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La pérdida del orgullo.

Kalganath

Vampiro que no usa azules
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El avariel descendió sobre los escalones de entrada al Banco, en el distrito gubernamental de Athkatla. Tenía una cita con el druida llamado Kurt para realizar una transacción comercial de más de cincuenta mil dartenes. Entró con paso decidido y elegante en la cámara principal, dónde le esperaba el druida. Asintió a modo de saludo y Kurt le trajo varios sacos cargados hasta arriba de objetos mágicos, mercancía con la que comerciaba Kael. Éste estaba a punto de sacar la liberta roja en la que apuntaba sus operaciones mercantiles cuando vió por el rabillo del ojo a Charl Riven…y a un semidragón del tamaño de un ogro que regateaba con él el precio de un hacha. Kael se quedó petrificado por un momento. No cabía ninguna duda. Su piel rojiza, su tamaño, las largas alas de escamas rojas que brotaban de su espalda. Un repugnante hibrido de dragón cromático de humano respiraba el mismo aire que él. Todo desapareció de la mente del avariel menos su odio incondicional e irrevocable por el enemigo ancestral de su pueblo y los recuerdos de cómo un dragón blanco despedazaba a sus padres delante de sus infantiles e inocentes ojos. Cruzó la distancia que lo separaba de Bjolnir , se planó frente a él y desplegó sus alas. Con su rostro inmutable pero con los ojos destilando odio

- Tú, miserable engendro de sangre draconica – la voz fría y carente de matices emocionales de Kael creó una tensión en el Banco que un segundo antes no estaba ahí. Todo el mundo podía adivinar que habría problemas- Tu sola presencia aquí es un insulto para mi y para los Ariltel-quessir. Desaparece de aquí mientras todavía tengas esa opción.

La reacción de Kael fué tan visceral que no se dió cuenta de que le estaba increpando en avariel. El semidragón no se inmutó. O no entendía el idioma o hizo oídos sordos a la amenaza y a la actitud abiertamente desafiante de Kael. Siguió atendiendo al negocio que se traía entre manos con Charl Riven. Kael hervía por dentro, pese a que en su interior nada delatase la intensidad de su odio, salvo sus expresivos ojos de color violeta.

- Te hablo a ti, hibrido. Tu presencia me enferma.

Bjolnir se giró hacía el avariel que le había provocado por dos veces.

- ¿Si? No te veo toser – Los ojos del semidragón brillaron con una promesa de violencia.

- Jamás te daría ese placer…hibrido.

- Lárgate, o puede que decida hacerme una almohada de plumas para dormir esta noche .

Una amenaza lo suficientemente explicita para cualquiera. El avariel no dio muestras de temor. Acarició con los dedos de la mano derecha los caracteres arcanos que tenía abiertos a cuchillo sobre su piel.

- Seré yo quien te haga dormir de una vez y para siempre, engendro.

Bjolnir lanzó una bofetada con el dorso de la mano al rostro de Kael. Charl trató de detenerla, pero fue demasiado lento. El golpé lanzó el rostro del avariel a un lado. Como si no lo hubiera notado, éste alzó el rostro tan impasible e imperturbable como siempre. Los ojos violeta de Kael y los inquietante ojos de Bjolnir, los cuales comenzaban a iluminarse con un fulgor rojizo, no se desviaban los unos de los otros. La gente guardaba silencio en el banco, como si un solo ruido pudiera desencadenar una contienda que podría destruir el edificio. Solo Charl, que se encontraba junto a Bjolnir trató de poner paz entre ambas criaturas aladas.

- Caballeros, cálmense. No dejemos que esto vaya a mayores.

Le ignoraron. Kael solo tenía ojo y oídos para el semidragón. Todo lo demás se encontraba a millas de distancia. Bjolnir le miró con altivez.

-Te reto a duelo.

Kael no lo dudó un solo segundo.

- Acepto. Os preguntaría el nombre si no creyera que no merecéis semejante muestra de respeto.

- En la Arena al amanecer. Deja listos tus asuntos. Será el último amanecer de tu vida.

Bjolnir le dio la espalda y salió por la puerta. Testigos del desafío habían sido Keyleena, la Maga elfa solar que compartía curso de la Arcanum con el avariel, el enano Faurin y Charl Riven. Kael fue directo a la Arcanum a prepararse para el encuentro.

