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[Mineros desde Lantán ] Hasta la última veta

Meivel

Minsorrano sin caminos
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La pelirroja se apuntaría a la operación. Toda expedición es buena para mejorar y si encima viene con paga, mejor.

Offtopic :
Me gustaría ir, pero hasta las 22:30h no llego de currar. Si no hay problema con unirme entonces, me apunto
 

Veshyk

Lican gato mamadísimo
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*Los rumores no tardaron en llegar a oídos de Kraven, no harían falta palabras para confirmarlo, quizás aparecería, quizás no.. llegado el momento sería conocimiento de los que allí se presentaran*

Offtopic :
Por mi parte más de lo mismo, entre las 22:15-22:30 podré, si tuviera que ir alguien en mi lugar no tengo problema!!
 

Arrakis

Copia defectuosa de Kronobot
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La mujer permaneció silente, observando el cartel con calma. Después sonrió, con cierta suavidad.

- Bueno, es una mina cedida por los Seis.. asi que cae en jurisdicción plenamente Amniana, ¿no..? Veremos qué encontramos.


Offtopic :
Si hace falta gente me puedo dejar caer con la negra a limpiar la mina.
 

AaronXpLt

Cuenta secreta evidente
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"Kordak se encontraba en una taberna agotando los suministros de cerveza, cuando de pronto observo a un hombre colgar un cartel frente a el, se levanto lentamente tambaleándose, tras observar el apartado de la limpieza pensó en las bestias que encontraría en esa cueva. Se presentaría como mercenario para el contrato"
 

Kellky

Screenshot secreta de Minen
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El enano, mientras bebe, logra observar el cartel clavado en una columna de madera, mostrando una sonrisa donde se pueden destacar los tres dientes que le faltan.
 

Loreliel

Pirata sin barco
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Un secreto bajo la roca

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Los días transcurrieron en Athkatla y, mientras las calles volvían a llenarse del bullicio habitual del comercio, las puertas del alojamiento temporal del Clan Martillorrúnico permanecían abiertas para los interesado en el negocio del Clan.

Figuras importantes y otras cuyo nombre era susurrado más que pronunciada cruzaron los umbrales de la mansión situada en el Distrito de la Gema. Las reuniones con Fenrick Martillorrúnico se prolongaban durante horas, a veces hasta bien entrada la noche, mientras los curiosos observaban desde la distancia tratando de adivinar qué clase de empresa requería tanto secretismo.

Pero las jornadas pasaban y ninguna explicación llegaba.

Pronto comenzaron los rumores...

Algunos afirmaban que el gnomo había vendido sueños imposibles y que ahora buscaba desesperadamente inversores para evitar un fracaso humillante. Otros aseguraban que la supuesta mina no existía y que toda la empresa no era más que una elaborada estafa destinada a vaciar los bolsillos de los incautos. Incluso hubo quienes comentaron que los Martillorrúnico permanecían ocultos en su residencia porque habían descubierto algo terrible y no sabían cómo comunicarlo.

Como ocurre siempre en Athkatla, cada taberna tenía su propia versión de la historia.

Y entonces, sin previo aviso, el silencio terminó.

Una mañana apareció un nuevo anuncio colgado en los tablones del Gremio de Aventureros. El documento llevaba el sello del Clan Martillorrúnico y no tardó en atraer a decenas de curiosos.

El mensaje era breve y directo:

"Atención aventureros y mercenarios. El Clan Martillorrúnico requiere hombres y mujeres de armas para una operación de limpieza en una antigua mina abandonada ubicada en el Bosque de Alandor. Se ofrecerá una generosa recompensa a quienes colaboren en asegurar la instalación para futuras operaciones."

La noticia se extendió por la ciudad

-¿Una mina abandonada? comentó un antiguo mercader y se echó a reír.

-¿darán trabajo? murmuró uno de los tantos mendigos que cruzaban el distrito de la Guardia.

Algunos sonrieron al imaginar las riquezas que podían encontrarse bajo la roca. Otros recordaron que las minas abandonadas rara vez tenían algo de valor. Y unos pocos comenzaron a preguntarse por qué un inventor de Lantán, respaldado por el Real Gremio de Artesanos y rodeado de inversores, necesitaba contratar aventureros para despejar una simple excavación.

Quizás la respuesta se encontraba en las profundidades del Bosque de Alandor.

O quizás los Martillorrúnico sabían algo que todavía no estaban dispuestos a compartir con el resto de Amm.


Offtopic :
Buenas, esto tendrá fecha para el miércoles 10 a las 22h. No habrá limite de plazas, pero tengan presente que las minas son estrechas.

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—No tan rápido jovencitos—Una imponente figura femenina élfica llena de tatuajes y ropajes verdes se paró frente a la comitiva en el Bosque Álandor junto a otros capas verde—. Soy Plateada, guardiana del Enclave Esmeralda y protectora del Bosque, no creaís que una comitiva así de la nada puede venir a trabajar sin vigilancia, sereís acompañados y supervisados por nosotros para asegurarnos de que no hagaís algún daño.

