Novedades

A Mamá y Papá (Relatos de la vida de Keira Sanders redactados en unas cartas)

Drocer392

Piedra calcinada de la Espiral
Registrado
9/11/24
Mensajes
78

-Madre, Padre, prometí enviarles cartas cada que pudiera, se que ha pasado mucho tiempo, pero creo que ya es hora de que sepan como me esta yendo en la capital.-

-¿Como empezar? Hace tiempo ya que he arribado a la capital, he llorado, gritado, peleado, sentido, demostrado, soñado, enseñado, aprendido... Aunque no lo crean, se siente difícil por momentos, he tenido que cuidarme de muchas cosas, he conocido gente extraordinaria, excelentes personas, otras no tanto, no todo siempre tiene que ser de color rosa, como dirías tu, madre...-

-Al comenzar, sabia que debía encontrar a alguien, tuve que buscar bien, preguntar, intentar dar con alguien que al menos pudiera seguir con mi idea de perfeccionar tu estilo papá, con lo que me enseñen, aplicarlo y darle un detalle a la "Danza de Agujas", si quizá te enojes al leer esto o quizás te agrade aun mas, pero intento encontrar mi propia visión de la Danza, usar tus bases, tu dogma de proteger a los que no pueden. Fue ahí que conocí a mi primer maestra, me sentí humillada desde el principio, me desparramo por el suelo mas de una vez, sin siquiera mostrar como, por que, o cual era la lógica de hacerlo, jamás me había sentido tan débil, me hizo saber que no sería fácil estar aquí, de una manera bastante fea, no les diré su nombre pues ya es algo del pasado que no tiene relevancia hoy en día, lo pasado ya pasó, no se enfaden, me pude levantar una vez mas como siempre me enseñaron.-

-Mas adelante hice un amigo... Esa persona fue la primera que se acerco a mi sin hostilidad, sin siquiera esperar nada, simplemente se acerco a mi solicitando mi ayuda, junto a un grupo de personas pensaron en ir a las criptas de la ciudad, ya saben como soy con esos temas, me gustan los cementerios... Se aprende mucho de cada lugar y una debe primero saber de los antepasados para entender las nuevas generaciones, pero como decía, hice un amigo, era impulsivo, tonto, nada cauto, carecía de sentido común, actuaba como un niño berrinchudo queriendo pelear, parecía que era muy valiente o muy tonto, pero... Algo había en el, cuando fuimos al Camposanto uno de los acompañantes resulto ser un "Liche" Un hombre muerto que se movía y tenia consciencia propia, magia muy poderosa, aun recuerdo su nombre, "Talkarion" no quería atacarnos al principio, pero mi amigo, no podía dejarlo así sin mas, resulta que mi querido amigo era un Kelemvorita, justamente un hombre de este dios... El insistió en querer cazarlo, erradicar ese mal y yo sinceramente quede iluminada con su deseo de hacer justicia y erradicar ese mal, yo sabia que el no podría, algo en mi quería protegerlo, no dude, sin embargo teníamos mas gente detrás, inocentes, aventureros que no merecían morir por nuestra idea de alejar este mal, por lo que cuide la salida, logrando que ellos escaparan, al volver ya era tarde, el no-muerto había dejado inconsciente a mi amigo, no lo mato, eso fue lo extraño, no solo no lo mato, sino que lo saco el mismo afuera de la cripta, donde pude levantarlo para llevármelo.

-Ese amigo pude sacarlo de ahí, únicamente por la piedad de esa criatura, al salir nos encontramos con una miembro de las fuerzas armadas, una Teniente, que les hablare de ella mas adelante... Se sorprenderán. Continuando con la historia, al alejar el cuerpo de mi amigo, ella se posiciono junto a mi, juntas peleamos con el no-muerto, lo vencimos, empleé la "Danza de Agujas" padre, el enemigo era mucho mas fuerte que yo, estaba lejos de poder hacerle algo, pero use el "Muro de Plumas..." Pude darle tiempo a la Teniente para que usara su gracia expulsando a esa entidad, lo logramos al fin, pudimos sacar a mi amigo de ese lugar, ella dijo que vio algo en mi, por mi valor, invitándome a ser parte del ejercito, no solo a mi, sino a mi nuevo amigo también, hicimos los tres varias misiones juntos, teníamos una chispa única, veía a mi amigo como un hermanito menor al que debía proteger de todo, por sus impulsos, sus formas, el era muy inestable, no terminaría bien si no lo cuidaba, al menos eso pensaba yo todo el tiempo, no podía dejarlo solo, nunca quise dejarlo solo...-

-El se llamaba Ibrak, fue el único amigo que tuve de corazón, Ibrak murió mamá y papá, Ibrak cayó en batalla justo cuando yo no pude asistir a una misión, el lucho valientemente, me dijeron que peleo como ninguno pero, pero cuando la hora llega, su dios lo reclamo, no hay día en el que no me juzgue a mi misma por no haber estado ahí, no hay día donde no llore su muerte, no hay día donde no patrulle el cementerio con la fe de volver a verlo erradicando no-muertos, gritando como un loco creyendo que puede con todo, todos los días camino el cementerio con la idea de volver a verle, pedirle perdón por no haber estado ahí para cuidarlo, por no haber sido yo quien cayera en vez de el...-

