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Un camino de salvación, redención y conocimiento

Cuervo

Receta de Noctis
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Viaje a Ilefarn I

Viajamos en barco hasta Aguasprofundas, un viaje tranquilo salvo por unas pequeñas peculiaridades, el típico noble que salia a ver mundo y no paraba de atosigarnos con su murga, los típicos borrachos y un semielfo, los dos últimos acabaron por interpretar una curiosa escena, donde el borracho interpelia al anciano semielfo exigiéndole todo el dinero que llevara encima, la victima trastabillo haciendo caer por la borda al ladrón, lo curioso es que fueron movimientos muy precisos, casi con un propósito ¿O con un autentico propósito? Pero su sonrisa al caer el hombre por la borda y hundirse en el agua no dejaba lugar a dudas. Los chicos se acercaron a el, hablaron sobre lo sucedido “Yo solo soy una herramienta del destino” eso dijo ¿Que sabrá un sangre sucia del destino? Un hombre había muerto por que el así lo quiso, era lo único que vi aquel día.

Mas tarde descubrirnos que había un hombre muy interesado en el anciano semielfo, un mercenario que nos aseguro que aquellos elfos que se relacionaban con el nunca mas se sabia de ellos ¿Quien sabe lo que les haría ese mestizo a los pobres infelices que se acercaran a el? El mercenario nos dijo que estaría hospedado en la posada del puerto por si averiguábamos algo.

Al llegar a Aguasprofundas el mestizo nos asalto increpando nos pidiéndonos que le siguiéramos, Aerasume y yo sabíamos que no era de fiar y nos alejamos, aunque Ilirien nos pidió que confiáramos en su instinto y escucháramos lo que el sangre sucia nos tenia que decir. Sus formas eran extrañas, no se comportaba conforme a su edad, su presencia no me era cómoda no solo por que fuera un sangre sucia si no por algo mas que en ese momento ignoraba, resulto ser alguien que conocía a la sacerdotisa Arniel, lo que lo convirtió en el contacto que buscábamos en aquel lugar, pero para darnos al información nos pidió algo a cambio. Nos entrego un papel a cada uno, escrito en el solo una mera palabra, cada uno debíamos elaborar una historia con esa palabra o mas bien un trozo de ella, pues cuando al anciano le parecía nos cortaba y saltaba al siguiente, para mi la imaginación es algo extraño, mi mente puede trabajar en cientos de posibilidades pero la imaginación pura me es esquiva e incomoda, aun así el resto se comporto, sobre todo Adanedhel que comenzó la historia logrando que los que le seguimos lo tuviéramos mas sencillo, Aerasume se mantuvo en sus trece y no quiso colaborar acabando la historia de un modo cortante y escueto, aunque tras la llamada de atención de nuestro contacto acepto trabajar mas su parte.

Al final de la historia nos hizo saber que cuando llegáramos al templo del Seldarine encontraríamos las ruinas de Ilefarn y allí una puerta cerrada, nos dijo que cuando encontráramos las afirmación volviéramos a por la respuesta, nos marchamos dejando al anciano solo, pudimos notar como este se volvía “normal” empezando a comportarse como alguien de la edad que aparentaba, era un excelente actor, seguramente alguien poliformado, no podía estar mas equivocada pues nuestro contacto era en realidad un enviado divino ¿Por que elegir una forma tan sucia para contener algo tan puro y hermoso?

Recorrimos las calles de Aguasprofundas, no nos costo mucho encontrar la posada que buscábamos “El candor de la vela” era sin duda la mas famosa del lugar y tras asearnos un poco nos dirigimos hacia el templo del Seldarine, una hermosa construcción que destacaba en el perfil urbanista de la ciudad de los “esplendores”, por dentro era aun mas hermosa, con altares a cada uno de los dioses del panteón elfico, con decenas de hermanos orando, disertaciones filosóficas y una enorme biblioteca donde encontré información muy útil sobre Ilefarn y Miyeritar. No tardamos mucho en encontrar las escaleras de bajada hacia las ruinas, eran frecuentadas por muchos curiosos que esperaban ver algún día las puertas de las ruinas abrirse ante ellos, ese seria el dia que se abrieran pero ellos nunca lo sabrían. Unas palabras nos recibieron cuando nos paramos antes la puerta que protegía el lugar “Solo aquel que sea elegido podrá cruzar este umbral” una afirmación que suscitaba una pregunta, así que debíamos encontrar la respuesta.

