Skotos
El cansino de los Siervos de Hueso
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Se dice y se cuenta que, hace apenas unos días, una comitiva alcanzó los Salones de la Luna al caer la noche. Tras ellos avanzaban varias carretas cubiertas con lonas, bajo las cuales algunos aseguraron haber oído llantos y voces infantiles. El grupo, formado en buena parte por Hijos de la Luna, aunque acompañado también por aventureros, miembros de la Orden y de las Cuerdas del Destino, regresaba de las montañas tras lo que parecía haber sido un duro enfrentamiento. Llegaron exhaustos, cubiertos de polvo y con no pocos heridos entre sus filas.
No tardó en trascender qué ocultaban aquellas carretas. La supuesta "mercancía" no era tal, sino un grupo de infantes trasgos procedentes de las montañas. Según cuentan, la expedición había terminado por sacar a la luz un macabro negocio de esclavismo: diversos grupos habían sido contratados para acabar con supuestas amenazas trasgoides en las cuevas de la región, sin saber que tras aquellas órdenes se escondía un propósito mucho más siniestro. Una vez eliminados los adultos, los más pequeños eran capturados para ser vendidos.
Esta vez, al menos, el engranaje fue interrumpido antes de que pudiese cerrarse el trato. Los pequeños fueron llevados hasta los Salones de la Luna, donde la parroquia selunita se hizo cargo de ellos. Quizás todavía les aguarde un camino difícil, pero no será, al menos, el de los grilletes y la servidumbre.
No tardó en trascender qué ocultaban aquellas carretas. La supuesta "mercancía" no era tal, sino un grupo de infantes trasgos procedentes de las montañas. Según cuentan, la expedición había terminado por sacar a la luz un macabro negocio de esclavismo: diversos grupos habían sido contratados para acabar con supuestas amenazas trasgoides en las cuevas de la región, sin saber que tras aquellas órdenes se escondía un propósito mucho más siniestro. Una vez eliminados los adultos, los más pequeños eran capturados para ser vendidos.
Esta vez, al menos, el engranaje fue interrumpido antes de que pudiese cerrarse el trato. Los pequeños fueron llevados hasta los Salones de la Luna, donde la parroquia selunita se hizo cargo de ellos. Quizás todavía les aguarde un camino difícil, pero no será, al menos, el de los grilletes y la servidumbre.