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Sólo nieve

Orejadeperla

Gerardo de Amn
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3/2/10
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He subido hasta los monolitos que están en el camino de ascenso hacia Picos de las Nubes una vez más, se ha convertido en una rutina.
El descomunal aburrimiento que me invade estas semanas es tan infinito que lo único que hago es rezar y rezar, sin pedir nada muy en concreto, pero suplicando que me saque de este trance.
Hago lo de siempre. Cuando llego hasta el Crómlech, me dirijo al monolito central y dejo ahí la esterilla, me arrodillo sin dejar de aferrar a Mina II y empiezo a rezar a Tymora de manera casi mécanica, aprovechando el frío amanecer de ese precioso lugar.

No recuerdo cómo pasó, pero largo rato después un "clop clop" en mi Casco en forma de dos golpecitos me hizo abrir los ojos bruscamente. Ante mi estaba la cara de una mujer de piel pálida, pelo rubio hasta los hombros y una mirada abrumadoramente burlona. Seguía con una mano formando un puño no amenazador al lado de mi cabeza y la otra en la cintura, medio doblada para encararme a mi altura.

-¿Qué rayos haces aquí durmiendo, Biondetta? -Preguntó, medio riendo.
-¡No estaba durmiendo! Además, ¿Quién eres?
-¡No sabes quién soy? Pero si solo soy un delirio tuyo, ya sabes, estás loca.
-¡Me tomas el pelo!
-Ohjojojo, ¡sabes que no!

La mujer se incorporó, se estiró perezosamente y luego acercó de nuevo su mano a Casco para cogerlo de un cuerno y quitármelo con un movimiento brusco. Lo sostuvo al lado de su cabeza, mirándolo.

-Veo que sigues con este horrible casco. Tíralo.
-¡Jamás! -solté con espanto.
-No sirve de absolutamente nada, estás loca.
-Me protege, no deja de protegerme.
-¿De qué te protege? ¿De ti misma? ¿De que no vean la mala cara que escondes bajo él?
-¡No es así!
-Ohjojojo, ¡sabes que sí! -Con esas palabrás abrió la mano soltando a Casco dejando que cayera en la nieve y se hundiera unos pocos centímetros por su propio peso.

Se giró sobre sus talones y se quedó mirando el monolito central. Dió tres vueltas alrededor de él para luego mirarme de nuevo. Pasamos unos segundos en silencio hasta que tiró de una de mis orejas sin entusiasmo.

-Éste no es tu lugar. -Afirmó.
-Ni tampoco el tuyo, yo elijo dónde quiero estar.
-¿Estás segura de eso? No es así, tu estás donde desean que estés.
-Boh, mientes.
-Le sigues dando vueltas a lo que te dijo ese... ¿cómo era? Ah, sí, cantor de guerra.
-La verdad es que no me lo puedo quitar de la cabeza.
-Es absurdo, Biondetta. Tu suerte no es producto de haberla robado de los demás, eres una elegida de Tymora, no hay un depósito de suerte que vaya a acabarse.
-Él no parecía tan seguro.
-Eres ridícula. -negó- No tienes ni idea de cómo funciona el mundo, ni como funcionan los dioses. No me digas que tu fe está flaqueando.
-No, nunca, mi fe es infinita.
-Lo sé, por eso no deberías dudar de estas cosas, te tomas demasiado en serio las palabras de los demás.
-Es que...
-Es que nada, eres ridícula, estás loca.
-¿Por qué debería hacerte caso a ti?
-Ya te lo he dicho, ¿lo has olvidado? No soy más que un desvarío tuyo, solo soy tu cumulto de pensamientos.
-¡No dejas de mentir!
-Ohjojojo, ¡Sabes que no, preciosa!

Mi cara se volvió una mueca de disgusto mientras la mujer se ponía a murmurar sola. Apenas llevaba un vestido blanco como la nieve y en ese momento me di cuenta de que no podía ser más que el extraño fantasma de un futuro olvidado. Tocó con un dedo el monolito central y éste reaccionó con esa magia elemental que no entendía, cubriendo el crómlech de una fina capa de hielo.

-No sirve de nada que vengas a rezar aquí.
-Este sitio es especial, me puedo concentrar mejor. -Dije empezándome a molestar con ella.
-Nunca entenderás este lugar, nadie te dirá qué es, si es que alguien sabe que existe.
-No creo que...
-Las cosas no son así, Biondetta. Intentas entender lo que no es necesario y no entiendes lo que realmente importa. Sólo ves aquello que quieres ver.
-No es así...
-¿Sigues pensando que los demás no tienen sentimientos? ¿Sigues pensando que eres el centro del mundo? No has cambiado nada, estás loca.
-¡Mientes! ¡Mientes!
-Ohjojojo, ¡sabes que no, ilusa!

Y la mujer suspiró y se quedó pensativa. De pronto pareció volverse translúcida y negó.

-No eres más que una criatura egoísta y estúpida. Si las cosas van como van, solo es por tu culpa.
-Solo deseas hacerme daño.
-Solo deseo hacerte ver la realidad. Sinó explícame por qué ocurre todo lo que ocurre a tu alrededor, o... ¿será verdad que robas la suerte de los demás?
-Siempre he intentado que todo fuera bien.
-Entonces cambia, Biondetta. Estás loca, estás loca.
-¡Cállate! -Intenté levantarme pero no pude y me di cuenta de lo que ocurría en realidad.
-Escóndete debajo de tu estúpido casco, escóndete.
-¡Casco no sirve para esconderme!
-¡¡¡Sabes que si!!! -Contestó gritando.

En ese preciso instante noté como el mango de mi guadaña se deslizaba por mi hombro y me golpeaba el cuello. Desperté bruscamente y tuve que tomar una desesperada bocanada de aire para no ahogarme. Dejé caer la guadaña en la nieve y me incorporé como pude quitándome a Casco. Miré alrededor, pero no había absolutamente nada ni nadie. Los pequeños copos de nieve empezaban a caer, pero no había ninguna huella en el suelo.
Me retiré el pelo de la cara sudorosa detrás de las orejas y seguí respirando como si me fueran a quitar el aire helado que mis pulmones ansiaban.

Muchos minutos después, cuando ya no vi ninguna otra lógica que el de un estúpido sueño, recogí la esterilla y me coloqué a casco. Bajé de los picos de las nubes arrastrando los pies, dejando un leve surco en la nieve a mi paso. No había trasgos, ni arañas, ni nada. Nada de nada, solo la noche en el cielo y las pequeñas estrellas brillando felices sin ninguna preocupación ni interés hacia los mortales.

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//Ayer, mientras refunfuñaba en el coche de camino al curro, le estuve dando vueltas a esto.
El cambio de hora siempre me sienta mal, sobretodo cuando me roban por la cara una hora y debo levantarme antes para irme a trabajar!

Simplemente esto, no le busqueis demasiado sentido.
 

LoboRojo

Aventurero que viajó solo y sigue vivo
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La inspiracion llega cuando quiere , buen relato :D
 
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