Y entonces la joven en apariencia pero antigua guardiana cedió el paso amablemente, manteniendo serenidad en su semblante, pero al mismo tiempo la mirada vigilante y desconfiada, ahora dispuesta a asegurar que guardianes del Esmeralda acompañasen la comitiva
.

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Gainaxx

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Gain se detiene frente al tablón al reconocer la palabra “mina”. Lee el anuncio con calma, todavía con restos de polvo mineral en los guantes.

-Bosque de Alandor…

Su mirada baja hacia el sello del Clan Martillorrúnico.

-Si necesitan limpiar una mina antes de trabajarla, entonces no buscan solo mineros.

Permanece unos segundos más frente al aviso, pensativo.

-Habrá que ver qué encontraron bajo la roca.1781060159149.png
 

Manny_LoneWolf

Vestido de Valak
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Bien temprano, justo antes del alba, tres personas llegaron y descabalgaron en el campamento principal con intención clara de sumarse a los allí presentes. Con calma y mientras se apreciaban los primeros rayos del sol, montaron una ostentosa tienda de campaña que ondeaba la bandera de la diosa Sune. La única mujer de los tres, que era una mestiza de orco, poco después fue ayudada a colocarse la armadura completa por aquel par de caballeros que la acompañaban.

—Estaré presente para combatir al mal y la nomuerte mientras todavía me quepa la armadura, tal y como prometí a Fenrick Martillorrúnico —anunció directa y perfectamente audible, en tono amistoso.

Listos por fin, los sunitas rezaron antes de que la paladina se encaminara sola a la entrada, sonriendo entonces a Loreliel (y a cualquiera de los verdes) con intención de instar a la calma y confianza.


Offtopic :
Nos vemos esta nite si no hay más cambios, que sí puedo estar al haber movido el día del juicio. (y)
 

El_Reverendo

Pornorroleador oldschool
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Junto a Loreliel aparecen Radix, Boti, Zentakord, Velatha, Lux, Orisong, Fanrin y algunos guardianes más...

*El jinete alza el mentón y gruñe sonoramente ante el gran grupo que se adentra en el Alandor*


El bosque y sus entrañas pueden ser letales incluso para un consumado explorador. No os pediremos nada más que respeto y que acepteis nuestra guía...

Offtopic :
Varios del Enclave Esmeralda nos unimos a la expedición.
 

Star Lorz

Bebedor de Galdrims
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Dejó a Azogue en los establos, pues era sabido que las entrañas de la tierra, aunque fuesen un sistema de minas, no era lugar para un caballo.

Meditó si dejar atrás también su carcaj, pues era sabido que las entrañas de la tierra no eran el mejor escenario para la arquería, pero desde niño le habían educado en aquello de que «un hombre precavido vale por dos».

—Si vamos a intentar dar una carrera y un futuro a quienes necesitan herramientas para proveérselo, amigo mío, más nos vale no dejar amenaza al acecho —dijo Sulion Suravar a Azogue, apoyando su frente en la testuz del animal.

El caballo relinchó y se limitó a intentar dar un bocado en una de las orejas del medio-elfo, que tampoco hizo mucho por zafarse.

—Me voy, pero te juro que mañana volveré.

Y así marchó Sulion Suravar hacia las inmediaciones del Bosque del Alandor, en busca de la operativa de los Martillorrúnico.


Offtopic :
Asistiré para ayudar.

De todos modos, si hay mucha afluencia, no se preocupen, que me retiraré. Las minas son estrechas y los codos son puntiagudos.
 

farraces

Bug de oscuridad
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*La orden del Guantelete se acercará por si fuera necesario su apoyo*

Offtopic :
Nos acercamos un par de ellos o tres, pero si hay mucha gente lo reducimos o nos retiramos, no hay problema ☺️
 

DM Artyom

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Un tesoro bajo la montaña
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Los días posteriores a la incursión en la vieja mina del Bosque de Alandor estuvieron cargados de rumores y especulaciones. La noticia del éxito de la expedición se propagó rápidamente por los caminos de Amm y las calles de Athkatla. Después de todo, no había sido una empresa menor. Miembros de la Arcanum Schola, representantes de la Casa Gáldrim, caballeros de la Orden del Guantelete, aventureros del gremio y guardianes del Enclave Esmeralda habían unido fuerzas para adentrarse en las profundidades de la abandonada excavación.

Las primeras historias hablaban de pasadizos despejados, amenazas eliminadas y una victoria que allanaba el camino para el ambicioso proyecto de los Martillorrúnico. Sin embargo, como suele ocurrir con las historias nacidas bajo tierra, no todas las voces contaban la misma versión.

En las tabernas comenzaron a escucharse relatos más inquietantes.

