Novedades

La sombra que acecha.

eofolt

Seguidor del Podcast de Karonte
Registrado
21/5/13
Mensajes
213

Bien entrada la madrugada, pocas personas se suelen encontrar deambulando por las calles de la capital del reino de Amn, y menos aún por las calles más alejadas de los distritos más pudientes y seguros, ya que al amparo de la noche cualquiera podría sentirse más inseguro. Ya que durante la noche, los sonidos, las formas, las personas...Todo, se vuelve mucho más perturbador, despertando en muchos la cautela y ciertos miedos irracionales. Aun así, hay personas que se sienten más cómodas al amparo de la noche, como es el caso de Wilhen.
​
1.jpeg​

Wilhen es un hombre cuyos días de gloria quedaron atrás, siendo una mera sombra de lo que fue en sus buenos tiempos. Ya no contaba con la agilidad, la fuerza y la vitalidad de su juventud, y menos aún tras una vida dada a los excesos, pero aún conservaba ciertas habilidades de las cuales siempre ha alardeado y de las que se ha sentido muy orgulloso. Sin embargo, últimamente su orgullo se había visto dañado, pues durante las noches se sentía observado y acechado... Sabía que algo o alguien lo seguía, pero por mucho que intentara averiguar quien o que era la fuente de sus preocupaciones, nunca encontraba nada.

El orgullo de Wilhen no va a tolerar que su vida se vea alterada por estos puntuales sucesos, había trabajado muy duro para quebrantar su merecido retiro en Amn. Así que, una noche más se dirigía de vuelta a la casa de huéspedes donde se alojaba tras disfrutar de alguna joven que vendía su cuerpo. Pero de nuevo mientras caminaba por una de las tenuemente iluminadas calles por las que solía moverse, comenzó a sentir esa sensación de las últimas noches, y en esta ocasión era peor pues sus sentidos notaron que el lugar estaba demasiado calmado, incluso para esas horas. No había un alma en las inmediaciones, y el silencio era sepulcral, pareciera que incluso la brisa marina que azotaba habitualmente estas calles hubiera enmudecido, al verse en esa situación y solo entonces, una gota de sudor frío recorrió la frente de Wilhen, reparando en todos los actos viles que había cometido a lo largo de su vida, y pensando que tal vez alguien había venido a cobrarse un pago o venganza…
​
2.jpeg
​
Miro a un lado, miro a otro, de repente y aunque no lo reconocería nunca, comenzó a sentir cierto miedo, pues no notaba nada ni veía a nadie en los callejones y sombras cercanas, hasta que repentinamente un suave pero audible sonido vino de un callejón que se encontraba a unos pocos pasos a su derecha, fijo su vista en el callejón y avistó un barril de madera, lo suficientemente grande para poder ocultar con facilidad a alguien tras él, al fin aquello o aquel que lo acechaba había cometido un error, era hora de hacer pagar a lo que lo estuviera siguiendo, se pegó a la pared y sin hacer ruido pero sin pausa se acercó con rapidez mientras desenfundaba una daga que llevaba en el fajín, y cuando sabía que estaba lo suficientemente cerca del barril para abalanzarse contra lo que hubiera tras este, envalentonado por saber que su rival al fin había cometido un error que él aprovecharía se lanzó daga en mano para apuñalarlo y entonces descubrió que su perseguidor era un vil y temible...gato negro que se había tumbado perezosamente sobre el barril, y le mostraba nulo interés hacia su persona...

La vergüenza y la ira sustituyeron al miedo, y sin contenerse pues era un hombre colérico pateó el barril mandando tanto a este como al gato a las oscuras profundidades del callejón mientras lanzaba varias maldiciones hacia la ascendencia de los felinos. Sin perder más tiempo, retomó su camino mientras enfundaba su daga, era hora de descansar un poco, y mientras caminaba lanzó una risa nerviosa y unas palabras:​

“Solo era un maldito gato, seguro que las otras noches sería un roedor, otro asqueroso felino o algún muerto de hambre...Sí, nadie me está siguiendo, además lo dejé todo bien atado, todos los que podrían quererme muerto ya lo están, o jamás cruzarían media Faerun solo para ello…”​

A veces nuestra propia mente nos juega una mala pasada, y más aún cuando como en el caso de Wilhen puede tener razones fundadas para sospechar que alguien le desee algún mal. Pero en este caso, parece que todo termina aquí, ya que nadie parece que se encontrara siguiendo al bueno de Wilhen...Aunque el individuo de capucha sombría, y ropajes oscuros y apagados que se personó en medio de la calle saliendo de uno de los oscuros callejones cercanos, tal vez piense diferente...​

Dietrich1.jpg
​
 

eofolt

Seguidor del Podcast de Karonte
Registrado
21/5/13
Mensajes
213
Los días pasaban, y atrás quedaron las dudas y preocupaciones de Wilhen, ya estaba seguro de que algo le acechaba, pero sin importar lo que intentara era incapaz de descubrir al causante. Su frustración aumentaba así como el nerviosismo y el estrés, ya que comenzaba a pensar que esto era algún tipo de juego macabro por el cual su perseguidor le dejaba que fuera consciente de que era acechado a través de sutiles señales, pero estas eran insuficientes para que Wilhen pudiera descubrirlo.

