiraba de un pequeño carromato con dichos postres. Mekhare asintió. No hacía falta indicarle a donde debía llevarlas pues la mediana ya llevaba toda la noche trayendo nuevas remesas de pasteles.

- ¡Señorita Sunbreeze! ¡Las vallas ya están montadas y aseguradas! - Comentaba uno a lo lejos.

- ¡Señorita Sunbreeze! Creo que esta carpa no aguantará mucho si hoy sopla fuerte el viento. Yo aconsejaría que la desmontaramos, aunque con unas cuantas cuerdas podríamos hacer un apaño y...- Comentaba otro. Y la sacerdita corría y corría intentando atender a todos a la vez. Tanto le parecía que aún quedaba para terminar que fue un milagro que todo estuviera listo a tiempo. La llegada de la luz trajo consigo a los primeros curiosos que durante días habían estado rondando por la Costa Norte viendo como se iba levantando todos los preparativos. No pareció decepcionarles que se quedaron y comenzaron a comprar alguna que otra cosa por los puestos.

Los nervios que tenía Mekhare en el estomago por el deseo de que tuviera éxito algo a lo que tanto tiempo había estado dedicando no le impidieron recibir con ánimos a los más madrugadores.

-¡Qué comience el festival del señor del Alba! ¡Demos la bienvenida al verano! - Gritaba la sacerdotisa alzando las manos hacia la luz. Ante el montón de indecisos que no sabían que ver primero, Mekhare les instó a seguirla al puesto de "Lanzamiento de tartas". Todo colocado pero no había nadie en el taburete para recibir aquellos tartazos. Los nervios florecieron otra vez en la sacerdotisa. La cosa comenzaba mal y es que ya llegaba tarde uno de los principales en el festival.
Ya preguntaban algunos sobre el sujeto que recibiría los tartazos cuando una voz se alzaba entre el resto. Era la de Hold Mayne y anunciaba su llegada disculpándose por la tardanza. Rápida y sin responder a las preguntas, Mekhare, se lanzó a por él y agarrándole de la muñeca y llevándole hasta la susodicha silla dónde le encadenó. En efecto, Hold había aceptado un trabajo en el festival sin saber exactamente en qué consistía y al descubrirlo poco podía hacer para escapar de sus grilletes, únicamente amenazando a la sacerdotisa.
-¡Vamos!¡Animénse a tirarle una tarta al señor Hold Mayne! 10 monedas el intento! - Gritaba la muchacha incitando a la gente a castigar a Hold por la buena causa que indicaba el cartel del mostrador y es que los beneficios irían a parar a los niños del orfanato de Ilmater. Las primeras en animarse fueron las más madrugadoras, Clara la hechicera y Zarna. Y poco a poco iban llegando más a probar suerte. No pasó más de una hora cuando un gran gentio ya se arremolinaba alrededor del puestecillo deseando querer intentar lanzar un pastel al pobre desgraciado que se había ofrecido. Y la plebe comenzó a gritar que se colocara en su lugar el Teniente Markus Hakon. De improvisto, el tan aclamado teniente, cambió su lugar por el del Hold. Algunos decían que no era el real pero poco importaba, la voz se corrió por toda la ciudad de la moneda. La fila casi era infinita, druidas, guardias, plebeyos, aventureros, todos parecían tener "cuentas pendientes" con el teniente y quererlas saldar aunque fuera con su doble. ¡Qué éxito estaba teniendo colocar al teniente allí que en un rato ya llevaban más de 10 mil monedas reunidas!

Pero ahí no acababa el festival y muchos concursos tenian que empezar, por ello Mekhare invitó a que la gente participara en el concurso de comer tarta. Los ganadores tenían su premio y la suscripción era gratuita. La enorme mesa compuesta para el concurso se llenó de participantes y las reglas eran muy sencillas. Come todo lo que puedas y cómetelo antes que el resto pues el último en cada ronda sería descalificado. Y así ronda tras ronda, iban siendo eliminados hasta quedar el autentico zampa bollos. Hold Mayne como no. Quién tras su empache de pasteles, recibió como primer premio un pastel de calabaza de una receta secreta el cual podía saciar incluso al más hambriento de un solo mordisco. Al recibir su premio, no pudo reprimir la arcada y vomitona de después, dejándo claro que no quería saber nada de comida en el resto del día.