Algunos aseguraban que ciertas galerías permanecían selladas y que nadie había explorado las profundidades más antiguas de la mina. Otros juraban que los aventureros habían regresado con semblantes demasiado serios para tratarse de una simple operación de limpieza. Incluso hubo quienes afirmaron haber escuchado que algo observaba desde la oscuridad mientras el grupo abandonaba la vieja mina.

Pronto una frase comenzó a repetirse entre jarras de cerveza y conversaciones en voz baja.

—La mina está libre... pero no vacía.

Los rumores crecieron hasta convertirse en una sombra sobre el proyecto. Muchos comenzaron a preguntarse si la empresa minera lograría avanzar o si terminaría abandonada antes siquiera de comenzar.

Fue entonces cuando Fenrick Martillorrúnico decidió responder a las dudas a su manera.

Sin previo aviso, el célebre inventor apareció en público acompañado por su imponente guardián de adamantita. La multitud se reunió rápidamente a su alrededor, atraída tanto por la reputación del gnomo como por la presencia del gigantesco constructo que avanzaba tras él con el peso de una fortaleza ambulante.

Fenrick observó a los presentes y, sin molestarse en responder a los rumores, levantó la voz para que todos pudieran escucharlo.

—¡La mina está libre y lista para ser ocupada!

Algunos murmullos recorrieron la multitud, pero el gnomo continuó sin vacilar.

—¡Todo aquel que desee ganar una buena suma de dinero será bienvenido a trabajar en ella! ¡Y yo mismo me encargaré de mantener la seguridad de esta empresa!

Como si hubiese estado esperando aquella señal, el colosal constructo dio un paso al frente. Sus enormes puños de adamantita chocaron con un estruendo metálico que resonó por toda la plaza.

¡CLANG!

Una nube de vapor escapó de las juntas de su armadura mecánica mientras sus ojos brillaban con intensidad. El sonido fue suficiente para silenciar a más de un escéptico.

Fenrick sonrió satisfecho.

Y aunque las dudas no desaparecieron por completo, muchos comenzaron a pensar que, si algo oscuro seguía oculto entre las frías paredes de la mina, tendría que enfrentarse primero al Clan Martillorrúnico y a la máquina de adamantita que custodiaba sus sueños de riqueza.

Aun así, en los túneles más profundos de la montaña, lejos de las celebraciones y las promesas de prosperidad, la tierra seguía moviéndose mientras la oscuridad ocultaba sus pasos...

Offtopic :
Buenas, ya iré hablando con algunas facciones para terminar con los últimos detalles antes de que se monte el campamento en la mina, pero a priori ya la próxima semana debería estar montado. Recuerdo que la última fecha para inversiones será cuando el campamento este funcionando, luego de eso ya no se habla de dinero.
 
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Sariel

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Sariel se teletransportó directamente a Nashkel. Apareció en una zona tranquila de la ciudad y se quedó unos segundos orientándose.

Su objetivo era claro: conseguir 40 personas para un proyecto minero en el bosque de Alandor. No necesitaba hacer nada complejo, solo buscar gente dispuesta a trabajar y reunirla.

Empezó a caminar por las calles principales, mirando a los grupos de trabajadores y viajeros. Se acercaba a zonas donde normalmente había gente buscando empleo o tareas temporales. Iba observando quién parecía apto para un trabajo físico y quién podía estar interesado en salir de la ciudad.

A medida que avanzaba, iba encontrando personas adecuadas poco a poco. No se detenía demasiado tiempo en cada conversación o evaluación, solo lo necesario para decidir si alguien podía sumarse al proyecto.

Repetía el mismo proceso una y otra vez: buscar, identificar, contar. Cada grupo que encontraba la acercaba más a la meta de 40 personas.

Siguió moviéndose por diferentes partes de Nashkel, sin perder tiempo, hasta que logró reunir suficientes candidatos interesados para completar el número necesario o acercarse mucho a él, dejando listo el grupo para llevarlo hacia el bosque de Alandor.


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(Tirada de diplo para esto pedida por el DM, la hice delante de gente para que no haya dudas)

Offtopic :
Lo subo por aquí como manda Papa Baldrak, conste que Sariel NO participa en esta trama, la acción es para que la trama no se frene por la ausencia de Gwenaelle estos días, Gwen quiere hablar contigo sobre lo de invertir oro Baldrak, esto es solo para los trabajadores
 

BobM

Restos de un PJ de Aharadad
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Los rumores ya hablan de como Morian Mausser, sería una de las figuras que se habria sumado como inversor en el proyecto de Martillorrúnico y que habia llegado a un trato con Fenrick, siendo transparente en su apoyo a los lantaneses, en el transcurso de los días, se habría visto como los gnomos lantaneses recibían el refuerzo de más de una treintena de hombres dispuestos a servir como mano de obra, todos con un lazo azul bordado con el símbolo de Crimmor.