Cuando regresamos al puerto el anciano nos esperaba, sabia perfectamente por que habíamos vuelto, así que se acerco hasta Naminiel, pidiéndole que se tumbara, al poco quedo dormida, bueno, no se durmió, los tel´quessir no podemos caer bajo los efectos del sueño, fue mas como un trance, como si su cuerpo estuviera allí pero ella no, al final cuando “despertó” en sus manos sostenía los cabellos de una tocada por los dioses.

Cuando regresábamos al templo, nuestro contacto pareció recordad algo, cuando miro al mercenario que iba tras el se acerco con lagrimas en los ojos para abrazarlo al grito de “Hijo”, lo mas curioso y extraño fue que el mercenario parecía reconocerlo como tal como si no lo estuviera viendo hace unos instante y se reencontraran tras años de distancia.

El templo del Seldarine escondía las ruinas que buscábamos, la puerta las protegía impidiendo el paso a aquellos que no fueran elegidos, por suerte nosotros llevábamos con nosotros parte de uno

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Cuervo

Receta de Noctis
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Viaje a Ilefarn II


La puerta se abrió como si nos hubiera estado esperando largo tiempo, los cabellos de la elegida volaron introduciéndose en cerraduras invisibles que hicieron reverberar todo el lugar, habían pasado siglos desde la ultima vez que este puerta se abrió y ahora lo hacia para nosotros.

Transcurrieron horas en un largo y oscuro descenso, la magia nos permitió ver donde pisábamos aunque yo sabia que algunos de mis acompañantes no necesitaban esas cosas. Al final llegamos a las ruinas propiamente dichas, una construcción digna del Pueblo, aun se mantenía en pie a pesar de soportar sobre si una enorme ciudad y haber pasado años sin recibir mantenimiento o cuidado alguno, los relieves en las paredes se mantenían intactos y pose mi vista en ellos, automáticamente oí como mi mente hacia un pequeño “Click” olía a hierba fresca, un olor que me evocaba el recuerdo de mi infancia, un olor que percibía en mi mente solo cuando encontraba algo realmente importante.....runas Hamarfae, el alfabeto mas antiguo de nuestra gente, las formas constancia palabras y estas eran Seldruin, el idioma de la alta magia elfica, recordé los libros de la maestra, viejos y olvidados en un rincón de su biblioteca personal, sin utilidad, pensé en como esos libros y las runas ante mi podrían descubrirnos la forma de entenderlos, de desentrañar tantos misterios y empece a copiarlos, oía como Adanedhel me llamaba la atención sobre ciertas runas resaltando su importancia como “Piedras angulares” en el idioma o como se repetían mas unas que otras, ore a mi dios para que me diera la capacidad de copiar tantas como pudiera, conjure para lograr lo mismo...el tiempo se volvió un suspiro, no fui consciente de que habían pasado horas, de que el resto había acampado en aquel largo pasillo solo por mi, de como Erastil y Naminiel habían copiado parte de los murales para ayudarme y me sentí muy culpable, allí estaba yo obligandoles a quedarse cuando las ruinas aun estaban ahi delante y todos deseaban explorararlas, asi que desisti de copiar todo en el pasillo y nos pusimos en marcha, no pude evitar mirar atrás varias veces.

Pronto llegamos a una estancia repleta de arcos que emitian luces cristalinas (Conseguimos entrar gracias a la fuerza de Adanedhel al empujar la puerta, insolito pues yo habria apostado por Aerasume) los arcos lucian como puertas a otro mundo, sobre cada una de ellas escrito en espuar habia una frase “Mi fe” “Mi familia” “Mis estudios” Las elecciones de una vida, al principio, ante los primeros arcos nos esperaba una fantasmagorica figura, la alta maga Arisel Silthariel que nos daba la bienvenida, nos indico que si queriamos avanzar debiamos desentrañar cual fue el destino que le deparo Labelas y hacerla cruzar por los arcos en el orden correcto, por supuesto nos tomamos literalmente la prueba y fracasamos en los dos primeros intentos, cuando Arisel no cruzo el portal marcado con la eleccion “Estudios arcanos” supimos que algo fallaba, asi que la enviamos al ultimo portal “La muerte” pues en todos los arcos no habia ningun nodo del destino, todas eran elecciones que fueron suyas y de nadie mas, pero nadie escapa al destino final.

Nuestra segunda prueba nos mostró el dogma de Angharradh, haciendo incapie en la triple unión, en la fertilidad y en la defensa del Pueblo, cuando acabo de relatar el dogma, tres golems de gemas surgieron en la estancia atacándonos, luchamos contra ellos haciéndoles frente y conseguimos derrotarlos tomando parte de ellos, nuestro camino seguía.