Por culpa del constante estado de alerta al que se veía sometido ya no sentía placer alguno en los excesos que realizaba casi a diario, ya que tanto si intentaba beber y comer hasta sentir nauseas, apostaba en juegos de azar o alquilaba el cuerpo de alguna joven, no podía evitar sentir una mirada fija sobre él hasta el punto de impedirle concentrarse y disfrutar. Incluso su descanso se había visto alterado, ya que ante el más mínimo sonido se despertaba alarmado pensando que finalmente alguien se había personado para acabar con este juego, cuando no eran más que sonidos sin relevancia, pero su mente ya no funcionaba correctamente, llegaba incluso a pensar que se veía a si mismo rejuvenecido y como él se recordaba en su adolescencia por las calles de la capital y algunos locales que solía frecuentar, pero cuando se intentaba acercar o fijarse mejor, descubría que no había nadie.

Incluso el orgullo tiene un límite, y Wilhen había decidido que había sido suficiente, no podía soportar más esta situación y si no podía acabar con su acechador, entonces tendría que hacer lo que ya había hecho en alguna que otra ocasión en el pasado y se le daba tan bien, huir. Por lo que decidió cobrarse unos favores y soltar unas cuantas monedas para poder embarcar en el barco de un contrabandista que él conocía, de esta forma quería evitar usar los puertos de la capital y marchar en unos días al amparo de la noche desde una cala al sur de la capital que solamente conocería Wilhen y estos contrabandistas.
​
3.jpg​

Una sonrisa se dibujó en los labios de Wilhen mientras salía de la sombría tasca donde había cerrado el trato, pensando que al fin esta pesadilla tocaría a su fin, se permitió unos minutos de tranquilidad, pero rápidamente esta sensación de sosiego desapareció al ser consciente de que para su marcha aún quedaban unos pocos días y que...La noche, la cual antaño amaba y ahora temía y evitaba se estaba cerniendo sobre la capital, la reunión había esperado demasiado, echó rápidas miradas a los callejones de su derecha y su izquierda en los cuales no avistó nada que llamara su atención, y sin demorarse y con paso rápido comenzó a marchar calle abajo buscando cobijo de la noche y lo que en ella le acecha.

Mientras marchaba evitando pasos y callejones oscuros, tratando de ir por los pocos lugares donde hubiera algo de luz, Wilhen no pudo evitar contemplar que repentinamente el lugar estaba desierto y silencioso, Wilhen tragó saliva al recordar un entorno similar en otras ocasiones, y notó cierta sudoración fría en su frente mientras sus manos temblaban, más en esta ocasión no fue un ruido lo que perturbo el silente entorno, si no un leve tirón de su camisa justo por la zona de la espalda, no había fuerza en este, solo una ligera insistencia para que se girara… Su instinto de supervivencia afloró y Wilhen estaba por echar a correr sin mirar atrás, pero en ese momento su mente no estaba en el mejor de los momentos y pensó que si su acechador había sido tan necio de no aprovechar esta oportunidad, lo haría él y con una cólera inherente en su persona se giró rápidamente mientras buscaba sacar la daga de su fajín, y entonces al fin pudo ver que su acechador no era otro que… Un niño harapiento y sucio, que parecía la misma representación del hambre, pues casi todos los huesos de su cuerpo se marcaban en su piel, pareciendo más un esqueleto andante que un niño, este lo miró con sus ojos azulados los cuales solo manifestaban junto con su extendida diestra su deseo de una limosna para poder acallar los rugidos de su estómago, más lo que recibió fue una mirada de asco por parte de Wilhen que no dudo en patear el pecho del niño haciéndolo caer al suelo, dejando ir la ira contenida que reservaba a su perseguidor con él.
​
1.jpeg​

No es la primera, ni será la última vez que este niño reciba una paliza o un abuso desmerecido en su vida, simplemente aceptó la posibilidad de que esto pasara a cambio de tal vez recibir una limosna para comer algo, haciéndose un ovillo protegiendo su cabeza con sus esqueléticas manos él niño no emitió sonido alguno mientras era pateado violentamente por Wilhen, no tenía realmente fuerzas y tal vez incluso le hiciera un favor si lo librara de la injusta vida que le ha tocado. Agitado tras golpear al niño, Wilhen detuvo los golpes, y no pudo evitar sentirse algo mejor tras dejar ir su ira con alguien débil que no podría defenderse de él, ser tan superior a otro siempre le había hecho sentir bien, con una mirada cargada de desprecio y una voz algo ronca Wilhen miró al niño y le dedicó unas palabras antes de marcharse calle abajo:​

“Maldito perro maloliente, debería aplastarte la cabeza por haber ensuciado mi camisa con tus manos y mis botas con tu cuerpo… Pero te dejaré vivir, acabar contigo sería privarte de la gran vida que te espera…”​

