Ambar sobre Gris
Los Llanos de Athkatla tenían esa extraña costumbre de reunir a quienes jamás deberían cruzarse. Aquella noche, sin embargo, yo no era Zarah.
Era Rosselyn, escolta personal del magistrado Heny Tane. Espalda erguida, mirada serena y una paciencia que había aprendido a fingir...