thedead210
Bebedor de Galdrims
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La sala estaba recorrida por la luz titilante de la vela, cuya cera se fundía dejando una marca en el platillo que la sostenía. El sonido de la pluma pasando por encima del pergamino dejando un reguero de tinta era una muestra de que mi mente no cesaba en pensar sobre los acontecimientos más recientes. Mis aposentos eran sencillos, pues tanto lujo me era poco agraciado, la verdadera elegancia se demostraba en el propio yo y no en aquello que te rodea, pues en el fondo todo lo que vemos alrededor es vanidad.
Algo acechaba mi mente esta noche, un pensamiento fugaz que se desvanecía sin rastro al intentar capturarlo, desconocía porque esa sensación atormentaba mi cabeza en el ocaso, como un vacío que absorbía todo concepto, como una oscuridad que parecía sonreír impidiéndome ver más allá de un velo en mi mente. Trate de ignorarla pese a que algo me llamaba a prestarle la atención adecuada, consumirla hasta comprender realmente de que se trataba, pero los esfuerzos en cada acto deben ser medidos y empleados con cabeza, pues no todo requiere del mismo entendimiento.
El pergamino iba rellenándose mientras valoraba las consecuencias de enviar este mensaje, pues sabía que sería un riesgo pues algunos factores estarían fuera de mi control, más valoraba que dicho riesgo pudiera traerme los beneficios necesarios para completar mi ideal… Recordaba la sonrisa de Shyrris, una sonrisa como despedida mientras era lanzado y exiliado fuera de la ciudad, la marca de la Reina de la Telaraña que comenzaba a ejercer su influencia y a cambiarme, pero ella no era lo bastante poderosa para superarme, mi poder engullo la marca, absorbiéndola para si mismo superando incluso a la matriarca de la telaraña, un poder que haría que me temieran, uno que me haría superarlos cuando mi regreso comience. Más todo requiere de tiempo y por suerte poseo todo el necesario a estas alturas.
Una vez finalizado el mensaje decidí releerlo de nuevo, mientras mis pensamientos se agolpaban recordando como había terminado entre esos muros, había sido testigo y conocido a figuras de diversos indoles, algunas útiles para mis objetivos, otras no tanto, ¿una partida de ajedrez requería de peones cierto? Y por desgracia no las tenía todas conmigo, pero mi deseo siempre arde en mi interior, una fuerza que continua sin desfallecer pues ese sería mi fin…
Un golpe seco en la puerta distrajo mi atención por unos instantes, su figura oscura accedió a mis aposentos mientras me dedicaba un saludo y pronunciaba sus palabras, entendí a que se refería más… Los errores no podían ser tolerados, note la presión en el pecho mientras algo ardía en mi interior, como si algo ajeno existiera dentro, pero deseche esa percepción rápidamente pues este poder siempre fue mío, ¿quien sino podría esgrimirlo como yo? No alce mi mano, no verbalice, solo gire mi rostro mientras una descarga de un tono burdeos carmesí surgía de la nada explotando el cráneo de la figura encapuchada delante de mi, uno de los picaros que vendieron su esperanza a mi figura a cambio de unas monedas de oro. Suspire de forma pesada pues tendría que intervenir en el norte y por desgracia desviar mi atención de los sucesos del sur, pero que más decir.
Finalmente, decidí levantarme para tomar mi capa, envuelto en telarañas los recuerdos vivían con fuerza en mi mente, caminando en la oscuridad envuelto en la tela que hoy era mía, observado por miles de ojos rojizos en la oscuridad, cada paso una sentencia, cada mirada una amenaza, una sociedad de veneno y sangre que dejaba atrás con mi juramento de regreso. Oh si… La luz de la luna decora mi andar mientras me alzo desde el suelo, observar el caos que sucedió antaño aquí en cierto aspecto alivia mi mente, no estoy loco pues ellos son los que han arrasado esta ciudad… Sonrió por detrás de mi mascara observando el horizonte antes de que mis alas me impulsen hacia delante y mi senda continue…
Algo acechaba mi mente esta noche, un pensamiento fugaz que se desvanecía sin rastro al intentar capturarlo, desconocía porque esa sensación atormentaba mi cabeza en el ocaso, como un vacío que absorbía todo concepto, como una oscuridad que parecía sonreír impidiéndome ver más allá de un velo en mi mente. Trate de ignorarla pese a que algo me llamaba a prestarle la atención adecuada, consumirla hasta comprender realmente de que se trataba, pero los esfuerzos en cada acto deben ser medidos y empleados con cabeza, pues no todo requiere del mismo entendimiento.
El pergamino iba rellenándose mientras valoraba las consecuencias de enviar este mensaje, pues sabía que sería un riesgo pues algunos factores estarían fuera de mi control, más valoraba que dicho riesgo pudiera traerme los beneficios necesarios para completar mi ideal… Recordaba la sonrisa de Shyrris, una sonrisa como despedida mientras era lanzado y exiliado fuera de la ciudad, la marca de la Reina de la Telaraña que comenzaba a ejercer su influencia y a cambiarme, pero ella no era lo bastante poderosa para superarme, mi poder engullo la marca, absorbiéndola para si mismo superando incluso a la matriarca de la telaraña, un poder que haría que me temieran, uno que me haría superarlos cuando mi regreso comience. Más todo requiere de tiempo y por suerte poseo todo el necesario a estas alturas.
Una vez finalizado el mensaje decidí releerlo de nuevo, mientras mis pensamientos se agolpaban recordando como había terminado entre esos muros, había sido testigo y conocido a figuras de diversos indoles, algunas útiles para mis objetivos, otras no tanto, ¿una partida de ajedrez requería de peones cierto? Y por desgracia no las tenía todas conmigo, pero mi deseo siempre arde en mi interior, una fuerza que continua sin desfallecer pues ese sería mi fin…
Un golpe seco en la puerta distrajo mi atención por unos instantes, su figura oscura accedió a mis aposentos mientras me dedicaba un saludo y pronunciaba sus palabras, entendí a que se refería más… Los errores no podían ser tolerados, note la presión en el pecho mientras algo ardía en mi interior, como si algo ajeno existiera dentro, pero deseche esa percepción rápidamente pues este poder siempre fue mío, ¿quien sino podría esgrimirlo como yo? No alce mi mano, no verbalice, solo gire mi rostro mientras una descarga de un tono burdeos carmesí surgía de la nada explotando el cráneo de la figura encapuchada delante de mi, uno de los picaros que vendieron su esperanza a mi figura a cambio de unas monedas de oro. Suspire de forma pesada pues tendría que intervenir en el norte y por desgracia desviar mi atención de los sucesos del sur, pero que más decir.
Finalmente, decidí levantarme para tomar mi capa, envuelto en telarañas los recuerdos vivían con fuerza en mi mente, caminando en la oscuridad envuelto en la tela que hoy era mía, observado por miles de ojos rojizos en la oscuridad, cada paso una sentencia, cada mirada una amenaza, una sociedad de veneno y sangre que dejaba atrás con mi juramento de regreso. Oh si… La luz de la luna decora mi andar mientras me alzo desde el suelo, observar el caos que sucedió antaño aquí en cierto aspecto alivia mi mente, no estoy loco pues ellos son los que han arrasado esta ciudad… Sonrió por detrás de mi mascara observando el horizonte antes de que mis alas me impulsen hacia delante y mi senda continue…