Offtopic :
Joseada historica del marco para que quede a juego
 

Arrakis

Copia defectuosa de Kronobot
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La mujer se adelantó a las puertas de la Arcanum, observando con calma en exterior. Una hilera de Arcanistas de toda índole salieron a sus lados, encaminándose en dirección a la salida de la ciudad, en dirección a la mina del Alandor. unto a ella permanecían todavía algunos escolásticos, atentos a las últimas disposiciones y al movimiento de la comitiva. Sin embargo, aquella presencia fue disminuyendo poco a poco. Uno tras otro se retiraron hacia el interior de la Schola, reclamados por otros deberes y asuntos que no podían esperar.

Pronto, la quietud se instaló de nuevo a las puertas de la Universidad.

En nombre del Claustro,

Se le hacen llegar una docena de escolásticos , compuesta por representantes de las tres alas de esta Universidad. Dispuestos con herramientas suficientes, extenderán una red de conjuros entorno a la situación de 'vuestra herramienta', vigilando el lugar con conjuros de Adivinación y protegiendo la zona con Abjuraciones. De necesitarlo estarán dispuestos para teleportar rápidamente de la zona a los trabajadores que se asignaron desde Crimmor, así como al resto que pudiera encontrarse alli.

Le advierto ya que el peligro es real y que dificilmente podremos proteger a su creación si las cosas se tuercen. El arcanista que ronda las minas es muy poderoso. Haced caso de vuestra hermana en lo que representan los consejos logísticos.

Finalmente, estaremos trabajando en la creación de la sustancia mágica que se nos encomendó, en busca de realizar todo el proceso mucho más estable.

Adjunto también los lingotes que conforman nuestro aporte a esta misión. Tymora ayude a que nos sonría la bendición de la Moneda.

Maestra Jadzia Odger


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Esa noche, una sombra circuló por los barrios, deteniendose ante la Corona de Cobre. Intercambió algunas palabras con algunos hombres, que dispuestos se alejaron en dirección a los callejones. La mujer, conocida como Ambar, dirigió entonces sus pasos hacia el Puerto, donde su rastro se perdía de forma irremediable, quizás encaminandose, como muchas otras noches, a terminar su jornada tomando algo en los Kenkus Hermanos.
 

Arrakis

Copia defectuosa de Kronobot
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Un anuncio sería pronto dispuesto en la Arcanum Schola, los Llanos y en varias ciudades y poblados principales de Amn.



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A la atención de los interesados,

La Arcanum Schola se dispone a emprender una expedición de extracción y recuperación de recursos minerales de especial interés para un proyecto conjunto con los Martillorúnico.

Se buscan voluntarios, aventureros y mercenarios dispuestos a acompañar esta empresa, cuya finalidad es la localización y extracción de vetas de mineral poco común, valioso para labores de investigación arcana y forja especializada.

Se ofrece compensación acorde al riesgo, así como derecho a una parte de los hallazgos secundarios que puedan surgir durante la expedición.

Los interesados deberán presentarse en dependencias de la Schola para recibir más detalles y formalizar su participación o personarse en el punto de partida de la expedición, que se producirá el dia [Ver Encuesta]


Maestra Jadzia Odger,
Arcanum Schola



Offtopic :
Dejo la encuesta aqui, para seguir con este tema y ir en busca del mineral.
 

Imperator Furiosa

La más cara de las máscaras de Máscara
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MANO DE OBRA
La mañana amaneció con niebla sobre el río. Talivia Ha'valen contempló los muelles fluviales de Púrskul desde lo alto de la escalinata de piedra que daba acceso a las dependencias de la Casa Gáldrim mientras terminaba su primer cigarro del día.

Cuarenta trabajadores. En la carta de Fenrick Martillorrúnico parecía una cantidad razonable. Dos palabras, cuatro sílabas. En la práctica, sin embargo, aquellas dos palabras adquirían rostros, opiniones, deudas, familiares enfermos, problemas con la bebida y una alarmante capacidad para desaparecer justo antes de cobrar una nómina. Las instrucciones que el gnomo les había dado eran muy específicas con respecto a la extracción social de los candidatos, "sedimentos", o, en otras palabras que nunca llegó a materializar en voz alta, "mano de obra prescindible", dada la arriesgada naturaleza de la empresa. En esos casos, era necesario tener un talento especial para separar el grano de la paja. La ventaja de unos muelles era que nunca había faltado gente buscando trabajo. La desventaja era que tampoco faltaba gente empeñada en boicotearlo. Talivia torció la boca en una mueca de desagrado, despegando el cigarro de los labios. Lo arrojó al suelo y pasó por encima de él, descendiendo los escalones.

La actividad comenzaba a despertar junto al agua. Los primeros cargadores descargaban barriles de cerveza procedentes de Esmeltarán. Varias mujeres limpiaban pescado sobre mesas de madera ennegrecida por los años. Un niño perseguía una gallina.

El primer candidato apareció antes incluso de que ella comenzara a buscar. Estaba sentado sobre un montón de cajas vacías con olor a pescado, dormitando con un sombrero raído cubriéndole media cara. Talivia golpeó una de las cajas con la punta de la bota.