Acabado el concurso, Mekhare se acercó al lugar de las siguientes pruebas, dando un pequeño y rápido vistazo asegurándose de que todo iba saliendo bien antes de dar aviso de la nueva prueba. Y minutos después, su voz se volvió a alzar entre la del gentio.
-¡Concurso de lucha sin armas!¡Comenzará en breves momentos!¡Aquellos que quieran demostrar ante todos su habilidad en combate que se animen a participar! - Anunciaba la mujer atrayendo así a muchos de los aventureros y guerreros que ya rondaban en la costa disfrutando de la fiesta. Dentro del circulo, la sacerdotisa tendía una bolsita pequeña a cada participante para que extrajera su número, quedándo la primera ronda de combates de la siguiente manera:

Likazu VS Ayrin
Uko VS Med
Aiala VS Alan Waynolds
Ender VS Bruno

En el primer combate, Ayrin demostró su superioridad en la lucha contra Likazu pero fue eliminada por utilizar golpes "bajos" en un combate amistoso. Y aunque la gente se quejó en un primer momento de unas reglas que parecían no haber quedado del todo claras, la sacerdotisa conseguiría acallar de buenas formas.
El siguiente combate tuvo como ganador al soldado Uko, quién dejó al pobre Med en el suelo dolorido aunque como confesaría el mediano más tarde "más malherido quedó su orgullo" allí.
Aiala no tuvo muchos problemas para vencer al señor Alan y el combate de Ender y Bruno aunque bastante igualado, "finalizó" con el mediano descalificado por las mismas razones que lo fue Ayrin. Y repito "finalizó" porque ninguno deseaba terminar hasta que consiguiera tumbar al otro. De tal forma que la guardia tuvo que intervenir para separar a los dos luchadores.
Las semifinales fueron rápidas y acabaron llevando a Uko y Aiala a la final dónde en un combate muy igualado entre ambos soldados daría la victoria al cuarternón quien donaría su premio a los niños del orfanato en un acto de solidaridad sin igual.
La compañía de Palathan quienes se habían encargado de la vigilancia del lugar, se encargaron de las curas a los guerreros.

Acabados los combates la gente se dispersó por el lugar para sentarse a almozar en los diferentes puestecillos de comida ó sencillamente continuar disfrutando de lo que ofrecía el festival hasta que recien entraba la tarde se dió aviso a un nuevo concurso. Esta vez se trataba de lanzamiento de peso y la participación no fue menor que en el resto de los casos. Algunos de los lanzadores demostraron tal habilidad que la compañía de Palathan hizo por intentar reclutarlos, quien sabe si con éxito. El primer premio se lo volvería a llevar uno de los soldados de la ciudad, el soldado Krhum y muy cerca quedaría el enano Kolmar.

Ya quedaban pocas horas de luz, la gente comenzaba a marcharse cansada del montón de actividades que habían realizado durante todo el día. Muchos se acercaron a la sacerdotisa para felicitar al templo por el evento de ese día y prometían con no faltar el año próximo.
Mekhare guardaba sus fuerzas para la recta final y es que aún, antes de despedir el día, quedaban dos de los actos que más trabajo le habían llevado organizar. Ahora llegaba el momento de anunciar la Gimcana. La mayoría de la gente deseó participar en parejas y como no había ninguna regla en contra, Mekhare lo permitió. Tras unos cinco acertijos que recitaría la lazhanderita, todos salieron disparados a buscar en mercados, en la calle ó sus casas los objetos de los que hablaban las adivinanzas en cuestión. Muchos se comenzaron a rendir pero para sorpresa de todos, se produciría un triple empate entre Viento, y las parejas Maiev y Zab, así como la de Likazu y Ender. Para desempatar se pronunció otra nueva adivinanza y esta vez serian Ender y Likazu los más rápidos en traer el objeto. Se repartieron los premios y todos cansados decidieron tirarse en el suelo a escuchar la historia que Mekhare había preparado para contarles a los niños del orfanato para introducirles en las distintas fes de Amn. Y la historia decía así... :



¿Sabéis la historia de las flores luminosas? ¿Y la de la festividad del Equinoccio?

