Meyares
Gerardo de Amn
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Se quitó con la mano el trapo caliente que le tapaba la cara mientras se tomaba el baño, se incorporó y por un instante mientras se cubría con una toalla, observó su cuerpo cubierto de numerosas cicatrices… tenía que empezar a cuidarse, le quedaba una eternidad por delante y sólo tenía ese cuerpo pensó. Subió a su habitación habitual y contempló la cama repasando todos los pertrechos que allí tenía preparados para el viaje a Murann… en unas horas la caravana le llevaría de Caravassar al puerto de la ciudad de las bestias… un nuevo trabajo había salido.
Una vez allí, observó y estudió a cada uno de los componentes de la partida… el Clan Durraugh había reunido un pequeño ejército de soldados y trabajadores Duergar, y algunos mercenarios de lo más variopinto para la misión… escoltar una caravana por la infraoscuridad en busca de vetas de mineral precioso… era una oportunidad que no podía dejar escapar para conocer nuevas rutas a vetas interesantes y con suerte ver como los duergar trabajaban el metal… sus filos tenían buena reputación.
Quedo sorprendido cuando contempló la manera de viajar en carruaje del Clan… usaba sus golems como bestias de tiro cuando no estaban de guardia en los alrededores de la caravana… resultaba muy práctico y su dureza en combate se comprobó junto con la de los soldados en los varios intentos de asaltos que sufrieron hasta llagar al campamento base… Una vez en el, las instrucciones fueron claras y precisas, el grupo debía abrir paso a través de los diferentes peligros para que Los carruajes que conformaban la caravana avanzaran hasta encontrar el mineral buscado…
No fue tarea fácil pues durante la exploración fueron diferentes criaturas las que enfrentaron, siendo éstas capaces de alterar la realidad a su alrededor, disipando las mágias protectoras de los miembros del grupo haciéndoles presas fáciles… Mimetizarse con las rocas del lugar y emboscando, no dando tregua ni descanso… Salir de debajo de las aguas en los pasos abnegados sorprendiendo y hostigando… Incluso estar hechas prácticamente del propio mineral que buscaban, más duras que la misma roca… No obstante la eficiencia individual y conjunta del grupo consiguió el objetivo hallando una caverna repleta de metales preciosos en la que se pusieron a trabajar los mineros, mientras el grupo aseguraba la zona junto con los golems… para una vez finalizado cobrar su recompensa.
De regreso en Caravassar el mercenario meditaba en su habitación, mientras repasaba los tesoros obtenidos, cual debía ser su siguiente paso para conseguir obtener una hoja forjada por esos míticos y herméticos artesanos…
Una vez allí, observó y estudió a cada uno de los componentes de la partida… el Clan Durraugh había reunido un pequeño ejército de soldados y trabajadores Duergar, y algunos mercenarios de lo más variopinto para la misión… escoltar una caravana por la infraoscuridad en busca de vetas de mineral precioso… era una oportunidad que no podía dejar escapar para conocer nuevas rutas a vetas interesantes y con suerte ver como los duergar trabajaban el metal… sus filos tenían buena reputación.
Quedo sorprendido cuando contempló la manera de viajar en carruaje del Clan… usaba sus golems como bestias de tiro cuando no estaban de guardia en los alrededores de la caravana… resultaba muy práctico y su dureza en combate se comprobó junto con la de los soldados en los varios intentos de asaltos que sufrieron hasta llagar al campamento base… Una vez en el, las instrucciones fueron claras y precisas, el grupo debía abrir paso a través de los diferentes peligros para que Los carruajes que conformaban la caravana avanzaran hasta encontrar el mineral buscado…
No fue tarea fácil pues durante la exploración fueron diferentes criaturas las que enfrentaron, siendo éstas capaces de alterar la realidad a su alrededor, disipando las mágias protectoras de los miembros del grupo haciéndoles presas fáciles… Mimetizarse con las rocas del lugar y emboscando, no dando tregua ni descanso… Salir de debajo de las aguas en los pasos abnegados sorprendiendo y hostigando… Incluso estar hechas prácticamente del propio mineral que buscaban, más duras que la misma roca… No obstante la eficiencia individual y conjunta del grupo consiguió el objetivo hallando una caverna repleta de metales preciosos en la que se pusieron a trabajar los mineros, mientras el grupo aseguraba la zona junto con los golems… para una vez finalizado cobrar su recompensa.
De regreso en Caravassar el mercenario meditaba en su habitación, mientras repasaba los tesoros obtenidos, cual debía ser su siguiente paso para conseguir obtener una hoja forjada por esos míticos y herméticos artesanos…
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