Niennor
Pornorroleador en sequía
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Dolor… mucho dolor… demasiado ruido… demasiada luz…
La elfa despertó en un mullido y caótico montón de hojas secas… sacudió la cabeza con ceño fruncido… y se puso la mano en la frente creyendo incluso sufrir de fiebre o alguna enfermedad extraña… cerro los ojos y suspiro. Al parecer su frente estaba tibia como siempre y no parecía estar demasiado “enferma”
Se incorporo, o lo intento al menos, pues sus músculos chirriaron doloridos. ¿Qué demonios estaba pasando? La dolía todo el cuerpo como si hubiera estado corriendo durante semanas, el mínimo movimiento al doblar el brazo o estirar la pierna ya la costaba como si fuera embutida en una de esas pesadas armaduras de metal.
Se miro para asegurarse de que no era ese el problema… se vio con un sencillo y hermoso vestido, roto por varios sitios, sucio y arrugado de dormir entre el barro y las hojas. Empezaba a recordar poco a poco lo que había ocurrido…pero poco a poco.
Haciendo un gesto intento que su bastón se estirara para poder caminar con su ayuda, pero no estaba en su brazo. Alarmada le busco por los alrededores y suspiro aliviada al verle tirado a unos 10 metros mas lejos. Movió levemente los dedos y la madera cobro vida reptando por el suelo hasta llegar a su mano, y esta vez, con ayuda de su más querida posesión… pudo levantarse con éxito. Camino algunos pasos hacia la orilla del lago, pensando que en sus limpias aguas podría ver su reflejo y recordar algo mas de lo ocurrido. La imagen que vio sin duda no fue la esperada.
Tenía un aspecto enfermizo, de no haber dormido bien. El pelo no estaba liso y limpio como estaba acostumbrada… sino aleonado y alborotado, con alguna hoja enredada en el de forma caótica. Una pequeña ardilla asomo su cabeza entre los delicados cabellos y la maltrecha elfa solo pudo mirarla confundida
- que haces ahí metida pequeñaja? – Dijo la joven druida mientras tomaba a la ardillita por el pellejito de la espalda y la dejaba en el suelo – vamos… vamos… ve a corretear por allí
Observando a la ardilla perderse en la espesura comenzó a desvestirse. Curiosamente, los broches de los ropajes estaban… apresuradamente puestos… o incluso… salvajemente retirados. Sacudió la cabeza sin darle mas importancia y termino con sus ropas.
Aun así… las suaves correas de cuero de su cómoda ropa interior también estaban movidas y alteradas de su correcto orden. Las coloco con paciencia volviendo a desenrollar la larga tira y a enrollarla con cuidado sobre sus pechos a la par que en su cabeza intentaba darle una explicación a tal salvaje apariencia.
- Dioses de las hojas… - Suspiro mientras se metía en el agua
La dolía tanto el cuerpo que ni nadar podía. Camino por el lecho del lago recostándose finalmente en un lugar conocido. Hundiendo la cabeza en el agua para mojar sus cabellos dejando parte de su rostro en la superficie. La elfa pensó y medito en lo ocurrido mientras dejaba que el agua empapara su pelo.
Había sido la boda entre Aiala y Med. Al pequeño arcano poco lo conocía pero la temperamental mediana había pedido que ella fuera su madrina. La Druida acepto y se dirigió al lugar, el campanario de Edive… el templo de Mystra… un curioso lugar sin duda para tan pintoresco enlace.
Vio a los primeros invitados… saludo a los que conocía pero se mantuvo en un segundo plano mientras estos hablaban con la sacerdotisa. Al cabo de un rato llego Aiala.
Si no fuera por sus agudos sentidos… y que era la única mediana que conocía… no la habría reconocido al entrar. Sus prácticas y usuales vestiduras dejaron espacio a un bonito vestido blanco de larga cola. Parecía nerviosa y hablaba con disimulo con la gente del lugar en susurros andando de un lado a otro como una ratoncita en un bosque extraño.
