SyrinxFlute
Liche táctico
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Un soplo brisado surcó el Claro de las Hadas, extendiendo su silente caricia a todas las criaturas que allí reposaban. Entre las hierbas altas, una pequeña mariposa danzaba bajo el tenue fulgor del lienzo de estrellas, hasta que su vuelo, leve como un pensamiento, fue mecido por el aliento sagrado de la naturaleza. Algo la invocaba, una voz en sus adentros y en su espíritu silvano, y así, parpadeando en destellos, ascendió hacia la bóveda oscura, más allá de las frondosas copas y del murmullo cristalino de los ríos.
Sus alas, negras y sedosas, hallaron por fin un remanso de paz frente a las silvosas flores que brotaban desde las raíces enredadas que protegían el santuario del Enclave Esmeralda. Se posó sobre una de ellas y, al contacto, ésta centelleó aurífera, como si la luz atrapada en su savia reclamara su fulgor. Y allí, en su corona de flores y oro, aguardó en solemne quietud hasta que uno de ellos se acercó.
—Os estaba esperando… —emanó una voz de timbre exquisito, mientras el resplandor tomaba forma: una hija del bosque, hermosa y alada, se alzaba ahora ante ellos vestida con el verde abrazo de la espesura.
