Ente_del_Caos
Gerardo de Amn
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Parte I - La Salvación de la Dama Lunar
[tab=30]Muchos días habían pasado desde que Auranassar se marchó repentinamente del Valle Mínsor tomando un rumbo desconocido para la Orden del Fénix, incluso para Lady Ilfana de Selûne, quién se había preocupado por la ausencia de su pupila tras observar que tomó todos sus pertrechos, incluida la réplica de la Varita de las Cuatro Lunas.
[tab=30]En su ausencia tuvo lugar la batalla de Esmeraltan y la Caída del Emperador Shoon VII, un Archiliche heredero del antiguo Qysar del Imperio de Shunakh que había conseguido volver a la no-vida al poseer unas antiguas Reliquias de gran poder y el control de un Mythal, una piedra de magia salvaje capaz de cambiar las leyes físicas y elementales de la mismísima Urdimbre, el telar que permite la comunicación entre Dioses y Mortales.
[tab=30]La Paz y la Esperanza volvía a restaurarse en Amn.
[tab=30]Pero a pesar de las buenas nuevas, nada se supo de la Dama Lunar hasta que días más tarde la Sacerdotisa Selina paseaba por Crimmor y vió a una figura encorvada y encapuchada que llamó su atención. Caminaba con dificultad apoyada en un bastón, pero no era un bastón cualquiera, se trataba de la Vara Menguante de la Exarca Fautor Auranassar y este detalle no pasó desapercibido ante la Sacerdotisa de Helmo.
-Oiga señora... ¿dónde consiguió ese bastón? -preguntó Selina con los ojos vidriosos sintiendo una profunda punzada en su pecho al recordar la desaparición de su allegada.
-Oh... -exclamó la figura encorvada sorprendida por la gravedad de la voz y la pregunta de la helmita. La Anciana esbozó una sonrisa como respuesta y le mostró su rostro: un rostro arrugado, demacrado, de iris grisáceos ahora apagados, pero que resultaron ser familiares a Selina.
-Soy yo, mi Dama... -un severo ataque de tos interrumpió las palabras de la Anciana, se aferró con fuerza a su bastón para no perder el equilibrio y avanzó con torpeza unos pasos hacia la pasarela del navío que esperaba a los últimos pasajeros.
-!!¿¿Auranassar?!! -la Sacerdotisa de Helmo rompió a llorar al comprobar que algo imposible era cierto, que la Luz del Valle era un vestigio de lo que fue, era ahora una anciana débil y consumida que apenas podía mantenerse en pie.
-¡¿Quién te ha hecho esto?!
-No lloréis... No lloréis. Guiadme al templo de mi Señora, os lo ruego...
[tab=30]Selina secó las lágrimas de sus ojos, cogió con firmeza su brazo y la fué guiando hacia el Valle de Mínsor sin hacer más preguntas. Se internaron en los Baños de la Dama Luna y se acercaron a las Aguas Sagradas para calmar la sed y el dolor. La Anciana desfalleció en cuanto sus pies pisaron el templo.
-El Mythal casi acaba conmigo... ¡pero Sonrisa Pálida me salvó! -exclamó llena de júbilo a pesar de que perdió el equilibrio. Cayó al suelo como si las últimas fuerzas que le quedaran se hubieran extinguido en ese preciso momento, pero extrañamente, en su pálido y marchito semblante solo había paz. Sus ojos se cerraron y su respiración se hizo más lenta, casi imperceptible.
[tab=30]La Sacerdotisa del Ojo Vigilante cogió en peso a la delirante Anciana, la llevó hacia el piso superior de la Torre y dejó su cuerpo bajo el místico y preciado Tótem de Piedra Lunar. La Suma Sacerdotisa Ilfana salió de sus aposentos y clamó un chillido al reconocer a la que antes era su joven pupila.
-¡Por la Luna! ¿Qué ha ocurrido?! Traed un cuenco con agua... -Ilfana se acercó a la Anciana rogando la misericordia de Selûne mediante unos rezos que fueron haciéndose más monótonos a medida que inició un ritual.