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En el estudio que tenía reservado para continuar con sus investigaciones se sumergió en una montaña de pergaminos y revisó su libro de conjuros de principio a fin en busca de conjuros que pudieran afectar a Bjolnir. Preparó varias pociones en el laboratorio arcano y las introdujo en su torrente sanguíneo para usarlas de ser necesario. Había desarrollado la capacidad de almacenar las pociones en su sistema circulatorio tras semanas de experimentos orientados a profundizar en su conocimiento de la Magia de Sangre. Las primeras veces se intoxicó , cayendo enfermo durante días pese a las precauciones que había tomado para evitarlo. Inscribió seis conjuros en su propia carne. Del pectoral izquierdo a la mano todo eran escarificaciones arcanas que solo él podía descifrar y utilizar. Memorizó los conjuros que creyó necesarios para el duelo y volvió a cubrir de cadenas su tomo de hechizos, el mismo que le había regalado Diofastos en su día y entró en el trance del ensueño en la posición del medio loto. Cuatro horas después abrió los ojos abrió la ventana y salió volando hacía la Arena cuando el sol comenzaba a despuntar en el horizonte.

Cuando sobrevoló la Arena de las Agujas de oro Bjolnir ya estaba en el centro de la misma, acorazado con una armadura completa, un escudo pavés, yelmo y portando un martillo que despedía energía eléctrica. Era una imagen terrorífica e imponente. Del tamaño de un ogro y rodeado de acero daba la sensación de ser invulnerable. En las gradas Kayleena, Faurin, Charl Riven y Likazu murmuraban sobre el combate que estaba a punto de comenzar. Kael se posó en la tierra de la arena portando su mascara lisa de porcelana decorada con su propia sangre y empuñando su bastón arcano.

Bjolnir le señaló con el martillo.

-¿Tienes algo que decir?

- Ya está todo dicho.

Kael vocalizó las silabas de poder que requería su primer conjuro y volteó su mano derecha hacía el cielo, en forma de garra. Unos enormes tentáculos hechos de oscuridad surgieron del suelo y trataron de apresar a Bjolnir, pero lo lograron detener su avance. El semidragón cargó contra Kael con el martillo en alto. Kael conjuró una invisibilidad sobre sí mismo y salió volando al lado contrario de la arena. Bjolnir pronunció el hechizo de Ver lo invisible y peinó con la mirada el estadio en busca del avariel. Cuando lo encontró éste ya había terminado de conjurar un cono de frio que golpeó de lleno a Bjolnir y llenó de escarcha las ranuras de su armadura, pero no logró detenerlo. Logró llegar hasta Kael y le golpeó con el martillo en el hombro y en costado. Las descargas eléctricas recorrieron su cuerpo, convulsionándolo. No le dio al semidragón la satisfacción de oírle gritar de dolor. Trató de conjurar una piel pétrea sobre si mismo, pero perdió la concentración con un tercer golpe y perdió el hilo del conjuro. Realizó un quiebro y salió corriendo hacia el otro lado mientras pensaba cual sería la mejor línea de acción. Se dio la vuelta pronunciando un conjuro de acelerar pero para su sorpresa el gigante acorazado ya estaba otra vez sobre él a punto de descargar otro martillazo “Es lo suficientemente fuerte como para cargar con todo ese metal y correr a la misma velocidad que yo” . Kael trataba de lanzar un conjuro a la desesperada cuando el martillo le golpeó en el pecho tan fuerte que solo la oscuridad se alzó para recogerlo. Cayó abatido a los pies de Bjolnir, el cual le puso un pié en el pecho e hizo fuerza. El sonido de los huesos rotos resonó en la Arena, poniendo los pelos de punta a todos los presentes.

- Voy a romper todos y cada uno de los huesos de tu cuerpo.

Le dio una patada en las costillas que lo envió rodando un metro, seguida de otra tan fuerte que lo lanzó volando contra el muro. El cuerpo inerte de Kael golpeó con un desagradable crujido la piedra y cayó al suelo como un muñeco roto. Los espectadores arrugaban el gesto por la excesiva crueldad de Bjolnir, pero éste parecía no haber terminado con el Mago.

- Asi que te enferman los dragones ¿eh? – Sonrió tras el yelmo- Entonces voy a dejarte algo para que no me olvides. Nunca.

Alzo una de sus manos protegidas por el guantelete y ésta comenzó a arder, calentando el metal. Cuando ya estaba l rojo vivo se agachó y comenzó a dibujar la silueta de un dragón en el vientre del avariel. El dedo quemaba la piel trazando líneas que despedían humo de la piel de Kael. Al poco el olor a carne quemada llegaba incluso a los espectadores y se oyó alguna exclamación de horror. Fue entonces cuando cinco proyectiles mágicos impactaron contra la espalda de Bjolnir. Trató de ignorarlos y terminar el grabado pero otros cinco siguieron a los primer. El semidragón rugió irritado y se giró para encontrar a Kayleena, que todavía tenia la mano extendida apuntándole.

- Ya es suficiente. Le has derrotado. Basta.

La voz de la elfa solar sonaba firme y decidida, pero a Bjolnir poco le importaba matar un elfo que dos.

