cincoplatos
Vampiro que no usa azules
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CAPITULO I: LA HUIDA
Joder, me acabo de clavar la espada en las tripas, si me la he clavado. He tirado mi anillo de regeneración al carajo y me la he clavado. He visto la oscuridad, la he visto, me he visto morir. Y ahora despierto, en un charco de mi sangre, con la espada a mi lado, y mis tripas siguen en su sitio, ni una marca de la espada… Algún dios me tiene que estar gastando una jodida broma. Mierda, si mi espada incluso huele a mis tripas aun…
Ya no aguanto mas, el de hoy ha sido el tercer secuestro en seis meses, el más chapucero, una pedazo de mierda… Si ya me lo decía Raizzel “tipos con capuchitas y distorsionadores de voz”, pues si…de esos…encima presumiendo de anillitos con poderes…joder, me entran ganas de reírme, menos mal que me había bebido como siete botellas antes.
Me encanta Amn, la pedazo de basura hipócrita más grande de Faerun. Llena de justicieros, caza escorias, paladines, guardias. Gracias a todos! Gracias por proteger al ciudadano! me han secuestrado tres veces, me han torturado, dado palizas, amenazado, intimidado en callejones, violado, ofrecido a demonios, *carcajada absurda* me han hecho matar a un hombre inocente! Pero ya me da igual! Me da podidamente igual! Porque me largo!
Me voy, me voy a otro lado, esto apesta, todo apesta, ni todas las botellas de este continente pueden arreglar eso. Me cogeré un barco y que Valkur decida donde acaba mi culo.
Me da algo de pena por Raizz y Bion…pero ya me da igual también…me han amenazado tantas veces con hacerles daño que me río en la cara del que lo hace. Muchas amenazas y pocas pelotas!
Espero que algún día toda esa basura Amniana se olvide de mi, entonces podré volver, volver para estar con la gente a quien amo…ahora mismo..no tengo fuerzas.
CAPITULO II: COSTAS BLANCAS
Sentada sobre un pequeño muro de fría piedra, mis pies descalzos cuelgan asomados por el abismo, salpicados ocasionalmente por las gotas saladas desprendidas por las olas al golpear las costas de Ruathym.
-Durana-
La voz de la sensual y joven sacerdotisa provoca en mí una sonrisa. Pequeña, fría y azulada, segura de si misma.
Apoyo las manos en el muro y hago girar mi cuerpo, dejando el mar a mi espalda. La mujer se mete entre mis piernas y me besa. Le muerdo el labio cuando trata de apartarse, reteniéndola un poco más…
Los días se suceden de manera armoniosa, es como si un blanco velo lo cubriese todo, una especie de Aura. Paso los días sumergida en tersos cuerpos femeninos que parecen haber estado esperándome desde el principio de los tiempos.
Hace ya varias Dekhanas que salí de Amn, todo aquello no me parece ya más que un mal sueño, bañado en tonos de oscuridad y sangre, que contrastan violentamente con la palidez brumosa que inunda estas costas.
Solo hay algo que se resiste a introducirse en el agujero del olvido, la presencia de Raizzel y Biondetta en mis recuerdos me impide desligarme completamente de los recientes y tortuosos recuerdos.
-¿Debería volver?-
La Sacerdotisa sonríe con una expresión de ternura casi maternal, pasando sus manos por mis hombros, masajeando mi piel.
-Los tiempos cambian… aun recuerdo los días en los que el simple terror movía a las masas. En cambio ahora, no mueve más que a los desposeídos, a los ignorantes…
Es como si una sensación de poder y seguridad se hubiera adueñado de las gentes, un manto de orgullo.
Los “héroes”- deja escapar una risa - caminan por senderos sin dirección, movidos por la avaricia, el ansia de reconocimiento. Carentes de unos valores reales, una meta digna a la que aferrarse. Oro y sangre…un ansia de sangre inaudita…- Su sonrisa se torna malévola de manera progresiva, mientras coloca una concha marina dorada y alargada, con forma espiral, en mis manos.- Haz lo que estimes oportuno Durana, parte a las tierras de la fe en la nada, destruye aquello que te atormenta.