-Por favor Lady Ilfana, salvadla. -la Sacerdotisa de Helmo cogió agua de una fuente cercana y se la acercó a la Suma Sacerdotisa de Selûne.
[tab=30]Ilfana mojó su frente y entró en un pequeño trance mientras Selina podía observar como la pálida tez de Auranassar recobraba un color más saludable, pero su pulso aún era débil y seguía inconsciente.
-Si queréis salvarla debéis hacer un peligroso viaje… y en su estado podría ser muy dificultoso e inclusive fatal. Si tardáis mucho tiempo, será irreversible... -dijo Ilfana con preocupación.
-No importa a donde, ni cuando, ni a lo que tenga que enfrentarme.
La ayudaré sin dudarlo. -sentenció Selina con firmeza en su voz.
[tab=30]La Suma Sacerdotisa de la Luna siguió concentrada para imbuir el cuerpo con bendiciones protectoras, preparándolo para la difícil empresa que debía enfrentar si quería invertir el devastador efecto de la energía negativa que el Emperador Archiliche había conjurado sobre el Mythal usando sus conjuros potenciados de Nigromancia, así funcionaba como su propio Corazón.
-Primero debéis preparar su cuerpo, proveerle descanso, preparad bálsamos para su piel y claridad para su mente. –Ilfana siguió hablando aunque le faltaba el aire, jadeando por el esfuerzo que había hecho para estabilizar un cuerpo tan consumido. Velad para que coma bien, pues necesitará de energía y de mucha fuerza de voluntad.
-Y debéis buscar las Aguas Feéricas, yo solo conozco un lugar en la inmensidad del bosque Weldház, pero es posible que existan otros lugares. -decía Ilfana con gesto pensativo.
Cuando sea Luna Llena sumergid su cuerpo y alzad un Ritual a Selûne. Los primeros rayos de la Luna tocarán las aguas y si la Diosa la considera digna, le ofrecerá el Milagro que necesita para salvarse…
[tab=30]La Selûnita permanecía en reposo bajo los cuidados de Lady Ilfana recibiendo visitas de las Sacerdotisas Alys y Selina, del Maestre Ryan y el Escudero Rafiniert, del Capitán Tronkar del Clan Rompecráneos y hasta de algunos Elfos del Weldház, como su preciada hermana la Sacerdotisa Eowade Arcolunar.
[tab=30]Con la visita de la Elfa y a la caída de la noche, pudo verse un destello de luz que procedía de la alcoba donde Auranassar estaba internada. El destello fue fugaz, atravesó las vidrieras del templo de Selûne y viajó hacia el cielo mezclándose con las estrellas.
[tab=30]Nadie sabe qué sucedió durante la visita de la Dama Arcolunar pero muchos minsorranos pudieron observar como salía de los Baños de la Dama Luna una figura encorvada y encapuchada que dirigió sus pasos hacia la Capilla de la Santa Tríada, y más tarde a la Capital de Amn.
[tab=30]En su ausencia tuvo lugar la batalla de Esmeraltan y la Caída del Emperador Shoon VII, un Archiliche heredero del antiguo Qysar del Imperio de Shunakh que había conseguido volver a la no-vida al poseer unas antiguas Reliquias de gran poder y el control de un Mythal, una piedra de magia salvaje capaz de cambiar las leyes físicas y elementales de la mismísima Urdimbre, el telar que permite la comunicación entre Dioses y Mortales.
[tab=30]La Paz y la Esperanza volvía a restaurarse en Amn.
[tab=30]Pero a pesar de las buenas nuevas, nada se supo de la Dama Lunar hasta que días más tarde la Sacerdotisa Selina paseaba por Crimmor y vió a una figura encorvada y encapuchada que llamó su atención. Caminaba con dificultad apoyada en un bastón, pero no era un bastón cualquiera, se trataba de la Vara Menguante de la Exarca Fautor Auranassar y este detalle no pasó desapercibido ante la Sacerdotisa de Helmo.
