LaBola
Orco del Desolado
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Misión: La Caravana del Pantano (Con DM Cachopo)

La misiva llegó con el sello del gremio de carreteros de Amn. Urgente, decían.
Yo acababa de inscribirme en el Gremio de Aventureros, con una jarra grabada en bronce como única prueba de pertenencia. Volothamp… el escalón más bajo. No importa. Los muertos no preguntan por rangos.
Respondimos al llamamiento cuatro almas sin brillo: una maga roja de Thay que olía a ceniza y soberbia, un enano tan ancho como su mal humor, un trasgo que hablaba demasiado… y yo. No hicimos presentación, ni falta que hacía. El oro paga mejor que las palabras.
Los encontramos cerca del pantano, un grupo de bandidos que vivía del miedo ajeno. No eran pocos. Cuando nos quisimos dar cuenta, ya nos habían rodeado.
Pero no eran mejores.
El aire se llenó de fuego, acero y gritos. Entre el humo, yo avancé con el escudo por delante y el kukri silbando en la oscuridad. Uno menos. Otro más. Los cuerpos cayeron como moscas, y nosotros seguimos respirando.
Capturamos a uno con vida. Le até las manos a un árbol, firme, sin apretar más de lo necesario. No hacía falta: el miedo ya lo tenía bien sujeto. Habló lo justo… antes de que una flecha le atravesara la garganta. Ni siquiera supe de dónde vino. Tal vez su jefe no quería testigos.
Lo dejamos allí, colgado entre los mosquitos y el silencio.
En el campamento, la matanza siguió. Eran muchos, pero torpes. Morían rápido.
Su líder, en cambio, sabía luchar. Un veterano. Demasiado bueno para estar entre esa escoria.
Nos dio problemas, nos hirió el orgullo, y cuando vimos su espalda alejándose entre la niebla, comprendí que aquel botín no sería completo.
Rebusqué entre las tiendas y encontré lo que buscaba: monedas, joyas, quizás la suerte de otro. No lo compartí. No era el momento, ni la compañía.
Avisamos a las autoridades del lugar de la carnicería y del líder que escapó en barca por el pantano.
Luego, bebimos y comimos con el oro manchado que habíamos ganado.
Fue un buen día.
El tipo de día que limpia la mente… y ensucia un poco más el alma.
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