*Tras unos días fuera, la arcana vuelve a la ciudad de Caravasar, con, como es normal, un pitillo entre las manos. Allí, entrando a la ciudad, observa el puesto que regenta el arcano, aún vacío, y da una larga calada a su cigarro.*
- Anda que... Ya te vale, Ncheiser... - Y sonrie ladina...