-Oh... -exclamó la figura encorvada sorprendida por la gravedad de la voz y la pregunta de la helmita. La Anciana esbozó una sonrisa como respuesta y le mostró su rostro: un rostro arrugado, demacrado, de iris grisáceos ahora apagados, pero que resultaron ser familiares a Selina.
-Soy yo, mi Dama... -un severo ataque de tos interrumpió las palabras de la Anciana, se aferró con fuerza a su bastón para no perder el equilibrio y avanzó con torpeza unos pasos hacia la pasarela del navío que esperaba a los últimos pasajeros.
-!!¿¿Auranassar?!! -la Sacerdotisa de Helmo rompió a llorar al comprobar que algo imposible era cierto, que la Luz del Valle era un vestigio de lo que fue, era ahora una anciana débil y consumida que apenas podía mantenerse en pie.
-¡¿Quién te ha hecho esto?!
-No lloréis... No lloréis. Guiadme al templo de mi Señora, os lo ruego...
[tab=30]Selina secó las lágrimas de sus ojos, cogió con firmeza su brazo y la fué guiando hacia el Valle de Mínsor sin hacer más preguntas. Se internaron en los Baños de la Dama Luna y se acercaron a las Aguas Sagradas para calmar la sed y el dolor. La Anciana desfalleció en cuanto sus pies pisaron el templo.
-El Mythal casi acaba conmigo... ¡pero Sonrisa Pálida me salvó! -exclamó llena de júbilo a pesar de que perdió el equilibrio. Cayó al suelo como si las últimas fuerzas que le quedaran se hubieran extinguido en ese preciso momento, pero extrañamente, en su pálido y marchito semblante solo había paz. Sus ojos se cerraron y su respiración se hizo más lenta, casi imperceptible.
[tab=30]La Sacerdotisa del Ojo Vigilante cogió en peso a la delirante Anciana, la llevó hacia el piso superior de la Torre y dejó su cuerpo bajo el místico y preciado Tótem de Piedra Lunar. La Suma Sacerdotisa Ilfana salió de sus aposentos y clamó un chillido al reconocer a la que antes era su joven pupila.
-¡Por la Luna! ¿Qué ha ocurrido?! Traed un cuenco con agua... -Ilfana se acercó a la Anciana rogando la misericordia de Selûne mediante unos rezos que fueron haciéndose más monótonos a medida que inició un ritual.
-Por favor Lady Ilfana, salvadla. -la Sacerdotisa de Helmo cogió agua de una fuente cercana y se la acercó a la Suma Sacerdotisa de Selûne.
[tab=30]Ilfana mojó su frente y entró en un pequeño trance mientras Selina podía observar como la pálida tez de Auranassar recobraba un color más saludable, pero su pulso aún era débil y seguía inconsciente.
-Si queréis salvarla debéis hacer un peligroso viaje… y en su estado podría ser muy dificultoso e inclusive fatal. Si tardáis mucho tiempo, será irreversible... -dijo Ilfana con preocupación.
-No importa a donde, ni cuando, ni a lo que tenga que enfrentarme.
La ayudaré sin dudarlo. -sentenció Selina con firmeza en su voz.
[tab=30]La Suma Sacerdotisa de la Luna siguió concentrada para imbuir el cuerpo con bendiciones protectoras, preparándolo para la difícil empresa que debía enfrentar si quería invertir el devastador efecto de la energía negativa que el Emperador Archiliche había conjurado sobre el Mythal usando sus conjuros potenciados de Nigromancia, así funcionaba como su propio Corazón.
-Primero debéis preparar su cuerpo, proveerle descanso, preparad bálsamos para su piel y claridad para su mente. –Ilfana siguió hablando aunque le faltaba el aire, jadeando por el esfuerzo que había hecho para estabilizar un cuerpo tan consumido. Velad para que coma bien, pues necesitará de energía y de mucha fuerza de voluntad.
