Un tesoro bajo la montaña
Los días posteriores a la incursión en la vieja mina del Bosque de Alandor estuvieron cargados de rumores y especulaciones. La noticia del éxito de la expedición se propagó rápidamente por los caminos de Amm y las calles de Athkatla. Después de todo, no había sido una empresa menor. Miembros de la Arcanum Schola, representantes de la Casa Gáldrim, caballeros de la Orden del Guantelete, aventureros del gremio y guardianes del Enclave Esmeralda habían unido fuerzas para adentrarse en las profundidades de la abandonada excavación.
Las primeras historias hablaban de pasadizos despejados, amenazas eliminadas y una victoria que allanaba el camino para el ambicioso proyecto de los Martillorrúnico. Sin embargo, como suele ocurrir con las historias nacidas bajo tierra, no todas las voces contaban la misma versión.
En las tabernas comenzaron a escucharse relatos más inquietantes.
Algunos aseguraban que ciertas galerías permanecían selladas y que nadie había explorado las profundidades más antiguas de la mina. Otros juraban que los aventureros habían regresado con semblantes demasiado serios para tratarse de una simple operación de limpieza. Incluso hubo quienes afirmaron haber escuchado que algo observaba desde la oscuridad mientras el grupo abandonaba la vieja mina.
Pronto una frase comenzó a repetirse entre jarras de cerveza y conversaciones en voz baja.
—La mina está libre... pero no vacía.
Los rumores crecieron hasta convertirse en una sombra sobre el proyecto. Muchos comenzaron a preguntarse si la empresa minera lograría avanzar o si terminaría abandonada antes siquiera de comenzar.
Fue entonces cuando Fenrick Martillorrúnico decidió responder a las dudas a su manera.
Sin previo aviso, el célebre inventor apareció en público acompañado por su imponente guardián de adamantita. La multitud se reunió rápidamente a su alrededor, atraída tanto por la reputación del gnomo como por la presencia del gigantesco constructo que avanzaba tras él con el peso de una fortaleza ambulante.
Fenrick observó a los presentes y, sin molestarse en responder a los rumores, levantó la voz para que todos pudieran escucharlo.
—¡La mina está libre y lista para ser ocupada!
Algunos murmullos recorrieron la multitud, pero el gnomo continuó sin vacilar.
—¡Todo aquel que desee ganar una buena suma de dinero será bienvenido a trabajar en ella! ¡Y yo mismo me encargaré de mantener la seguridad de esta empresa!
Como si hubiese estado esperando aquella señal, el colosal constructo dio un paso al frente. Sus enormes puños de adamantita chocaron con un estruendo metálico que resonó por toda la plaza.
¡CLANG!
Una nube de vapor escapó de las juntas de su armadura mecánica mientras sus ojos brillaban con intensidad. El sonido fue suficiente para silenciar a más de un escéptico.
Fenrick sonrió satisfecho.
Y aunque las dudas no desaparecieron por completo, muchos comenzaron a pensar que, si algo oscuro seguía oculto entre las frías paredes de la mina, tendría que enfrentarse primero al Clan Martillorrúnico y a la máquina de adamantita que custodiaba sus sueños de riqueza.
Aun así, en los túneles más profundos de la montaña, lejos de las celebraciones y las promesas de prosperidad, la tierra seguía moviéndose mientras la oscuridad ocultaba sus pasos...
Offtopic :
Buenas, ya iré hablando con algunas facciones para terminar con los últimos detalles antes de que se monte el campamento en la mina, pero a priori ya la próxima semana debería estar montado. Recuerdo que la última fecha para inversiones será cuando el campamento este funcionando, luego de eso ya no se habla de dinero.