La tercera y ultima prueba pertenecía al Padre, a Corellon Larethian, nuestro señor del Seldarine, guerrero y artista. Fantasmas de orcos surgieron de las paredes y el suelo para atacarnos con sus fantasmagóricas armas, no nos costo mucho acabar con su existencia, pero ahora se acercaba la que para mi fue la mas dura de las pruebas, revivir Lateu'Quor

Lateu'Quor, "La comunión del bosque con la Luna Creciente". Los devotos del Protector suelen ofrecer sus rezos a través de su música, canciones, bailes, y ofrendas de sus más bellas creaciones. Auténticas obras de arte, en ocasiones, son transportadas hasta Árvandor para que puedan ser disfrutadas por los espíritus de aquellos elfos que moran entre los Seldarine, mientras que otras son protegidas en los templos y capillas de Corellon, para que el Pueblo Gentil de todo Faerûn pueda disfrutar de los frutos del mayor regalo de Corellon: la creatividad.
Mis padres participaban cada mes en esa festividad, aun lo recuerdo, a veces no poder olvidar nada es una maldición, los veo bailar, los oigo cantar, noto las manos de mis padres apretando mis manos, siento su calor....pero ya no hay música para mi. Me dan una flauta, me dicen que debo tocarla, que es necesario para que podamos continuar, que me necesitan para completar la prueba, miro la flauta y se me erizan los cabellos de la nuca, el instrumento de mi padre, cuantas veces había tratado de enseñarme a tocarlo, que frugal intento, no había heredado el talento que corre por las venas de mi familia, pero como aplaudía mi padre cuando conseguía hacer una estrofa, ahora me pedían que tocara lo que no pude tocar para el, lo que el nunca pudo oír, notaba como el aire se me escapaba en los pulmones, todos me miraban expectantes, me necesitaban, sabia que si yo no hacia aquello no podríamos avanzar, la niña de Naminiel no podría encontrar la cura que necesitaba y el destino nunca se cumpliría...mi destino era tocar aquella melodía que recordaba tan claramente, cerré los ojos y recupere el aire para hacer sonar la flauta, oí como el resto hacia sonar sus instrumentos, como la melodía tomaba forma y crecía, el momento, aquellos minutos me fueron eternos, recordando y sintiéndome una miserable. Cuando acabamos colocamos los instrumentos en el altar, como dicta la tradición, los quemamos para ofrecerlos a los dioses y que pudieran disfrutarlos en el Arvandor, la sola idea de que mi padre recibiera aquella flauta me creaba una sensación extraña, una mezcla entre dolor y emoción, su hija nunca pudo tocar para el, jamas pudo oír como terminaba aquella canción, jamas supo como había estado practicando, como al final lo había conseguido, como esperaba al próximo Lateu'Quor para tocar para el, el nunca me oyó y la música murió para mi.

Avanzamos por las ruinas, multitud de puertas y pasillos nos resultaron inaccesibles, salvo una, que resulto ser la cámara de la alta maga Arisel, allí recuperamos un antiguo mapa sobre Miyeritar, así como tres libros que conseguí salvar de entre los tomos mohosos, ademas vimos un eco de la alta maga, de como trabajaba en algo, algo que según ella salvaría a su gente, la visión desaparecía tras el trono en la estancia, supimos que seguramente se tratase de una puerta secreta y no errábamos, decimos recorrer el largo pasillo, que nos llevo días acabar, al final estábamos muy lejos de Aguasprofundas y lo que teníamos delante era bastante peculiar, inesperado allí, un pequeño asentamiento elfico, una parada en el camino a ninguna parte repleto de tel´quessirs haciendo sus vidas. Oímos algo tras nosotros y vimos como la roca se cerraba cerrando el arco por que habíamos cruzado, Ilefarn se había quedado atrás y jamas volveríamos a recorrer sus pasillos.

Al olor del guiso nos dimos cuenta de que llevábamos días comiendo solo raciones mágicas y nuestros estómagos clamaban por algo con sabor, caminamos de forma inconsciente hacia ese olor.


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AlieneilA

Stalker de Pornorroles
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Cuentos I

[...] Y los aventureros fueron escupidos, con sumo desprecio y una total carencia de modales por el molesto portal.

