Tuliosoyyo
Barril de Khaof
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Hacía tiempo que no pasaba algunas decanas en la capital pero las noticias de la remodelación del templo de laira eran motivo más que suficiente para hacerlo y dicho y hecho. Embarcó y viajó hasta arribar a su adorado puerto de la Ciudad de la Moneda. Había llegado a casa pero ahora tocaba pagar para que llevasen su equipaje hasta la posada y descansar.
Amaneció con el cielo tormentoso, le encantaba verlo así y nunca entendió como era posible que un cielo tan maravilloso tuviese tantos detractores, frente al ventanal de su estancia tomó el desayuno dejando los anteojos sobre la mesa frente a éste. Error, craso error.
Allí estaba ella , de pie con su calzado impecablemente impoluto en mitad de los llanos viendo como un caballo defecaba formando un montoncillo, o viendo como los bueyes hacían lo propio o viendo como la necesidad y prisa se apoderaba del desconocido que corría tras un seto o aquel otro que suspiraba frente a un árbol casi marcándolo como su territorio. Astrid sintió que una gota de sudor caía por su sien mientras miraba hacia su caro calzado. Justo a tiempo de sacarla de aquella tesitura, escuchó una voz familiar, aquella que lloraba compungido del brazo de Aravae el día que entregaron las llaves del edificio al Teatro de la Alegría.
-¡Ori, querido!
Ori tan galante como de costumbre ofreció su brazo y si no lo hubiera hecho, ya se habría tomado ella la licencia de cogerlo, se había convertido en su salvador y así emprendieron los dos una jornada de paseo desenfrenado para ver las nuevas construcciones. Astrid pensó en ese momento en aquellas personas que siempre aparecían por generación espontánea tras una zanja donde los operarios colocaban los cantos rodados..
-Ori, ahora somos observadores de construcciones… podemos criticar ¡Critiquemos y quejémonos de lo que sea!
En estas estaban cuando se toparon con el frondoso y florido barrio Shou, que bonito.. que colorido...que de pajarillos entre sus ramas cantando a todo dar. Para cualquiera, parecían perdidos, precisamente porque lo estaban . Por supuesto no iban a reconocerlo así que a la pregunta de los amables caballeros que se encontraron Don Ravenscar y Don Morian la bardo no tardó en decir que buscaban el templo de Laira a sabiendas de que estaba en otro lugar, al referir su equivocación corrigió y dijo que iban a visitar el templo de Sune, mintió por supuesto… antes sin sombrero que ir allí voluntariamente por lo que el amable Don comentó que estaba cerca de la Arcanum, la cosa empeoraba porque la bardo ni con un palo quería acercarse allí. Don Ravenscar dijo que estaban de camino una cosa y la otra así que con resignación exagerada hasta allí se encaminaron los cuatro charlando de esto o aquello haciendo saber a Astrid que la reconocieron de su tiempo en La Eterna Melodía .
No pasó mucho tiempo hasta que los invitaron a acudir al cercano evento que se haría en EL Cuervo Negro . Sin saber si sería posible su asistencia pensó en un presente…
Se sentó de nuevo frente a los ventanales y ahora sí, puso los anteojos sobre su nariz. Tomó pergamino, tinta y pluma comenzando a escribir.
Amaneció con el cielo tormentoso, le encantaba verlo así y nunca entendió como era posible que un cielo tan maravilloso tuviese tantos detractores, frente al ventanal de su estancia tomó el desayuno dejando los anteojos sobre la mesa frente a éste. Error, craso error.
Allí estaba ella , de pie con su calzado impecablemente impoluto en mitad de los llanos viendo como un caballo defecaba formando un montoncillo, o viendo como los bueyes hacían lo propio o viendo como la necesidad y prisa se apoderaba del desconocido que corría tras un seto o aquel otro que suspiraba frente a un árbol casi marcándolo como su territorio. Astrid sintió que una gota de sudor caía por su sien mientras miraba hacia su caro calzado. Justo a tiempo de sacarla de aquella tesitura, escuchó una voz familiar, aquella que lloraba compungido del brazo de Aravae el día que entregaron las llaves del edificio al Teatro de la Alegría.