Espero en la columna apoyada y Aiala se acerco pidiéndola que la acompañara a un reservado lugar donde esperar… La druida no se hizo derogar… asintió y siguió a la novia con paso tranquilo.
En la habitación, Aiala parecía aun más nerviosa. Pregunto sobre el dragón y la elfa se negó a contestarla, alegando que no era ni lugar ni momento para esos problemas, la mediana parecía intentar distraer su mente para calmar sus nervios peor poco mas podían hacer… simplemente esperaron.
La joven druida tendió a la pequeña mediana un fino báculo y un par de anillos que al utilizarlos la joven Aiala parecía deslumbrar. Perfecto, seguramente eso la daría confianza en si misma y seria tanto un regalo para ella como para el extraño mediano.
Cuando el momento llego… acompaño a la fiera guerrera al pasillo que los invitados habían formado y se retiro a su puesto como madrina colocándose cerca de Med y del extraño de raras patillas. Escucho con atención la ceremonia, diciendo algunas palabras que ya había preparado con anterioridad por si se requería de ellas en algún momento. Hablo cuando la sacerdotisa se lo pidió y no volvió a abrir la boca en lo que quedaba de ceremonia… aplaudiendo animadamente cuando esta termino.
El lanzamiento del ramo… era una peligrosa tradición… decidió esconderse entre la multitud y ocultar sus manos para evitar cualquier extraña ráfaga de viento que lo lanzara contra ella. Decidió saludar a alguno de los invitados. El director de la Arcanum Xanos y su compañera elfa de fuerte carácter, el líder de los cazadores de pactos Hold y la entrañable pareja formada por Kurt y Fenia… verles allí la animaba un poco mas para no sentirse como una desconocida
Las gentes se acercaron a la pareja para felicitarles y darles sus regalos, los medianos parecían felices de que todos estuvieran allí recibiéndoles con palabras amables y sonrisas radiantes mientras uno a uno todos los invitados iban marchando al salón donde la comida y la bebida estaba preparada… llegado el momento ella también se dirigió allí en compañía del resto de druidas.
La druida tomo una baya que crecía a la orilla del rió y la estrujo para sacar su jugo. Unto con ella su cabello frotándolo de manera calmada, masajeándoselo para intentar hacer desaparecer ese horrible dolor de cabeza que la atormentaba y la impedía pensar con claridez. Pero este estaba profundamente anclado en su cerebro y poco pudieron hacer sus manos para aliviarla. Después de un meticuloso frotar volvió a introducir su cabeza en el agua y cerro los ojos de nuevo para pensar.
El banquete era esplendido… montones de comida y de bebida dispuestos en dos grandes mesas. Los druidas se sentaron en una y apenas probaron bocado. Impulsados por la celebración bromearon animadamente sobre los impetuosos bardos espontáneos que la bebida había creado o… sobre la futura posibilidad de que Kurt sufriera de sobrepeso, pero nada trascendental. La gente salía a bailar y a cantar mientras la druida los observaba desde su sitio. Fenia bailaba con destreza mientras Luciérnaga intentaba seguirle los pasos, algunos practicaban algún extraño baile en forma de fila india que no terminaba de entender, después… decidieron tomar a uno de los invitados y lanzarle por el aire, intentando estrellarle contra el techo con fuerza, o al menos, eso parecía que hacían.
Las mujeres, empezaron a reunirse en la mesa mas tranquila… hablaron del futuro, de cómo predecirle, del destino y demás temas existencialistas. El León de Minsor también se unió a ellas, aunque permaneció callado quizás hubiera bebido demasiado, quizás no tuviera nada que decir o… quizás estuviera escondiéndose como hacia ella de los mas salvajes invitados.
Pronto… y después de encerrar a Med en un enorme baúl para risas de todos y luego devolviéndole su libertad… los invitados fueron reuniéndose en la mesa de las mujeres y empezaron a planear un juego que prometía ser interesante y divertido.