Al poco, cuando su agresor estaba lejos del lugar, el niño se sentó en el frío suelo doliéndose por los golpes y maldiciendo su existencia, pero no derramaba lágrima alguna, solo se tomaba con sus manos su raída y sucia camiseta a la altura del vientre, sus tripas rugían con fuerza y el hambre era el mayor de los dolores, sabía que si no calmaba ese dolor, pronto llegaría su final, y aunque podría simplemente dejarse llevar y librarse de esta dura vida, el niño seguía aferrándose y luchando por sobrevivir, aunque ya apenas le quedaban fuerzas. Entonces, fue consciente de que frente a él había un par de botas oscuras, y según ascendía su visión, pudo ver que donde antes no había nadie, ahora había una figura sombría de oscuros y apagados ropajes que orientaba la oscura capucha hacia el niño aunque su rostro no era visible. El niño no apartaba las manos de su vientre, quedando inmóvil ante esa visión mientras sus tripas rugían con fuerza, el sombrío individuo frente a él tras escuchar ese rugido, no hizo gesto alguno salvo ladear su capucha y agacharse lentamente hacia el niño, el cual mantuvo sus azulados ojos en la oscura capucha, y entonces el silencio fue roto por parte de este individuo que dedicó unas palabras apáticas e inexpresivas al niño, palabras que solo ambos sabrían…

Al poco de esas palabras, el niño pestañeó un instante y finalmente cerró los ojos extendiendo sus manos, notando como en su mano derecha era depositado algo de tacto metálico y cierto peso para su débil estado, y en la otra mano sintió algo áspero al tacto pero liviano, cuando abrió los ojos, ya no había nadie frente a él, pero si pudo contemplar como unas monedas descansaban en su diestra y unas galletas secas y duras reposaban en la otra, no serían un manjar pero calmarían sin duda su hambre. Por primera vez en mucho tiempo, los azulados ojos del niño brillaron con levedad, y una fugaz sonrisa se dibujó en sus labios, parece que el riesgo de ese día había merecido la pena, y más cuando el niño era conocedor o intuía que sino le esperaría a su agresor...

2.jpeg​
 

eofolt

Seguidor del Podcast de Karonte
Registrado
21/5/13
Mensajes
213
Finalmente había llegado el ansiado momento de Wilhen, al fin podría huir de la capital del reino de Amn y dejar atrás esta pesadilla. Era hora de despertar de un mal sueño y continuar con la vida que sin duda él consideraba se merecía, ya que él pensaba que sin duda alguna este ingenioso movimiento suyo no sería anticipado por aquello que supuestamente lo llevaba acechando incesantemente durante días y noches. Al atardecer, tras ultimar unos cuantos detalles previos a su viaje comenzó a alejarse de la capital del reino de Amn, marchando al sur donde tras unas horas de camino encontraría la cala donde se encontraba su esperanza de una vida lejos de la amargura de la capital.

Wilhen apretaba el paso para llegar rápidamente a la cala, no por miedo a que no lo esperaran y marcharan sin él, pues estaba seguro de que eso no ocurriría, si no por que tal era ya su miedo a la noche por culpa del acecho al que se veía sometido, que la idea de imaginarse durante el anochecer en medio de la nada le aterrorizaba igual o incluso más que regresar a su verdadero “hogar”, un lugar lejano al reino de Amn pero que incluso su mero recuerdo le levantaba más temores e inseguridades que los que sentía actualmente en la capital del reino de Amn.
​
2.jpg​

La cala ya no debe estar lejos - pensaba Wilhen con renovada esperanza mientras sus botas se hundían en la arena de la perdida costa en la que se encontraba actualmente, con la única compañía de la sombra que él mismo proyectaba con una antorcha que alzaba en su mano derecha, pues la noche ya había caído sobre él, y llevaba demasiado tiempo sin vivir en las sombras y su agudeza visual en la oscuridad estaba demasiado desentrenada como para moverse a oscuras, además - ¿A quien no le hace sentirse más seguro una fuente de luz en una noche cerrada? - Era difícil escuchar nada, pues el mar azotaba la costa con violencia, no iba a ser una buena noche para echarse a la mar, tal vez fuera un mal presagio, pero Wilhen solamente buscaba con ardiente deseo el bote que supuestamente estaría oculto y amarrado por el lugar. Por mucho que avanzara y buscara, no encontraba el bote prometido ni signo alguno de él, no era posible, él se encontraba en el lugar acordado – Debe estar aquí, tiene que estar aquí – pensaba con cierta y repentina furia mientras cegado por esta golpeaba con lo que tenía en su mano contra una pared de roca cercana, sumiéndose entonces en la total oscuridad, pues fruto de su cegadora cólera había destruido su antorcha, y ahora estaba solo, en medio de la nada y a merced de la oscuridad que tanto temía.
​
1.jpg​