Frente a ellos, unas tierras que jamás había contemplado ningún mortal proveniente de su mundo, extrañas a la vista por lo agradable y común de su contenido - Cuando eres un aventurero lo normal al cruzar un portal desconocido es ver un festín de demonios devorando mortales, como todo el mundo bien sabe -

Cubiertos de barro, polvo milenario, cansancio y con las armas y su magia preparadas para el momento en que esa idílica escena se torciese, permanecieron de pie, con un sudor frío recorriéndoles la espalda, mientras los elfos presentes los miraban con gesto entre diversión y sorpresa.

No iban a cogerlos con la guardia baja, nunca más.

Pasaron los minutos, y, mientras seguían expectantes, los nativos perdieron poco a poco el interés y continuaron con sus cosas.

Y es entonces cuando sucedió, armándose de valor y tragando saliva, la Sacerdotisa tomó la iniciativa y dijo: "¡Por fin! ¡Comida! ¡¡¡Me moría de hambre!!!".

[...]

Tras tres días de comidas, bebidas, canciones, festejos y paseos, nuestros héroes cayeron en la cuenta de lo peculiar de ese lugar: ni un solo intento de asesinato, ningún ataque de ejércitos espectrales del abismo....probablemente estaban en un lugar único en todos los planos, una suerte de plano de bolsillo de pura y extraña normalidad.

Y fue entonces cuando la ilusión se quebró.

Frente a ellos se dejó ver una extraña criatura, mitad engaños e ilusiones, mitad esperanza y un misterio por completo. Una criatura única, a la que los pocos expertos y conocedores de la Asociación de Criaturas Mágicas conocían como: ...... "El Señor Semielfo Anciano".

Este inenarrable ser les puso otra prueba en su camino, una que se antojaba insalvable, escucharlo discutir durante otras tres noches con una de las aventureras: la Erudita, y, tras soportar tan cruel destino con gesto estoico y miradas desinteresadas, les puso en camino de su siguiente tarea imposible:

"Atravesad el camino sembrado por malas hierbas que se hacen pasar por trigo, escuchad el Canto del Viento, guiados tan solo por el Eco del Héroe y encontrareis la Música Viva, si la salváis, a mil metros bajo ella encontrareis la primera parte de lo que buscáis y no sabéis, La Flor de Todas las Medicinas y Ninguna".

La Erudita era también la guardiana del Camino del Héroe, un peculiar libro de cuentos que, único en su estilo, contaba la verdad con mentiras. Invocando antiguas palabras de poder, del libro surgió una fantasmal figura, la antigua guardiana del tomo, que, solo visible a sus ojos, los guió.

Encabezados por el Protector, nuestros queridos héroes caminaron durante meses, sin descanso alguno, siguiendo el Eco, hasta un lugar inhóspito protegido por sus congéneres.

La visión de ellos les relajó....y dicha relajación duró poco, tan poco como el vuelo de mil flechas lanzadas por aquellos que piensas que son los tuyos disparadas sin preguntar, que viene a ser como la mitad del amor de verano de un adolescente, para que nos entendamos.

Pero los aventureros eran más rápidos y feroces, y, sin acabar con sus vidas, acabaron con las pretensiones de hacerles daño. Y fue entonces cuando vieron a través del ingenioso disfraz. Demonios, trolls, y gigantes disfrazados como elfos.

Guiados por el Canto del Viento, continuaron atravesando el mar de malas hierbas sin descanso, y, finalmente, encontraron a todo un ejercito armados con hachas, dispuestos a talar la Música Viva.

Eran superados 1000 a 1, y, sin embargo, la Sacerdotisa, la Erudita y el Protector se cruzaron de brazos, decididos a no intervenir en la pelea...pues ya habían sido mencionados en la historia y eso no era nada justo para sus otros compañeros.

La Lechuza se lanzó sobre ellos como una golondrina enfurecida, el Viajero le siguió, hilando las palabras de la creación en una única melodía y, la Cínica, descargó su ira en forma de magia como una lluvia de contestaciones cortantes sobre el enemigo.

En apenas unos segundos todo había acabado y, como les fue prometido, bajo la Música Viva se hallaba La Flor de Todas las Medicinas y Ninguna, protegida por el grimorio de la antigua Guardiana, además, tan increíble fue su trabajo...que la misma Música Viva decidió obsequiarles arrancándose una canción y lanzandosela a los aventureros.

Y, este, mis queridos lectores, es el fin de este cuento, pero, no el final de la historia

[...]


- No, si la culpa es mía por fiarme de que ibas a hacer un informe. ¿No podías escribir algo escueto y normal?

- ..........No. No y nunca.
 

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