Todo empezó hace mucho...mucho tiempo...En un antiguo reino llamado Lazhandia...Convivían felices duendecillos, hadas y demás criaturas de la luz, danzando, cantando y adorando al sol cada día por todo aquello que les daba. Eran felices y ningún mal le hacían a nadie. Las fiestas que celebraban a la llegada del verano eran tan famosas que gente de otros reinos se acercaban a Lazhandia. Del reino de Khauntea traían hermosas plantas para decorar el reino, del reino de Tymora traían nuevos juegos para llevar una sana diversión a los Lazhanderitas. Del reino de Waukin llevaban multitud de exóticas mercancías para intercambiarlas y oro, mucho oro. Los descendientes del reino de Mielikki traían sus sonrisas y sus intenciones de hacer bien. Pero existía una malvada reina que odiaba la fiesta que daba la bienvenida al verano, pues a ella todo el mundo asistía, más nadie deseaba ir a la fiesta de la oscuridad. Esta reina era conocida como Shara, la oscura, aunque tenía una hermana gemela, Selune, que representaba lo bueno y puro que existía en el reino nocturno de Shara, la luna. Cuando estaba próxima la fiesta del verano, Shara decidió lanzar una gran maldición al reino de Lazhandia. La maldición consistía en que a la llegada del verano, el sol estaría oculto por la más absoluta oscuridad y así sería año tras año. Cuando llegó el día de la fiesta, todos los reinos allí reunidos en Lazhandia, se sorprendieron al ver que el sol no aparecía. Las criaturas dejaron los cantos y los bailes, los ánimos se extinguieron. Más entre toda aquella oscuridad, apareció la hermana de Shara, Selune, quien advirtió a todos de la maldición que había lanzado su hermana. Todos volvieron a su reino cuando vieron que no podrían hacer nada por recuperar la festividad y se sumieron en la tristeza...pero el rey Lazhander quien no se daba por vencido, recogió aquellos objetos que el resto de reinos habían traído. Alzó unas hermosas flores traídas por Khauntea y las roció con el oro de Waukin a la vez que susurraba la magia traída por Mystra y los buenos deseos e intenciones de todas aquellas gentes. Entonces nació la flor luminosa. Una hermosa planta que absorbía la luz y se mantenían brillantes por la noche. Además, para evitar que Shara les lanzara alguna de sus maldiciones, las flores se cerraban cuando no había luz y así se protegían de la oscuridad y malos deseos. El rey mandó plantar aquellas flores por todo el reino y así se hizo. Al año siguiente, cuando llegó la festividad del verano y con ella la maldición de la reina oscura, las flores luminosas que habían guardado luz del resto del año, comenzaron a brillar de tal forma que convirtieron la noche en día. La fiesta pudo volver a celebrarse. Shara derrotada, acabó retirando la maldición...

Y por ello siempre en las fiestas del verano, plantamos estas flores luminosas para que si algún día la reina Shara volviera a lanzar una maldición, las plantas nos protegieran.



Al finalizar la historia, acababa la fiesta y todos aplaudían efusivos y alegres.
-¡Que gran fiesta! - Gritaban los nobles que habían disfrutado como niños. Uno de ellos entregó a la sacerdotisa una gran bolsa de oro con la cantidad de 10 mil monedas de oro. Una donación para los niños del orfanato. Y gracias a la acción de aquel hombre, su acción fue repetida por muchos otros. Aldarion, Ender, Nizz, Kholmar, Niennor, Uko... Todos dejaron algo, mucho o poco, daba igual. Finalmente y tras un rato de recuento, la sacerdotisa anunció con alegría la cantidad de 200 mil monedas reunidas. Mucho se podría hacer con ese dinero y es que tal y como dijo Zab, ¡Hasta los nobles llevarían a sus hijos al orfanato para tener la mejor educación!

El mestizo que no se había separado en ningún momento de Mekhare pese a que apenas cruzaban palabras por los recientes hechos y el soldado de Soto se ofrecieron a escoltar a la muchacha hacia el hospicio donde entregó lo recaudado.

La fiesta había acabado, con éxito he de decir. Había conseguido que ante la avalancha de desgracias que habían sacudido la ciudad de la moneda y a sus gentes, encontraran un pequeño instante para olvidarlas. Y ya la gente se preguntaba qué les esperaba la fiesta del año que viene.
 

Kólmar

El que aplaude en los discursos Zhent
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//Estuvo muy bien el festival, aunque me metí tarde :-(. El relato también está bien. A ver si hay más festividades de esas, jeje
 
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