Su cuerpo temblaba del miedo y se echaba las manos al rostro, donde antes había ira y enojo, ahora había pavor y preocupación, miraba a los lados pero no veía nada, todo estaba oscuro, toda esperanza se había desvanecido. Ahora, Wilhen experimentaba en parte lo que muchas de sus víctimas a lo largo de los años habían sentido por su culpa, y es en estos momentos, cuando ya no tienes posibilidad alguna y no puedes hacer nada por ti mismo, que buscas ayuda en otros, pero aquí nadie podría escucharle, estaba totalmente solo en medio de la nada, y por ese motivo Wilhen alzó la vista al cielo y comenzó a orar esperando alguna respuesta, una guía, algo lo que fuera que lo pudiera sacar de esta situación…

Oh, Gran Señor Oscuro, por favor...Te suplico que me ayudes, que me guíes en esta ocasión...Sabes que te he servido bien en el pasado, que he servido a tus propósitos cuando estos me han requerido, nunca he osado pedirte nada, pero en esta ocasión y solo por esta por favor...Guíame...- Wilhen oraba apretando sus manos con fuerza, nunca o rara vez había rezado realmente salvo delante de otros miembros del clero de la Mano Negra para guardar las apariencias, pero estaba tan desesperado que haría lo que fuera por encontrar algo que lo guiara a una salida.
​
3.jpeg​

El silencio del lugar fue entonces quebrantado, no por el oleaje, si no por una voz con un tono totalmente inexpresivo y neutro, el cual venía de la espalda de Wilhen – Yo te guiaré Wilhen, más no será a otro sino que la muerte. - Por unos segundos Wilhen albergó cierta esperanza cuando escuchó una voz, sus rezos habían sido escuchados, incluso él se sorprendía de tal suceso, pero en cuanto escuchó sus palabras, su semblante empalideció y temblando como una hoja al viento comenzó a girarse lentamente para descubrir al fin a su verdadero acechador, este no era otro que un individuo de estatura media, con ropajes oscuros y apagados que cubrían la totalidad de su cuerpo y eran tan holgados que impedían vislumbrar su silueta con claridad. Wilhen buscó mirar su rostro, pero solamente pudo ver una sombría capucha orientada hacia él, en estos momentos Wilhen realmente deseaba encontrarse con un niño o un felino…
​
Dietrich.png​

A su espalda había una pared de roca, y frente a él se encontraba su acechador, pero Wilhen pese al miedo que sentía, al fin tenía al origen de su precaria situación frente a él, y por un ataque de ira repentina decidió echar mano a la daga de su fajín para lanzarse contra este, pero una edad avanzada y una vida llena de excesos junto con su actual situación física y mental hicieron que para su acechador fuera sencillo desviar esta con una de las espadas que llevaba en su cinto, mientras con la misma habilidad usaba su otra mano para tomar una daga que Wilhen ni si quiera vio de donde sacó la cual uso para apuñalar su espalda, y entonces Wilhen cayó contra la arena de la cala, ya no sentía sus piernas, estas parecían paralizadas…
​
5.PNG​

Wilhen solo gimió de dolor por la puñalada, pero no sintió ningún tipo de ensañamiento, fue un golpe certero y rápido, cuya finalidad era paralizar sus piernas, no se usó más fuerza de la necesaria ni se buscaba ocasionarle más daño del necesario. Mientras se arrastraba para darse la vuelta y poder mirar al acechador que orientaba su sombría capucha en su dirección comenzó a hablar nuevamente – Esto...no tiene por que acabar así, dime, ¿Por qué vienes a por mi eh? ¿Fue por lo de Robert? ¿Por lo de Abrav? ¿Por Lina?...¡Vamos, dime! Puedo pagarte bien, si vienes por alguno de ellos seguro que lo sabes...Solo dime un precio y lo pagaré. - La sombría silueta negaba lentamente con su cabeza – Podríamos pasar toda la noche mientras citas todos los posibles candidatos deseosos de acabar contigo, más...No estoy aquí por negocios, esto es algo...Nunca lo había dicho pero...Es personal, y con gusto tomaré el precio, que es tu vida.

Wilhen ladeaba el rostro con miedo en su semblante, no podía huir de ninguna forma, pero al escuchar que era personal mostró ciertas dudas en su mirada, había cometido una gran cantidad de actos de dudosa moral en su vida, pero todos tenían un fin...O al menos, lo tenían para él, pero nunca había tomado nada como “personal”, no tenía nada que valorara a salvedad de su persona - ¿Quién eres? - musitó Wilhen con voz temblorosa - Aunque te diga mi nombre, no me conocerás, así que solo te diré que soy tu hijo, o uno de los muchos que hayas ido dejando a lo largo de los Reinos, pues eres una bestia irresponsable dada al libertinaje y a sus bajas pasiones. - Le dedicó su sombrío acechador mientras procedía a colocar su mano derecha en su capucha y retirar su capucha, mostrando su rostro ante Wilhen, este por unos segundos quedó paralizado y boquiabierto, su acechador era alguien que conocía bien, era una fiel representación del Wilhen adolescente, salvando ciertas diferencias eran sin duda eran padre e hijo, uno frente al otro, un hijo más que dispuesto a matar a su padre, aunque a diferencia de su padre, el hijo no contaba con expresividad alguna en su mirada o en su semblante, no había odio ni resentimiento, no había nada...Solo una sombra dispuesta a cumplir con lo que consideraba debía hacer.