-Y debéis buscar las Aguas Feéricas, yo solo conozco un lugar en la inmensidad del bosque Weldház, pero es posible que existan otros lugares. -decía Ilfana con gesto pensativo.
Cuando sea Luna Llena sumergid su cuerpo y alzad un Ritual a Selûne. Los primeros rayos de la Luna tocarán las aguas y si la Diosa la considera digna, le ofrecerá el Milagro que necesita para salvarse…
[tab=30]La Selûnita permanecía en reposo bajo los cuidados de Lady Ilfana recibiendo visitas de las Sacerdotisas Alys y Selina, del Maestre Ryan y el Escudero Rafiniert, del Capitán Tronkar del Clan Rompecráneos y hasta de algunos Elfos del Weldház, como su preciada hermana la Sacerdotisa Eowade Arcolunar.
[tab=30]Con la visita de la Elfa y a la caída de la noche, pudo verse un destello de luz que procedía de la alcoba donde Auranassar estaba internada. El destello fue fugaz, atravesó las vidrieras del templo de Selûne y viajó hacia el cielo mezclándose con las estrellas.
[tab=30]Nadie sabe qué sucedió durante la visita de la Dama Arcolunar pero muchos minsorranos pudieron observar como salía de los Baños de la Dama Luna una figura encorvada y encapuchada que dirigió sus pasos hacia la Capilla de la Santa Tríada, y más tarde a la Capital de Amn.
...
Parte II - El Estanque de las Ninfas
[tab=30]Una semana antes de la Luna Llena, la Orden del Fénix salió con extrema urgencia del Bastión de Acero acompañados del Optio de la Legión Férrea y la Caballería Lusbaren, escoltados por una caravana élfica donde trasladaban a la envejecida Auranassar, quién había guardado reposo durante semanas en los Baños de la Dama Luna esperando el momento oportuno para partir.
[tab=30]El pronóstico era incierto para la Selûnita, se debatía entre la Vida y la Muerte, el tiempo corría en su contra y dependía por completo de la ayuda de sus Hermanos, pues su estado de salud menguaba al ritmo que lo hacia la Luna, según se acercaba el Plenilunio la energía vital que le quedaba se consumía...
[tab=30]La comitiva viajó durante una semana protegiendo la Caravana de la Dama Lunar, iban dirección al Bosque del Weldház guiados por la Sacerdotisa Arcolûnar, Eowade Donadel, Hermana y Aliada de Auranassar, quien también conocía los Misterios Lunares y sin perder tiempo tramitó un permiso con la mísmisima Reina Ellessime de Suldanessellar para permitir que la Orden del Fénix y sus Aliados pudiesen atravesar las fronteras del Reino Élfico, donde hallarían la curación para la Selûnita.
[tab=30]La bella Ellessime, heredera de la sabiduría del Seldarine y sus ancestros, permitió con su benevolencia el paso hacia el Estanque de las Ninfas, las Aguas Féericas que la Suma Sacerdotisa de Ilfana de Selûne había mencionado, el lugar donde Eowade Arcolûnar podía contactar con la Luna y pedir sus Milagros. En ese plano escondido en el Eldat habitaban seres de mágicos de gran bondad, un místico lugar donde las Señoras de la Luz Argéntea brillaban con más fuerza y podían oír con más claridad los rezos de los mortales.
[tab=30]Entre hadas, unicornios y espíritus féericos Eowade Donadel inició un ritual y pudo contactar con la Luna, recibiendo la bendición que permitió a Auranassar recuperar su juventud y sus energías, su piel recobró un color saludable y las arrugas que envejecían su semblante desaparecieron a medida que recibía el favor.
[tab=30]La Sacerdotisa halló ciega devoción y esperanza renovada en el nuevo Milagro que le había sido concedido...
