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Aeris Noctebrisa

Madao-san

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Aeris Noctebrisa

Aeris es una elfa lunar joven, tanto que incluso algunos de los suyos no la considerarían mayor de edad. Hoy, con 111 primaveras a las espaldas tiene la calma y el saber estar de alguien mayor pero su infancia fue atípica. Por dar un ejemplo, si alguien le pregunta ella siempre afirma no haber conocido a sus padres y haberse criado en dos ciudades humanas, Argluna y Aguasprofundas. Esto no es realmente cierto, he aquí la verdadera historia.

Aeris nació en el Bosque Luna, en las cercanías de Argluna, Desde pequeña siempre sintió fascinación por esa ciudad, Se quedaba días enteros observándola desde los limites del bosque. Le hipnotizaba el ritmo incansable e incesante de caravanas que la cruzaban, el baile las luces de los faroles de aceite que encendían en las noches, el bullicio de los días de mercado.

Día tras día, pedía a sus padres ir allí, pero estos eran demasiado tradicionalistas y reacios a abandonar el bosque bajo ningún concepto. Una familia de cierto prestigio jamás dejaría que la menor de sus tres vástagos se acercara allí. Esa mentalidad Chocaba frontalmente con las ansias de Aeris por conocer aquella vivacidad de las ciudades de piedra.
Y así, con apenas 50 años, Aeris cometió su primera trastada, la cual nunca dirá a nadie. Una noche, sin a penas darse cuenta ella misma, se las ingenió para llegar hasta el río reptando, burlando la vigilancia de los elfos bajo una vieja corteza de árbol. Cuando quiso replantearse si había sido buena idea, ya estaba en mitad del agua, flotando en dirección a Argluna.

La primera impresión cuando pisó los pequeños muelles fluviales de la ciudad fue abrumadora, cayó sentada sobre su trasero y tan sólo pudo balbucear en élfico palabras ni si quiera existentes.

Pasó allí dos días, siendo ignorada por aquellos frenéticos humanos andando de un sitio a otro, siempre con prisa comiendo de la limosna de aquellos que la veían desvalida. Era duro, pero tras unas pocas horas supo que lo volvería hacer una y otra vez sin pensárselo tanto.

Temiendo que alguien la viniera a buscar desde Bosque Luna, a escondidas se metió en el carro de un mercader cuyo destino era Aguasprofundas, siendo descubierta a mitad de trayecto, cuando daba buena cuenta de las raciones de viaje del carretero. Se llevó una buena reprimenda. Aunque no hablaba una palabra del idioma de los humanos, creyó entender todo y a pesar de los intentos de dejarla atrás, una y otra vez, arrepentida volvía a suplicarle en élfico al caravanero que la llevara.

Tal vez la tenaz insistencia de la niña hizo mella en el corazón del humano que acabó llevándola hasta su destino y dejándola con un conocido suyo, un viejo caravanero retirado semielfo que al menos sabía comunicarse con Aeris en su idioma.

La acogió en su casa. Día a día trataba de enseñarle palabras útiles del idioma común que Aeris devoraba entusiasmada y posteriormente usaba en las calles. Aprendió pronto frases sencillas y con el tiempo a hablar cómo un humano cualquiera. A lo que quiso darse cuenta 30 años más habían pasado. Nunca se preguntó por que no aparecieron elfos de Bosque Luna en su busca, pero tampoco sintió nostalgia. La idea de ver un mundo tan amplio fuera del bosque la hacía feliz.

Tras ese tiempo Lurion había iniciado el ultimo viaje, dejándola sola. Aun tan joven, comenzó a apreciar la brevedad de la vida humana. Se entristecía enormemente con cada defunción y se sorprendía de ver que aquellos a quien había visto nacer parecían ya casi ancianos, mientras ella a penas entraba en la adolescencia.

No le gustaba la soledad, y en los barrios humildes de la ciudad ya era una muchacha conocida, así que no tardó en encontrar familia. A cambio de la propiedad de la gran casa de Lurion y sus carretas se harían cargo de ella hasta que pudiera hacerse cargo por si misma. Fue un tranquilo periodo de otros 28 años. Donde hermanos se convirtieron en padres y después en abuelos... sólo en apariencia, mientras ella ya parecía una joven y casadera adulta. Fue entonces cuando Aeris cometió la segunda gran trastada de su vida... Enamorarse de un humano.
Era un joven y apuesto soldado llamado Rogan, fervoroso devoto de Suné, y arrojado y pendenciero. todo un "chico malo" y un bribón encantador. Lo conoció una noche dónde tras una discusión en una taberna, el mozo yacía apaleado en mitad de una calle ahora ya silenciosa y sólo rondada por los perros vagabundos. Ella le ayudó cuando más lo necesito y el se lo pagó con embauco e historias de sus andanzas en el ejercito. Todas las noches, se reunían en secreto en las afueras, observando la ciudad desde las colinas mientra ella escuchaba sus historias y el la conducía hacia impulsos de pasión desenfrenada.

Cuando llegaron las campañas, Aeris se sentía sola. Rogan tardaba meses en volver a aparecer y la elfa, por primera vez, comenzó a sentir la impaciencia que caracteriza los actos de los humanos. Harta de esperar, se alistó en el ejercito, dónde sirvió durante dos años en una de las vastas unidades de arqueros y dónde encontró la manera de cada noche de nuevo encontrarse con Rogan y dónde aprendió una nueva palabra humana: Desengaño.

Al tenerlo tan cerca, mas tarde que temprano acabó descubriendo que su caballeroso Rogan, rendía pleitesía a otras 4 distintas damas, cada una de ellas ignorante de la existencia de las demás. Se sintió humillada y estúpida. Abrumada con ese nuevo sentimiento adquirido de devorar cada minuto de la vida, fue incapaz de pensar. Tan sólo actuó. Corrió tan rápido como pudo, subió en cualquier carreta que le ofreciera compartir trayecto, tan sólo quería alejarse de aquel adultero zalamero.

El tiempo le llevo a Amn, donde se sintió por fin lo suficientemente lejos de Rogan.
En las cercanías de athkatla ha empezado una nueva vida, conocido nuevos amigos, gente variada e interesante y dónde parece que su cabeza se ha asentado. Recientemente ha conocido a más de los suyos y su interés por sus raíces ha aflorado. También ha descubierto algo totalmente nuevo para ella hasta la fecha, el don de la magia innata se despertó en ella pocas lunas después de su llegada. Actualmente pasa los días tratando de comprenderse mejor gracias a la ayuda del maestro errante Draconeo y de algunos arcanos que conoció en la ciudad.
 
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