—¿Eh?

El individuo abrió un ojo.

—Buenos días.

—Eso depende.

—¿De qué?

—De quién pregunte.


Talivia esbozó una sonrisa de medio lado. Aquello era prometedor. Era un hombre en la treintena al que le faltaban un par de dientes. La musculatura correosa se le marcaba bajo la piel tensa y cetrina por el sol. Conversador parco en palabras, ligeramente insolente, probablemente soltero. El tipo de persona sin ataduras que no haría demasiadas preguntas pero con los redaños suficientes como para internarse en las profundidades ignotas de una mina.

—¿Tenéis trabajo?

—No.

—¿Lo buscáis?

—Tampoco.

—Admiro vuestra coherencia.


El hombre se incorporó lentamente.

—¿Y vos quién sois?

—La Ha'valen.


Los dos ojos castaños se abrieron por completo, pero no alentados por la sorpresa o la admiración sino por un sutil interés económico. "Mejor para mí", pensó ella, "el dinero les decepciona menos que yo cuando me conocen".

—Ah.

—Ah.

—¿Pagáis bien?

—Eso dicen.

—Entonces estoy buscando trabajo.


Una hora después ya había reclutado a cinco: dos estibadores, una pescadora cuya embarcación se había partido contra unas rocas antes de que pudiera saldar su deuda, un antiguo cocinero naval y un tartamudo cuyas espaldas eran más anchas que el propio cauce del río Esmel.
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A media mañana encontró a los soldados que buscaba, jugando a las cartas en El Grano Maduro. Los soldados licenciados siempre acababan reuniéndose en los mismos lugares. Eran hombres y mujeres que aún conservaban la espalda recta aunque ya no vistieran uniforme. Amn nunca les devolvía el favor que algunos acababan pagando con su propia vida. Algunos se quejaban de las míseras pensiones, otros, de los oficiales que regían los designios de la nación. Talivia les prometió una buena paga y unos capataces razonables.

A medida que avanzaba el día fue reuniendo una colección cada vez más peculiar: un carretero viudo, dos hermanos mineros que habían servido en una de las explotaciones de la desaparecida Imnescar, una joven escurridiza con ciertos conocimientos sobre explosivos y un puñado de gandules sin oficio ni beneficio pero buenas intenciones.

—¿Y por qué no buscáis empleo estable? —preguntó Talivia a un joven que se ganaba unas monedas ayudando a cargar cubos desde el pozo hasta las residencias de sus vecinos.

—Porque menudo aburrimiento pasarse toda la vida haciendo lo mismo.

—Es una observación difícil de refutar—
"y humildemente filosófica", pensó, con una sonrisa a medio camino entre la simpatía por el haragán y la melancolía de saberse presa de ese sistema.

Al caer la tarde se sentó en el borde de un embarcadero. Despejada la niebla de primera hora de la mañana, el río reflejaba el color anaranjado del sol poniente. Sacó la libreta y comenzó a revisar los nombres que había apuntado. Cuarenta nombres. Como buena lectora de personas que creía ser, sabía que no todos responderían a lo esperado. El factor impredecible era consustancial al ser humano: algunos resultarían más inútiles de lo que había intuido; otros, sin embargo, y contra todo pronóstico, acabarían siendo esenciales para la expedición; es probable que entre esos nombres hubiera algún desertor y, por desgracia, dos o tres seguramente acabarían perdidos dentro de la mina.

Fenrick Martillorrúnico hablaba de mano de obra. Los gremios hablaban de mano de obra. Los mercaderes hablaban de mano de obra. Sentada allí, observando los barcos mecerse sobre el agua, Talivia pensó que aquella expresión siempre le había parecido injusta. Apagó el cigarro contra la suela de la bota. El problema de la expresión mano de obra era que olvidaba la parte más importante.

Que aquellas manos venían pegadas a personas.​

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DM Artyom

Dungeon Master
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Apenas transcurrió una dekhana desde que Fenrick Martillorrúnico anunciara públicamente la apertura de la empresa minera y el efecto comenzó a sentirse en toda Amm.

Las rutas volvieron a llenarse de viajeros y Athkatla recibió un flujo constante de nuevos rostros. Obreros, peones, aprendices y buscadores de fortuna comenzaron a llegar desde distintos rincones de Amm, muchos enviados por figuras de renombre cuya palabra bastó como garantía para convencer incluso a los más escépticos de que aquella empresa no era otro sueño imposible nacido entre comerciantes.

Casas influyentes, gremios y figuras de prestigio habían puesto su confianza o al menos una parte de ella en el proyecto del Clan Martillorrúnico.

Las posadas locales comenzaron a llenarse de trabajadores con herramientas recién fabricadas, carros de suministros y conversaciones sobre contratos, salarios y oportunidades. Algunos acudían atraídos por el dinero. Otros por la promesa de aprender un oficio. Y unos pocos simplemente deseaban formar parte de algo que, según se decía, les podía cambiar la vida.

