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Sir Kennan, Caballero de la Luna

MotiSJL

Minsorrano sin caminos
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8/4/26
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Llegué a Athkatla con dieciocho años.


Sin mapa. Sin plan. Sin conocer a nadie.


Solo unas sandalias prestadas y la certeza de que quería ayudar a la gente.


No sabía lo que eso costaba.


Ahora lo sé.




Hubo días donde no sabía quién era fuera de Tresthaven.


Hubo noches donde la oscuridad no era solo el cielo sin luna sino algo que llevaba dentro y no sabía cómo nombrar.


Hubo momentos donde solté cosas que creía que no podría soltar.


Y momentos donde recogí cosas que no sabía que necesitaba cargar.


Una herida que quema.


Dos piedras de un muelle.


Unas sandalias que han visto más mundo del que su dueño original esperaba.


Una dálmata que no me pregunta nada y está siempre ahí.




Fui aspirante.


Luego escudero.


Aprendí a quedarme quieto cuando todo en mí quería correr.


Aprendí que las sombras no son enemigas de la luz.


Aprendí que la misericordia tiene límites que no decides tú.


Aprendí que querer ayudar a alguien no significa que puedas.


Y aprendí que el casi de casi todo el mundo merece una oportunidad es la palabra más pesada que existe.




Hoy soy Caballero del Clero de Selûne.


No voy a decir que no esperaba llegar aquí.


Lo esperaba.


No con arrogancia.


Con la misma certeza tranquila con la que se espera el amanecer cuando llevas toda la vida levantándote antes de que llegue.


Sabes que va a venir.


No sabes exactamente cómo va a ser.


Pero sabes que va a venir.




Y cuando me lo dijeron.


Cuando fue oficial.


Cuando el título dejó de ser algo que vendría y se convirtió en algo que era.


No lloré.


No grité.


No dije nada durante un momento.


Solo estuve ahí con todo el camino recorrido pesando exactamente lo que pesaba.


Y reí.




No de alegría exactamente.


O no solo de alegría.


Reí porque entendí algo que solo se entiende cuando llegas al final de un camino y miras atrás.


Que el camino era exactamente el que tenía que ser.


Cada caída. Cada levantada. Cada momento donde pensé que no iba a poder con lo que había delante y pude igual.


Todo.


Exactamente todo.


Era necesario para estar aquí.


Y reí.




Lo que viene ahora es diferente.


No en esencia. En peso.


Como Caballero lo que haga tiene consecuencias que van más allá de mí. Lo que decida lleva el nombre del Clero detrás. Lo que elija proteger y lo que elija enfrentar ya no es solo la decisión de un chico de Tresthaven que quería ayudar a la gente.


Es la decisión de un Caballero de Selûne.


Esa diferencia la entiendo.


Y la asumo.




No voy a prometer que no cometeré errores.


Los cometeré.


No voy a prometer que siempre tomaré la decisión correcta.


No siempre lo haré.


Lo que sí prometo es esto:


Que cuando actúe lo haré con todo lo que soy.


Que cuando falle lo asumiré sin excusas.


Que cuando alguien necesite que alguien esté ahí estaré.


Que las sombras que controlo seguirán al servicio de la luz.


Y que las sandalias del Padre Ossian seguirán en mis pies mientras haya camino por delante.




Selûne ilumina la oscuridad para que los perdidos encuentren el camino.


Hoy más que nunca entiendo que eso no es solo lo que ella hace.


Es lo que somos.


Lo que soy.


Kennan Hawker
De Tresthaven
Caballero del Clero de Selûne

 
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