Súbitamente con un movimiento ágil, el hijo se posicionó sobre el paralizado padre mientras empuñaba su espada apuntando a su cuello con esta, Wilhen sabía que la hora le había llegado, y por ello mientras miraba a los ojos a su hijo, no pudo evitar hacerle unas preguntas para al menos saber de todos los motivos que le había dado al mundo, cual sería él que lo enviaba a la otra vida – Pero...¿Por qué? ¿Acaso esperabas que fuera cada noche a taparte con una manta? ¿O decirte cuanto te quiero?...Por favor...- Ya no tenía nada que perder, no había salvación así que al menos se permitiría ser como él es antes de morir, su acechador ladeo el rostro, y con su característica falta de expresividad le musitó – Tú...La mataste por que ella no quiso yacer contigo...Tú mataste a una buena persona, a una persona que no era un monstruo como tú y como yo, alguien que no se merecía lo que le ocurrió...Alguien que no merecía la injusta vida que le tocó y aún así fue capaz de vivir con ella...- Se hizo un sepulcral silencio cuando el acechador dejó de hablar, tal vez rememorando ciertos sucesos oscuros que guardaba para sí, mientras Wilhen de repente estalló en una demencial y sonora carcajada, y mientras reía ante la atenta mirada de su acechador - ¡Ah! Creo que la recuerdo...Sí, esa ramera...Debo decir que para las sucias calles en las que vivía era la más limpia y con mejor cuerpo...Pero, ¿A quien le importa una ram...- Antes de terminar su frase, el frío acero del acechador se le clavó con precisión en la oreja derecha la cual perdió en el acto, la risa de Wilhen se cambió por un grito de dolor y cuando su cuerpo fue realmente consciente del dolor y la muerte que le esperaba, no pudo evitar volver a temblar y mirar con pavor a su asesino.

¡Piedad, Piedad! - Comenzó a gritar, más no le dio tiempo a gritar mucho, pues la enguantada zurda de su hijo le tapó la boca mientras lo miraba a los ojos, más la mirada de su inexpresivo hijo se había convertido en una visceral mirada cargada de odio y furia, tras apuñalar su oreja comenzó con la otra, y mientras apretaba sus labios para que no gritara comenzó su hijo a gritarle - ¿¡Le diste tú piedad?! ¡¿Qué hizo ella para merecerlo?! ¡¿Tuviste compasión?! ¡NO! ¡Le golpeaste sin piedad una y otra vez, daba igual cuanto gritara o rogaba, incluso muerta le seguiste golpeando hasta que su rostro era irreconocible! ¡Los monstruos como tú solo merecen la muerte! - El asesino comenzó a jadear cansado tan rápido como la ira y el odio desaparecían de su ser, volviendo a su inexpresividad habitual, y entonces se dio cuenta que había cumplido con su venganza ya que su padre yacía muerto bajo él. Durante el frenesí había acuchillado su rostro tantas veces que este había quedado desfigurado, irreconocible...Esto le trajo recuerdos que al joven asesino le hicieron tambalearse y sentir como la bilis le subía por la garganta, pero pudo contenerse mientras se separaba del cuerpo de su padre.
​
6.jpg​

El joven asesino siempre había sido preciso en su hacer, y nunca se había ensañado o usado más fuerza o violencia de la necesaria, pues no sentía placer o interés alguno en ello. Por ese motivo, se encontraba profundamente asqueado consigo mismo, no solo se había dejado llevar por emociones que pensaba no tenía o al menos podría controlar, si no que había obrado en gran medida como su padre...Pero no había tiempo para compadecerse, tomó unos cuantos frascos que llevaba en su zurrón y los echó sobre el cuerpo para que este ardiera, quedándose quieto e inmóvil en riguroso silencio mientras observaba el cuerpo arder, a la par que ocultaba su rostro tras su sombría capucha. Mientras las silenciosas llaman consumían el cuerpo, el joven asesino miró sus manos viendo sus guantes cubiertos con la sangre de su padre, la sangre no era algo que le importunara y nunca ha sentido remordimiento alguno en sus acciones, pero en esta ocasión sintió cierta incomodidad y no pudo evitar sumergir los guantes en las aguas del mar tratando de limpiarlos, pero por mucho que frotara las manchas no desaparecían, así que decidió quitarse los guantes para descubrir que sus pálidas manos se encontraban manchadas con la sangre de su padre... Por primera vez en su vida, después de todas las vidas que había quitado, y siendo en este caso una de las personas que más se merecía ser enviada a la otra vida, sentía remordimientos de sus actos…

