Novedades

Un mal día!!!

Meyares

Gerardo de Amn
Registrado
13/9/16
Mensajes
492
Al llegar en caravana de Caravassar de buena mañana brillaba el sol en lo alto y los llanos de Athkatla rebosaban de actividad. Había aprovechado unos días en los baños de la ciudad para adecentarse y descansar de sus aventuras… ya no parecía un simple mendigo, algo era algo.
Zahal se fijó en las mesas exteriores de La luz de Alandor, donde un grupo de gente se hayaba conversando, al reconocer a varios de ellos se acercó para saludar. Entre ellos se encontraban dos compañeros del gremio, Lufran y Madeleine…. Parecía que discutían junto varios ilustres más sobre temas de efectos del arte sobre una de las allí presentes, aunque no parecía que llegaran a un acuerdo en sus posiciones.
Tras un buen rato apareció Astrid, compañera de gremio también, quien nos había convocado allí por ciertos rumores que escuchó de una mujer, indicando que algo sucedía en los humedales relacionado con vampiros… Así pues, tras despedirse del grupo de debate, se encaminaron los cuatro hacia el camino de la costa Sur para acceder desde allí al lugar en el que una de ellos, Madeleine había acompañado a un anterior grupo de reconocimiento, para buscar indicios de los mencionados seres.
Tras sortear a una manada de inoportunos lobos, conseguimos adentrarnos en el territorio que abarca los humedales y tras un rato deambulando por el lugar nos dimos de cruces con un grupo de bandidos al que nuestro compañero Lufran decidió cargar hacha en mano y dar su merecido, no quedándome muy claro si fueron ellos quienes nos asaltaron o fuimos nosotros a ellos.
Tras la escaramuza y habiéndome rezagando un poco del grupo, ajuste mi equipo y emprendí un leve trote para alcanzarlos, lo que acabó con un resbalón y mi cara llena de barro en el suelo… urgiéndome mis compañeros a dejar de hacer el tonto y seguir, me incorporé y me uní a ellos.
Madeleine parecía reconocer el lugar como cercano a su anterior incursión, por lo que tomamos precauciones y nos movíamos sin perder vista de lo que nos rodeaba hasta que una lluvia intensa nos empezó a calar el cuerpo provocando que disminuyera nuestra marcha y una segunda caída que me dejó en el suelo con toda la espalda llena de barro… esta vez me incorporé farfullando de mal humor ya por caerme de nuevo, ya por la sonrisilla que se le escapaba alguno de grupo al mirar hacia atrás.

Un poco adecentado y con mi equipo vuelto a colocar, proseguimos nuestra búsqueda aunque más que encontrar nada, fue mi pie quien encontró y activó una trampa de lazo que me hizo salir por los aires con un “Venga ya… hombre!!”. El resto del grupo observaba la situación y decidía cómo resolverla cuando se presentaron una panda de bandidos que empezaron intentar amedentarnos, cosa arto difícil con él cabreo que llevaba encima colgado por la pata bocabajo y retándoles de tal guisa… hasta que Madeleine con su buen hablar consiguió que el grupo depusiera su agresiva actitud, oportunidad que Astrid tomó para intentar liberarme junto con Lufran, por lo que opté por callar y esperar con los brazos cruzados… por eso y porque tras un silbido del cabecilla empezaron a salir más bandidos de entre la espesura del bosque.
Parecía que las negociaciones iban bien hasta que una extraña niebla rojiza empezó a envolvernos a todos, dificultando la visión… un escalofrío me recorrió cuando se escuchó el fuerte aleteo de algo que se acercaba a gran velocidad… se intuía su gran tamaño y decisión. Derrepente se empezaron a escuchar gritos y se veía entre la neblina como algo pasaba a gran velocidad y se llevaba consigo a alguien en volandas o en su defecto le arrancaba un miembro de la brutal embestida.
Ya sí estaba con un nudo en la garganta de la situación en la que me encontraba a merced de tal ser, por lo que mirando a los ojos a Astrid, le urgía a que me soltaran de una vez… Madeleine, tomó el mando en el momento ordenando a Astrid que me ayudara y a Lufran que se encargara de la cuerda que me aprisionaba. Debieron ser los nervios, (Espero…) que Lufran en vez de cortar la cuerda, sacó una de su equipo y se la ofreció a Madeleine, la cual lo miró con ojos como platos y le ordenó recorred nuevo cortar la cuerda que me hacía prisionero…
A todo esto, los gritos habían cesado, ya no estábamos rodeados más que por los cuerpos desgarrados y destrozados de los bandidos que no habían podido huir del sitio… El ser, nos observaba desde la distancia, de pie con su gran altura y cuerpo fibroso como si estuviera decidiendo su siguiente movimiento.
Tras lo que me pareció una eternidad, mis compañeros consiguieron librarme de la trampa y todo tomó una velocidad que no dio tiempo a pensar… El ser se disponía a arremeternos, por lo que ya libre y con cierta temeridad, me coloqué al frente del grupo con el escudo alzado para repeler la embestida mientras los compañeros cada cual se preparaban a su manera… En el choque, la velocidad del ser consiguió llevarme por delante arrastrándome lejos del grupo y quedando bajo su cuerpo, sacando sus colmillos a relucir me observo con ojos de golos…. Aún así, la suerte estaba de mi lado, pues Madeleine entonó una melodía que paralizó a la bestia y la hizo retroceder aupando y tapándose los oídos… a su vez Astrid utilizó un hechizo que permitió a Lufran y al resto aumentar su velocidad, lo que como no, éste último aprovechó para lanzarse hacha en mano hacia la criatura sin ningún tipo de miramientos.

Aunque la resistencia del ser era envidiable, los ataques simultáneos de los cuatro aventureros, hicieron que ésta se batiera en retirada, alzando el vuelo y desapareciendo en la espesura de las niebla… pero lo que se escuchó tras ello puso los pelos de punta de cuántos la escucharon… una nana parecía ser…

“Dormir pequeños, cerrar el candil, los ojos que miran no tienen perfil. Si tiemblas, si lloras vendrán a verte…”

Tras ello, la tormenta cesó las nubes negras desaparecieron y la espada niebla carmesí terminó por disiparse… momento en que el grupo de aventureros aprovechó para irse del lugar…

​
1763905346673.png​
 
Última edición:
Arriba