- No te entrometas o compartirás su destino, niña.

Volvió a mirar a Kael e hizo amago de retomar el trazo de la silueta. Una tercera descarga se estrelló contra su armadura y Kaylena pronunció un conjuro que la teleportó al interior de la Arena.

-Te he dicho que lo dejes.

Bjolnir se alzó en toda su imponente estatura empequeñeciendo a Kayleena, que a su lado parecía una niña. Agarró a Kael y lo alzó sobre su cabeza arrojandole contra la elfa solar. El impacto la aturdió y la arrojó al suelo. Bjolnir empuñó su martillo y caminó directo hacía los dos cuerpos que se encontraban tendidos en el suelo. Kayleena logró levantarse y despejar la mente a tiempo para hacerse invisible y eludió los envites de su oponente con inteligencia y destreza. Frustrado el semidragón volvió a rugir. Arrinconó a Kayleena. Cuando parecía que al fin iba a golpearla con el martillo un destello se interpuso entre él y su victima. Likazu se había teleportado entre los dos con las armas desenvainadas.

- Puedes hacer lo que quieras con el avariel, pero ella es mía. No permitiré que la toques.

- Hazte a un lado, mequetrefe. Me ha atacado y sufrirá las consecuencias.

- Creo haberme explicado con meridiana claridad.

Bjolnir comenzaba a estar realmente furioso con tanta intrusión en el cobro de su presa y golpeó a Likazu con el martillo. Likazu intentó una parada, pero la fuerza del semidragón convirtió la maniobra en un gesto inútil y le golpeó en el cuerpo. Cayó de rodillas, tosiendo sangre. Bjolnir alzó el martillo para rematar el trabajo cuando escuchó la grave voz de Faurin detrás de él.

- Ya has oído a los muchachos. Esto se ha acabado – Empuñaba ya su hacha de batalla y era respaldado por Charl. Habian bajado a la Arena cuando vieron que Kayleena intercedía a favor de Kael.

Bjolnir apretó los dientes.

- ¡Ninguno de vosotros saldrá de esta Arena con vida! ¡ Habéis agotado mi paciencia!

Comenzó una lucha desigual entre Faurin, Charl y Likazu , que había logrado reponerse al impacto del martillo y se había unido a la lid, y Bjolnir. Desigual porque el Semidragón no parecía sentir casi sus ataques y sin embargo cada uno de sus martillazos hacía mella en la salud de sus enemigos. Pese a todos entre los tres acosaron a Bjolnir hasta ponerle en aprietos. Lentamente el daño acumulado comenzó a ser visible en el gigante y la sangre brotaba aquí y allí entre las juntas de su armadura. Se debatía contra sus tres oponentes como un autentico dragón, parando con el escudo y golpeando con su martillo de forma silultanea, girando sin cesar, aplastando las corazas y la carne de Faurin, Charl y Likazu, que se batian a brazo partido contra un enemigo evidentemente superior y tenian los músculos agarrotados por las descargas eléctricas y los huesos rotos por el impacto del martillo. Kayleena aprovechó ese momento para hacer invisible el cuerpo de Kael y arrastrarlo lejos de la melee.

La lucha se prolongó más de lo que ninguno se habría atrevido a esperar, pero finalmente Bjolnir logró sacarse y uno a uno los exhaustos aventureros fueron cayendo ante el poder de su fuerza superior y el poder de su martillo. Cuando se detuvo los tres yacían inconscientes ,al borde de la muerte o muertos a sus pies.

- Me estoy aburriendo …

El voluble semidragón batió las alas y salió volando de allí, dejando tras de sí cuatro aventureros capaces reducidos a trazos de carne inerte. Kayleena realizó los primeros auxilios a aquellos que necesitaban ser estabilizados. Logró hacerlo, pero la vida de Kael pendía de un hilo. Corrió en busca de los clérigos de Waukeen y volvió acompañada de media docena de clérigos y acolitos, los cuales se afanaron en devolver la vida a los maltrechos cuerpos de Likazu y Kael, que se encontraban en peor estado que Faurin y Charl.