¿Y ahora que? Esta venganza se supone que llenaría mi ser, y solo me siento igual de vacío...Sabía que ella no volvería, sabía que ya no importaba nada de lo que hiciera...Pero la venganza supuestamente sería un consuelo...y no siento nada...- Musitaba mientras el sombrío asesino se alejaba del lugar, dejando atrás los calcinados restos del cuerpo que el oleaje se llevaría poco a poco, más mientras se alejaba el sombrío asesino no dejaba de repetirse - ¿Y ahora qué? ​
 

eofolt

Seguidor del Podcast de Karonte
Registrado
21/5/13
Mensajes
213
En una angosta y oscura gruta, una sombría silueta acariciaba silenciosamente con sus botas el polvoriento suelo de piedra. Tantas han sido las ocasiones en las que este sombrío ser ha recorrido esta gruta que no necesitaba de una fuente de luz para moverse con soltura, conocía cada resquicio, había memorizado diligentemente cada detalle del lugar. Además, hacía ya bastante tiempo que solo sentía cierta comodidad bajo el amparo de las sombras y el silencio, y no iba a perturbar esos fugaces momentos de comodidad sin causa que lo justificase. Tras unos cuantos minutos de silenciosa marcha, por esta angosta gruta de oscura piedra e irregulares formas, había llegado al final de esta, donde a simple vista no había nada hasta que la sombría silueta se agachó tocando algo o realizando alguna acción en la parte inferior de una de las irregulares paredes de piedra, abriendo un pequeño compartimento donde no se encontraban tesoros ni nada de valor a simple vista, solo diferentes indumentarias de tonalidades variadas aunque imperaban los tonos oscuros y apagados, petos de cuero, ropajes acolchados, cinturones, guantes, máscaras y todo tipo de complementos que podrían facilitar a uno disfrazarse. El sombrío ser encendió una vela la cual situó junto a los ropajes y procedió con el protocolo habitual asegurándose de que todo se encontrara en buen estado, y que no hubiera nada que remendar o sustituir, tras satisfacer su meticulosa necesidad protocolaria, procedió a sentarse en un pequeño saliente de piedra que había a una corta distancia en la pared opuesta a los ropajes.
​
1.jpg​

Tras unos minutos de silenciosa contemplación, el sombrío ser procedió a retirarse la inexpresiva máscara que tapaba su semblante, así como la capucha que ocultaba su cabello, mostrando a un joven que a simple vista se alejaba mucho de poder ser un asesino, salvo por su mirada, ya que su inexpresiva, vacía y fría mirada tenía algo vagamente inhumano en ella. El joven fijaba su visión en las indumentarias que tenía al frente, tenuemente iluminadas por la vela que hace unos minutos había encendido, los recuerdos de todos los trabajos que ha realizado comenzaron a venir a su mente según miraba cada uno de los ropajes, pues tener una buena memoria como la suya es tanto una bendición como una maldición, pues lo recordaba todo con una enfermiza frescura, cada detalle, cada persona, cada mentira que había presenciado, cada intriga y confabulación... Tantas misiones, investigaciones y tareas de subterfugio, y por supuesto cada vida que había segado.
​
2.jpg​

Hastiado de contemplar sus ropajes y los recuerdos que estos le evocaban, terminó por cerrar los ojos, no lo hacía por que sintiera remordimientos o culpabilidad de todo lo que había hecho, realmente el joven no ha experimentado esos sentimientos nunca, ¿Acaso un panadero se siente culpable de elaborar pan cada día y servirlo? Por supuesto que no, es su oficio y lo desempeña de la mejor manera para ser el mejor en lo suyo, pues para el joven es lo mismo, ejerce su profesión con diligencia, pero su arte es la muerte, el espionaje y todo aquello relacionado con las artes asociadas a las sombras que lo suelen cobijar. Siempre ha entendido que a ojos de la sociedad o de aquellos que portan armaduras brillantes, pomposas túnicas o emblemas de deidades se permitan el lujo de despreciarlo y considerarlo un monstruo, pero hasta el momento y tras todo lo visto vivido en el reino de Amn como fuera de este, todos estos no son más que una panda de hipócritas y cínicos, posiblemente este joven haya hecho más “bien social” con su labor que muchos de ellos juntos. Además, en su mayoría no se mueven por que es lo correcto o por que sientan que es lo que deban hacer, lo hacen para satisfacer sus propios egos, para que se hable de ellos y se les de reconocimiento social, se mienten a ellos mismos y cada vez que se miran al espejo se tienen que repetir lo buenos y loables que son para evitar reconocer lo podridos que están por dentro, desde esta premisa...Este joven no es “tan malo”, nunca ha buscado reconocimiento, ya que su labor por su propia naturaleza requiere de un secretismo que inhibe esa validación y aprobación, y la inmensa mayoría de sus trabajos solo son conocidos por unos pocos y caerán con facilidad en el olvido, pues una vez una tarea se ha cumplido y el objetivo se ha logrado...¿De que sirve que otros se acuerden?

