Cuervo
Receta de Noctis
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En mis pesquisas he encontrado una leyenda relacionado con el artefacto, la cual relato a continuacion:
Las tierras de Bhután se encuentran formadas por un duro clima en una zona montañosa, asentamientos de diversos templos de monjes, diríase que Bhután cuenta con una de las mejores zonas en todo Tabot, rodeada por bosques de bambú de notable espesor y rugosas colinas, quizás sea esta la razón de que los bárbaros que se mueven por esta zona marquen especialmente dicho lugar como un punto importante de conquista.
Los monjes resisten los envites con notable dificultad, y el dificultoso camino hace difícil tanto la petición como la llegada de ayuda, siendo muchos los templos que, gracias al viaje de diversos peregrinos, se descubrían asaltados, quemados o saqueados por estos ingratos visitantes.
Se dice que el anciano monje Tathagata poseía el conocimiento para crear armas mágicas que, con un puñado de hombres, le bastaban para repeler una invasión, y sin embargo era la edad la que finalmente amenazaba con llevárselo por delante, así pues se dice que el hombre contactó con algún tipo de entidad planaria.
A cambio del conocimiento de la creación de dichas armas, estos seres servirían como fuerza de choque contra las legiones bárbaras cuando llegase el momento, solo se estableció una condición.
"Los ajenos no eran escudos sino lanzas. No eran defensores sino fuerzas de asalto, no se retiraban sino que pasaban por encima de los cuerpos de sus enemigos caídos, el único camino era hacia delante."
Así pues se le entregó a Tathagata un artefacto y un plano que desentrañaba los secretos del mismo, no pasó demasiado tiempo, quizás un par de Dekhanas cuando tuvo que darle uso.
Los bárbaros habían vuelto, los hostigados monjes eran cada vez menos y sus enemigos más, por lo que no era extraño en absoluto contemplar las desesperadas miradas de los hermanos de aquel templo.
"-Este combate lo libraremos fuera" El anciano sonrió a sus aprendices, cuyas miradas trasmitían el conocimiento de que quizás la edad le había arrebatado en el peor momento algo antes que la vida, la cordura.
"-Estos muros no deben ser testigos hoy de lo que aquí ocurrirá, este es un templo para la meditación y la búsqueda del conocimiento, no un campo de batalla... Eso lo tenemos justo en nuestras puertas." Y con estas últimas palabras el hombre abandonó el templo seguido por los monjes.
En defensa de los mismos decir que a los monjes no les faltó ápice de valentía, no hay testigos de la batalla, aunque un pueblo cercano asegura haber escuchado un sonido similar al que produciría serrar una armadura aumentado cientos de veces.
Cuando el siguiente peregrino visitó el templo de Bhután, encontró un mar de cadáveres bárbaros junto a un número mucho menor de cadáveres de monjes, que por la posición de los caídos, parecían haberse abierto paso como punta de flecha por la formación bárbara. Sin embargo el estado de muchos cadáveres de estos últimos lo hacían casi irreconocibles salvo por las armas que quedaban mezcladas con la sanguinolenta pulpa, parecía que algo grande, que la torre de un castillo, les hubiese caído individualmente sobre la cabeza.
Por su parte el templo permanecía impoluto, ni una sola mancha cubría sus paredes, sus libros resguardados y las habitaciones bien cuidadas tal y como se habían dejado.
Eso es todo por mi parte, como ya dije aceptare lo que los demas decidais hacer llegado el momento, pues esta.....este artefacto no pertenece al Pueblo.
Las tierras de Bhután se encuentran formadas por un duro clima en una zona montañosa, asentamientos de diversos templos de monjes, diríase que Bhután cuenta con una de las mejores zonas en todo Tabot, rodeada por bosques de bambú de notable espesor y rugosas colinas, quizás sea esta la razón de que los bárbaros que se mueven por esta zona marquen especialmente dicho lugar como un punto importante de conquista.
Los monjes resisten los envites con notable dificultad, y el dificultoso camino hace difícil tanto la petición como la llegada de ayuda, siendo muchos los templos que, gracias al viaje de diversos peregrinos, se descubrían asaltados, quemados o saqueados por estos ingratos visitantes.
Se dice que el anciano monje Tathagata poseía el conocimiento para crear armas mágicas que, con un puñado de hombres, le bastaban para repeler una invasión, y sin embargo era la edad la que finalmente amenazaba con llevárselo por delante, así pues se dice que el hombre contactó con algún tipo de entidad planaria.
A cambio del conocimiento de la creación de dichas armas, estos seres servirían como fuerza de choque contra las legiones bárbaras cuando llegase el momento, solo se estableció una condición.
"Los ajenos no eran escudos sino lanzas. No eran defensores sino fuerzas de asalto, no se retiraban sino que pasaban por encima de los cuerpos de sus enemigos caídos, el único camino era hacia delante."
Así pues se le entregó a Tathagata un artefacto y un plano que desentrañaba los secretos del mismo, no pasó demasiado tiempo, quizás un par de Dekhanas cuando tuvo que darle uso.
Los bárbaros habían vuelto, los hostigados monjes eran cada vez menos y sus enemigos más, por lo que no era extraño en absoluto contemplar las desesperadas miradas de los hermanos de aquel templo.
"-Este combate lo libraremos fuera" El anciano sonrió a sus aprendices, cuyas miradas trasmitían el conocimiento de que quizás la edad le había arrebatado en el peor momento algo antes que la vida, la cordura.
"-Estos muros no deben ser testigos hoy de lo que aquí ocurrirá, este es un templo para la meditación y la búsqueda del conocimiento, no un campo de batalla... Eso lo tenemos justo en nuestras puertas." Y con estas últimas palabras el hombre abandonó el templo seguido por los monjes.
En defensa de los mismos decir que a los monjes no les faltó ápice de valentía, no hay testigos de la batalla, aunque un pueblo cercano asegura haber escuchado un sonido similar al que produciría serrar una armadura aumentado cientos de veces.
Cuando el siguiente peregrino visitó el templo de Bhután, encontró un mar de cadáveres bárbaros junto a un número mucho menor de cadáveres de monjes, que por la posición de los caídos, parecían haberse abierto paso como punta de flecha por la formación bárbara. Sin embargo el estado de muchos cadáveres de estos últimos lo hacían casi irreconocibles salvo por las armas que quedaban mezcladas con la sanguinolenta pulpa, parecía que algo grande, que la torre de un castillo, les hubiese caído individualmente sobre la cabeza.
Por su parte el templo permanecía impoluto, ni una sola mancha cubría sus paredes, sus libros resguardados y las habitaciones bien cuidadas tal y como se habían dejado.
Eso es todo por mi parte, como ya dije aceptare lo que los demas decidais hacer llegado el momento, pues esta.....este artefacto no pertenece al Pueblo.