[tab=30]Sehanine Lunârco y Selûne también ofrecieron una bendición al Montaraz Erendell, devolviéndolo a su naturaleza élfica y eliminando de su alma cualquier Oscuridad que se hubiera engendrado mientras sufría la Maldición de la Bestia. Eso fue lo que pensaron las Sacerdotisas de la Luna Auranassar y Eowade, porque aunque llamaban a la Luna con diferentes nombres, interiormente conocían y seguían la palabra de sus Señoras, las Diosas de la Luz Argéntea.
Interiormente la Elfa y la Semielfa compartían la misma sangre y un mismo sentimiento que intentaron trasmitir:
“La Luna cambia y tiene diferentes rostros, su Luz Argéntea acoge a todos los seres vivos que tienen en común luchar por la Paz. La tolerancia y el amor mutuo, el respeto a otras culturas y creencias son virtudes que nos llevan hacia un camino próspero, hacia un futuro donde la Vida y el Equilibrio prevalecen…” –dijeron las Hermanas de la Luna a los que fueron testigos de lo que ocurrió en el Estanque Féerico.
[tab=30]Auranassar permaneció algunos días en Suldanessellar junto a sus Hermanos del Weldház para recuperarse del tormento físico y mental por el que había pasado tras manipular el Mythal de Shunakh. Quiso la Dama Lunar reunirse con la Reina Ellessime para agraceder su ayuda, pero dado su mestizaje los Drendravoces no le permitieron tener una audiencia con Su Majestad.
[tab=30]La Selûnita comprensiva y conociendo las tradiciones del Pueblo Gentil, prometió a Eowade que encontraría una manera de recompensar la bondad de su Reina, de agradecer el gesto que le había salvado la vida.
[tab=30]Dejó en manos de su Hermana Lunar un humilde cáliz de Plata como presente y marchó hacia el Valle de Mínsor aún con la marca que Eowade había dejando en su frente. Al llegar a Minsorran, se internó en los Baños de la Dama Luna y allí permaneció durante algunos días sin recibir visitas. Nadie sabe qué ideas pasaron por la mente de la Lunática...
[tab=30]Al cabo de algunos días salió del templo, comunicó a los feligreses del Valle y a la Orden del Fénix que pronto recibirían el Regalo de Sonrisa Pálida e hizo llegar un mensaje a Suldanessellar para informarles de la nueva.
[tab=30]Hizo saber a todos que pronto la Luna sería ofrendada con el Tótem de Piedra Lunar ante los ojos que quieran verlo, algo sumamente extraño en el clero de la Doncella Luna conocido por proteger la privacidad de sus místicas tradiciones.
[tab=30]El Valle, tras la noticia, se viste de gala para poder presenciar un ritual en honor a Selûne, pues hacía décadas que sus Sacerdotisas no ofrecían semejante privilegio a los feligreses de Mínsor por diversos temores que las han atormentado desde siempre… y que muy pocos conocen verdaderamente.
[tab=30]El pronóstico era incierto para la Selûnita, se debatía entre la Vida y la Muerte, el tiempo corría en su contra y dependía por completo de la ayuda de sus Hermanos, pues su estado de salud menguaba al ritmo que lo hacia la Luna, según se acercaba el Plenilunio la energía vital que le quedaba se consumía...
[tab=30]La comitiva viajó durante una semana protegiendo la Caravana de la Dama Lunar, iban dirección al Bosque del Weldház guiados por la Sacerdotisa Arcolûnar, Eowade Donadel, Hermana y Aliada de Auranassar, quien también conocía los Misterios Lunares y sin perder tiempo tramitó un permiso con la mísmisima Reina Ellessime de Suldanessellar para permitir que la Orden del Fénix y sus Aliados pudiesen atravesar las fronteras del Reino Élfico, donde hallarían la curación para la Selûnita.