Pero mientras el movimiento aumentaba en la ciudad, lejos del bullicio de Athkatla, junto a la vieja mina del Bosque de Alandor, el verdadero trabajo ya había comenzado.

Allí donde días atrás solo quedaban túneles vacíos y estructuras olvidadas, comenzaron a levantarse defensas.

Nadie supo exactamente cuándo empezaron.

Una noche el terreno permanecía abierto.

A la mañana siguiente comenzaron a verse los primeros segmentos.

Muros móviles. Secciones reforzadas. Plataformas desmontables. Varias tiendas de campaña y algunas fogatas que con su lumbre daban cuenta que el lugar ya no estaba abandonado.

El misterioso grupo trabajó con una disciplina que llamó la atención incluso de quienes habían visto grandes obras antes. No hubo órdenes elevadas ni gritos de supervisores. Solo herramientas golpeando en un ritmo constante y grupos enteros moviéndose como si cada pieza hubiese sido colocada cientos de veces antes.

No hicieron más ruido del necesario.

No descansaron más de lo imprescindible.

Y rápidamente el campamento tomó forma.

Donde antes había una entrada abandonada a una mina olvidada, comenzó a aparecer una fortificación improvisada que parecía haber brotado de la tierra.

Con las defensas prácticamente terminadas y el lugar listo para recibir a los primeros trabajadores, un nuevo anuncio fue colocado por orden del Real Gremio de Artesanos de Athkatla.

El texto fue leído en plazas y posadas locales donde la mayoría de los trabajadores se alojaron:

"A la atención de todos los trabajadores que prestarán sus manos para levantar nuevamente esta nación: el Real Gremio de Artesanos, bajo el beneplácito del Consejo de los Seis, ofrecerá instrucción gratuita para que puedan desempeñar sus labores de forma segura y afrontar los peligros propios de la mina."

"Aprendan. Prosperen. Construyan."

Fdo. Gran Maestre del Real Gremio de Artesanos, Gloetar de los Porpaterra

"¡Gloria a Amm!"

Y así, antes de que la primera veta fuese extraída o el primer carro abandonara la mina, el proyecto dejó de parecer una promesa.

Comenzó a parecer algo inevitable...

Offtopic :
Buenas, habrá un evento llevado por el Gremio de Artesanos en las inmediaciones de la mina el día jueves 18 a las 22 h. Será abierto para quien quiera pasarse a dar una vuelta y hacer un poco de rol misceláneo ^^. Con esto ya se dará como finalizado el plazo de inversiones.
 

Skotos

El cansino de los Siervos de Hueso
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Sariel se teletransportó directamente a Nashkel. Apareció en una zona tranquila de la ciudad y se quedó unos segundos orientándose.

Su objetivo era claro: conseguir 40 personas para un proyecto minero en el bosque de Alandor. No necesitaba hacer nada complejo, solo buscar gente dispuesta a trabajar y reunirla.

Empezó a caminar por las calles principales, mirando a los grupos de trabajadores y viajeros. Se acercaba a zonas donde normalmente había gente buscando empleo o tareas temporales. Iba observando quién parecía apto para un trabajo físico y quién podía estar interesado en salir de la ciudad.

A medida que avanzaba, iba encontrando personas adecuadas poco a poco. No se detenía demasiado tiempo en cada conversación o evaluación, solo lo necesario para decidir si alguien podía sumarse al proyecto.

Repetía el mismo proceso una y otra vez: buscar, identificar, contar. Cada grupo que encontraba la acercaba más a la meta de 40 personas.

Siguió moviéndose por diferentes partes de Nashkel, sin perder tiempo, hasta que logró reunir suficientes candidatos interesados para completar el número necesario o acercarse mucho a él, dejando listo el grupo para llevarlo hacia el bosque de Alandor.


Ver el archivo adjunto 36328


(Tirada de diplo para esto pedida por el DM, la hice delante de gente para que no haya dudas)

CUARENTA NOMBRES

Gwenaëlle revisó con calma la información contenida en el pergamino. O, al menos, con toda la calma que fue capaz de reunir. Se pasó disimuladamente una mano por el rostro mientras repasaba el listado de personas propuestas para la empresa del maese Fenrick.

Todos aquellos nombres pertenecían a ciudadanos libres que necesitaban un buen jornal para alimentar a sus familias.

La Oráculo había dado instrucciones claras a su esposa. No podía servir cualquiera. Debían ser personas en buena forma física, pero también con el juicio suficiente para comprender a qué iban a dedicarse y cuáles eran los riesgos inherentes a una empresa de aquellas características.

Ahora le correspondía asegurarse de que todo estuviese en orden.