La Paladina Charlotte saco de no se sabe donde… unos pequeños palitos de madera para intentar convencer a los demás a jugar a un extraño juego llamado “El Rey dice…” un juego que según entendió… prometía ser peligroso y divertido al mismo tiempo… tan peligroso… que hasta el mismísimo León decidió que era hora de… huir
- Los palitos! – Exclamo la druida abriendo los ojos – Oh no… por todos los vientos… no me acordaba de eso…
Se levanto sacudiendo la cabeza para secar levemente su cabello ahora mas limpio y liso. Se coloco su armadura de madera guardando el destrozado vestido en una de sus bolsas.
Tenía visiones fugaces… visiones que de pronto aparecían en su mente y que nada bueno decían…
Recordaba el sabor de un palito de pescado rebozado… recordaba también al teniente de los Leones Blancos coger al mediano Med, alzarle hasta tenerle a la altura correcta y estamparle un fuerte beso en los labios… recordaba a Kurt acercarse a una increíble y enorme señora morcillas con la cara pintada de una extraña manera y darla un cohibido beso… recordaba a la joven Fenia y a la Sacerdotisa de Mystra haciendo algo insólito delante de sus respectivas parejas… también a 3 figuras desnudas encima de una mesa bailando algo descompasadamente… y… recordaba el sabor del vino…
- Vino!... – volvió a exclamar la elfa mirando al cielo – Maldito Kurt y sus estúpidas ideas!
La elfa se dirigió a sentarse al círculo donde su hermana pantera se recostaba y gemía igual de dolorida que ella. La druida la acaricio la cabecita comprobando que sobreviviría al dolor y la jaqueca sonriendo levemente al no verse sola afectada. Se sentó en su tronco dejándose caer al suelo y finalmente quedando tumbada su cabeza sobre él cuando escucho pasos a su espalda
Miro hacia arriba y pudo ver a Gilenia mirándola preocupadamente.
- Estáis mejor Senescala? – pregunto con un suave tono de voz
- Si Gilenia – Asintió la druida levemente – mas o menos estoy entera
- Me alegro… no llegasteis en un buen estado ayer… y estábamos preocupados. Nos alegramos de que estéis bien
- Gracias Gilenia… gracias… me recuperare de esta – comento la druida mientras agachaba la cabeza un poco avergonzada
- Llegasteis comentando algo de una fiesta... de bueno… de…
- Huh? – la druida arqueo una ceja mirando a la guardiana – de que?
- Bueno… digamos… que teníais una buena opinión de los cuerpos de alguno de los invitados a esa… celebración Senescala y realmente parecíais haber estado ciertamente cariñosa en ella
- Una buena opinión?... cariñosa?
- Oh si… esplendida mas bien si se me permite la expresión
La druida frunció el ceño mirando a la mujer que parecía sonreír divertida. Al notar la incomodidad de la druida borro la sonrisa y carraspeo
- Si bueno… solo quería informaros que llegasteis… comentasteis 4 cosas de poca importancia y os lanzasteis a un montón de hojas a dormir… no quisimos molestaros y os dejamos descansar.
La druida suspiro sonoramente
- Gracias Gilenia… os lo agradezco enormemente
- Si nada más necesitáis de mi… me retirare Senescala – haciendo una inclinación de cabeza como despedida y marchando sin esperar una queja por parte de la druida.
Un pequeño rugidito salio de la garganta de la pantera que se escondió en los brazos de la druida con gesto perezoso.
- Tienes toda la razón hermana… hay demasiada luz… - respondió la elfa tirando del pico de su capucha y ocultando el rostro
La druida sonrió cuando recordó a la pantera subida sobre el desnudo pecho de Ender dandole cariñosos lametones en el rostro con su áspera lengua.