-¡Ori, querido!
Ori tan galante como de costumbre ofreció su brazo y si no lo hubiera hecho, ya se habría tomado ella la licencia de cogerlo, se había convertido en su salvador y así emprendieron los dos una jornada de paseo desenfrenado para ver las nuevas construcciones. Astrid pensó en ese momento en aquellas personas que siempre aparecían por generación espontánea tras una zanja donde los operarios colocaban los cantos rodados..
-Ori, ahora somos observadores de construcciones… podemos criticar ¡Critiquemos y quejémonos de lo que sea!
En estas estaban cuando se toparon con el frondoso y florido barrio Shou, que bonito.. que colorido...que de pajarillos entre sus ramas cantando a todo dar. Para cualquiera, parecían perdidos, precisamente porque lo estaban . Por supuesto no iban a reconocerlo así que a la pregunta de los amables caballeros que se encontraron Don Ravenscar y Don Morian la bardo no tardó en decir que buscaban el templo de Laira a sabiendas de que estaba en otro lugar, al referir su equivocación corrigió y dijo que iban a visitar el templo de Sune, mintió por supuesto… antes sin sombrero que ir allí voluntariamente por lo que el amable Don comentó que estaba cerca de la Arcanum, la cosa empeoraba porque la bardo ni con un palo quería acercarse allí. Don Ravenscar dijo que estaban de camino una cosa y la otra así que con resignación exagerada hasta allí se encaminaron los cuatro charlando de esto o aquello haciendo saber a Astrid que la reconocieron de su tiempo en La Eterna Melodía .
No pasó mucho tiempo hasta que los invitaron a acudir al cercano evento que se haría en EL Cuervo Negro . Sin saber si sería posible su asistencia pensó en un presente…
Se sentó de nuevo frente a los ventanales y ahora sí, puso los anteojos sobre su nariz. Tomó pergamino, tinta y pluma comenzando a escribir.
EL CUERVO NEGRO
Permitid amables caballeros un presente en forma de oda, como es evidente
Y aquí mi regalo al lugar donde cante un bardo
Plumaje negro como el azabache
que a la luz torna azul brillante
Plumaje fuerte como mi pluma
Y cola alargada , más que las sombras
Sutil Cuervo, Negro y astuto
Te alzas en el puente siempre inteligente
Para muchos tu nombre resulta fúnebre y oscuro
Pena me dan que estén errados
Pues la presencia del Cuervo Negro
es Reflexión y Memoria
Quiera mi pluma dejar constancia
Y mi regalo sea esta Oda
Quieran los bardos que a su escenario suban
guardar por la eternidad
la Memoria de esta taberna
Y recordad cada vez que pisen sus lindes
El Cuervo Negro Alabar
Al concluir, enrolló el pergamino , puso su sello personal y lacrándolo dispuso que se enviase al Cuervo Negro a la atención de los dos amables caballeros.Permitid amables caballeros un presente en forma de oda, como es evidente
Y aquí mi regalo al lugar donde cante un bardo
Plumaje negro como el azabache
que a la luz torna azul brillante
Plumaje fuerte como mi pluma
Y cola alargada , más que las sombras
Sutil Cuervo, Negro y astuto
Te alzas en el puente siempre inteligente
Para muchos tu nombre resulta fúnebre y oscuro
Pena me dan que estén errados
Pues la presencia del Cuervo Negro
es Reflexión y Memoria
Quiera mi pluma dejar constancia
Y mi regalo sea esta Oda
Quieran los bardos que a su escenario suban
guardar por la eternidad
la Memoria de esta taberna
Y recordad cada vez que pisen sus lindes
El Cuervo Negro Alabar