¿Pero deseas de verdad volver en tu estado? Frágil…
No Durana, Has de adquirir la forma de la que controla su propio destino…-
Miro la dorada concha entre mis manos y asiento lentamente. Cuando alzo la mirada me encuentro con sus ojos, con su sonrisa. Mi sonrísa aflora también, aun no es el momento de marchar…
Joder, me acabo de clavar la espada en las tripas, si me la he clavado. He tirado mi anillo de regeneración al carajo y me la he clavado. He visto la oscuridad, la he visto, me he visto morir. Y ahora despierto, en un charco de mi sangre, con la espada a mi lado, y mis tripas siguen en su sitio, ni una marca de la espada… Algún dios me tiene que estar gastando una jodida broma. Mierda, si mi espada incluso huele a mis tripas aun…
Ya no aguanto mas, el de hoy ha sido el tercer secuestro en seis meses, el más chapucero, una pedazo de mierda… Si ya me lo decía Raizzel “tipos con capuchitas y distorsionadores de voz”, pues si…de esos…encima presumiendo de anillitos con poderes…joder, me entran ganas de reírme, menos mal que me había bebido como siete botellas antes.
Me encanta Amn, la pedazo de basura hipócrita más grande de Faerun. Llena de justicieros, caza escorias, paladines, guardias. Gracias a todos! Gracias por proteger al ciudadano! me han secuestrado tres veces, me han torturado, dado palizas, amenazado, intimidado en callejones, violado, ofrecido a demonios, *carcajada absurda* me han hecho matar a un hombre inocente! Pero ya me da igual! Me da podidamente igual! Porque me largo!
Me voy, me voy a otro lado, esto apesta, todo apesta, ni todas las botellas de este continente pueden arreglar eso. Me cogeré un barco y que Valkur decida donde acaba mi culo.
Me da algo de pena por Raizz y Bion…pero ya me da igual también…me han amenazado tantas veces con hacerles daño que me río en la cara del que lo hace. Muchas amenazas y pocas pelotas!
Espero que algún día toda esa basura Amniana se olvide de mi, entonces podré volver, volver para estar con la gente a quien amo…ahora mismo..no tengo fuerzas.
CAPITULO II: COSTAS BLANCAS
Sentada sobre un pequeño muro de fría piedra, mis pies descalzos cuelgan asomados por el abismo, salpicados ocasionalmente por las gotas saladas desprendidas por las olas al golpear las costas de Ruathym.
-Durana-
La voz de la sensual y joven sacerdotisa provoca en mí una sonrisa. Pequeña, fría y azulada, segura de si misma.
Apoyo las manos en el muro y hago girar mi cuerpo, dejando el mar a mi espalda. La mujer se mete entre mis piernas y me besa. Le muerdo el labio cuando trata de apartarse, reteniéndola un poco más…
Los días se suceden de manera armoniosa, es como si un blanco velo lo cubriese todo, una especie de Aura. Paso los días sumergida en tersos cuerpos femeninos que parecen haber estado esperándome desde el principio de los tiempos.
Hace ya varias Dekhanas que salí de Amn, todo aquello no me parece ya más que un mal sueño, bañado en tonos de oscuridad y sangre, que contrastan violentamente con la palidez brumosa que inunda estas costas.
Solo hay algo que se resiste a introducirse en el agujero del olvido, la presencia de Raizzel y Biondetta en mis recuerdos me impide desligarme completamente de los recientes y tortuosos recuerdos.
-¿Debería volver?-
La Sacerdotisa sonríe con una expresión de ternura casi maternal, pasando sus manos por mis hombros, masajeando mi piel.
-Los tiempos cambian… aun recuerdo los días en los que el simple terror movía a las masas. En cambio ahora, no mueve más que a los desposeídos, a los ignorantes…
Es como si una sensación de poder y seguridad se hubiera adueñado de las gentes, un manto de orgullo.
Los “héroes”- deja escapar una risa - caminan por senderos sin dirección, movidos por la avaricia, el ansia de reconocimiento. Carentes de unos valores reales, una meta digna a la que aferrarse. Oro y sangre…un ansia de sangre inaudita…- Su sonrisa se torna malévola de manera progresiva, mientras coloca una concha marina dorada y alargada, con forma espiral, en mis manos.- Haz lo que estimes oportuno Durana, parte a las tierras de la fe en la nada, destruye aquello que te atormenta.
¿Pero deseas de verdad volver en tu estado? Frágil…
No Durana, Has de adquirir la forma de la que controla su propio destino…-
Miro la dorada concha entre mis manos y asiento lentamente. Cuando alzo la mirada me encuentro con sus ojos, con su sonrisa. Mi sonrísa aflora también, aun no es el momento de marchar…