- Por cierto hermana… que tal besa Ender? – pregunto divertida la druida
La Pantera lanzo un gruñidito de advertencia que solo pudo hacer reír a la elfa… lo que le acarreo un doloroso y punzante palpitar en sus sienes…
- Ay.. Ay… Ay…! – Se quejo la resacosa Druida – hoy… mejor que nadie venga a hablar con nosotras
Se abrazo a la pantera ocultándose de la molesta luz solar y no tardo en quedarse dormida ajena a todas las locuras de la pasada noche
… para su fortuna
La elfa despertó en un mullido y caótico montón de hojas secas… sacudió la cabeza con ceño fruncido… y se puso la mano en la frente creyendo incluso sufrir de fiebre o alguna enfermedad extraña… cerro los ojos y suspiro. Al parecer su frente estaba tibia como siempre y no parecía estar demasiado “enferma”
Se incorporo, o lo intento al menos, pues sus músculos chirriaron doloridos. ¿Qué demonios estaba pasando? La dolía todo el cuerpo como si hubiera estado corriendo durante semanas, el mínimo movimiento al doblar el brazo o estirar la pierna ya la costaba como si fuera embutida en una de esas pesadas armaduras de metal.
Se miro para asegurarse de que no era ese el problema… se vio con un sencillo y hermoso vestido, roto por varios sitios, sucio y arrugado de dormir entre el barro y las hojas. Empezaba a recordar poco a poco lo que había ocurrido…pero poco a poco.
Haciendo un gesto intento que su bastón se estirara para poder caminar con su ayuda, pero no estaba en su brazo. Alarmada le busco por los alrededores y suspiro aliviada al verle tirado a unos 10 metros mas lejos. Movió levemente los dedos y la madera cobro vida reptando por el suelo hasta llegar a su mano, y esta vez, con ayuda de su más querida posesión… pudo levantarse con éxito. Camino algunos pasos hacia la orilla del lago, pensando que en sus limpias aguas podría ver su reflejo y recordar algo mas de lo ocurrido. La imagen que vio sin duda no fue la esperada.
Tenía un aspecto enfermizo, de no haber dormido bien. El pelo no estaba liso y limpio como estaba acostumbrada… sino aleonado y alborotado, con alguna hoja enredada en el de forma caótica. Una pequeña ardilla asomo su cabeza entre los delicados cabellos y la maltrecha elfa solo pudo mirarla confundida
- que haces ahí metida pequeñaja? – Dijo la joven druida mientras tomaba a la ardillita por el pellejito de la espalda y la dejaba en el suelo – vamos… vamos… ve a corretear por allí
Observando a la ardilla perderse en la espesura comenzó a desvestirse. Curiosamente, los broches de los ropajes estaban… apresuradamente puestos… o incluso… salvajemente retirados. Sacudió la cabeza sin darle mas importancia y termino con sus ropas.
Aun así… las suaves correas de cuero de su cómoda ropa interior también estaban movidas y alteradas de su correcto orden. Las coloco con paciencia volviendo a desenrollar la larga tira y a enrollarla con cuidado sobre sus pechos a la par que en su cabeza intentaba darle una explicación a tal salvaje apariencia.
- Dioses de las hojas… - Suspiro mientras se metía en el agua
La dolía tanto el cuerpo que ni nadar podía. Camino por el lecho del lago recostándose finalmente en un lugar conocido. Hundiendo la cabeza en el agua para mojar sus cabellos dejando parte de su rostro en la superficie. La elfa pensó y medito en lo ocurrido mientras dejaba que el agua empapara su pelo.
Había sido la boda entre Aiala y Med. Al pequeño arcano poco lo conocía pero la temperamental mediana había pedido que ella fuera su madrina. La Druida acepto y se dirigió al lugar, el campanario de Edive… el templo de Mystra… un curioso lugar sin duda para tan pintoresco enlace.
Vio a los primeros invitados… saludo a los que conocía pero se mantuvo en un segundo plano mientras estos hablaban con la sacerdotisa. Al cabo de un rato llego Aiala.
Si no fuera por sus agudos sentidos… y que era la única mediana que conocía… no la habría reconocido al entrar. Sus prácticas y usuales vestiduras dejaron espacio a un bonito vestido blanco de larga cola. Parecía nerviosa y hablaba con disimulo con la gente del lugar en susurros andando de un lado a otro como una ratoncita en un bosque extraño.
Espero en la columna apoyada y Aiala se acerco pidiéndola que la acompañara a un reservado lugar donde esperar… La druida no se hizo derogar… asintió y siguió a la novia con paso tranquilo.