-Ibrak era un gran amigo, mamá y papá, ojala lo hubieran conocido, les habría caído bien, sobre todo a ti padre, el humor de Ibrak era similar al tuyo, querían hacer reír a pesar de todo, hoy en día lloro su perdida a pesar de todo el tiempo que ha pasado, a pesar de todo lo que he vivido, no pude cuidarlo...-


-No se entristezcan por favor, en las siguientes cartas les contaré mas cosas, muchas buenas créanme, espero respuesta, con mucho amor Keira, Su Keira...-​

Firma: Keira Sanders
​

 
Última edición:

Drocer392

Piedra calcinada de la Espiral
Registrado
9/11/24
Mensajes
78
Gemini_Generated_Image_so4cbzso4cbzso4c.jpg-Hola mamá, hola papá, soy yo... sé que hace una eternidad que no les escribo nada, pero es que el mundo se me vino encima y ya no sé ni por dónde empezar. Quizá deba leer lo último que les mandé para recordar en qué punto exacto se rompió mi vida y seguir desde ahí.-

-Tras la partida de Ibrak, todo dentro de mí se derrumbó. Conocí a más personas, sí, pero ninguna llenaba este vacío frío e infinito que llevo en el pecho. Hasta que apareció la Teniente Valdor... Con ella conocí algo que pesaba más que una simple amistad. No voy a dar detalles, pero fuera de ustedes, ella era la única razón por la que lograba levantarme cada mañana. Su sonrisa, aunque era áspera y distante para el resto del mundo, se volvía entera y cálida solo para mí. Ella lograba que mis peores penas pesaran un poco menos. Sufrí horrores, pero juro que, si no fuera por su recuerdo, hoy ya no estaría aquí. No quiero que se preocupen, de verdad se los ruego... prometo que iré a verlos pronto. Lo único que necesito en este mundo es un abrazo de ustedes.-

-Han pasado tantos meses desde la última vez que la vi... Se había convertido en todo lo que yo anhelaba ser: una persona fuerte, respetada, amada, imponente. Era mi único faro en la oscuridad. Y ahora aún la extraño tanto que la veo sentada en cada rincón silencioso de mi habitación. Me duele el alma pensar que alguien en quien puse toda mi fe, alguien en quien me sostuve con tanta fuerza, ya no está. Y eso me lleva a lo mismo de siempre: primero Ibrak, luego Talkir, y ahora ella. ¿Qué demonios hay de malo conmigo? Cada vez que amo a alguien con toda el alma, la vida se encarga de arrancármelo o de matarlo. Mamá, papá... ¿por qué? Lo único que desearía ahora mismo es estar ahí, acurrucada en sus brazos, sintiendo cómo el dolor del mundo se silencia. Necesito que me digan que todo va a estar bien, necesito poder llorar sin miedo con ustedes.-

-Volví al ejército. Una soldado que de mil maneras me recordaba a ella me encontró, después de tanto tiempo de andar sola, de pasar mis días cazando y mejorando mi técnica oculta tras una máscara estúpida para que nadie me reconociera, bueno, solo la Teniente o ustedes habrían sabido que era yo, nadie más. En fin, regresé a las filas. A los pocos días de haber vuelto, el Capitán me dio una misión de escolta. De verdad, debieron verme: todos obedecían mis órdenes, éramos un batallón entero. Nos cayeron criaturas espantosas, peleamos con uñas y dientes, y logré que la carga llegara intacta. Me moví con una astucia que me asustaba. Madre, padre, debieron estar ahí... Hacía tanto, tanto tiempo que no me sentía viva, que no sentía que servía para algo grande. Organizar a tanta gente, protegerlos a pesar de la emboscada... Les juro que la satisfacción me quemaba el pecho. Sentir el peso de esa responsabilidad sobre mis hombros y salir victoriosa fue hermoso. El Capitán me felicitó, mis compañeros también, pero en medio de los aplausos, lo único que quería era que estuvieran ustedes para contárselo.-

-Madre, padre, los extraño con una desesperación que quema. Hoy es de esos días en los que el pecho me duele tanto que necesito un abrazo con urgencia, y miro a mi alrededor y no hay nadie. Hoy es de esos días donde daría lo que fuera por estar en casa, comiendo tu comida, mamá. Hoy es de esos días donde quisiera estar escondida en un rincón, mirándote a ti, papá, viendo cómo le enseñas la danza a los demás desde cero, deseando aprenderla para volver a empezar. Hoy solo quiero ser otra vez la niña pequeña de mis padres.-

-Los amo con todo lo que me queda. Pronto iré a verlos, se los juro. Con todo mi amor, su hijita.-

​
 
Arriba