Había pocos recuerdos que perturbaran la mente del joven pues pese a su naturaleza inexpresiva, fría y ausente de emociones no dejaba de ser mortal y no era inmune a que ciertas vivencias le afectaran o le marcaran. Y lo que aún azotaba la mente del joven era el recuerdo de haber acabado con su propio padre, el hecho de haberlo matado de una forma parecida a la que su padre empleó para asesinar a su madre, el haber sentido la misma ira y furia, el haber sido incapaz de controlarse y hacer un trabajo limpio y rápido… Al final el venerable tenía razón, era su padre y compartían la misma naturaleza y uno no puede escapar de esta. Uno de los mayores temores del joven se había hecho realidad, no le quedaba otra que aceptar que siendo su hijo compartían lazos de sangre y con ello una facilidad inherente por la violencia, y posiblemente este fuera el motivo por el que el joven siempre ha tenido talento para el arte de la muerte, y tal vez tras aceptarlo al fin pueda avanzar aún más y ser mejor de lo que realmente es, pues al final, solo importan los resultados y cumplir con su profesión y sus misiones sin importar el coste…

El joven abrió nuevamente los ojos, pero de repente su inexpresivo semblante no puedo evitar torcerse con cierta e inesperada sorpresa al ver que donde reposaban sus indumentarias no había nada, habían desaparecido, se habían esfumado, pero es entonces cuando se dio cuenta que en el silencio de la angosta gruta el joven ya no estaba solo, pues varias y sombrías figuras avanzaban hacia él, el joven por puro instinto se incorporó quedando cerca de la vela que aún iluminaba tenuemente la angosta estancia donde se encontraba, colocando sus manos sobre algunas de sus dagas emponzoñadas, dio unos segundos para que las sombrías siluetas se acercaran lo suficiente para que la luz de la vela las iluminara, y entonces el joven quedó paralizado, perturbando el silencio de la gruta cuando sus metálicas dagas chocaron contra el polvoriento suelo de piedra, las sombrías siluetas que lo rodeaban tenían todas la misma altura y complexión, y cada una portaba una de sus indumentarias, tal y como si fueran una macabra representación del joven cuando porta esas ropas, y todos miraban fijamente al joven desde sus sombrías capuchas o las oscuras y vacías cuencas de sus máscaras. De repente, de todas las sombrías siluetas presentes, una avanzó por delante del resto, el joven se fijó en esta viendo que portaba unos oscuros y apagados ropajes los cuales eran bastante holgados y no permitían definir bien su silueta, además contaba con una capucha que cubría el rostro con un manto de sombras. Su presencia era sombría y perturbadora, una presencia que él bien conocía ya que esos ropajes eran los que más tiempo había empleado el joven, y lo que tenía delante no era más que una imitación de si mismo. La sombría personificación del joven quedó tan inerte que costaba saber si respiraba, y de repente ladeo su sombría capucha dedicándole unas palabras al joven mientras extendía hacia él su enguantada diestra:​

Ha llegado tu hora...​
​
Dietrich1.jpg​
 

eofolt

Seguidor del Podcast de Karonte
Registrado
21/5/13
Mensajes
213
Tras los primeros instantes de paralización el joven pudo reaccionar al volver en sí tras una suave negación de su cabeza, no era la primera vez que sufría esta alucinación, fruto posiblemente de una fragmentación de su personalidad al tener que haber asumido ya tantos papeles e identidades para sus trabajos, así como de las diferentes vivencias y experiencias que habían ido afectando a su cordura. Aun así, en esta ocasión la sorpresa del joven estaba justificada, pues la alucinación nunca había sido tan real, y mucho menos una de ellas había podido hablarle. Tras tomarse unos segundos para fijarse mejor y evaluar la situación, pudo percibir que en esta ocasión tras esas sombrías siluetas había una que no encajaba con el resto, a simple vista parecía un infante o tal vez un adolescente, ya que su enjuta complexión y escasa altura llevaban a pensar eso, pero a diferencia de las otras siluetas, esta era imprecisa y su rostro así como sus formas parecían algo borrosas.
​
1.jpg​

