Dicen algunos lugareños, algunos mendigos y gente de mal vivir de aquellas calles que se podía respirar la tensión del ambiente...
Varios encapuchados de las bandas callejeras y cofradías locales observaban detenidamente la figura de Siphae. Su elegante vestido contrastaba con la suciedad y crudeza de las calles. A su lado, el cabo y una soldado de intimidante guadaña...
Las miradas desconfiadas se cruzaban entre los encapuchados mientras susurraban entre ellos, intercambiando palabras llenas de suspicacia mientras miraban hacia el trio.
Avanzaban un paso hacia su tienda de campaña cada vez que el sol comenzaba a hundirse tras los muros de la ciudad, para asegurarse que cuando la oscuridad reinara por completo, aquellos guardias y la magistrada deberían marcharse por donde vinieron.
-No había lugar para ellos en estas calles cuando la noche tomaba el control-