En la habitación, Aiala parecía aun más nerviosa. Pregunto sobre el dragón y la elfa se negó a contestarla, alegando que no era ni lugar ni momento para esos problemas, la mediana parecía intentar distraer su mente para calmar sus nervios peor poco mas podían hacer… simplemente esperaron.
La joven druida tendió a la pequeña mediana un fino báculo y un par de anillos que al utilizarlos la joven Aiala parecía deslumbrar. Perfecto, seguramente eso la daría confianza en si misma y seria tanto un regalo para ella como para el extraño mediano.
Cuando el momento llego… acompaño a la fiera guerrera al pasillo que los invitados habían formado y se retiro a su puesto como madrina colocándose cerca de Med y del extraño de raras patillas. Escucho con atención la ceremonia, diciendo algunas palabras que ya había preparado con anterioridad por si se requería de ellas en algún momento. Hablo cuando la sacerdotisa se lo pidió y no volvió a abrir la boca en lo que quedaba de ceremonia… aplaudiendo animadamente cuando esta termino.
El lanzamiento del ramo… era una peligrosa tradición… decidió esconderse entre la multitud y ocultar sus manos para evitar cualquier extraña ráfaga de viento que lo lanzara contra ella. Decidió saludar a alguno de los invitados. El director de la Arcanum Xanos y su compañera elfa de fuerte carácter, el líder de los cazadores de pactos Hold y la entrañable pareja formada por Kurt y Fenia… verles allí la animaba un poco mas para no sentirse como una desconocida
Las gentes se acercaron a la pareja para felicitarles y darles sus regalos, los medianos parecían felices de que todos estuvieran allí recibiéndoles con palabras amables y sonrisas radiantes mientras uno a uno todos los invitados iban marchando al salón donde la comida y la bebida estaba preparada… llegado el momento ella también se dirigió allí en compañía del resto de druidas.
La druida tomo una baya que crecía a la orilla del rió y la estrujo para sacar su jugo. Unto con ella su cabello frotándolo de manera calmada, masajeándoselo para intentar hacer desaparecer ese horrible dolor de cabeza que la atormentaba y la impedía pensar con claridez. Pero este estaba profundamente anclado en su cerebro y poco pudieron hacer sus manos para aliviarla. Después de un meticuloso frotar volvió a introducir su cabeza en el agua y cerro los ojos de nuevo para pensar.
El banquete era esplendido… montones de comida y de bebida dispuestos en dos grandes mesas. Los druidas se sentaron en una y apenas probaron bocado. Impulsados por la celebración bromearon animadamente sobre los impetuosos bardos espontáneos que la bebida había creado o… sobre la futura posibilidad de que Kurt sufriera de sobrepeso, pero nada trascendental. La gente salía a bailar y a cantar mientras la druida los observaba desde su sitio. Fenia bailaba con destreza mientras Luciérnaga intentaba seguirle los pasos, algunos practicaban algún extraño baile en forma de fila india que no terminaba de entender, después… decidieron tomar a uno de los invitados y lanzarle por el aire, intentando estrellarle contra el techo con fuerza, o al menos, eso parecía que hacían.
Las mujeres, empezaron a reunirse en la mesa mas tranquila… hablaron del futuro, de cómo predecirle, del destino y demás temas existencialistas. El León de Minsor también se unió a ellas, aunque permaneció callado quizás hubiera bebido demasiado, quizás no tuviera nada que decir o… quizás estuviera escondiéndose como hacia ella de los mas salvajes invitados.
Pronto… y después de encerrar a Med en un enorme baúl para risas de todos y luego devolviéndole su libertad… los invitados fueron reuniéndose en la mesa de las mujeres y empezaron a planear un juego que prometía ser interesante y divertido.