El joven observó la enguantada mano de la sombría silueta que le había hablado, para luego mirarlo de arriba a abajo, era una copia perfecta de si mismo, su ausencia de expresividad corporal, su aura sombría y perturbadora, su tono carente de emoción...Estaba claro que era una alucinación, nadie más podía imitarlo de esa forma. - ¿Qué hora me ha llegado? - musitó el joven a la sombría silueta que tenía frente a sí, esperando que la alucinación terminara aquí cuando esta no le pudiera responder, pero no fue el caso, ya que con un tono carente de emoción muy parecido al del joven por no decir idéntico le respondió – Ha llegado tu hora de decidir...Tu hora de aceptar...que la venganza que te trajo a la Costa de la Espada era el medio y no el fin...En el fondo, todos sabíamos que jamás obtendrías nada de esta venganza...Ella no volvería a la vida aunque matáramos a su asesino, no encontraríamos consuelo, paz ni sosiego. - El joven no podía hacer otra cosa más que mantenerse en riguroso silencio, a fin de cuentas todo lo que la sombría silueta decía, era lo que él pensaba. Tras unos segundos de tenso silencio, la sombría silueta comenzó a caminar alrededor del joven mientras hablaba – Todos siempre hemos sido reticentes a creer en algo más allá de nuestras habilidades, las fes y los cultos son peligrosos, y hemos visto lo que son capaces de hacer... – Dedicó la sombría silueta mientras alargaba su enguantada diestra hacia todos los presentes, incluyendo por supuesto al joven, ya que a fin de cuentas cuando hablaba lo hacía por todos los que se encontraban en ese lugar, al poco continúo - Pero después de todo lo que hemos pasado, visto, escuchado y sufrido...Debemos aceptar que no fue casualidad que nos encontráramos con el venerable, todo estaba planeado, ella así lo quiso y así ha ocurrido...Tal vez ella tenga respuestas a las preguntas que aún ni siquiera nos hemos hecho, tal vez...tenga un plan algo pensado para nosotros...Pues admitamos, que esta venganza era algo vacío y que una vez cumplida, no quedaría nada en nosotros...- El silencio imperó nuevamente en la gruta, el joven ladeo su rostro al igual que la sombría silueta lo imitaba con su oscura capucha.
​
Dietrich.png​

- Al menos tendremos un propósito...- Dedicó el joven con su habitual ausencia de expresividad y emoción, dirigiendo su fría y vagamente inhumana mirada al sombrío encapuchado, la cual le respondió rápidamente – Si pero este propósito...Este sendero que hemos decidido realizar requería de un nivel de exigencia superior, por suerte...Ya comenzamos con antelación a todo esto, y hemos podido perfilar nuestras habilidades en el arte del asesinato y el latrocinio de manos de un maestro asesino con muchos años de experiencia...Y sobrevivir tanto en este mundo es digno de admiración, nos recuerda a nuestro viejo maestro...Aun así, somos una herramienta para él igual que lo hemos sido siempre para todo el mundo, y tarde o temprano él sabía que acabaríamos cerca y le vendría bien que la daga le llegara afilada y no tuviera que tomarse el tiempo en afilarla...y por ello nos ha estado probando con diferentes encargos tanteándonos constantemente...- La sombría silueta quedo silente cuando otras de las que se encontraba cerca, una con una perturbadora máscara se acercaba, esta mantenía un tono ligeramente sereno en comparación al anterior – Todo eso es cierto, pero esos encargos nos han ayudado a pulir nuestras habilidades...Recordemos si no aquel encargo de acabar con un esclavista que parecía olvidarse de que es bueno pagar siempre cuando toca para evitar problemas, que sorpresa más desagradable se llevó cuando una noche nos colamos junto a una talentosa joven en su guarida, asesinamos a todos sus guardias...y le tuvimos que paralizar el cuerpo con una certera puñalada para que la joven probara su sangre fría y lo degollara...Todo fue limpio y rápido, al final solo quedó un edificio reducido a cenizas, unos esclavos liberados , y un claro mensaje con la cabeza de este empalada frente a lo que antaño era un beneficioso negocio...Una buena advertencia para que otros se lo piensen dos veces. - El enmascarado se cruzó de brazos antes de continuar, ladeando ligeramente su máscara – Y no olvidemos cuando enterramos nuestra espada en los pulmones de cierto falso mago de notable poder...otro trabajo completado con éxito que nos enseñó bastante, sobre todo que es mejor atrapar a un mago mientras duerme y no espera visita, eso desde luego…O aquella otra ocasión en la que...- Repentinamente, aquella silueta imprecisa de un infante alzó la voz, la cual se escuchaba lejana y distorsionada pese a su cercanía - ¡No les escuches, hasta ahora todo fue para sobrevivir...aún no es tarde!

El joven no dio lugar a que el infante continuara pues comenzó a toser con cierta virulencia, tapándose los labios con su mano derecha, algo que ya le llevaba tiempo ocurriendo, pero aun así era difícil acostumbrarse a la horrible sensación de asfixia y debilidad que esta condición le producía en ocasiones, cuando el ataque de tos cesó el joven separó su enguantada mano de sus labios para descubrir varias gotas de sangre, su ausencia de expresividad denotaba que no era algo nuevo, pero entonces la sombría silueta que más había hablado en todo momento se acercó hacia el joven hasta quedar a su lado – Que curioso...nuestro propio ser será nuestro asesino...- Ante la ocurrencia, el joven no pudo evitar sino dibujar una perturbadora sonrisa acompañada de una mirada vacía, pero ahora ya no estaba acompañado, la vela estaba casi consumida y los ropajes estaban en su lugar, era hora de continuar con alguna misión, limpió su guante derecho y cubrió su cabello con la capucha y su pálido rostro con su inexpresiva máscara, en este mundo no hay lugar para lamentos o signos de debilidad…Mientras marchaba, el joven asesino musitaba para sí:​

Al menos llevaré a muchos más al olvido y la nada antes de que me una a ellos de una forma u otra, pues este mundo está podrido y no tiene salvación.​
 

Conectados

Arriba