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Ahmed In Azim

Ladrondelasombras

Copia de fichas de Kronos
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Edad
37
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Descripción fisica:

Hombre de treinta años, de metro ochenta. Tiene el pelo azul, recogido en una trenza y los ojos totalmente blancos, ligeramente brillantes.Su piel morena presenta pequeños destellos azulados que se pueden apreciar más o menos; según inciden los rayos de sol sobre su piel. Todo ello símbolo de su ascendencia. Unas cejas en ángulo, una perilla alargada y unos pómulos marcados le ofrecen un gesto serio y temperamental que va y viene según su estado de ánimo,jugando con una sonrisa extrañamente jocosa.
Destaca también por sus ropas, de seda y de colores llamativos, propias de las tierras de Calimsham. Porta un enorme turbante con un rubí engarzado, una bola de cristal que le acompaña a todas partes y un estoque en una vaina enjoyada.
Cuando aparece, el viento hace acto de presencia, agitando sus ropas y las de los presentes.

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Para conocer la historia de Ahmed, primero hay que conocer la de su abuelo o, al menos, una parte de esta...

Abd In Azim era un mago de Puerto Calim. Se crió en las calles del Khanduq y allí aprendió que para sobrevivir se tendría que valer de las argucias y su don de gentes. Fueron estas cualidades, junto con su saber hacer con la magia y la adivinación, así como en el combate cuerpo a cuerpo, lo que le llevaron a ocupar puestos importantes en la joya del sur. Sin embargo Abd por más conocimiento y oro que amasase nunca tenía suficiente. Lo tenía todo pero siempre se quedaba con ganas de algo más. Era como un glotón, que tras un buen bocado siempre se quedaba con hambre...Eso le hacía cometer errores.

La última andanza que se conoce de Abd, estuvo impulsada por un encargo a cuenta de un Bajá. Los secretos antiguos de los dijinn y los ifritti, despertaban la curiosidad de muchos paisanos, ya fuera por su magia o por los objetos mágicos de los que hablaban las leyendas. Fue un objeto lo que llevó a Abd a la más absoluta ruina, o más bien, fueron sus acciones como consecuencia de lo que hizo con este artefacto.

El encargo era sencillo, pero el arcano tenía la peculiaridad de hacer difícil lo fácil y terminó apropiándose de una lámpara mágica que guardaba en el interior un gran poder de silueta contorneada, piel bronceada con unos matices azulados y grandes senos. Sobra decir, que Abd In Azim era un mujeriego, había algo en él que atraía a las mujeres. De un modo u otro y a día de hoy continua siendo un misterio, el calishita logró yacer con aquella dijinn. Pudiendo optar a un gran conocimiento, decidió desaprovecharlo en un gesto primitivo aunque muy satisfactorio, al menos para él. Una estupidez muy propia de Abd...Después de esto, nada más se supo del arcano.

De este encuentro nació una niña llamada Nasima. La dijinn la dejó a las puertas de una casa de Puerto Calim que rescataba a chicas de las calles, las alejaba de la prostitucion y la delincuencia y les daba un futuro gracias a la danza. Según las habladurías, aquel día una potente tormenta azotó la ciudad.

Nasima tenía un don para la danza, bailaba como si fuera mecida por el viento. Cuando alcanzó la edad adulta, la bella y exótica joven fue entregada al haren del Syl Pasha, donde en un principio parecía que iba a llevar una vida cómoda hasta que se convirtió en el objetivo de muchos de los hombres de confianza del Syl. Por fortuna para la joven, un misterioso hombre pagó una fortuna para liberarla y no solo eso, por alguna extraña razón le facilitó las cosas entregándole el oro suficiente para llevar una vida cómoda y digna.

La mujer se casó con un rico y guapo mercader de alfombras y de esa nueva unión nació Ahmed. Era un chico muy querido por sus padres, pero con el tiempo fue desarrollando ciertas cualidades que no parecían del todo humanas. El cabello azul y esos destellos azulados en su piel bronceada, así como unos ojos completamente blancos, comenzaron a dejar entrever una ascendencia que había permanecido adormecida una generación.


Ahmed en un principio parecía ser una bendición, pero con el tiempo su temperamento impredecible comenzó a convertirse en un tormento. Tras una fuerte discusión entre sus padres donde ambos parecían decidir el futuro del chico, el muchacho abandonó su casa y se perdió por las calles donde comenzó una nueva vida.

Su agilidad natural lo convirtió en un buen espadachín y fue su habilidad con el estoque la que le sacó de más de un apuro. Muchos fueron los que quisieron apresarlo y esclavizarlo, pues un genasí de aire podía suponer una potente fuente de ingresos en una ciudad que adoraba lo exótico y lo mágico.

El tiempo pasó pero las preguntas nunca se fueron.¿Quién era realmente?¿De dónde venía su ascendencia? ¿Por qué sus padres querían deshacerse de él?, eran muchas de las cuestiones que Ahmed se preguntaba todos los días.
Todas las preguntas que se había hecho a lo largo de su vida, le llevaron a encontrarse delante de aquel anciano. Todos hablaban de un Visir, de un adivino que había llegado a la ciudad. Realmente jamás la había abandonado. Aquel anciano desdentado, de bigote largo y blanquecino que parecía sonreír como si lo supiera todo de él. Se trataba de Abd In Azim, el adivino. El anciano moribundo gastó sus últimos días de vida en explicarle a su nieto de donde venía, en enseñarle los primeros pasos de la magia. Le entregó una de sus más valiosas pertenencias, su bola de cristal y le hizo partícipe de una parte de la visión que había tenido sobre su futuro...Todo empezaría en Athkatla, en la ciudad de la moneda y era allí donde tendría que viajar para descubrirse a si mismo.
 
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