La Paladina Charlotte saco de no se sabe donde… unos pequeños palitos de madera para intentar convencer a los demás a jugar a un extraño juego llamado “El Rey dice…” un juego que según entendió… prometía ser peligroso y divertido al mismo tiempo… tan peligroso… que hasta el mismísimo León decidió que era hora de… huir
- Los palitos! – Exclamo la druida abriendo los ojos – Oh no… por todos los vientos… no me acordaba de eso…
Se levanto sacudiendo la cabeza para secar levemente su cabello ahora mas limpio y liso. Se coloco su armadura de madera guardando el destrozado vestido en una de sus bolsas.
Tenía visiones fugaces… visiones que de pronto aparecían en su mente y que nada bueno decían…
Recordaba el sabor de un palito de pescado rebozado… recordaba también al teniente de los Leones Blancos coger al mediano Med, alzarle hasta tenerle a la altura correcta y estamparle un fuerte beso en los labios… recordaba a Kurt acercarse a una increíble y enorme señora morcillas con la cara pintada de una extraña manera y darla un cohibido beso… recordaba a la joven Fenia y a la Sacerdotisa de Mystra haciendo algo insólito delante de sus respectivas parejas… también a 3 figuras desnudas encima de una mesa bailando algo descompasadamente… y… recordaba el sabor del vino…
- Vino!... – volvió a exclamar la elfa mirando al cielo – Maldito Kurt y sus estúpidas ideas!
La elfa se dirigió a sentarse al círculo donde su hermana pantera se recostaba y gemía igual de dolorida que ella. La druida la acaricio la cabecita comprobando que sobreviviría al dolor y la jaqueca sonriendo levemente al no verse sola afectada. Se sentó en su tronco dejándose caer al suelo y finalmente quedando tumbada su cabeza sobre él cuando escucho pasos a su espalda
Miro hacia arriba y pudo ver a Gilenia mirándola preocupadamente.
- Estáis mejor Senescala? – pregunto con un suave tono de voz
- Si Gilenia – Asintió la druida levemente – mas o menos estoy entera
- Me alegro… no llegasteis en un buen estado ayer… y estábamos preocupados. Nos alegramos de que estéis bien
- Gracias Gilenia… gracias… me recuperare de esta – comento la druida mientras agachaba la cabeza un poco avergonzada
- Llegasteis comentando algo de una fiesta... de bueno… de…
- Huh? – la druida arqueo una ceja mirando a la guardiana – de que?
- Bueno… digamos… que teníais una buena opinión de los cuerpos de alguno de los invitados a esa… celebración Senescala y realmente parecíais haber estado ciertamente cariñosa en ella
- Una buena opinión?... cariñosa?
- Oh si… esplendida mas bien si se me permite la expresión
La druida frunció el ceño mirando a la mujer que parecía sonreír divertida. Al notar la incomodidad de la druida borro la sonrisa y carraspeo
- Si bueno… solo quería informaros que llegasteis… comentasteis 4 cosas de poca importancia y os lanzasteis a un montón de hojas a dormir… no quisimos molestaros y os dejamos descansar.
La druida suspiro sonoramente
- Gracias Gilenia… os lo agradezco enormemente
- Si nada más necesitáis de mi… me retirare Senescala – haciendo una inclinación de cabeza como despedida y marchando sin esperar una queja por parte de la druida.
Un pequeño rugidito salio de la garganta de la pantera que se escondió en los brazos de la druida con gesto perezoso.
- Tienes toda la razón hermana… hay demasiada luz… - respondió la elfa tirando del pico de su capucha y ocultando el rostro
La druida sonrió cuando recordó a la pantera subida sobre el desnudo pecho de Ender dandole cariñosos lametones en el rostro con su áspera lengua.
- Por cierto hermana… que tal besa Ender? – pregunto divertida la druida
La Pantera lanzo un gruñidito de advertencia que solo pudo hacer reír a la elfa… lo que le acarreo un doloroso y punzante palpitar en sus sienes…
- Ay.. Ay… Ay…! – Se quejo la resacosa Druida – hoy… mejor que nadie venga a hablar con nosotras
Se abrazo a la pantera ocultándose de la molesta luz solar y no tardo en quedarse dormida ajena a todas las locuras de la pasada noche
… para su fortuna