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Otra parada para reflexionar

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Corona de la reina de Aitana
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13/7/09
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La tarde transcurría tranquila en Mísnor. Tras el camino lleno de trifulcas
de gnolls, Khonrak y Med descansaban sentados en la hierba a pie del lago mientras la suave brisa acariciaba sus cuerpos y reconfortaba sus espíritus. Largo fue el silencio antes de que el pequeño mediano lo rompiera con una frase tancontundente como una avalancha de enormes rocas.

-Estás raro.

Quedaba asi demostrada la confianza del mediano sobre la enorme mole de músculos que tenía al lado.

-¿Tú crees? -contesto el bárbaro sin dejar de mirar al frente, apartandose de la cara algunos rojos cabellos que acariciaba la brisa marina.
-Si, estás raro, como... más irascible ultimamente - miraba con cierta preocupación el mediano a su amigo.

Tras un silencio incómodo y largo, el enorme bárbaro contestó sincero, con la vista perdida en el horizonte.

-Med...tengo miedo - confesó el bárbaro, aferrándose con su mano a la tierra; cerrando el puño y dejando su huella en el barro.

El mediano miró a su amigo, a la espera de una respuesta, pues pocas cosas podrian asustar a este curtido hombre.

-Tengo miedo... miedo de... perder el control... a veces la ira me ciega... y no se controlarlo... antes era mas joven... y no me paraba a pensar en sus consecuencias ... pero... Med...es algo que arde dentro de mí, como cien hogueras, y no soy capaz de... de... Med... si algún dia no puedo controlarme... podría hacer daño a los que quiero - agachó la cabeza mirando hacia otro lado, algo más calmado tras soltar sus oscuros pensamientos en confianza de su amigo.
-Cuando la ira te ciega, te nubla la razón...puedes hacer daño a los tuyos, en eso te puedo comprender. Yo también tengo miedo.

Khonrak miró al mediano, sin cuestionar ninguna de sus palabras. -Jamás lo hubiese pensado...pero sé que en ese pequeño cuerpo...
se esconde un poder más grande que toda esta ciudad.

-Un gran poder que tiene que controlar un pequeño Hin para no hacer daño a nadie -decía encogiendo las rodillas.

El bárbaro, cabizbajo, miró al frente con una amarga sonrisa -No somos tan diferentes después de todo.

-Algunos...nos miran raro, ¿eh? - sonrió el pequeño, con la vista en la hierba.
A lo que el barbaro contestó con una leve risa: -Je...raro es el que mira bien - y una sonrisa se dibujo en la cara del mediano.
-Pero eso ya no nos importa - dijo el bárbaro, alzando el mentón para mirar al frente -Tenemos cargas más pesadas con nosotros mismos...
como para dejar que el prejuicio de otros nos afecte.
-¡Que se metan sus insultos donde les quepan! - golpeó la hierba el mediano con el puño cerrado. -Si estamos aquí es porque hemos
aprendido a dominar lo que llevamos dentro.
-Asi es... - dijo el bárbaro, lanzando una piedrecita a la lejanía, perdiéndose en el agua mientras el horizonte brillaba rojizo al caer la tarde.
-Oye Med...- rompió el silencio de nuevo.
-¿Si...?
-Gracias... - dijo el hombre solemnemente, liberado y visiblemente más tranquilo.
-¿Por qué?- contestó el mediano, mientras lanzaba una piedra a la torre en mitad del lago.
-Por escucharme... y haberme enseñado tantas cosas en estos largos años que llevamos siendo amigos.

El mediano miró al hombretón y sonrió ligeramente: -de estas cosas...puedo hablar con pocos...asi que gracias a tí - contestó,
acompañando las palabras con una palmada en la pierna del bárbaro.


-¡Qué extraño, ¿verdad? - dijo el hombretón...con ironía.
-Nunca digas de este agua no beberé - dijo el mediano alzando un dedo con una media sonrisa.
-O como diría una mujer... ese rabo no me cabe - saltaron las risas rompiendose así el hielo por un momento y perpetuando las típicas conversaciones que se dan cuando los hombres charla.
-¡Oh! ¡Sólo la puntita! ¡Cómo detésto que sugieran eso!- Reían los dos mirando al mar... hasta que las risas se apagaron
-¿Por qué Med?, ¿por qué nosotros? Todos viven muy tranquilos... pero nosotros tenemos duras cargas dentro de nosotros...
y a veces pesan... pesan mucho. Acaso estamos... ¿malditos? - sin quitar la vista del agua, hablando con calma. La superficie del agua cambiaba continuamente, en un tranquilo vaivén.

-A veces me da por pensarlo - dijo el mediano -Si no sería mejor ser una persona normal... con una vida tranquila. Pero es lo que nos hace únicos... sólo tenemos que aprender a dominarlo... hacernos fuertes sobre ello y podremos hacer cosas... que parecían impensables.
-¿Sabes? Tienes razón.

Y con una sonrisa relajada e hierba en la boca para mascar, los dos amigos se tumbaron a ver el atardecer y pasar la agradable tarde, hasta que al anochecer la sirena del barco sonó dando el aviso de zarpar y los dos amigos se despidieron...con un fuerte abrazo, tan distintos pero a la vez... tan iguales.



*Este relato ha sido casi copiado totalmente de una conversacion puramente onrol de estos dos personajes, salvo la dramatización
correspondiente del lugar y el ambiente, añadiendo ciertos matices para hacerlo más ameno. El relato está escrito por Khonrak, yo tan solo me limito a limar algunas asperezas.
 
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