Unas sesenta personas aguardaban ante la caseta que Gwenaëlle había mandado instalar a las afueras de la Ciudad Inclinada. Desde el pequeño despacho improvisado en su interior, la sacerdotisa revisaba la lista con ahínco, flanqueada por dos escuderos de la Luna que montaban guardia. No fuera a ser que alguno de los candidatos decidiese protestar (o arrojarle un tomate) si discrepaba con sus criterios de selección.

La lista de Sariel contenía nombres escritos con trazos rápidos, anotaciones escuetas y alguna descripción práctica:
Jonath. Buen cantero.
Hassan. Ha trabajado apuntalando túneles.
Enel y Jasper. Dos hermanos. Piden trabajar juntos.
Ódivo. Pregunta demasiado, pero parece responsable.
Kendrick. Este me gusta. Es gracioso.

Gwenaëlle se detuvo en la última anotación.

- ¿Cómo que "gracioso"…? - suspiró.

Gwenaëlle recibió personalmente a cada candidato.

No se limitó a confirmar que estuviesen dispuestos a partir. Les explicó hacia dónde se dirigían, quién promovía la empresa y qué clase de trabajo se esperaba de ellos. Se aseguró de que comprendiesen que la mina no se encontraba en Athkatla, sino en el bosque de Alandor, y que la capital sería únicamente el lugar donde completarían su registro, recibirían instrucciones y se reunirían con los demás trabajadores.

También hizo preguntas.

Si sabían manejar un pico. Si habían trabajado alguna vez bajo tierra. Si padecían algún problema de salud. Si tenían personas a su cargo.

Muchos se sorprendieron de que una Alta Sacerdotisa se interesase por asuntos tan ordinarios. Alguno incluso mintió, tratando de ocultar sus obligaciones. Fue el caso de Hastur, quien aseguró que solo tenía un hijo, aunque Gwenaëlle sabía de buena tinta que tenía cinco. Conocía a su esposa, a quien había visto muchas veces vendiendo queso en el mercado.

- Pero, buen hombre, ¿por qué me dice eso? - preguntó con visible desconcierto - Necesito confiar en usted. ¿Lo entiende? Si ocurre algo serio, necesito que actúe con responsabilidad.

El reproche no pasó de ahí. Hastur pareció comprenderlo y bajó la cabeza, avergonzado. Quienes esperaban en la cola tomaron buena nota, pues las entrevistas siguientes resultaron notablemente más sinceras.

Luego surgieron otros problemas. Mundanos, todos ellos, pero cada uno traía consigo su correspondiente retraso.

Uno de los reclutados no poseía botas adecuadas. Otro había aceptado sin comprender que tendría que permanecer varias dekanas lejos de su familia. Una mujer insistía en viajar con su hijo adolescente, pues no tenía con quién dejarlo. Dos de los hombres seleccionados por Sariel resultaron estar enemistados a causa de una deuda contraída meses atrás durante una partida de dados.

Gwenaëlle consiguió calzado usado para quienes lo necesitaban y redactó cartas destinadas a las familias. Dispuso que los dos deudores viajasen en carros distintos y les advirtió, con una severidad poco habitual en ella, que cualquier disputa durante el trayecto supondría su expulsión inmediata del grupo.

Al muchacho le encontró una función como ayudante de cocina y recadero, dejando claro que no pondría un pie dentro de la mina hasta que alguien competente determinase que poseía la edad y la preparación necesarias.

Finalmente, ordenó copiar las condiciones esenciales del trabajo para que pudieran ser leídas en voz alta ante todos.

Algunos apenas prestaron atención a las fórmulas jurídicas, pero escucharon con interés cuando habló de salarios, alojamiento, formación y seguridad. La noticia de que el Real Gremio de Artesanos ofrecería instrucción gratuita despertó murmullos favorables. Para muchos, aprender un oficio suponía mucho más que recibir un pago inmediato: representaba la posibilidad de no volver a depender de trabajos ocasionales.

La mañana de la partida, Gwenaëlle llegó antes que nadie.

Había dispuesto dos carros para transportar las herramientas y el equipaje, además de provisiones para varios días, mantas, agua y un pequeño botiquín. También había dividido a los trabajadores en grupos de diez, cada uno bajo la responsabilidad informal de la persona con mayor experiencia.

El viaje hacia Athkatla no presentó grandes incidencias. La caravana tomó el Camino de la Luna y recorrió con seguridad la ruta hasta Crimmor. Desde allí, continuaron hacia la Ciudad de la Moneda.

Gwenaëlle se aseguró de que hubiese raciones y provisiones suficientes para todos, ahora que la carestía provocada durante las épocas de bruma comenzaba a quedar atrás. Asterion Selenikas también los acompañó, despertando miradas y murmullos curiosos entre más de un jornalero.

Por las noches, algunos se preguntaban si el proyecto sería realmente tan prometedor como aseguraban los rumores.

Gwenaëlle escuchó sus dudas.

No les prometió riquezas. Tampoco les aseguró que la mina fuese a transformar sus vidas.

