Novedades

Páginas de Vellia

Anja

Orco del Desolado
Registrado
8/7/22
Mensajes
105
Las sombras que una vez me acunaron en su oscuro abrazo, ahora parecen más frías que nunca. He perseguido la venganza con una determinación y odio, con la fe ciega en Hoar como mi guía. Pero, ¿qué queda ahora que la llama de la venganza ha consumido todo?

Mi madre, la luz que iluminaba mi vida, fue arrebatada cruelmente, y mi padre, el verdugo que la destruyó, ha pagado el precio de sus pecados. El suelo que pisé al derramar su sangre y apagar su miserable existencia, ahora luego de su muerte mi mundo parece vacío, como si el propósito que me impulsó se hubiera desvanecido, dejándome en un abismo de desesperación.

¿Es este el precio de la venganza? ¿El sacrificio de la propia alma en pos de la justicia? Mientras el eco de la batalla se desvanece, las cicatrices de mi pasado aún laten con fuerza. El odio que alimentó mi sed de justicia ahora se retuerce en mi interior, dejando solo un sabor amargo en mi boca.

La tristeza se anida en mi pecho como un nudo apretado, recordándome que, aunque la venganza se sirvió como un plato frío, no restauró lo que se perdió. Las lágrimas, antes reprimidas por la ira, ahora brotan con una melancolía sin fin. ¿Qué sentido tiene todo esto cuando la recompensa es un vacío existencial?

Y en esta soledad, me encuentro a mí misma. El eco de mis pasos retumba en callejones silenciosos, pero la sensación de vacío persiste. ¿Qué sigue ahora, cuando la misión que me definía ha llegado a su fin? La oscuridad me envuelve, y no sé hacia dónde dirigir mi mirada.

La venganza no puede llenar el vacío que se ha arraigado en mi ser. Hoar, en su silencio divino, no ofrece consuelo ni propósito. Quedo enredada en los eslabones rotos de mi propia existencia, y me pregunto si alguna vez encontraré algo que llene este agujero negro en mi corazón.

En mi soledad, me enfrento a la verdad incómoda de que la venganza, aunque justa, no es redentora. Me encuentro atrapada entre las sombras de lo que fue y la incertidumbre de lo que será. En mi mano sostengo las herramientas de mi oficio, pero la daga y la espada no pueden cortar los grilletes que me atan al vacío que dejó la venganza.
 
Arriba