[tab=30]La bella Ellessime, heredera de la sabiduría del Seldarine y sus ancestros, permitió con su benevolencia el paso hacia el Estanque de las Ninfas, las Aguas Féericas que la Suma Sacerdotisa de Ilfana de Selûne había mencionado, el lugar donde Eowade Arcolûnar podía contactar con la Luna y pedir sus Milagros. En ese plano escondido en el Eldat habitaban seres de mágicos de gran bondad, un místico lugar donde las Señoras de la Luz Argéntea brillaban con más fuerza y podían oír con más claridad los rezos de los mortales.
[tab=30]Entre hadas, unicornios y espíritus féericos Eowade Donadel inició un ritual y pudo contactar con la Luna, recibiendo la bendición que permitió a Auranassar recuperar su juventud y sus energías, su piel recobró un color saludable y las arrugas que envejecían su semblante desaparecieron a medida que recibía el favor.
[tab=30]La Sacerdotisa halló ciega devoción y esperanza renovada en el nuevo Milagro que le había sido concedido...
[tab=30]Sehanine Lunârco y Selûne también ofrecieron una bendición al Montaraz Erendell, devolviéndolo a su naturaleza élfica y eliminando de su alma cualquier Oscuridad que se hubiera engendrado mientras sufría la Maldición de la Bestia. Eso fue lo que pensaron las Sacerdotisas de la Luna Auranassar y Eowade, porque aunque llamaban a la Luna con diferentes nombres, interiormente conocían y seguían la palabra de sus Señoras, las Diosas de la Luz Argéntea.
Interiormente la Elfa y la Semielfa compartían la misma sangre y un mismo sentimiento que intentaron trasmitir:
“La Luna cambia y tiene diferentes rostros, su Luz Argéntea acoge a todos los seres vivos que tienen en común luchar por la Paz. La tolerancia y el amor mutuo, el respeto a otras culturas y creencias son virtudes que nos llevan hacia un camino próspero, hacia un futuro donde la Vida y el Equilibrio prevalecen…” –dijeron las Hermanas de la Luna a los que fueron testigos de lo que ocurrió en el Estanque Féerico.
[tab=30]La Selûnita comprensiva y conociendo las tradiciones del Pueblo Gentil, prometió a Eowade que encontraría una manera de recompensar la bondad de su Reina, de agradecer el gesto que le había salvado la vida.
[tab=30]Dejó en manos de su Hermana Lunar un humilde cáliz de Plata como presente y marchó hacia el Valle de Mínsor aún con la marca que Eowade había dejando en su frente. Al llegar a Minsorran, se internó en los Baños de la Dama Luna y allí permaneció durante algunos días sin recibir visitas. Nadie sabe qué ideas pasaron por la mente de la Lunática...
[tab=30]Al cabo de algunos días salió del templo, comunicó a los feligreses del Valle y a la Orden del Fénix que pronto recibirían el Regalo de Sonrisa Pálida e hizo llegar un mensaje a Suldanessellar para informarles de la nueva.
[tab=30]Hizo saber a todos que pronto la Luna sería ofrendada con el Tótem de Piedra Lunar ante los ojos que quieran verlo, algo sumamente extraño en el clero de la Doncella Luna conocido por proteger la privacidad de sus místicas tradiciones.
[tab=30]El Valle, tras la noticia, se viste de gala para poder presenciar un ritual en honor a Selûne, pues hacía décadas que sus Sacerdotisas no ofrecían semejante privilegio a los feligreses de Mínsor por diversos temores que las han atormentado desde siempre… y que muy pocos conocen verdaderamente.
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Offtopic :
Aquí les dejo los relatos de las escenas para que lo disfruten.
Gracias a todos por participar en este Rol de salvar a la Selûnita y por supuesto, también agradecimientos a DM Asyel y DM Gideon por su atención
Mención especial a Selina y Eowade quienes han movilizado todo esto con tanta rapidez...
¡Os quiero amorcitos!
_amorr
Gracias a todos por participar en este Rol de salvar a la Selûnita y por supuesto, también agradecimientos a DM Asyel y DM Gideon por su atención
Mención especial a Selina y Eowade quienes han movilizado todo esto con tanta rapidez...
¡Os quiero amorcitos!