Kael abrió los ojos tras la mascara y contempló el cielo. Parpadeó lentamente. Había vuelto a experimentar el extasis que precedió a su comprensión inicial de la magia de sangre. Poco a poco la sensación de comunión con su cuerpo y con el universo a través de la sangre fue desapareciendo y permaneció tendido en el suelo, inmóvil, mientras la comprensión de lo que había ocurrido se abría paso hasta su conciencia. “ He sido derrotado”. Oía a su alrededor a los clérigos, a Faurin maldecir en enano y a Charl limpiando su arma. Oía la voz de Kayleena y la de Likazu. Lo oía todo pero no escuchaba nada. Se encontraba sumergido en un profundo océano de estupor y de rabia, de vergüenza y de orgullo herido. “He sido derrotado por un enemigo de mi pueblo y no he muerto. Soy una vergüenza para los Ariltel-quessir. Una vergüenza para la memoria de mis padres”. Llevó una mano a su rostro y se quitó la mascara. Tomo aire porque sentía que la opresión que notaba en el pecho le iba a asfixiar. Siguió con la mirada perdida en el cielo unos segundos más. Likazu se había acercado a ofrecerle la mano para que se levantara pero él no percibía nada que el nudo de emociones que se hacian fuerte en su cuerpo y la infinitud del cielo azul. Movió la mano derecha trazando círculos con sus dedos en el aire sobre él y murmuró un conjuro a media voz. Un circulo de luz azulada se trazó alrededor de su cuerpo y desapareció en un destello cegador. Cuando volvieron a mirar el avariel ya no estaba. En el horizonte un ser alado volaba a la máxima velocidad que le permitía su fortaleza física y las corrientes de viento, escapando sin rumbo fijo.
 

Kalganath

Vampiro que no usa azules
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//Si alguien tiene una captura de lo narrado que la cuelgue, por favor. Gracias.
 

pazuzu_

Corona de la reina de Aitana
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A Faurin tambien se lo llevó por delante? prodigioso
 

Gofredo

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Buen relato!!!

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¿Y tú?

*Tirándole de un cuernecillo lo pone a cutro patas mientras le da una azotaina en el trasero con la vara de avellano*

¡Malo! ¡Lagarto malo!

¡¿Pa eso te doy papeles?!

xD

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No no, ahora en serio se entiende tanto un Rol como el otro.
Y menos mal que Gofredo és como és y le fué de buen rollo al detenerlo, pq menudo trolassso ¿no?
 

Yaeko

El que aplaude en los discursos Zhent
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Buena pluma, cenizo. Me ha gustado mucho la intensidad con la que te tomas el agravio ancestral aún a pesar de las consecuencias, nefastas, que podrías esperar. ¡Darle caña al lagartucho! :wink:
 

aire-helado

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me ha enganchado...y eso que no suelo leer historias.
 

Rem

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/cojonudisima :) felicidades
 

ramon_net

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Ahi ahi Bjolnir dales caña! como tu sabes! jajajaja
 

sephi666

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Muy buena si señor, ese Bjolnir dando caña.

Pero hay algo que me escama, como es que mi Faurincito no destrozo a todos los que habia alli brbrbrbrb, voy a tener que entrenarle un poco mejor y ponerlo a dieta XD.
 

Urian

Bug oculto de Darth
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Madre mia que paliza ^^, al menos le echasteis valor al enfrentaros a Bjornil xD (si si se que lo escribo mal Baryx xD).
 

likazu

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//Sino fuera porque tocó a quien tocó mi pj no hubiera entrado en acción, siendo lo que es, no le mola entrar mucho en discusiones con los rojos. Pero le tocó el punto sensible, y le tocó reaccionar, aun a sabiendas que le destrozaría. Por cierto, el golpe que le dió al principio a Lik, fue en la cabeza, por eso se tiró mucho tiempo de rodillas escupiendo sangre. :p

Pero por lo demás te felicito, me ha gustado leerla ^^. No sabía que llevar a un bueno entrañaba quedar como un héroe y todo 8) :wink:
 

Kalganath

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Gracias por los comentarios. Tengo que editar tres cosas que me ha recordado Baryx que no sucedieron exactamente así...tengo memoría pez.

* Editado: Los ojos de Bjolnir no son reptilianos; la primera frase que le dedica Kael a Bjolnir fué en avariel; Bjolnir arrojó a Kael contra Kayleena en plan misil Tomahawk.
 

javi1988

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Si llego a estar yo la cosa habria sido ligeramente distinta :twisted: y cierto semilagartija estaria en el truyo tirandose en su celda a un avariel que usa bastones de dos metros y medio :twisted: :twisted: :twisted: lastima lastima, kizas la proxima vez
 

Kalganath

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Que suerte la nuestra, entonces XD ¿También estan prohibidos los duelos al alba?
 

bestaani

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//Muy buen relato, la verdad que cuando lo vi me que de con la boca abierta, felicidades Kal continua asi. cuelguen la captura de cuando estasmo todos destrosado a tierra si alguien la tiene gracias
 

txuyo

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muy buen relato kalganath, la verdad es que nos dio para el pelo pero bueno, yo estube apuntito de bajarle los humos a esa lagartija roja, solo que pegaba demasiado fuerte el perraco. pero bueno que se le va a hacer, unas veces se gana y otras se pierde, asi es la vida.
 
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