Les habló, en cambio, de aquello que sabía: que la empresa contaba con apoyos importantes, incluido el patrocinio de la propia Iglesia de la Luna; que se estaban levantando defensas en Alandor; y que recibirían formación antes de comenzar los trabajos. También les recordó que ninguna promesa justificaba ignorar los riesgos.

Durante las jornadas de marcha, Gwenaëlle recorría la columna de un extremo al otro. Comprobaba que nadie quedase rezagado, mediaba en pequeñas disputas y corregía constantemente sus propias listas.

Por las noches, anotaba los gastos a la luz de una lámpara.

Al décimo día, el perfil de Athkatla comenzó a dibujarse en el horizonte. Al aproximarse a las puertas, Gwenaëlle volvió a contar a los trabajadores.

Cuarenta.

Los mismos que habían partido.

Solo entonces permitió que sus hombros se relajasen.

Los condujo hasta el punto de recepción dispuesto para los recién llegados, entregó la relación de nombres y comprobó que hubiese alojamiento previsto para todos. Tampoco se marchó cuando concluyeron los registros.

Un par de trabajadores se acercaron a ella, intrigados por su permanencia en el lugar.

- Señora Juenael, ¿quién de ustedes se encargará de todo esto?

- Yo misma.

- ¿Cómo que usted…? Este no parece lugar para una Alta Sacerdotisa, o como quiera que se llame su cargo…

La semielfa esbozó una sonrisa y negó suavemente con la cabeza. Posó una mano sobre el hombro del hombre y fijó en él una mirada cálida y sincera, tratando de infundirle tranquilidad.

- Vuestra presencia aquí es responsabilidad mía. Me corresponde cuidar de vosotros. Si necesitáis cualquier cosa, hacédmelo saber a mí o a las muchachas que me acompañan.

El hombre sonrió y asintió.

- Sí, señora.

Cuando se alejó para reunirse con el resto, que ya comenzaba a ser distribuido por los capataces, Gwenaëlle sintió una punzada de dolor en el pie. Bajó la mirada, se llevó una mano al arco y dejó escapar un suspiro lastimero.

- Debería comprar otros zapatos…
 

Loreliel

Pirata sin barco
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Una carta es entregada en el Campamento improvisado de los Mineros de Fenrick, tiene dos Sellos, uno del Enclave Esmeralda y el otro del Enclave Tezhyr.



A Fenrick MartilloRúnico,

Que la sabiduría de la piedra os acompañe y que la honestidad guíe vuestras palabras.

Por medio de la presente, os hago llegar una solicitud formal en nombre del Enclave Esmeralda, custodio de los Equilibrios Naturales de Álandor, así como en representación de los Elfos guardianes del Enclave Tezhyr, protectores de las tradiciones, leyes y territorios sagrados del bosque.

Ha llegado a nuestro conocimiento vuestra afirmación de poseer una autorización concedida por el denominado Consejo de los Seis para llevar a cabo actividades de exploración y extracción mineral dentro de regiones vinculadas al Bosque Álandor o a sus áreas de influencia.

Comprenderéis que semejante declaración no puede ser ignorada por quienes han jurado proteger estas tierras desde tiempos inmemoriales.

Las antiguas leyes de Álandor establecen que toda actividad capaz de alterar la integridad del bosque, sus profundidades o los recursos que descansan bajo sus raíces debe ser conocida, evaluada y supervisada por aquellos a quienes corresponde la custodia de dichas tierras. Del mismo modo, ninguna autorización externa puede considerarse plenamente válida dentro de los dominios sagrados sin que su legitimidad sea examinada por los guardianes responsables de preservar el equilibrio natural y el legado ancestral de la región.

Por ello, se os requiere comparecer ante una audiencia conjunta formada por representantes del Enclave Esmeralda y del Enclave Tezhyr, donde podréis explicar las intenciones y demostrar aquel permiso. Algunos miembros os visitarán al campamento que habéis improvisado y Gwenaelle nos acompañará.

Asimismo, en caso de que dicha autorización resulte legítima, ambas agrupacioens de guardianes del Bosque deberán participar en la supervisión y custodia de las actividades que pretendáis realizar, garantizando que se lleve a cabo de manera compatible con la preservación del bosque, la seguridad de sus habitantes y el respeto debido a las antiguas leyes de Álandor.

Esta comparecencia no debe interpretarse como una acusación ni como una negativa previa a vuestras pretensiones, sino como el procedimiento necesario para asegurar que ninguna acción emprendida dentro de estas tierras vulnere el equilibrio que nos corresponde proteger.

Confiamos en que comprenderéis la importancia de este deber y que aceptareís de buena fe ante aquellos cuya responsabilidad es velar por la integridad de Álandor.

Que la verdad de vuestros actos hable con más fuerza que cualquier rumor.

Loreliel
Acechadora de Invierno del Enclave Esmeralda



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Offtopic :
Según agenda DM Arytom esto sería para este Viernes 19 Jun a las 22:00 con algunos Elfos y Esmeraldos y Gwenaelle
 
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